Esta misión no fue sencilla: Hank le preguntó a hombres y mujeres (de profesiones tan diversas como escritores, cineastas o estrellas porno) cuáles consideraban los alimentos que hacían que el semen no fuera desagradable al gusto.
Las respuestas no siempre son políticamente correctas. Al Lujan, escritor y artista de performance, afirmó que la primera vez que probó el semen de alguien fue en la adolescencia, “con un chico de 15 años que se alimentaba solamente de dulces”, y que es el mejor que haya probado jamás.
La ex estrella porno Annie Sprinkle tiene incluso notas de cata, afirmando que durante su carrera probó el semen “probablemente de más de mil hombres.” Para ella es sencillo: “el esperma de los vegetarianos sabe más dulce que el de los carnívoros”, añadiendo un top 4 de cosas que afectan negativamente el sabor del semen:
Tabaco
Alcohol
Drogas (sin especificar cuáles)
y Espárragos
Los espárragos fueron el alimento peor ranqueado en cuanto al sabor del semen en las diferentes entrevistas, pues vuelve el olor del esperma demasiado penetrante.
Otros alimentos que afectan negativamente el sabor del semen son el pollo, la carne roja, el brócoli, la coliflor, coles de Bruselas, grasa, especias el ajo, las cebollas y la leche en general. El huevo, por ejemplo, contiene un alto nivel de putrefacción de bacterias, por lo que ese aroma llegará al semen. Tal vez el alimento más triste dentro de la “lista negra” de alimentos que vuelven desagradable el sabor del semen sea el chocolate.
¿Pero qué hay de mejorar el sabor? Para la sexóloga Tara Livingston se trata siempre de frutas: “ciruelas, nectarinas, naranjas, limones, limas, perejil, cilantro, menta, hierbabuena, uvas y té verde”, a lo que la escritora Katy Bell agregó: “dulces, jugo de manzana” y frutas en general. La piña, el kiwi, los mangos y todas las frutas dulces son siempre recomendadas.
Según el urólogo Robert Oates el sabor del semen no ha sido estudiado desde una perspectiva médica, pues consumirlo o beberlo a causa de su sabor no es una razón para estudiarlo, a diferencia de criterios como la transmisión de enfermedades de transmisión sexual. Otro urólogo, William Fitzgerald, se mostró un poco más abierto a explicar la lógica detrás del sabor del semen.
Según Fitzgerald, el sabor metálico del semen se debe a su contenido de zinc. Los diabéticos, por ejemplo, tienden a tener un semen más dulce, “a miel o melón”, debido a que sus cuerpos están deshaciéndose del exceso de azúcar en ellos. Cuando los aminoácidos en ciertas comidas se rompen, es posible que ciertas sustancias lleguen a la orina, al sudor o al semen. La nicotina y sustancias de ciertas drogas (de nuevo, sin especificar cuales) se depositan en el epidídimo y las vesículas seminales, afectando negativamente el sabor y el olor.