Hablar de la pobreza de África es el mantra favorito de los que nunca pisaron el barro. En muchos aspectos, estamos en uno de los momentos históricos más narcisistas que hemos atravesado como especie, y una de las formas en las que esto se expresa, es a través de arrogancia con la que el panadero le tira tips al muerto de hambre, sobre cómo ganarse el pan. De ahí que las palabras nos tumban si nos ponemos a investigar sobre por qué África es pobre. Todos tienen algo para decir, sobre todo los que jamás vivieron en África, y más aún: los que jamás supieron lo que es ser pobre. En esta oportunidad les traigo unas puntualizaciones (arrogantes, por qué no) sobre lo que saqué en limpio cuando oportunamente investigué sobre este problema. Tratando de investigar las fuentes más variadas, y por sobre todo, dando un paso más allá de las primeras respuestas que aparecen cuando uno se hace la pregunta. Pensé, por aquel tiempo, que era raro que todos tuvieran la solución para la pobreza en África pero que siempre fallara. Se me ocurrió que quizás no todo es mala leche y conspiración, sino que quizás, el problema es más jodido de lo que aparenta. Si quieren, si tienen tiempo y ganas, los invito a que pensemos por qué África es pobre. 1. La vieja confiable: la paradoja de los recursos. Esta es la primera respuesta que aparece, y para algunos, es la única y exclusiva causa de la pobreza en África. El chiste dice que El Congo está condenado por sus recursos. La explicación es que la riqueza de África es tal, que se convierte en un manjar demasiado tentador y desprotegido para las grandes multinacionales, e inclusive, para los grandes estados nacionales que durante siglos han estado comiendo y viviendo de los recursos de aquel continente. La riqueza de África, en este sentido, deja de ser una bendición de la misma forma que un billete en el piso se convierte en irresistible para quien pase caminando. La explotación de recursos sin control, impide al continente sacar provecho de su naturaleza. La explotación mineral, hidrocarburífera y forestal, es tal, que el volumen de dinero hace imposible que un gobierno democrático tenga fuerza suficiente como para frenar al capital, y reordenar las leyes a favor de población. Si le ponemos puntos suspensivos a esto, nos vamos al segundo punto. 2. Los recursos minerales ya no te hacen rico. Es el primer cuestionamiento que se cae de maduro cuando empezamos a indagar más fino en las respuestas estandarizadas. El continente tiene, en su latitud, tres zonas bastante diferenciadas. La parte norte de Marruecos y Egipto, la parte central de las sabanas y el desierto aplastante, y el sur de las montañas y Sudáfrica. Si hay algo que tienen en común son los recursos minerales. Pese a no tener un relieve tan montañoso, África ha sido bendecida por sus minerales. La extracción tanto de los metales dúctiles como de los preciosos, la convierten en una panacea de las mineras. Pero hay que entender que tampoco llueven los diamantes. La minería tiene costos altísimos y en muchos casos, por más yacimientos que haya, se torna inviable. El otro tema es que, los minerales eran quizás el pivot del comercio hace 200 años, pero ya no ahora. Las materias primas ya fueron, básicamente. No en el sentido del valor estratégico, pero sí en la ponderación comercial. El precio de una manofactura está compuesto mayormente por su inversión de recurso intelectual (marketing, diseño, publicidad, etc) que en lo que hubo que comprar para hacerlo. Si lo vemos así, podemos entender que quizás, África no es tan rica como siempre se dice. 3. Algunos países distribuyen mal la riqueza, pero otros son tan pobres que no tienen nada para distibuir. Así de simple. Si bien esto tiene sus obvios matices, tenemos que entender que algunos países han contado con la infraestructura para explotar relativamente bien sus recursos, aunque esto no deponga que se haga con mano de obra casi esclava, y que el grueso de la población solamente reciba las sobras masticadas. Aún pese a esto, hay países que pueden contar con la potencialidad de sus recursos, pero que no los han explotado, o sencillamente y por más increíble que parezca, no los tienen. De esta forma nos encontramos con que en los países mejor acomodados la pobreza aduciendo en la desigualdad y la mala distribución, pero en otros, el PBI per cápita es tan bajo que aún distribuyendo bien, la mayor parte de la población seguiría siendo pobre. ¿Entonces qué hacemos? 4. La apertura comercial es una careteada. Usar palabras tan coloquiales me parece una falta de respeto para quien lee, pero es tal cual. Se propone como solución una apertura comercial para alentar a la exportación de recursos, pero da la casualidad que los grandes mercados como Estados Unidos y la Unión Europea son proteccionistas justamente en los pocos ítems en los que África podría ser competitiva. Así, se muestran como liberales al mostrar que compran electrónicos y textiles de Asia y que podrían hacerlo de África (que casi no tiene electricidad corriente) pero que les da fiaca competir a tasa cero en otros recursos como la explotación forestal, en donde Gabón es el máximo productor mundial. Se le toca el culo a África. Se le imponen aranceles de importación en los ítems donde tiene el gol abajo del arco, y por otro lado se la invita a exportar en artículos en donde se sabe que al continente le faltan décadas para tornarse competitivo. 5. Otras soluciones son simplemente improcedentes. Si te sentís un inútil en tu trabajo, o un fracasado luego de un examen, tené en cuenta que hay grandes organismos supranacionales que han propuesto como solución, brindar internet satelital a un continente que casi no tiene acceso a la electricidad. Así de improcedentes son algunas de las soluciones que se han propuesto para mitigar la desigualdad en África. No tiene sentido llevar a cabo programas millonarios y crónicos de vacunación, cuando el acceso al agua potable es un privilegio de unos pocos, y la infraestructura de saneamiento prácticamente inexistente aún en los países ricos. No porque no esté bueno vacunar, sino porque la mortalidad infantil, la esperanza de vida al nacer, la tasa de prevalencia de ets, o el nivel de propagación de enfermedades virales depende en su mayor medida, del acceso a los servicios primarios que tenga la población como agua potable, alimentación y electricidad corriente. Es inútil promover el uso del preservativo pero olvidarse de potabilizar el agua, o regalar computadoras cuando no hay dónde enchufarlas. La asistencia superficial no sirve nunca cuando lo que se carece es de infraestructura para aprovecharla. 6. El inacceso al agua potable es causa y consecuencia de la pobreza. La mitad de las personas del mundo no tienen acceso a agua potable, y en África este número se eleva hasta el cielo. Algunos nunca en su vida vieron agua saliendo de una canilla, y en cualquier parte del continente, el acceso al agua es un problema recurrente. Todos los trastornos asociados a la alimentación y la higiene (o sea, casi todos los problemas de la vida) están intervenidos por el inacceso al agua potable que reina en África. Si no se soluciona esto, casi todo lo demás cae al vacío. La mayoría de las regiones urbanas carecen de agua potable, reduciendo la esperanza de vida y traccionando hacia abajo los demás indicadores sociales que luego las políticas económicas pretenden paliar con medidas superficiales. 7. No se puede tomar a África como una sola. Como vimos en un apartado anterior, África es muy diversa. Si la dividimos por latitud, nos encontramos con los países de mucha influencia europea y de mejor infraestructura sanitaria, como Marruecos, Argelia y Egipto, en la zona central estaría la África Negra, la de productores forestales como Gabón y Angola, o los petroleros como Nigeria, en el sur están los minerales preciosos y las ex colinas inglesas como Sudáfrica. Al oeste tenemos el petróleo y el comercio con América, al este tenemos los mares adueñados por piratas y los países de mayor influencia budista. Los límites de los países fueron trazados con regla a comienzos del siglo XX, después de la Primera Guerra, y resaltado nuevamente con regla, luego de la segunda. Esto hace no sólo que las naciones sean polvorines a causa de la multiplicidad étnica, religiosa y hasta idiosincrática; sino que África es un continente demasiado grande como para una solución pueda ser extendida a todo su territorio. Hay zonas que tienen infraestructura y lo que les falta es educación, hay otras en donde primero hay que llevar agua en camiones hasta que se pueda empezar a potabilizar, y hay otras en donde hay que fortalecer la democracia. Pensar en África como una sola, es uno de los errores que acentúa las desigualdades. Hay que dejar de pensar en soluciones continentales, y pensar más en soluciones regionales. 8. La democracia debe cuidar la diversidad étnica. La democracia (otro bien escaso) debe cuidar ciertos detalles como la múltiple composición étnica que tiene un país; en dónde se debería tratar de encontrar lo que mejor represente a todos los grupos. No hacerlo, impide proyectos incluso a corto plazo. La política de áfrica es solamente coyuntural; un gobierno sube, toma dos o tres medidas, y luego es derrocado porque tiene demasiada población a la que no representa. Quizás debemos dejar de temerle a la herejía de la antidemocracia, y pensar que África necesita un sistema de representatividad distinto del presidencialista. Aún cuando se da el milagro de elecciones limpias con alta participación, se carga con el peso de que el elegido carece de representatividad para una gran parte de su país. 9. Y encima son corruptos. Los niveles de ineficiencia y corrupción de los gobiernos hacen que la gente trate de salvarse a sí misma, promoviendo la desorganización. Los egresados universitarios buscan irse o aumentar el nivel de vida sin comprometerse en políticas públicas. La inestabilidad política es algo que se da incluso en países que tienen una democracia bastante consolidada, por lo que, ni siquiera ir a las urnas evita que los gobiernos sean menos cortoplacistas. La corrupción está enquistada en África y gran parte de la causa corresponde a la velocidad con la que corren los millonarios capitales de las transnacionales. 10. Le ponemos las últimas fichas a la educación. Se necesita un avance en la educación superior para permitir una mejora en la infraestructura. Hasta que no haya una fuerte generación de egresados universitarios africanos, no va a haber una real extensión universitaria porque se va a seguir dependiendo de programas de otras naciones. Todos los organismos internacionales coinciden en que por más ayuda que se envíe: África es de los africanos. Son ellos quienes tendrán que arremangarse las manos y construir su futuro, por ello, se necesita aumentar masivamente el número de egresados universitarios principalmente en carreras ingenieriles, pero también en leyes y en humanidades, porque en algunos países el atraso es tal, que hasta las instituciones más antiguas carecen de capital humano para sustentarse. Espero que les haya gustado Linces, y que no les haya sido demasiado pesado. Normalmente mi redacción fluctúa entre artículos de divulgación científica, o mensajes de WhatsApp en el grupo de fútbol, así que estoy experimentando en esto de escribir lo que tengo en la mente. Siempre fui curioso, siempre fui de buscar respuestas a las preguntas que se me venían a la cabeza, de investigar. Desde hace un tiempo, como un ejercicio anónimo de consolidar lo que aprendo sobre estos temas aleatorios, se me ocurrió empezar a escribirlo para leerlo yo solo, o para compartirlo con personas a quienes le interese. Espero mantener este ejercicio por mucho tiempo, y me gustaría seguir compartiéndolo con ustedes en la medida de que sea posible. Gran semana para todos!
Apuntes sobre la pobreza en África.
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