ctrlsix6
Usuario (Ecuador)

Los Conjuntos y los Dúos El nacimiento del siglo XX encontró a Lima en medio de un arduo trajín musical. Los cantantes de entonces buscaban voltear la página del viejo waltz vienés, ya en agonía. Francisco Ferreyros, bohemio y popular solista de entonces, cantaba a pulmón limpio en la Alameda de los Descalzos temas decisivos: "Luis Pardo", "Celaje", "China Hereje" o "Ídolo". No era raro que eso ocurriese. Las retretas públicas y los musicales de los teatros habían creado un público fervoroso que oía a sus intérpretes con no poca pasión. Eso hizo posible que un dúo de cantantes del distrito del Rímac, Eduardo Montes y César Manrique, fueran llevados a Nueva York en 1911 por la Casa Holtig y Cía. El fin era grabar discos para la Columbia Phonograph & Company. Aquel dúo produjo un total de noventa y un discos de 78 rpm, con 182 temas, todos de la llamada Guardia Vieja, generalmente autores anónimos que nunca pensaron en ese lujo estrafalario de los derechos de autor. Los discos grabados se vendieron en Lima inmediatamente. Fue el primer dúo en abrazar la fama. Montes y Manrique En la segunda mitad de la década de 1930 brillaba Rosita Ascoy, "La Limeñita". Tanto así que cuando, en 1939, convoca a un mozalbete de quince años llamado Óscar Avilés como guitarrista, y lo lanza a la fama. Años mas tarde congregaría a su hermano Alejandro, su eterna segunda voz y guitarra. Ambos eran menudos, sin arrogancia y muchos decían que sus registros de voz eran más bien modestos y que su guitarreo no salía del tundete. Pero la emoción, el sentimiento con que cantaban, su cuidadosa elección de temas de la Guardia Vieja, los hicieron inmortales. La Limeñita y Ascoy Algo despues, en la década del 1940 aparecen otros dúos y conjuntos criollos, estimulados por las grabaciones hechas en Chile y Argentina. En Lima se grababa en un modesto estudio al lado de las vías del tranvía, por lo que cada vez que este pasaba, se estropeaba la grabación. La rivalidad más notoria se produce entre Los Embajadores Criollos y Los Morochucos. A los primeros se les motejaba como "Los ídolos del pueblo" y a los otros como "Los Caballeros de la Canción Criolla". Ambos grupos aparecieron alrededor de 1947. Los Morochucos eran el dúo formado por Augusto Ego Aguirre y Alejandro Cortéz, que más tarde reforzaría Óscar Avilés. Su fama corrió como pólvora. Se dice que cierta vez, invitados a Palacio de Gobierno por el presidente Manuel A. Odría, a quien se apodaba El general de la alegría por su ponderada propensión a la jarana, Ego Aguirre abofeteó a un mozo que le trajo media botella de whisky cuando él había pedido una completa. Los Morochucos Los Embajadores Criollos no se quedaban atrás. Provistos de una alforja de temas en el límite del llanto "Víbora", "El Tísico", llegaban a sus audiciones en la radio en elegantes autos Studebaker o Mercury, excitando el griterío de susfanáticos que los esperaban en la calle. Rómulo Varillas, impar primera voz del conjunto, vestía medias blancas y tenía una gruesa cadena de oro en el tobillo, que lucía al poner el pie en una silla para sostener su guitarra. Algo paradójico: en 1998 murió en la pobreza extrema, víctima de su bohemia excesiva. Los Embajadores Criollos Distantes de estas licencias, tímidas y hogareñas, estaban Las Limeñitas, las hermanas Graciela y Noemí Polo. Ellas frecuentaban también los tabladillos de Radio Nacional y Radio Lima, pero nunca recalaron en la bohemia. Como otros cantantes de la época, habían sido descubiertas por el prolífico pianista Filomeno Ormeño, que con Lucho de la Cuba, pianista también, acompañaban y arreglaban a cuanto cantante con proyecciones se paseaba por las radios. La canción criolla, para entonces, deambulaba entre la jarana estridente y el quejido plañidero. Las Limeñitas Hasta que en 1952 aparecieron Los Troveros Criollos, el dúo formado por "El Carreta" Jorge Pérez y Luis Garland. En un hábil cambio de manos, se dedicaron a interpretar el repertorio del compositor Mario Cavagnaro, hecho en replana de barrio. Tremendo suceso. Su alegría sencilla y su compás contagioso los paseó por la popularidad. Un claro ejemplo es el vals: "Yo la quería Patita". Los Troveros criollos Esta puerta abierta condujo a la aparición de otros grupos, como el trío Los Romanceros Criollos, que siguió la senda de la música criolla alegre, pícara pero no destemplada. Julio Álvarez, Guillermo Chipana y Lucas Borja, que debutaron en 1953, pronto compartieron fama y salas de radio con los anteriores grupos. Emblema suyo fue China hereje. La popularidad, entonces, era ir mucho a la radio y grabar otros discos quincenalmente. Eso daba para que la policía disolviese a los entusiastas que siempre abordaban a los músicos y para que estos viviesen bien, sin tener que hacer ninguna otra cosa más que cantar. Entonces "Radio La Crónica" o "Radio América" podían poner doce horas de música criolla continuada, sin perder sintonía. Los Romanceros Criollos La jarana no solo estaba en Lima sino en el país entero. Eso lo probaron Los Dávalos en 1954, dos hermanos arequipeños que debutaron cantando "Melgar", el segundo himno de su tierra. Su tono quejumbroso y regionalista los identificó con la Ciudad Blanca. Con los años viajaron a Nueva York y se quedaron a vivir allá, como dioses vivos de la colonia peruana. Los Dávalos Pocos años más tarde, en 1957, apareció el mejor dúo mixto que se recuerde el de Irma Céspedes y Oswaldo Campos. Irma era alta, buenamoza y tenía una voz privilegiada. De Oswaldo se admite que es la mejor segunda voz del criollismo. Ellos eludieron los temas que maltrataban a la mujer con sus letras, algo frecuente entonces, para enraizarse en la tradición. Cantaron juntos muchos años. Irma y Oswaldo Así como dúos, trios y agrupaciones: -Montes y Manrique, dúo formado por: Eduardo Montes y César Augusto Manrique. -La Limeñita y Ascoy, dúo formado por los hermanos Alejandro y Rosa Dolores Ascoy. -Las Criollitas, dúo formado por las primas Eloísa Angulo y Margarita Cerdeña. -Los Trigo, dúo formado por los hermanos Carlos Alfonso y Zoila Trigo. -Las Limeñitas, dúo formado por las hermanas Graciela y Noemí Polo. -Los Chamas, trío conformado por los hermanos Rolando y Washington Gómez y Óscar Bromley. -Los Morochucos, trío conformado por: Óscar Avilés, Augusto Ego Aguirre y Alejandro Cortéz. -Los Chamacos, dúo conformado por: Augusto Ego Aguirre y Luis Sifuentes. -Los Virreyes de Lima, trío conformado por: Juan Salas, Aurelio Chávez y César Lassús. -Los Kipus, trío formado por: Genaro Ganoza, Paco Maceda y Carmen Montoro. -Los Romanceros Criollos, trío conformado por: Julio Álvarez, Lucas Borja y Guillermo Chipana. -Los Embajadores Criollos, trío conformado por: Rómulo Varillas, Alejandro Rodríguez y Carlos Correa. -Los Favoritos, dúo conformado por: Noemí Polo y Alejandro Cortéz. -Los Trovadores del Perú, trío conformado por: Javier Gonzáles, Oswaldo Campos y Miguel Paz. -Fiesta Criolla, agrupación formada por: Óscar Avilés, Panchito Jiménez, Humberto Cervantes, Pedro Torres, Arístides Ramírez. -Los Troveros Criollos, dúo formado por Jorge "Carreta" Pérez y Luis Garland. -Los Dávalos, dúo formado por los hermanos Víctor y José Dávalos. -Irma & Oswaldo, dúo conformado por Irma Céspedes y Oswaldo Campos. -Los Pallas, trío conformado por: Manuel Zambrano, Hugo Pajuelo y Fidel Córdova. -Perú Negro, agrupación conformada por los hermanos: Lucila y Ronaldo Campos, Carlos "Caitro" Soto, Línder Góngora, Isidoro Izquierdo, Guillermo Nicasio, Eusebio "Pititi" Sirio, Julio Algendones y Orlando Soto. -Los Caciques, trío conformado por: Oscar "Pajarito" Bromley, Rafael Amaranto, y Félix Cassaretto "Caraspalta". -Los Cholos, dúo conformado por: Miguel Cabrejos y Víctor Gadea. Leturia - Velásquez, dúo destacado por: Alfredo Leturia y Gustavo "Chavo" Velásquez. -Los Dos Compadres, dúo conformado por: Rómulo Varillas y Fernando Loli. -Los Trovadores del Norte -Los Govea, dúo conformado por los hermanos: Alejandro y Ricardo Govea. -Los Ases del Perú, dúo conformado por: Eddy Martínez y Oswaldo Campos. -Los Ardiles, agrupación conformada por los hermanos: Eddie, Federico, Jaime y Carlos Ardiles. -Los Bohemios, dúo conformado por: Santiago Caballero y Víctor Mendoza. -Los Aguirre, agrupación conformada por los hermanos: Mercedes, Maritza, Enrique y Alfredo Aguirre. -Los Zañartu, agrupación conformada por los hermanos: Julissa, Elena, Luis y Antonio Zañartu. -Los Mochicas -Cuarteto Perú, agrupación conformada por los hermanos: Luis y Jesús Martínez, Jaime y Ricardo García. Los Músicos El éxito de estos conjuntos radica en la calidad musical, que fue perfeccionando estilos, la técnica guitarrística y arreglos especiales para cada tema que se grababa. De tal manera que las versiones de estas canciones, guardan la memoria no solamente de la letra y su melodía, sino también de las introducciones, intermedios, formas del rasgueo acompañante, bordones en el bajo, trinos y adornos en el "punteo" de la primera guitarra, haciendo del vals criollo peruano un género único por su carácter y abundante repertorio. Entre los guitarristas más importantes del siglo XX, se encuentran: -Vicente Vásquez -Carlos Hayre, (*Barranco, 28 de junio de 1932). -Óscar Avilés -Rafael Amaranto -Alejandro Rodriguez -Carlos Montañez -Álvaro Pérez -Carlos Rebaza -Máximo Dávila -Adolfo Zelada -Chavo Velásquez -Javier Munayco -Óscar Cavero -Máximo Arteaga -Fernando Loli y muchos más que cultivan la guitarra tradicional criolla. Entre los guitarristas innovadores, que incorporan elementos armónicos y rítmicos que renuevan el cancionero criollo, se encuentran Álvaro Lagos, Félix Casaverde, Coco Linares, Fayo Muñoz, Coco Salazar y Lucho González. No solamente la música se centraba en guitarristas si no también en pianistas, es el caso de: -Lucho de la Cuba -Fernando Alcázar -Manolo Ávalos -Enrique Lynch -Miguelito Cañas -Otto de Rojas -Jorge Huirse -Alberto Haro -Rodolfo Coltrinari Saxofonistas tan buenos como: -Polo Bances -Julio Mori -Aníbal Arrascue -Polo Alfaro -Pepe Hernández -Tulio Flori El cajón instrumento de gran valía dentro de la música peruana, es destacado por: -Ronaldo Campos -Eusebio Sirio "Pititi" -Pepe Villalobos -Félix Valdelomar -María del Carmen Dongo -Caitro Soto -Juan Medrano "Cotito" -Arturo "Zambo" Cavero -Álex Acuña -Luis Casanova -Gerardo Lazón "Pomadita" Entre muchos otros también destacados cajoneros. Otros músicos destacados fueron: -Rulli Rendo -Freddy Roland -César Silva -Joe di Roma -Tito Chicoma -Reynaldo Cruz -Juan de Dios Rojas -Gonzalo Castro -Pedro Otiniano -Julio Santos -Augusto Valderrama -Héctor Ferreyra -Humberto Mansilla En siguiente entrega: la Zamacueca, La Marinera Limeña y El Tondero.
Chabuca Granda Reconocida cantautora y folclorista peruana. Creó e interpretó un gran número de valses criollos y ritmos afro-peruanos. Su tema más conocido a nivel mundial es "La flor de la Canela". María Isabel Granda Larco más conocida como Chabuca Granda nació el 3 de septiembre de 1920 a las 9:30 de la mañana, en un asentamiento minero de cobre ubicado en Cotabambas cerca de la provincia de Abancay, ubicada en la entonces región de Apurímac, donde su padre Eduardo Granda Esquivel, natural de Lima e Ing. de Minas, tenía a su cargo la explotación de una mina de cobre en un asentamiento minero de la zona. Su madre fue Isabel Teresa Larco Ferrari, natural de Trujillo, al norte de la capital. Allí nací - decía- “soy, pues, hermana soberbia y orgullosa de los cóndores, nací tan alto que solía lavarme la cara con las estrellas…” ;pero solo vivió poco tiempo en esas agrestes zonas de la sierra ya que debido al repentino fallecimiento de su hermanito mayor, sus padres, por temor a que pudiera sucederle lo mismo deciden trasladarla a Lima, al soleado Barranco donde residiría finalmente. Comienza a cantar a los 12 años de edad, y forma parte del coro del elitista Colegio Sophianum por su voz de soprano. Una operación le dio la voz grave con la que se dio a conocer. Ella decía “tengo una voz de perro pero con swing”. El 13 de mayo de 1942 se casó con Enrique Füller Da Costa. Formó parte del conjunto "Luz y Sombra" junto con Soledad Mújica, pero su despliegue personal como cantautora se inicia luego de su divorcio en 1952, que fue visto como un escándalo para la sociedad limeña de aquella época. Pero fue precisamente a raíz de este divorcio que ella empieza a componer emulando al inicio a compositoras de esa época que componían canciones letras descriptivas acerca de la naturaleza, lo que veían, o se informaban de la historia. Ella era muy amiga del gran historiador Raúl Porras Barrenechea a quien le guardaba un enorme respeto por sus compilaciones históricas. Mencionó alguna vez que la frase “el puente, el río y la alameda” se la escucho decir a Porras Barrenechea. Fue tal vez esta frase una fuente mas de inspiración – aparte de Victoria Angulo- en lo que vendría a ser su vals más conocido “La Flor de la Canela”. El Puente de los Suspiros en el distrito de Barranco El primer período de su producción creativa es netamente evocativo y pintoresco; "Chabuca" –este es el nombre con el que se hizo llamar– le canta a la Lima antigua señorial de fines del 1900. Es la ciudad que ella conoció a través de su padre, la del barrio del Barranco, de grandes casonas francesas, con inmensos portales y jardines de invierno. A esta etapa pertenecen "Lima de Veras", "La flor de la Canela", "Fina Estampa", "Gracia", "José Antonio", "Zeñó Manué" y muchas otras. Chabuca habría dicho refiriéndose al éxito de su canción “La Flor de la Canela”, “Yo soy la famosa, pero la importante es Victoria Angulo, el personaje de mi canción”. Ella rompe la estructura rítmica convencional del vals, y sus melodías, de tesitura muy amplia, alternarán el nuevo lenguaje que propuso con el de los antiguos valses de salón. Su producción también revela una estrecha relación entre letra y melodía, que fue variando con el tiempo hacia una tendencia poética cada vez más sintética. Más adelante, Chabuca quebrantará incluso las estructuras de la poesía convencional, y el ritmo de las canciones seguirá los pasos de esa evasión de las rimas, consonancias y métricas dadas. A este última etapa pertenece un ciclo de canciones dedicadas a la chilena Violeta Parra y a Javier Heraud, poeta peruano muerto en la revolución de Velasco Alvarado en 1968. En sus últimos años, Chabuca Granda interpretó un repertorio ligado al renacimiento de la música negra afro-peruana que, a pesar de haber estado presente a nivel popular, había sido denostado por razones sociales y raciales. Ella fue –conjuntamente con Nicomedes Santa Cruz- la principal impulsora del afro peruanismo en la música, que aunque estuvo presente en el sentir popular no había llegado a los grandes escenarios. Manejó con maestría "negra" el abanico de ritmos que enriquecieron la música popular peruana y su poesía tomó el sesgo de la acuarela, el trazo sintético y sugerente de colores y sensaciones. Chabuca daba mucho valor a la educación en las personas, este aspecto resaltó siempre de las gentes que la rodeaban. Fue muy amiga de pintores, poetas, periodistas, historiadores, artistas y se dice que organizaba en su casa reuniones muy simpáticas fungiendo siempre de buena anfitriona. Era admiradora de Pablo Milanés, músico cubano que por ese entonces tenía sólo 23 años (testimonio del poeta César Calvo) Chabuca Granda tuvo en sus últimos años un circulo de amigos músicos de raza negra a quienes estimaba mucho entre los que se contaban a Carlos “Caitro” Soto (percusión) , Felix Casaverde (guitarra), Rodolfo Arteaga (percusión). Igualmente estaban Álvaro Lagos (guitarra), Rubén Flores (cantante y padre del tenor Juan Diego Flores). Chabuca declaró para el programa “A Fondo” de RTVE (Radio y Televisión Española) – 1977, que fue muy importante para ella y otros artistas latinoamericanos que figuras españolas como Maria Dolores Pradera interpretaran sus composiciones ya que hacía que las mantuvieran siempre vigentes. Murió por una disfunción cardíaca en una clínica de los Estados Unidos, el 8 de marzo de 1983. Su voz y su vasta creación se extendieron más allá de las fronteras de su país, recreadas también por intérpretes de todo el mundo que han visto en sus obras una fina y sensible expresión de la música del Perú. Monumento a Chabuca Granda, a unos metros de la placita Parra del Riego sobre las escalinatas de la Ermita y los jardines, en el distrito de Barranco se colocó un pequeño monumento en agradecimiento a la famosa compositora Chabuca Granda que tanto amó a la ciudad de Barranco. Fue inaugurado el 24 de Octubre de 1992 durante la semana de Barranco en cuya ceremonia se pronunciaron frases significativas sobre la ilustre dama que llevó a Barranco en su corazón, ahora Barranco la lleva en el suyo. La Alameda Chabuca Granda, Alameda construída en Honor a Chabuca Granda, es una área pública creada para el ocio y recreación, diariamente y sobretodo los fines de semana los visitantes pasean por esta alameda visitando las ferias artesanales que ocasionalmente se hospedan en esta zona o para disfrutar con una obra de teatro y música en su plazuela. La Alameda de Chabuca Granda se ha convertido, sin lugar a duda, en una zona de esparcimiento que no se puede dejar de visitar durante un paseo por el centro histórico de la ciudad de Lima. Uno de los lugares más llamativos del centro Histórico, es la Alameda Chabuca Granda que llegó a ser, durante mucho tiempo, famosa por el lindo vals compuesto por la gran artista: Sra. Chabuca Granda. Motivo por el cual lleva la alameda este nombre. A seis años de la creación de la Alameda Chabuca Granda, una propuesta para que el ensueño que evocaba la memoria de la Flor de la Canela no se quede sólo en palabras. Constituye un mirador artificial desde donde se divisa la Estación de Trenes de Desamparados, el Cerro San Cristóbal, el río Rímac y gran parte de las casonas virreinales. Tiene tres anfiteatros y escenarios para espectáculos de música criolla; durante las bienales de arte de la ciudad aloja tambien obras de gran formato. Usualmente ofrece viandas y postres típicos limeños a la venta. Descripción, el diseño está ubicado en el Centro de la Alameda, por un lado tiene su pequeña plazuela que hace que muchas de las personas tengan una vista hacia el río rímac, motivo por el que actualmente este es uno de sus atractivos. Por otro lado, se encuentra una pequeña pileta que está ubicada al costado de la plaza teniendo como su mayor atractivo para muchos la manera en que sale el agua. Asimismo,lo que llama la atención a los niños para que puedan jugar son las pequeñas plazuelitas que hay alrededor de esta alameda, ya que cuentan con una especie de pelotas hechas de cemento con los cuales los niños van saltando de uno a otro.Además, de contar con estos juegos el parque cuenta con vendedores de dulces que son un símbolo de Lima. Mas aún, lo que resulta interesante de esta Alameda, cuando llega la noche, ya que durante la velada de todos los días sábados se llevan a cabo algunos actos de teatro o inclusive muchas veces hay conciertos de música criolla por parte de personajes que recién incursionan en ese campo u otros que ya llevan años. Ubicación de la Alameda en el centro de Lima Bueno amigos, para el próximo post pondré algo de la discografía y Videos de Nuestra Recordada Chabuca. Espero que les haya gustado.
El Vals Criollo (Vals Peruano) Montes y Manrique, Padres del Criollismo La música peruana, especialmente la criolla, está llena de grandes intérpretes que le dieron, y siguen dando, realce a las bellas composiciones de nuestros bardos criollos. De todos aquellos que nos han maravillado con su estupendo timbre de voz, el dúo "Montes y Manrique", conformado por Eduardo Montes y César Augusto Manrique, son quienes han llenado con más páginas de gloria la historia de nuestra música criolla. No en vano Manuel Raygada en su vals "Acuarela Criolla" los llamaría: "Padres del Criollismo". Si muy bien, muchos consideran rimenses a Montes y Manrique, en realidad ellos nacieron en los Barrios Altos. Siendo niños, sus respectivas familias, se mudaron al Rímac y allí vivieron hasta su muerte, primero de Montes y muchos años después de Manrique. Es por ello que muchos criollos de antaño los consideraban como rimenses, por haber vivido en ese barrio tradicional y criollo. Una fecha y datos polémicos Antes de continuar relatando sobre ese maravilloso dúo, les daré a conocer una aclaración que deseo hacer a todo lo que ya se ha escrito sobre ellos. Ello es producto de una investigación que hice durante los meses de mayo y junio de 2005, durante mi visita a nuestra ciudad capital. Jorge Donayre en su artículo "La Canción Popular: Desde Montes y Manrique a Los Troveros Criollos", aparecido en la revista "Caretas" No. 97 del 5 de noviembre de 1955, dice lo siguiente: "El 18 de agosto de 1912 -día que debe figurar con letras de oro en la historia de la Canción Criolla- Montes y Manrique viajan a Nueva York contratados por la casa Columbia..." Aurelio Collantes en su Historia de la Canción Criolla, Lima 1956, publica una nota escrita ese año por César Augusto Manrique, donde detalla parte del viaje que él hizo a Nueva York con Eduardo Montes. Manrique empieza esa nota con lo siguiente: "Salimos de nuestra Patria con rumbo a Nueva York el 28 de Agosto de 1912..." Niko Cisneros en su artículo "Montes y Manrique: El dúo que sólo la muerte disolvió", aparecido en "La Crónica" del 31 de agosto de 1958, señala que Montes y Manrique fueron los primeros en grabar música peruana en el extranjero y que ello fue en 1912. Aurelio Collantes en su "Documental de la Canción Criolla", Lima 1972, señala que Montes y Manrique partieron el 26 de agosto de 1911 rumbo a Nueva York. Ricardo Miranda Tarrillo en su artículo "De la Jarana somos señores", publicado en el libro "Antología de la Música Peruana" de Jorge Donayre y Lorenzo Villanueva, Lima 1987, menciona que Montes y Manrique viajaron a Nueva York en 1911. En dicho libro también se les llama "Padres del Criollismo" a Montes y Manrique. Manuel Zanutelli en su libro "Canción Criolla: Memoria de lo nuestro", Lima 1999, da a conocer una entrevista que le hiciera la revista "Voces en ondas" a Manrique en el año de 1938, donde Manrique, refiriéndose a su viaje a Nueva York, dice: "Nos embarcamos en el Uruguay el 28 de agosto de 1911..." En la revista semanal "Variedades" del 26 de agosto de 1911 se publicó una nota donde se da cuenta del viaje que iba a hacer el dúo Montes y Manrique a Estados Unidos. No se especificaba la fecha del viaje, pero pienso que esa nota le hizo suponer a Zanutelli de que el 28 de agosto de 1911 tenía que ser la fecha correcta, aunque también pienso que él no estaba del todo seguro. Sin embargo, dos años antes de lo que dijera a "Voces en ondas", Manrique dio otra fecha distinta, la misma que dijo Jorge Donayre en Caretas. En el artículo "Marineras, resbalosas, panalivios, sañas, festejos y jaranas" del semanario de los sábados "Cascabel" del 1 de febrero de 1936, pag. 18, 19 y 20, Manrique cuenta: "Nos embarcamos el 18 de agosto de 1912..." ¿A qué se debía tanta confusión con respecto a una fecha que podía no ser tan importante en su momento?... La respuesta es que, lamentablemente, por muchos años nuestra música peruana estuvo relegada y olvidada por la prensa escrita que la historia de la música criolla se ha vuelto confusa en sus inicios. Se marginaba a la música criolla que han tenido que pasar muchísimos años para que alguien se decidiera a escribir la historia de ella. Salvo algunas notas esporádicas, prácticamente no se tocaba para nada lo relacionado con la música criolla. Es por ello que no se llevaba una cronología de hechos o sucesos importantes que ocurrieron, por lo que hayan pasado desapercibidos muchos de ellos. Felizmente, gracias a amantes de lo nuestro como Niko Cisneros, Aurelio Collantes, Jorge Donayre, Ricardo Miranda Tarrillo, Manuel Zanutelli y otros más que investigaron sobre la historia de nuestra música, podemos ahora conocer parte de ella. Si muy bien, la prensa tenía olvidada a nuestra música peruana y sus representantes a inicios del siglo XX, por otro lado la prensa no tenía mucho que informar, así que publicaban en sus páginas el movimiento marítimo tanto de naves como de pasajeros. En El Comercio, edición de la mañana, del martes 29 de agosto de 1911 se publica en su quinta página (no tenían numeración las páginas de El Comercio en ese tiempo) en la sección de información del Callao: "Pasajeros. Los siguientes han salido en el vapor URUBAMBA, el 28 (se refiere al 28 de agosto): Para Nueva York: Eduardo Montes, César Manrique. En cubierta 22 pasajeros (dan la lista de los restantes pasajeros que van a otros puertos)." Esa información del movimiento de pasajeros aparecida en El Comercio confirma que Montes y Manrique se embarcaron en el vapor URUBAMBA el 28 de agosto de 1911. Fecha que, como diría Jorge Donayre, debe figurar con letras de oro en la historia de la Canción Criolla... y tenía mucha razón porque ese día no sólo se embarcaron dos grandes intérpretes sino que con ellos viajaron muchos sueños y esperanzas que se hicieron realidad en tierras extranjeras y que han servido de ejemplo, y tal vez aliciente, a las futuras generaciones de artistas peruanos que salieron al extranjero. Padres del Criollismo Eduardo Montes nació el 28 de agosto de 1874 en los Barrios Altos. César Augusto Manrique nació el 25 de setiembre de 1878 en la Calle de la Huaquilla (actualmente cuadra 10 del Jr. A. Miró Quesada), Barrios Altos. Montes tuvo a Alfredo Pastor como su maestro de canto. Asimiló el estilo de Pastor y para ensayar solían reunirse en la Alameda de los Descalzos y cada vez que cantaban concurría todo el "puente". Su canto nació entre las estatuas románticas de la Alameda y tomó el suave fresco de las magnolias, fue lo que Montes contó al semanario "Cascabel" del 1 de febrero de 1936. Manrique era un eximio guitarrista y su toque electrizaba a los de su generación. Montes y Manrique se conocieron a fines de 1904, durante una jarana en Cocharcas, y desde allí se volvieron inseparables. El 28 de agosto de 1911 se embarcaron en el vapor Urubamba con destino a Nueva York. La Casa Holtig y Cía. los contrató para que grabaran discos con las canciones populares peruanas para la Columbia Phonograph & Company. Llegaron a Nueva York el 20 de setiembre de 1911 y una semana después empezaron a grabar, haciéndolo por tres meses. Grabaron un total de 91 discos dobles con 182 canciones, en 5 series de 18, que ahora, cerca de 100 años después, son una reliquia y un verdadero tesoro de nuestra música peruana. Mucha de esa música popular no estaba escrita, apunta la revista "Variedades" del 17 de febrero de 1912. Lamentablemente, muchos de esos discos se han perdido, ya sea por el paso del tiempo o el descuido. Sin embargo, tengo conocimiento de que hay coleccionistas, amantes de nuestra música peruana, que tienen una cantidad grande de aquellos discos. Uno de ellos se comunicó conmigo, desde Perú, hace unos meses. Montes y Manrique fueron los primeros en grabar música peruana en el extranjero; fueron los pioneros de las grabaciones peruanas, siendo la mayor parte de música criolla. Por ello se les llama los "Padres del Criollismo". Desafortunadamente, también fueron los primeros en ser engañados: "Firmamos un contrato leonino sin fijarnos bien en las cláusulas. Según él, nos obligaban a la exclusiva por veinte años" se quejaría Manrique al semanario "Cascabel". Su presencia se la disputaban todos y por donde pasaban la gente decía con orgullo: ¡Ahí van Montes y Manrique!... y es que el pueblo se sentía agradecido de ese dúo que se dedicó a difundir la música peruana solamente. Pero más allá de su calidad artística, entre ellos existía una amistad indestructible. Niko Cisneros contaría de que a Montes le hicieron una magnífica oferta para que integre un conjunto de música criolla listo para salir en gira por varios países y que su respuesta fue: "Sólo la muerte disolverá el dúo de Montes y Manrique". La muerte de Montes en 1939, fue lo único que efectivamente pudo disolver ese magnífico dúo de amigos. Manrique no quiso seguir tocando más la guitarra y nuestra música criolla perdió ese día a los dos. Manrique falleció el 26 de diciembre de 1966, se fue a reunir en el cielo con Montes para seguir entonando la música criolla que tanto amaron y que los convirtió en "Padres del Criollismo". La Música Criolla Peruana La cultura musical criolla y afroperuana se inicia con la llegada de los españoles y los esclavos africanos que fueron traídos por ellos. La cultura musical criolla en Lima construye de manera permanente una identidad propia, transformando los géneros musicales y patrones estéticos importados. Desde la presencia de valses de origen vienés, mazurcas, jotas españolas, continuando con la influencia de la música francesa e italiana, la cultura popular limeña se fue perfilando a través de la transformación y decantación de géneros, de tal manera que, aún asumiendo las modas correspondientes a cada época, se gestaron y desarrollaron algunas formas musicales que llegan hasta fines del siglo XX y que identifican lo limeño. Cada momento histórico, desde la época colonial hasta ahora, fue plasmándose de diferentes la cultura musical a través de los instrumentos musicales utilizados, las formas y contenidos del canto, los bailes. Entre los géneros más importantes, cultivados en el siglo XX se encuentran: el vals peruano, la marinera limeña o canto de jarana y el festejo. El Vals Criollo o Vals Peruano Proveniente de Europa, con matices diversos en su ejecución, vals vienés, vals francés, es el preferido por los compositores que fueron plasmando la historia, las formas de pensar y sentir de los limeños. El vals instrumental practicado por los sectores aristocráticos, fue transformado por los músicos populares, quienes lo transfirieron de la orquesta de cuerdas y el piano, a la práctica en la guitarra y con textos propios. El canto solista o en dúo, acompañado al inicio por guitarras y luego también por el cajón, era parte fundamental de toda reunión o jarana en casas, solares y callejones limeños, instancias en las que se desarrolló esta música. Los valses más antiguos, de fines del siglo XIX y principios del XX, se reconocen como valses de "La Guardia vieja". El tiempo y la práctica popular de la tradición oral hacen perder la memoria de algunos autores; sin embargo, en "El libro de oro del vals peruano" escrito por Raúl Serrano y Eleazar Valverde, constan entre los más importantes compositores de la Guardia Vieja: José Sabas Libornio, (*Filipinas, 1855 - † Lima, 9 de diciembre de 1915). autor de la mazurca "Flor de pasión". y de la "Marcha de Banderas". Julio Flórez, (*Chiquinquirá, 22 de mayo de 1867 - † USIACURÌ, COLOMBIA, 7 de febrero de 1924), que junto a Juan Peña Lobatón, son los autores de "El guardián". Abelardo Gamarra, (*Huamachuco, 31 de agosto de 1850 - † Lima, 9 de julio de 1924), autor de "Ángel Hermoso". Rosa Mercedes Ayarza de Morales, (*Lima, 8 de julio de 1881 - † 2 de mayo de 1969), pianista, compositora y recopiladora, en cuyo repertorio se encuentran diversos géneros como pregones, danza habanera, marineras y tonderos; de sus obras, compuestas o recopiladas por ella, se recuerdan: "La Picaronera", "Frutero Congo", "Congorito", "Moreno pintan a Cristo", "La Jarra de Oro", etc. Alejandro Ayarza, (*Lima, 20 de julio de 1848 - † 30 de diciembre de 1955), conocido como "Karamanduka", es autor de "La Palizada". Pedro Augusto Bocanegra, (*Chiclayo, 4 de junio de 1890 - † 2 de enero de 1927).autor de "La alondra", se le atribuye "La bóveda azulada", y compuso también, los huaynos "A orillas del Mantaro" y "Soy la hoja desprendida". Otros cultores del criollismo cuyas canciones se consideran clásicas del repertorio criollo, son: Filomeno Ormeño, (*Rímac, 6 de junio de 1899 - † 5 de noviembre de 1975), autor de: "Cuando me quieras" (vals), "Canción de carnaval" (polka), "Labios Rojos". Alberto Condemarín: "Hermelinda", "Rosa Elvira". Alejandro Sáenz: "Envenenada", "La Cabaña". Braulio Sáncho Dávila: "Ídolo", "La Abeja". Sin olvidar a los también destacados: Daniel Alomía Robles, (*Huánuco, 3 de enero de 1871 - † Lima, 18 de junio de 1942). Samuel Joya, (*Cañete, 20 de agosto de 1905 - † Lima, 4 de octubre de 1947), autor de: "Julia", "Chabuca", "Estrella Fugaz". Laureano Martínez,(*Barrios Altos, 4 de julio de 1903 - † 17 de enero de 1964), autor de "Fatalidad", "El Provinciano", "Amargura". Alcides Carreño, (*Trujillo, 24 de enero de 1905 - † ¿?). Autor de: "Quisiera", "En Trujillo nació Dios", "Malabrigo". Carlos A. Saco, (Callao, 25 de febrero de 1894 - † Lima, 18 de febrero de 1935). El trabajo artístico de Felipe Pinglo Alva, da inicio a otra etapa en la historia del vals criollo; con sus valses y composiciones en otros géneros, como el one step, enriquecieron la cultura musical limeña, fusionando elementos musicales del lenguaje musical local con otros correspondientes a los géneros musicales que se escuchaban por la radio y que se apreciaban en el cine. Felipe Pinglo Alva, autor de más de cien canciones, entre las que destacan: el vals "El plebeyo", "Mendicidad", "La oración del labriego", "El canillita", "El huerto de mi amada", "Horas de amor", vivió en Lima en las primeras cuatro décadas del siglo XX (muere en 1936) y logra dar testimonio de la sociedad de su tiempo, en momentos en que surgían los movimientos obreros anarquistas, y ocurría la Primera Guerra Mundial y la revolución rusa; y, de otro lado, cobraban importancia la radio y el cine en Lima. Su lenguaje musical incorpora melodías y armonías de gran complejidad asumiendo la influencia de la música estadounidense, de los blues y fox trot, entre otras expresiones. Este proceso de reinterpretación de elementos foráneos para lograr una identidad propia, se observa en el vals peruano, que ha recibido influencias del tango, el bolero, la bossa nova. Felipe Pinglo Alva Muchos compositores continuaron la obra de los viejos maestros. Entre ellos se encuentran, como importantes hitos de esta cultura musical limeña, los compositores: Pablo Casas, (*Barrios Altos, 13 de marzo de 1912 - † 16 de enero de 1977), autor de "Anita", "Olga", "Digna". Lorenzo Humberto Sotomayor, (*Lima, 10 de agosto de 1915), pianista y autor de "Corazón", "El solitario", "Cariño mío". Pedro Espinel, (*Lima, 1 de agosto de 1908 - † 8 de noviembre de 1981), autor de polkas como "La campesina", "Sonrisas". Eduardo Márquez Talledo, (*Callao, 25 de febrero de 1902 - † 29 de enero de 1975), es el autor del afamado vals: "Nube Gris", y de "Ventanita". Manuel Acosta Ojeda: (*Lima, 16 de marzo de 1931), "Madre", "Cariño", "En un Atardecer", "Canción de Fe". Erasmo Díaz: (*Chincha, 24 de mayo de 1925, † Lima, 7 de enero de 2006)., autor de: "Cariñito", "Sincera Confesión", "Valsecito del Ayer". Son pocas las mujeres compositoras, sin embargo es importante resaltar el repertorio logrado por: Serafina Quinteras, (*Lima, 1 de agosto de 1902 - † 13 de mayo de 2003) Chabuca Granda, (*Cotabambas, 3 de septiembre de 1920 - † Miami, 8 de marzo de 1983). Celina Cuntti y Avilés. (*Iquitos, 30 de septiembre de 1920 - † Lima, 3 de noviembre de 2004). Alicia Maguiña, (*Lima, 28 de noviembre de 1938). Amparo Baluarte, (*Moquegua, 24 de septiembre de 1920 - † Lima, 20 de agosto de 1992). Chabuca Granda Alicia Maguiña Ellas nos muestran una gran calidad y la característica general de abordar todo tipo de temas, personales y sociales, Serafina Quinteras: "Muñeca rota"; Alicia Maguiña: "Indio", "Soledad sola", "Inocente amor", "Estampa limeña"; Chabuca Granda: "La flor de la canela", "Cardo o ceniza", "Coplas a Fray Martín", "Bello durmiente", "Puente de los suspiros", "Las flores buenas de Javier" y muchas más; Celina L. Cuntti y Avilés: "Mi madre" (vals), "Recuerdos" (bolero), "Imposible" (bolero), "Virgen de la Medalla Milagrosa" (himno), "Chincha Baja" (vals inédito al que no llegó a ponerle letra), este último compuesto pocos meses antes de su muerte en el 2004, no logró culminar la letra. Amparo Baluarte: "Nostalgia", "Ausencia", "Mañanita", "Nido de Besos", pero el que más destacó y fue grabado por más de veinte intérpretes fue su composición junto a Francisco Reyes Pinglo el vals "Secreto". Cabe mencionar otras destacados autores que aún no han cruzado el límite de la vida y que siguen ofreciendo sus más bellas inspiraciones: Augusto Polo Campos, (*Ayacucho, 25 de febrero de 1932). José Escajadillo, (*Monsefú, 1 de diciembre de 1942). Félix Figueroa, (*4 de noviembre de 1931). Mario Cavagnaro, (*Arequipa, 16 de febrero de 1926 - † Lima, 29 de septiembre de 1998). Rómulo Varillas, Rafael Otero López, (*- † 30 de noviembre de 1997). Pepe Santiago, (*Lima, 15 de marzo de 1921). Adrián Flores Albán, (*Sullana, 8 de septiembre de 1926). Alberto Haro, (*8 de abril de 1926). Juan Mosto, (*Chorrillos, 23 de enero de 1936). Óscar Avilés, (*Callao, 24 de marzo de 1924). Luis Abelardo Núñez, (*Ferreñafe, 22 de noviembre de 1927 - † Komaki, 19 de noviembre de 2005). Manuel Raygada, (*Callao, 8 de marzo de 1904 - † 5 de abril de 1971). Félix Pasache, (*La Victoria, ¿? - † Nueva York, 29 de abril de 1999). César Miró, (*Miraflores, 7 de junio de 1907 - † Lima, 8 de noviembre de 1999). Entre otros tantos que forjan la cultura del canto peruano. Mario Cavagnaro Las Interpretes De Malambo a Maravillas, de Monserrate a Cinco Esquinas, de Abajo el Puente a Las Carrozas. A principios del siglo XX, corría un manantial que no estaba formado por agua, si no más bien por notas musicales. Guitarras, Cajones, Castañuelas y hasta Cucharas, acompañaban el fervor de buenas personas que sólo daban un sentido a sus vidas. Que era....Jaranearse. Ese torrente vigoroso que hacía vibrar pies y corazones en seis puntuales días de jarana, un poco antes de la mitad del siglo pasado, se hizo un estilo de vida. La jarana hiba acompañada por la comida. En esos días interminables, las mujeres de los jaranistas cocinaban en sucesivas ofrendas. Y de la cocina se pasaron a la sala, donde cantaban los que sabían y dieron sus primeros trinos. Sin ser la primera, la más recordada siempre será Jesús Vásquez, conocida bajo el epíteto de "Reina y Señora de la Canción Criolla". Tal título de abolengo callejero lo obtuvo en 1939, al ganar un concurso que promovía Aurelio Collantes por la radio. Doña Jesús se llevó limpiamente a sus contrincantes al interpretar "El Plebeyo". Con élla se popularizaron "Las Cinco Grandes de la Canción Criolla": Alicia Lizárraga, Eloísa Angulo, Esther Granados y Delia Vallejos. En el caso de Esther Granados hizo del canto una celebración jubilosa y su tono, a diferencia de Jesús Vásquez, era jaranista. Inventó una muletilla que la hizo conocida "Solita me Jaraneo", y no cabía duda alguna que así lo hacía. Jesús Vasquez Achinada y jacarandosa, Eloísa Angulo, debutó en el antiguo Cine Royal del Rímac, en el dúo Las Criollitas, con su prima Margarita Cerdeña. Tras su disolución, se lanzó como solista prácticamente apropiándose de temas como "Idolatría". Del apogeo del género, el desaparecido Alejandro Ayarza "Karamanduca", criollo impenitente, en 1912 ya había estrenado una revista musical en el Teatro Victoria. "Música Peruana", Allí pudieron haber ido estas damas de pequeñas, a nutrirse del cantar criollo. Pero ese ímpetu se consolidaría más tarde. La novedad entre 1935 y 1956, fueron los radios que programaban música criolla en Vivo. Familias enteras sintonizaban esas audiciones. Las disqueras IEMPSA, El Virrey y Sono Radio, imprimían enormes tiradas de placas de acetato de carbón, y los músicos comenzaron a ganar fortunas. Vino al época apoteósica. Eloisa Angulo Cómo el género había nacido del pueblo, muchas letras se cebaban en el tema de la pobreza y sus incomodidades. No fue raro que apareciera años más tarde: "La Morena de Oro del Perú", Lucha Reyes, huérfana de padre, de pobreza extrema y tras mendigar por las calles, fue internada a los ocho años en un convento franciscano. Alcanzó el éxito en el programa radial "El Sentir de los Barrios", con un tema alegórico "Abandonada" de Sixto Carrera. Contrajo tuberculosis pulmonar, dos matrimonios trágicos, enfermó de diabetes y tras una rutilante y breve carrera, en la ceguera absoluta, graba "Mi Última Canción". Es recordada como un ícono doliente. Inusualmente para el medio, lleno de cantantes y autores que tuvieron como profesión de obrero como lo fue Pablo Casas, albañiles como los Hermanos Ascuez, o magníficos marmolistas de la altura de Eduardo Márquez Talledo, el criollismo también tiene a Victoria Santa Cruz. Su padre se educó en los Estados Unidos, y ella a muy corta edad dominaba el inglés a la perfección. De niña oyó a Wagner, Haydn, Beethoven, pero también ritmos negros como el Socabón o Amorfino. Luminaria de la cultura peruana, es autora de pregones fundamentales. Lucha Reyes Para la decada de los cincuenta, la música criolla ya tenía su sitial en la televisión. Eran historia los albores en blanco y negro, esas audiciones en vivo que hacía el bisoño Canal 4, con el nombre "Festival de la Canción Criolla", "Bar Cristal". La pantalla ya formaba estrellas. Así nació Maritza Rodríguez. Siendo muy niña ganó "La Escalera del Triunfo", antañero programa televisivo de la década del sesenta que conducía con impar estilo Guido Monteverde. Al notar su voz aguda y sencilla, José Lázaro Tello vio en ella a la sucesora de Jesús Vásquez e inmediatamente le puso el epíteto de "La Princesita de la Canción Criolla"… Maritza Rodriguez Con la década del sesenta aparece otro fenómeno: las peñas comerciales. Pretendían ser herederas de los viejos solares donde los criollos se reunían para exponer su arte en grande. Algunas recuerdan a las originales, como la Peña Yufra en el distrito de La Victoria, una pequeña fonda que vendía Pisco y algunos tentempiés, un refugio de los músicos. Eva Ayllón, tras un perseverante deambular por éstas, eludió la pobreza y obtuvo fama y fortuna. Es una triunfadora nata donde otros se ahogaron en la mar brava de la bohemia. Aunque pudo mantenerse en el típico estilo de interpretar el género. Algo hizo a lo que nadie se atrevió: Experimentar haciendo fusión. Luego volvió al redil, convertida en una gran señora. Para fines de la década, la modernidad era Eva, como también el canto elegante de Cecilia Bracamonte. Ella sufrió penurias, pero a los veinte años, y con una hija con el compositor Augusto Polo Campos, se lanzó a la peñas a triunfar. En una época también pretendió estilizar el género; uso en sus discos instrumentos poco usuales como el vibráfono y violoncello. Eva Ayllón Junto al vals se desarrollaron los ritmos negros con similar popularidad. Lucila Campos es un caso emblemático de esa tradición. Se inició en grupos de folklore negro, pero es amiga de blancos con oído popular, como Piedad de la Jara, y se lució en peñas esenciales como el "Karamanduca". Se le reconoce por lanzar vocabularios ligeramante soeces en sus presentaciones, con tal gracia que no asaltan al escándalo. Lucila Campos Pasada la era romántica, la contemporánea fama atrajo otros baluartes, Lucia de la Cruz y su tono de voz que le sale del vientre, no ha podido ocultar su trayectoria llena de estrépito. Puede cantar valses de Juan Mosto, o José Escajadillo, u otro repertorio mas agraz; landó, otro claro ejemplo. Pero también sostenidos como mensajes que salen del alma. Nuevas empresas musicales como: FTA, de la mano con la televisión, mencionada en párrafos anteriores, y un programa de televisión "Danzas y Canciones del Perú", animado por el inolvidable Nicomedes Santa Cruz, o como también Trampolín a la Fama del también fallecido Augusto Ferrando, le sirvió a Cecilia Barraza para surgir a inicios de la década del setenta. Cecilia, es una cantante temperamental y con lograda voz para interpretar especialmente el lado negro de la canción criolla. Cecilia Barraza Como estrellas fugaces en la década del setenta cantantes como Verónikha, Aurora Alcalá y Charito Alonso, dirigidas musicalmente por Freddy Roland formaron parte de la nueva generación que se estaba formando de la música criolla. En la tradición de Lucha Reyes o de Lucila Campos, figura Bartola, epíteto puesto por Augusto Polo Campos, de voz privilegiada le permite interpretar valses y marineras, así como también tangos y boleros. A despecho de los que señalan hoy la canción criolla es una pieza de museo, hay mujeres que se empecinan en la tradición. Un caso de ello es la hija de la primera guitarra del Perú, Óscar Avilés, Lucy Avilés es una de ellas. Posee una cuna por abolengo, y tuvo su brillante atino de grabar su primer disco nada menos que a Felipe Pinglo. Finalmente, Susana Baca. Muchos la oyeron en el 2002, cuando ganó el Grammy Latino, desagravio para una de las cantantes negras mas importantes del Perú. Hace fusión, pero su canto se enraíza en la cultura negra. Susana Baca A continuación fechas de nacimiento y algunos casos fallecimiento de las cantantes más importantes del siglo XX: Eloísa Angulo, (*Lima, 31 de octubre de 1919 - † 30 de octubre de 1992). Delia Vallejos, (*Callao, 5 de septiembre de 1925 - † Lima, 17 de octubre de 2005). Jesús Vásquez, (*Lima, 20 de diciembre de 1920). Teresa Velásquez, (*15 de octubre de 1930). Esther Granados, (*Lima, 30 de enero de 1926). Edith Barr, (*La Victoria, 1 de junio de 1936). Lucha Reyes, (*Lima, 19 de julio de 1936 - † 31 de octubre de 1973). Eva Ayllón, (*Lima, 7 de febrero de 1956). Susana Baca. (*Chorrillos, 24 de mayo de 1944). Bartola, (*Barranco, 8 de junio de 1955). Victoria Santa Cruz, (*Lima, 27 de octubre de 1922). Maritza Rodríguez Cecilia Barraza, (*Lima, 5 de noviembre de 1952). Martha Campos Lucía de la Cruz, (*Chorrillos, 20 de agosto de 1953). Cecilia Bracamonte, (*Lima, 22 de noviembre de 1949). Tania Libertad, (*Chiclayo, 24 de octubre de 1952). Lucila Campos Iraida Valdivia, (*Lima, 16 de junio de 1963). Verónikha, (* - † 1985). Fabiola de la Cuba, (*Lima, 19 de febrero de 1966). Marina Lavalle Fin de la 1ra Parte Espero que les haya gustado

Los Intérpretes La radio, entre 1940 y 1960, fue un estímulo importantísimo para la difusión de la música peruana. Las audiciones en vivo solían estar abarrotadas de público y generaron una intensa competencia, permitiendo que surgieran artistas que elevaron la jarana a la categoría de ciencia profana. Un protagonista de esta era es sin duda Óscar Avilés, chalaco de nacimiento y bautizado como la "Primera Guitarra del Perú", con toda justicia. Formó parte del trío Los Morochucos en 1946 y fundó el Conjunto Espectáculo Fiesta Criolla en 1956. Avilés es uno de los músicos más importantes del criollismo, sobre todo por su capacidad de innovación, que fue tanto que Chabuca Granda dijo alguna vez: "Si Avilés no hubiera nacido, el vals se hubiera muerto de tundete". Guitarrista de gran talento, su canto es cercano al estilo de La Victoria, en el que predominan las síncopas y el manejo de los silencios, atributos que éste notable guitarrista domina a la perfección. Su propia voz es la reminiscencia de una forma de cantar indudablemente clásica, que él llama "Ese sabor de Antes". Oscar Avilés En esa misma vertiente se le ubica a Alejandro Cortés, sinónimo de la elegancia en el vals y arquetipo del cantante criollo. Fue la primera voz de Los Morochucos, trío con el que Cortés entregó interpretaciones maravillosas, gracias a una voz extraordinariamente afinada y de hondo sentimentalismo. Otro cantante que saltó del dial radial a la gloria fue Rafael Matallana, apodado "El Caballero de la Canción", por su postura en el canto. Ha sido parte de diversas formaciones vocales, entre las que destacan las grabaciones que hiciera con Las Limeñitas y con el Centro Musical Unión. Por otra parte, el fundador de Los Embajadores Criollos, grupo que era competencia directa con Los Morochucos, Rómulo Varillas, fue una verdadera estrella popular, que conoció de cerca el sabor de las presentaciones multitudinarias y el aplauso masivo. Su voz, aguda y llorona, dejó una auténtica escuela de canto criollo, marcando uno de los picos más altos en ésta tradición. Rafael Matallana Rómulo Varillas Si podemos hablar de un periodo clásico en el vals, Avilés, Cortés, Matallana y Varillas, serían, sin duda alguna, cuatro de sus mas grandes conspicuos representantes. Y lo que los une, además, es el haber sido protagonistas de la llamada Edad de Oro de la Canción Criolla, gracias a su presencia en los medios de radiodifusión. Cinco personajes se unen a este desfile de estrellas: Abelardo Vásquez, Carlos Soto, Arturo Cavero, Manuel Donayre y Pepe Vásquez, que tienen en común dos cosas: pertencer a la comunidad negra peruana y dominar tanto el vals como la música afroperuana, de ahí que los llamemos Afrocriollos. Abelardo Vásquez Díaz, es miembro de una notable familia musical, fundada en Breña por Porfirio Vásquez, su padre, y dos hermanos de éste: Pipo y Vicente, míticos cultores de la marinera y de los ritmos negros. Esta herencia fue transmitida a Abelardo, sus hermanos e hijos. Vásquez es un referente obligatorio, por su profundo conocimiento de la música costeña peruana. Fue maestro en la Escuela Nacional del Folklore, contribuyendo a formar nuevos cultores del canto de jarana, y del cajón peruano. Continuando desglosando esta familia, está también José Vásquez, conocido en el argot criollo como Pepe Vásquez, hermano menor de Abelardo, que apostado por arreglos musicales más audaces, que conservan intacta la esencia criolla. Juntos, Abelardo y Pepe han animado jaranas inolvidables en la peña de "Don Porfirio de Barranco", bautizada así en honor a su padre. Reconocido como percusionista, zapateador y bailarín, además fue parte de la primera formación de Perú Negro, Caitro Soto acompañó con el cajón durante muchos años a la gran Chabuca Granda. A fines de la década de 1970 grabó un disco como solista, titulado "Canto a Cañete", dedicado a su ciudad natal. Hace algunos años, apareció "De Cajón" lo que vendría a ser su último trabajo discográfico. Abelardo Vásquez Díaz El "Zambo" Cavero para la posteridad, es quizá el cantante más representativo del vals criollo en los últimos años. Su trabajo al lado de Óscar Avilés esfundamental. El dúo Avilés-Cavero, formado a mediados de la década de 1970 y en actividad hasta inicios de la década de 1990, aportó mucho a la revaloración y difusión del vals, que por entonces era considerado "en coma". El Zambo Cavero Dueño de una voz de extrema finura, al punto que se la confunde con la de una mujer, Manuel Donayre, apodado "EL Diamante Negro", desarrolló en el vals un estilo de corte claramente sentimental. Actualmente, radica en los Estados Unidos, donde contribuye a difundir la música peruana. Manuel Donayre Otros destacados intérpretes, como son los casos de: Pancho Jiménez, Roberto Tello, Pastor Zuzunaga, Luis Abanto Morales y Jorge Pérez ocupan un lugar de importancia en el mundo del vals. Con estilos diferentes, cada uno penetró en distintos grupos sociales, que se identificaron rápidamentedamenteconsu música, especialmente el público migrante, pues tres de éllos son provincianosque llegaron a Lima “hacer la capital”. Apodado "El León del Norte", el chiclayano Pancho Jiménez es un genuino representante del vals con sabor norteño, ese que prefiere la melancolía por la amada y la añoranza del paisaje. Ha trabajado como solista e incluso ha formado dúos con otroscantantes, pero su producción más brillante se debe a su participación en Fiesta Criolla. Panchito Jiménez Roberto Tello, nacido en Lima en el distrito de Barranco y cantor de tangos, y Pastor Zuzunaga, alcanzó la fama por breve tiempo, y fue llevado de la mano por Freddy Roland, llegó alimentar su repertorio con valses de corte saleroso y alegre. Luis Abanto Morales, nacido en Trujillo, representa el mundo provinciano en el contexto criollo. Su interpretación de "Cholo soy, y no me Compadezcas" y "El Provinciano" dotó de voz al migrante y le valió un reconocimiento unánime, Es un cantante de honda sensibilidad social que ha explorado también el universo amoroso en la canción criolla. Luis Abanto Morales Jorge Pérez, "El Carreta", natural de Huaraz, formó parte del grupo Los Troveros Criollos. Ha dedicado su voz a diversos compositores, pero se le reconoce como uno de los más brillantes intérpretes del llamado vals replana, que constituye una verdadera crónica de costumbres limeñas. Jorge "El Carreta" Pérez Entre los cantantes más importantes del siglo XX, se pueden clasificar: -Rafael Matallana, (*Lima, 12 de agosto de 1930). -Luis Abanto Morales, (*Trujillo, 25 de agosto de 1923). -Panchito Jiménez, (*Motupe, 29 de enero de 1920). -Abelardo Vásquez, (*Lima, 2 de enero de 1929 - † 5 de abril de 2001). -Arturo "Zambo" Cavero, (*Lima, 29 de noviembre de 1940). -Jorge "El Carreta" Pérez, (*Huaraz, 14 de noviembre de 1921). -Lucho Barrios, (*Callao, 22 de abril de 1935). -Pepe Vásquez, (*25 de noviembre de 1961). -Roberto Tello, (*Barranco, ¿?). -Manuel Donayre, (*San Luis (Cañete), 24 de noviembre de 1949). -Roberto Silva, Next: 3ra Parte Los Conjuntos y los duos.......