Relaciones sentimentales entre dos personas suponen una de las partes más importantes de la vida humana. Cuando conocemos a alguien que conquista nuestro corazón y despierta las ganas de pasar el futuro con él, de repente todo lo que nos rodea comienza a parecer mejor y más bello. Aunque al principio los noviazgos se asocian únicamente con las sensaciones agradables y sentimientos positivos, después nos enfrentamos a la idea del "examen" para el nexo existente entre nosotros y nuestras parejas. A pesar de que todos queremos creer lo contrario, muchas relaciones amorosas no tienen futuro, por lo cual pueden convertirse en decepciones muy dolorosas.
1. Presentimientos
Seamos sinceros: después de pasar bastante tiempo en compañía de otra persona cada uno de nosotros es capaz de decidir si quiere (o debe) permanecer a su lado. En ocasiones, sin embargo, el sentido común queda opacado por la comodidad y la costumbre; muchas personas prefieren ignorar la verdad en vez de tomar decisiones radicales y tener que cambiar su vida. Si bien ninguna separación es placentera, realmente merece la pena correr el riesgo. Al fin y al cabo, más vale estar solo que mal acompañado...
2. Falta de confianza
La confianza es uno de los elementos fundamentales de las relaciones felices y duraderas. Por ende, si alguno de los dos nota su falta, el fin del capítulo escrito por los dos es solamente cuestión de tiempo. Lo peor de todo es no sentirse seguro de otra persona a pesar de que esta está haciendo todo lo posible para aniquilar nuestros miedos y manías. En este caso, aunque cueste creerlo, lo mejor que se puede hacer es cortar por lo sano y no terminar metiéndonos en problemas mayores.
3. Esfuerzos por UNA parte
Las relaciones amorosas a largo plazo se construyen -y mantienen- de a dos. Si tu pareja no demuestra ninguna intención de trabajar compromisos contigo, y no se esfuerza para hacer que todo funcione entre vosotros, seguir con esta persona es una pérdida de tiempo. Es imposible e insano intentar hacer feliz a tu ser querido en todo momento y nunca recibir nada a cambio. ¡Recuerda que "el tango se baila a dos"!
4. Distintas visiones del futuro
Si en algún momento alguno de los dos se da cuenta de que los planes que hacéis para el futuro no incumben a la otra persona, hay algo que anda mal entre vosotros... Cuando las relaciones se ponen serias, hace falta discutir cuestiones importantes y todo esto resulta imposible porque cada uno desea y espera cosas distintas, deberíais pensar en la separación. Sinceramente, es difícil llegar a un consenso sabiendo que uno sueña con casarse y tener hijos, mientras que el otro planea pasar los 5 años que vienen viajando por todo el mundo...
5. Expectativas incumplidas
Así es la vida: todo ser humano tiene sus propias necesidades y expectativas (tanto emocionales, como físicas y materiales). Una pareja que vale la pena intenta satisfacer parte de ellas, y con ello nos referimos a los dos integrantes de cualquier relación amorosa. Si bien es cierto que algunas personas suelen ser demasiado exigentes y mandonas, cuando al final los novios se sienten más frustrados que felices, definitivamente no tiene sentido seguir juntos.
6. "Días difíciles" demasiado difíciles
¡No hay rosa sin espinas! A pesar de que toda relación tiene que pasar por algunos momentos difíciles, lo más importante es la manera en la que los dos se las apañan con dichas épocas y obstáculos a los que se enfrentan. En el caso de no saber encontrar compromiso (o ni siquiera tener ganas de buscarlo), la solución está clara como el agua. Recuerda que tu supuesta otra mitad nunca debe darte la espalda: una vez que esto pase, puedes empezar a plantearte la ruptura sin remordimientos...
7. Falta de aceptación
¿A menudo tratas de cambiar algo en tu pareja? ¿Lo hace él? ¿Hay aspectos de su carácter o físico que no logras soportar? Entonces, quizá valga la pena entablar una conversación seria acerca de vuestro futuro. Aunque estando en relación cada uno cambia un poco, la personalidad NO se transformará. Si sientes que tienes que esforzarte para aceptar a tu media naranja, es porque no estáis hecho el uno para el otro.