Furcios, actos fallidos y otras misceláneas presidenciales Un político y su gestión van, según los estudiosos, mucho más allá de los anuncios y de la dimensión oral. Los gestos, su actitud corporal y los errores son otra dimensión, la metadiscursiva, que también hacen a la construcción de la imagen política. Cuáles fueron los furcios y bloopers de la presidenta Cristina Fernández. Para los especialista en el análisis del discurso político, son varios los elementos de la oralidad a tener en cuenta y estudiar para poder delimitar la construcción que, quien hace uso de la palabra, intenta llevar adelante. Tratándose de políticos, es claro que los furcios, los actos fallidos y aquellos errores que nadie espera observar y escuchar, son material importante de análisis porque, y así lo indica la más compleja teoría, también son parte de esa construcción discursiva. En nuestro país, lamentablemente, tenemos un historial de ridículos cometidos por hombres de Gobierno. Sin lugar a dudas, el podio es para el ex presidente Carlos Menem que logró combinar anuncios de una calaña digna de un guionista cómico – recuerdan el viaje a la estratósfera ¿no? – hasta absurdos que rozaban la falacia como la lectura de la obra completa de Sócrates. La lucha por el segundo lugar, Cristina Fernández de Kirchner ya casi la ha ganado. Su oralidad y gestualidad meta discursiva se ha desarrollado en las más variadas formas. Desde furcios, distracciones hasta actos fallidos y bloopers, la mandataria ha tenido una presencia mediática nacional e internacional muchas veces gracias a sus deslices. Por debajo, en la lista podríamos ubicar a Fernando De la Rúa quien sus mejores furcios los cometió no en actos de gobierno sino en la vida televisiva o al ex presidente Néstor Kirchner quien hizo de la ruptura del protocolo que su investidura requería casi una política de Estado. Los traspiés del hombre de Anillaco son bien conocidos y sucedieron en diez años de gestión. ¿Podrá Cristina Kirchner igualarlo o superarlo? Por el momento, podríamos decir que acumula una buena racha de ellos. A continuación, AGENCIA CNA ofrece un racconto de los furcios, bloopers y errores de la presidenta. Para anotar, la verdadera fórmula del agua. El escenario ameritaba que la presidenta se luciera destilando inteligencia para borrar esos fantasmas machista de la incapacidad femenina para la ciencia. Frente a los más prestigiosos científicos del país, Cristina Kirchner aseguró que lo único que recordaba de sus clases de Química, en el colegio secundario, era la fórmula del agua. Llegaba entonces el momento de demostrar que varios años después esa enseñanza quedaba intacta en su memoria. Con la seriedad que da la exactitud de las palabras, la nombró: ¨Hache dos cero¨ disparó, confundiendo con un número la letra O de la partícula de oxígeno. El auditorio, obviamente, enmudeció pero la Presidenta jamás se percató del error y continuó sonriendo para las cámaras. De protocolo mejor ni hablar. En Argelia, en el marco de su gira por los países del norte africano, Cristina Kirchner propuso un brindis. Claro, ella esperaba que aún en una cultura tan distinta de la nuestra, la costumbre permaneciera intacta. "¿No se brinda aquí? Bueno, vamos a congratularnos", debió improvisar ya con la copa en alto. En Moscú, y con el presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, sentado a su lado, la presidenta inexplicablemente pidió disculpas por haber utilizado el término "revolución", en referencia a la construcción del gasoducto de Nordeste. "¡Esto es una revolución!. Bueno, con perdón de la palabra revolución. Han tenido alguna experiencia los rusos en las revoluciones", se enredó sola y sin más. En nuestro propio país. La formalidad indica que el mandatario de turno inaugure las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación. El acto en cuestión había suscitado gran interés porque obligaba a Cristina Kirchner saludar al vicepresidente Julio Cobos con quien mantiene una inexistente relación tras la negativa de la 125. Esa imagen se llevó toda la atención, inclusive la de la presidenta quien, luego de un discurso que duró más de una hora donde repaso los logros de su primer año de gestión, se olvidó de iniciar formalmente el período legislativo. Apertura del Congreso II. Como se sabe, la gestión de Cristina viene a ser la continuación de la de su esposo, Néstor, o por lo menos, así lo han planteado ellos. De manera tal que, puede ser que algún caso, la obra de Gobierno de uno u otro se confunda precisamente por esa idea de unidad. Lo curioso es cuando los propios actores ya no pueden distinguirse, como le sucedió a la presidenta cuando con ese tono seguro que caracteriza sus discursos, aseguró ante un recinto repleto: "Ustedes saben lo que pienso sobre la educación. Lo dije aquí cuando vine por primera vez como presidenta el 10 de diciembre de 2003", en referencia, en realidad, al día de su asunción, en 2007. Apertura del Congreso III. Mientras Cristina Kirchner autoelogiaba su política jubilatoria, entre la que mencionó el aumento a los pensionados, gracias a la ley de movilidad jubilatoria, la diputada María América González, visiblemente furiosa, con la mano alzada negaba con un dedo las palabras de la Presidenta. Sorprendida o desconcertada, la mandataria mencionó a la legisladora de la oposición: "Allá me aplaude María América al fondo". La confusión presidencial tuvo su fin. A través de un comunicado, González salió a aclarar que los jubilados "necesitan con urgencia la recomposición de la estructura piramidal de los haberes para luego sí aplicar una movilidad auténtica, y no la de una fórmula poco transparente". ¿A qué hora era? La primera vez que la presidenta llegó tarde a un encuentro con otros mandatarios fue en la cumbre de Lima, siguió con su retraso en la primera reunión del G-20, de la que participó, en Washington, y tuvo el cierre más escandaloso en Brasil, donde se justificó con la simpática frase: "En este lugar no dan ganas de trabajar". Olvido I. Acto oficial en Pilar. Razón: medidas económicas para salvar a la Argentina de la crisis internacional. Cristina Fernández anunció el polémico proyecto de blanqueo de capitales. Sin embargo, se olvidó de comunicar nada más ni nada menos que la moratoria fiscal, la otra gran apuesta de su gobierno. Ante el desliz, por la medianoche de ese mismo día, varios miembros de su gabinete debieron salir de gira mediática a remendar el error. Olvido II. En otras dos oportunidades, la Presidenta debió volver al micrófono después de sus anuncios en la quinta de Olivos mientras ya estaba saludando, porque ¡ups!, se olvidó de algunos detalles. Uno, tras las nuevas medidas para el campo. El otro, que llegó con aclaración y todo, cuando presentó un paquete de 13.200 millones de pesos para incentivar el consumo, cuando olvidó anunciar el plan de créditos para las PyMES. "Esto me pasa por la costumbre de no leer. Es para los que dicen que soy soberbia y no reconozco errores", sonrió ante las cámaras. Con ustedes…."Los dejo con el ministro..., secretario Moreno", dijo Cristina Kirchner al presentar a su más cuestionado colaborador, durante una reunión que mantenía con empresarios para acordar nuevos precios de los útiles escolares. Ni yuyito ni girasol, trigo por maíz. La prensa lo catalogó como uno más de los "bloopers agropecuarios" que acumuló el Gobierno durante la guerra gaucha. El groso error se vio en un spot televisivo ordenado por la presidenta. En el comercial, un locutor intenta explicar la alta "inequidad" existente en la cadena de producción sojera y la necesidad de atender la demanda interna en otros productos. "El campo, como la Argentina, necesita producir además de soja, leche, carne, maíz y mucho más", se puede escuchar. En las imágenes se ven un cartón de leche y un bife de cuadril. Pero al momento del maíz no hay un gráfico de un choclo, ni un pochoclo, ni nada que se le asemeje, sino de ¡tres espigas de trigo! Y el rugby, ¿cómo se juega? Cristina Kirchner era candidata presidencial. Su marido recibe en la Casa Rosada a los Pumas que habían conseguido el tercer puesto en la Copa del Mundo jugada en Francia. El presidente Kirchner y la primera dama observan atónitos un improvisado ¨scrum¨ y Cristina toma el micrófono y, luego de que gran parte del país hubiera visto transpirar durante los dos tiempos que dura cada partido, al seleccionado, pronuncia la frase:"A mí, lo que más me gusta del rugby es el tercer tiempo". ¡Osoooooo! Seguramente, este sea el blooper que con mayor facilidad quede en la memoria colectiva. Como se sabe, desde la asunción del presidente norteamericano, Barack Obama, la presidenta de todos los argentinos ha hecho lo imposible por lograr sellar la fotografía tan ansiada de ellos dos juntos. El escenario que eligió Cristina para conseguir el saludo fue la preparación de la fotografía oficial de la Cumbre G-20. Obama se acercó a saludar. Cristina pensó que iba a tener un gesto con ella, pero en realidad al que quería saludar era a su vecino, el primer ministro canadiense. Impactada por la esquiva situación, la mandataria sólo atina a mirar hacia los costados para cerciorar que nadie la había visto, pero ya era tarde. La filmación del ¨accidente¨ presidencial recorrió el mundo. http://www.seprin.com
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