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Info10/30/2009
La novia Tenia 18 mas o menos, estaba con una noviecita en mi habitacion, no sabia nadie en casa que estaba con alguien, cuando estabamos haciendo el amor, mi viejo abre la puerta: -Che tavo tomamos unos mateeeeee................perdon. Pobre cristiana no piso mi casa como por 2 meses. La mentira Yo salia con mi novia ya masomenos por 6 meses cuando cortamos, nos dejamos de ver aproximadamente por un mes, durante ese tiempo me hice un par de amigas gracias a un primo bastante buscavida que tengo... nunca paso nada la verdad... despues de un tiempo volvi a verme con mi novia. un dia ya apunto de volver al noviasgo..(aclaro cortamos por culpa de algunas mentiras mias - nada grave) mme llego un mensaje de estas chica preguntando por mi primo (nada involucrador) y yo como boludo atomico que soy borre el mensaje apenas lo termine de leer y le menti que era un amigo mio. la cosa esque paso el tiempo y se entero y quede de vuelta como mentiroso. hasta el dia de hoy cada ves que peliamos vuelve el tema del mensaje! ....quien era la de el mensaje; dice ella siempre.. Nunca se pudo librar de eso. Q feo! Durante los primeros meses de noviazgo era muy comun que mi novio y yo nos encerremos en la pieza solos todo el tiempo... Y bueno, en ese tiempo a solas haciamos cosas normales de pareja... variación entre las cosas normales... ya saben... Mi mamá para asegurarse de que no hicieramos nada que ella no quisiera, me obligaba a abrir la puerta a cada rato cuando golpeaba para ofrecerme galletitas o algo para comer... Un día feriado, en el que no había casi nadie en la calle, y el tiempo estaba muy lindo, nos fuimos a pasear, y nos sentamos en la puerta de un colegio que estaba a una cuadra de mi casa... Nos quedamos un buen rato solos, charlando de todo... y en una de esas vemos que viene mi mamá de hacer compras y saca de la bolsa del super mercado un paquete de galletitas ajajjaja Q verguenza! Bueno yo tome un colectivo.. Para llegar a mí casa sin gastar mucho dinero.. Bueno había un asiento vació y me senté ahí y de un rato sube una linda chica y como todo caballero le sedo el asiento.. bueno luego entra una mujer con dos hijos y ella le sede en asiento y el carro arranca y uno de los niños de unos 4 años para no caer por la aceleración del carro se agarra del pantalón del la flaca... y lo baja jajajjajaj y ella tenia una tanga jajajaj que buena fortuna la mía y la de los demás menos para ella por estaba tan paletada pero esta bien roja mm bueno le iva a pedir su numero telefónico pero ella con la palta se bajo antes de llegar a su destino jajá aja…… La caida estabamos en una excurcion de parte del cole en un parque acuatico y ya saben no? alli los pisos se mantienen mojados todo el tiempo, ya se imaginaran que m paso; deacuerdo! mientras caminaba en medio del comedor Zas! que me resbalo y lo peor es que en mi intento por no caer, patine un rato solo para al final irme sin remedio alguno a besar el suelo, que Oso. Q mal una noche de borrachera... salimos con amigos en el auto..fuimos a un boliche y mi amigo (el q manejaba)tomo demasiado como para manejar,por lo q decidimos volver en taxi y dejar el auto ahi por esa noche, al otro dia volvimos a buscarlo y ...el auto no estaba..llamamos a la policia y lo reportamos como robado...pero la cueston es q habiamos dejado en una zona de estacionamiento tarifado y al no tener el boleto del parkin la policia de transito se lo llevo por estar en infraccion!!!...cuando fuimos a busacar el auto a la playa de estacionamiento donde ponen a todos los autos q son levantados descubrmos q por cada hora cobran $2000 mas o menos!!!!y habia estado ayi mas de 5 horas..$10.000(equivalente a 500 dolares mas o menos) por ser responsables!!!!la cuestion es q debiamos pagarlo o no nos entregaban el auto y seguia acumulando tiempo(=dinero)... en resumen mi amigo tuvo q sacar un prestamo bancario(porque tampoco aceptan tarjetas de credito,solo efectivo y en moneda nacional).. la siguiente vez q mi amigo no estaba apto para manejar nos quedamos comiendo bizcochos en el auto... xxx? estaba en la escuela, cada uno sentado en sus lugares. Teniamos una mesa para dos, una de esas largas, que debiamos compartir con otro compañero (les cuento para que se hagan la idea y puedan entender bien la situacion). EN fin, se sentaban dos personas juntas en cada mesa. Sin previo aviso, entra la preceptora, muy enojada la muy wacha, con el objetivo de cambiarnos de lugar a todos (no me acuerdo cual era el motivo de semejante decision). Me sacaron del alcance de mi mejor amigo, y me pusieron con una chica (fea, muy fea), con la cual no nos simpatizabamos mucho; por ahi un "hola" y "chau", comentarios e ideas compartidas, pero nada mas que eso. PARA HACERLA CORTA. Ese mismo dia, a la hora siguiente, me empieza a picar la entre pierna (OH NO), tanto, que no pude resistir el impulso de rascarme. La cuestion es, que me resultaba tan gratificante rascarme, que lo segui haciendo por un rato. Mi amiga ni cuenta se daba. Para mi sorpresa, al dia siguiente, durante el primer recreo, no solo compañeros de mi curso, si no tambien chicos de otros niveles, se acercaron y me preguntaron que habia sido lo que ME HABIA EXITADO TANTO, como para masturbarme en medio de la clase, al lado de una chica. Los rumores son jodidos de detener. Pase el resto del año, y del siguiente, con mis compañeros pensando que yo me habia masturbado. hijos de... xD! con una amiga la cuestión es q ella era una chica de esas q se ponen la falda bien arriba jaja. y cuando se sentaba a mi lado uff ya saben! y yo tenia q cruzar las piernas para q no se note. Bueno yo era sano y sigo siéndolo jejeje pero ella mmm no. y mi amigo me jode diciendo q solo los cabros , geys o mujeres cruzan las piernas joojo y ella me dice siéntate normal. y yo estaba palta plop no sabia q hacer si me sentaba normal mmm ella se daría cuenta y mis amigos. no sabia q hacer entonces seguía así y de repente llega el profesor. y todos se paran y yo por obligación que plata por mi mare casi la mitad del salón se dio cuenta y un jaraneo total. y algunas miradas feas plop que palta. y ella fue la primera en darse cuenta mmmm y se mato de la risa. La luna de miel Cuando nos casamos con Raquel hicimos que nuestra luna de miel durara un año. Ahorramos todo lo que pudimos, renunciamos a nuestros trabajos y decidimos darle la vuelta al mundo. Hicimos nuestras previsiones y el dinero nos dio para pasar el año sin apuros. Fuimos a varios países en Europa y Sudamérica, vimos muchos atardeceres y amaneceres en distintos lugares. Una luna de miel de doce meses. Hay muchas historias que contar de esos viajes, pero si hay una que fue bizarra fue la que pasó en Buenos Aires. —¿Te acordás de cuando fuimos malabaristas y payasos de semáforos en Bogotá? Eramos malos para eso. —Como para que no me acuerde Gustavo, pero no nos fue tan mal. Todo por culpa de tu hermano que no nos mandó el dinero a tiempo. Pero no nos morimos de hambre, viste. Los primeros tres meses fueron de Europa, y cuando regresamos, nos quedamos aca en Guatemala un mes para descansar, y luego al siguiente nos fuimos a Sudamérica. Primera parada, Buenos Aires. Allá nos recibieron unos conocidos en el aeropuerto y estuvimos en su casa una semana, a petición de ellos mismos. Andrea y Marcelo Morello era un matrimonio de nuestra edad, así que nos llevamos bien desde el principio. Vivían en Olivos, Buenos Aires, en un apartamento amplio, con buena vista. No me acuerdo bien qué negocio tenían, pero por lo que se veía, era muy rentable. Fueron muy amables con nosotros, pero tenían una relación de amor-odio entre ellos. Ese tipo de relaciones en que se agreden verbalmente y aún así siguen juntos, y hasta felices. —¿A vos te gustaba el Marcelo? —Pues mal no estaba. —Desgraciada. Los Morello tenían unos vecinos raros. Dos tipos y una mujer, que no se bañaban, pero saludaban cortésmente, aunque con ademanes tan exagerados que te hacían sentir miedo. Se levantaban temprano para ir a comprar las cosas del desayuno, luego volvían a salir a la hora del almuerzo, siempre juntos, y después ya no salían del apartamento. Parecían ser de la misma edad, unos 35 años. Su aspecto era sano, aunque tenían la mirada perdida, salvo cuando te saludaban. Nos contaron nuestros anfitriones que ellos eran hermanos, y que habían heredado una gran fortuna, así que nada les faltaría. Sin embargo, nunca salían del apartamento a no ser para comprar abarrotes. No tenían televisión, pero sí una importante colección de libros y discos. Les gustaba el jazz. —La vez que no soporté fue cuando aquella mulata cubana se te insinuaba en mi cara y vos le seguías la corriente. —No le seguía la corriente, exagerada sos. —Ahora te hacés el loco. —Vos te pusiste bien celosa, qué caritas las que me hacías. Ja. Al segundo día de estar en Olivos con los Morello, los vecinos raros se enteraron que éramos de Guatemala. Mostraron interés en nosotros, lo que nos hacía sentir incómodos. En los pasillos y el elevador nos hacían toda clase de preguntas y nos contaron que el único país al que habían viajado alguna vez era a Guatemala. Nosotros intentábamos sacudírnoslos de encima con monosílabos, pero era inútil. Ellos estaban obsesionados con Guatemala. Nos invitaron a almorzar un día. Fue tanta la afectación que mostraron al invitarnos que nos vimos forzados a aceptar. Fuimos entonces Raquel y yo al almuerzo y entramos a la casa más rara que he visitado en mi vida. Todos los muebles empolvados, goteras arregladas con un sistema de embudo y manguera que iba a dar a un desagüe en el baño y una rata circulando libremente por ahí. Lo único que estaba limpio era la cocina. Cuando entramos torpemente sacudieron un poco el polvo de las sillas. Nos atendieron con esa simpatía exagerada que te amenaza en lugar de hacerte sentir bien. —¿Te acordás de la vez que te llamé y te dije que estaba con unos amigos en el mirador camino a La Antigua? Te dejaste venir en bus aunque no sabías cómo chingados llegar. Llovía. Cuando al fin llegaste yo ya no estaba y te empapaste. No quisiste llamarme por orgullosa, preferiste que te fuera a recoger el Christian, ese tu enamorado loco que te pidió que no te casaras y que te dio serenata el día anterior a la boda. —… El almuerzo era un asado que era obvio que no habían preparado ellos. No estaba mal. Durante la comida entonces supimos que ellos querían volver a Guatemala y visitar Tikal. Según estos hermanos, el alma de sus padres estaba encerrada en el templo del Gran Jaguar. ¿Por qué? Quién sabe, a ellos se les había metido la idea y de ahí no había ser viviente que los pudiera sacar. Nos miraban abriendo bien los ojos, a ratos tenían su respiración acelerada. Creo que veían en nosotros alguna especie de ángeles que los conectarían con las almas de sus padres muertos en un terrible accidente, en Petén, hacía ya 20 años. En la sala estaban en la pared varios retratos de los padres de estos tres hermanos locos. No sé si fue por la tensión en que estábamos, pero esos señores nos parecieron más bien gente lúgubre. De los tres hermanos, la mujer tenía un tic en el ojo derecho, que le temblaba cada vez que parpadeaba. No nos habíamos fijado al principio. —Es increíble que estemos aquí esperando a que comience la audiencia de nuestro divorcio, Raquel. Las cosas se empezaron a poner tensas cuando el mayor nos dijo que los teníamos que traer a Guatemala, que esa debía ser nuestra misión, que por algo nos habíamos encontrado. Les dijimos que no regresaríamos en el corto plazo a Guatemala, porque estábamos de paseo en Sudamérica y Argentina era apenas el primer país que visitábamos. Ellos entonces cambiaron su amenazante amabilidad por insultos y gritos. El menor fue hacia el interior de la casa y volvió con una escopeta, mientras la mujer sujetaba a Raquel y el otro hermano me tomaba el cuello con su brazo derecho a mis espaldas. Estábamos atrapados. Raquel entonces ofreció cambiar todos nuestros planes para hacer lo que ellos querían, pero tendríamos que ir a la oficina de la aerolínea a cambiar boletos y a comprar los de ellos. Pero como ellos no tenían costumbre de salir de casa, era mejor que lo hiciéramos nosotros. Necesitábamos eso sí, dinero para hacerlo. —Fuimos a un montón de lugares, pero la tarde que yo más recuerdo fue aquella primera vez en La Antigua, cuando lloviznó y vos andabas contenta y entramos a aquella galería de arte. Yo te dije ese día que vos mandabas a dónde íbamos. Yo sólo escucho y obedezco y pago, por supuesto, ofrecí. Y entonces me abrazaste apretado. —Sí, estuvo bien. Pero ya pasó. La gente cuando le dicen lo que quiere escuchar suele caer. Y afortunadamente para nosotros así sucedió. Los locos accedieron y sacaron de un cofre viejo lleno de dinero algunos buenos dólares para hacerles el trámite. Salimos de allí y nunca volvimos, por supuesto. Esos dólares nos sirvieron para continuar el viaje. Apenas nos despedimos de los Morello, sólo entramos por las cosas al apartamento y fuimos directo al aeropuerto, rumbo a Perú. Después le pedimos a Marcelo por teléfono que si preguntaban por nosotros, dijera habíamos muerto al estrellarse nuestro taxi con un camión en la carretera. Había habido por casualidad un accidente el día de nuestra partida en el cual había muerto una pareja no identificada. Un recorte de la noticia convenció a los tres hermanos locos. —Cuando entremos con el juez digámosle que ya no nos divorciaremos. —Estás loco. —Por eso se llama conciliatoria la audiencia. Para reconciliarse uno. —No es audiencia conciliatoria, es de avenencia. Y después de lo que me hiciste no quiero volver con vos. —Como sea, el sexo de reconciliación es bueno, dicen. —… —Bueno, entonces divorciémonos y volvámonos a casar. Así tendríamos otra luna de miel de un año y la pasaríamos genial. —Ya es tarde Gustavo, yo te quise de veras, pero ya pasó. Entremos, firmemos y ya está. No insistás, ya no te quiero. El caballo en el pozo Un campesino, que luchaba con muchas dificultades, poseía algunos caballos para que lo ayudasen en los trabajos de su pequeña hacienda. Un día, su capataz le trajo la noticia de que uno de los caballos había caído en un viejo pozo abandonado. El pozo era muy profundo y sería extremadamente difícil sacar el caballo de allí. El campesino fue rápidamente hasta el lugar del accidente, y evaluó la situación, asegurándose que el animal no se había lastimado. Pero, por la dificultad y el alto precio para sacarlo del fondo del pozo, creyó que no valía la pena invertir en la operación de rescate. Tomó entonces la difícil decisión de decirle al capataz que sacrificase el animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo, allí mismo. Y así se hizo. Comenzaron a lanzar tierra dentro del pozo de forma de cubrir al caballo. Pero, a medida que la tierra caía en el animal este la sacudía y se iba acumulando en el fondo, posibilitando al caballo para ir subiendo. Los hombres se dieron cuenta que el caballo no se dejaba enterrar, sino al contrario, estaba subiendo hasta que finalmente consiguió salir. Si estás "allá abajo", sintiéndote poco valorado, y otros lanzan tierra sobre ti, recuerda el caballo de esta historia. Sacude la tierra y sube sobre ella. La botella Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por suerte, llegó a una cabaña vieja, desmoronada sin ventanas, sin techo. El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para protegerse del calor y el sol del desierto. Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Se arrastró hacia allí, tomó la manivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía. Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y pudo leer que decía: "Usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar". El hombre desenroscó la tapa de la botella, y vio que estaba llena de agua... ¡llena de agua! De pronto, se vio en un dilema: si bebía aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que quisiese, o tal vez no, tal vez, la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada. ¿Qué debiera hacer? ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca... o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje? ¿Debía perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables escritas no se cuánto tiempo atrás? Al final, derramó toda el agua en la bomba, agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba comenzó a rechinar, pero ¡nada pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos y entonces de pronto surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia... Agua fresca, cristalina. Llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y tomó aún más de su contenido refrescante. Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta arriba, tomó la pequeña nota y añadió otra frase: "Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente". El árbol de las manzanas Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas. Un pequeño niño lo apreciaba mucho y todos los días jugaba a su alrededor. Trepaba por el árbol, y le daba sombra. El niño amaba al árbol y el árbol amaba al niño. Pasó el tiempo y el pequeño niño creció y el nunca más volvió a jugar alrededor del enorme árbol. Un día el muchacho regresó al árbol y escuchó que el árbol le dijo triste: "¿Vienes a jugar conmigo?". Pero el muchacho contestó: "Ya no soy el niño de antes que jugaba alrededor de enormes árboles. Lo que ahora quiero son juguetes y necesito dinero para comprarlos". "Lo siento, dijo el árbol, pero no tengo dinero... pero puedes tomar todas mis manzanas y venderlas. Así obtendrás el dinero para tus juguetes". El muchacho se sintió muy feliz. Tomó todas las manzanas y obtuvo el dinero y el árbol volvió a ser feliz. Pero el muchacho nunca volvió después de obtener el dinero y el árbol volvió a estar triste. Tiempo después, el muchacho regresó y el árbol se puso feliz y le preguntó: "¿Vienes a jugar conmigo?". "No tengo tiempo para jugar. Debo trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?". "Lo siento, no tengo una casa, pero... puedes cortar mis ramas y construir tu casa". El joven cortó todas las ramas del árbol y esto hizo feliz nuevamente al árbol, pero el joven nunca más volvió desde esa vez y el árbol volvió a estar triste y solitario. Cierto día de un cálido verano, el hombre regresó y el árbol estaba encantado. "Vienes a jugar conmigo?", le preguntó el árbol. El hombre contestó: "Estoy triste y volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar. ¿Puedes darme uno?". El árbol contestó: "Usa mi tronco para que puedas construir uno y así puedas navegar y ser feliz". El hombre cortó el tronco y construyó su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo. Finalmente regresó después de muchos años y el árbol le dijo: "Lo siento mucho, pero ya no tenga nada que darte, ni siquiera manzanas". El hombre replicó: "No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar... ahora ya estoy viejo. Yo no necesito mucho ahora, solo un lugar para descansar. Estoy tan cansado después de tantos años...". Entonces el árbol, con lágrimas en sus ojos, le dijo: "Realmente no puedo darte nada... lo único que me queda son mis raíces muertas, pero las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa". El hombre se sentó junto al árbol y éste, feliz y contento, sonrió con lágrimas. Esta puede ser la historia de cada uno de nosotros. El árbol son nuestros padres. Cuando somos niños, los amamos y jugamos con papá y mamá... Cuando crecemos los dejamos... Sólo regresamos a ellos cuando los necesitamos o estamos en problemas... No importa lo que sea, ellos siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. Parece que el muchacho es cruel contra el árbol... pero es así como nosotros tratamos a veces a nuestros padres. Valoremos a nuestros padres mientras los tengamos a nuestro lado. ¡MAL CARACTER! Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta. El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta. Descubrió que era más fácil controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta. Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo: "Has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves". Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero el modo cómo se lo digas lo devastará y la cicatriz perdurará para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como la ofensa física. Los amigos son joyas preciosas. Nos hacen reír y nos animan a seguir adelante. Nos escuchan con atención y siempre están dispuestos a abrirnos su corazón. Tenlo siempre presente. TODOS TENEMOS GRIETAS Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía la mitad del agua. Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación. Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole: "Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir”. El aguador, apesadumbrado, le dijo compasivamente: "Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino." Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchas flores hermosas a lo largo del camino, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar. El aguador le dijo entonces "¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza." Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados. Papá , ¿Cuánto ganas? La noche había caído ya. Sin embargo, un pequeño hacía grandes esfuerzos por no quedarse dormido; el motivo bien valía la pena: estaba esperando a su papá. Los traviesos ojos iban cayendo pesadamente, cuando se abrió la puerta; el niño se incorporó como impulsado por un resorte, y soltó la pregunta que lo tenía tan inquieto: -Papi, ¿cuánto ganas por hora? –dijo con ojos muy abiertos. El padre, molesto y cansado, fue tajante en su respuesta: -Mira hijo, eso ni siquiera tu madre lo sabe, no me molestes y vuelve a dormir, que ya es muy tarde. -Si papi, sólo dime, ¿cuánto te pagan por una hora de trabajo? –reiteró suplicante el niño. Contrariado, el padre apenas abrió la boca para decir: -Ochocientos pesos. -Papi, ¿me podrías prestar cuatrocientos pesos? –preguntó el pequeño. El padre se enfureció, tomó al pequeño del brazo y en tono brusco le dijo: -Así es que para eso querías saber cuánto gano, ¿no?. Vete a dormir y no sigas fastidiando, muchacho.... El niño se alejó tímidamente y el padre, al meditar lo sucedido, comenzó a sentirse culpable: "Tal vez necesita algo", pensó, y queriendo descargar su conciencia se asomó al cuarto de su hijo y con voz suave le preguntó: -¿Duermes hijo? -Dime papi, respondió él entre sueños. -Aquí tienes el dinero que me pediste. -Gracias papi –susurró el niño mientras metía su manita debajo de la almohada, de donde sacó unos billetes arrugados-. ¡Ya completé! –gritó jubiloso-. Tengo, ochocientos pesos..., ahora papá: ¿ME PODRÍAS VENDER UNA HORA DE TU TIEMPO? Si te gusto el post poneme puntos aca (si me lo merezco) asi soy NFU: http://taringa.net/posts/info/3799057/Muchas-anecdotas_.html
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