Los hombres somos incapaces de hacer dos cosas a la vez; por tanto, nos dejamos muchas en el tintero. Y algunas son importantes: tienen que ver con la salud, el disfrute del tiempo libre, o simplemente nos recargarán las pilas y nos resultarán placenteras. Otras harán que aflore el tipo sensible que llevamos dentro. Y lo mejor: podemos hacerlas solos. He aquí una lista imprescindible de actividades que todos deberíamos llevar a cabo en solitario al menos una vez en la vida.
1. Hacer la coleta a su hija
Una norma no escrita exige que las niñas vayan al colegio con el pelo recogido. Al principio, a todo padre le resulta chocante, puesto que la mayoría vemos en una melena suelta, oscilante y sedosa la viva imagen de la belleza. Pero tras un par de indirectas aquí y allá no nos queda más remedio que ponernos manos a la obra. Y no es tan fácil. Puede que la cola de caballo lo sea, pero ¿qué me dice de la coleta ladeada o las dos coletas, que han de quedar perfectamente simétricas, ondeando como penachos encima de las orejas? Y, sin embargo, ese momento de intimidad hija-padre, esa varita mágica de belleza en nuestras manos… no tiene precio.
2. Leer Cincuenta sombras de Grey
Aunque solo sea por curiosidad. ¿Qué tiene el dichoso libro para haber seducido a millones de mujeres? Para descubrirlo hay que leerlo, y mejor a cubierto de miradas suspicaces. “Es una novela dirigida al público femenino, escrita, protagonizada y narrada desde el punto de vista de una mujer”, explica Ana Liarás, directora literaria de Grijalbo y responsable del lanzamiento en España de la saga. “Pero si yo fuera hombre querría descubrir qué encierra esa lectura que según las encuestas ha cambiado las relaciones sexuales de las españolas. Cabe que los hombres se pregunten: '¿Qué tendrá Christian Grey que no tenga yo?”, apunta Liarás.
3. Someterse a un tratamiento de belleza
Masajes, tratamientos faciales con caviar, envoltura de algas, manicuras… también son cosas de hombres. Porque nosotros lo valemos. “Porque queremos estar mejor con nosotros mismos, porque no nos gusta cómo tenemos la piel (poros dilatados, exceso de grasa, couperosis o enrojecimiento facial) o simplemente porque nos atrae la sensación de piel limpia, hidratada y nos apetece mimarnos un poco”, sostiene Soledad Tobar, responsable de las franquicias Life & Men, un centro especializado en estética para hombres. “Para nada es poco masculino”, añade. “Solo hay que encontrar las manos y conocimientos adecuados y que entiendan la piel del hombre para conseguir resultados estupendos”.
4. Viajar solo, incluso teniendo pareja
¿Piensa que viajar solo es cosa de solteros, viudos o gente sin amigos? Error. Esté felizmente emparejado o tenga un amplio círculo de amistades, puede que sus vacaciones no coincidan con las de su entorno, sus gustos aventureros no sean secundados o, simplemente, le apetezca poner tierra de por medio unos días. “Uno se siente más libre”, dice Santiago Rey, director de la agencia Yporquénosolo (Madrid), que lleva doce años poniendo en ruta a viajeros solitarios. “Con la familia o amigos, donde hay roles establecidos, muchos se cohiben. Viajando solos, hacen realmente lo que quieren hacer”, añade. Desde elegir destino y hotel a dónde cenar y hora de levantarse. Y si se enrola en un viaje organizado, además conocerá gente.
5. Escribir un diario (o intentarlo)
No lo vea como algo más propio de su hija adolescente. Los adultos varones también podemos encontrar sentido a plasmar en papel nuestras experiencias diarias, dudas y reflexiones. “No solo es una ayuda para quienes tienen mala memoria”, dice el psicólogo Enrique García Huete, director de Quality Psicólogos (Madrid). “Cuando ponemos las palabras por escrito estructuramos el pensamiento. Es parte de la higiene mental. Además, esta rutina nos obliga a dedicarnos un rato al día a nosotros mismos. Se lo recomendamos a altos directivos como parte del coaching. Obtienen mayor rendimiento y concentración”.
6. Ir al urólogo
Puede resultar algo embarazoso, pero si cree que puede padecer problemas de eyaculación precoz, infertilidad, disfunción eréctil o patologías de próstata, acuda al especialista. Y aunque no sea así, la Asociación Española de Urología recomienda someterse a una revisión a partir de los 50 años, a fin de prevenir el cáncer de próstata, el más frecuente en los varones desde esa edad.
7. Salir de marcha
¿Solo? ¿Y por qué no? Da igual que sea para resarcirnos tras una ruptura o porque nos hemos quedado colgados una noche: deambular solo por los garitos puede suponer una excelente manera de conocer gente, soltarnos a bailar aunque se nos dé fatal o un trabajo de campo sociológico sobre determinadas conductas de la especie humana. Aunque, ojo, más vale una retirada a tiempo que acabar como en las pelis, acodados en una barra solitaria y dando la brasa al camarero a las seis de la mañana. Eso, no, por favor.
8. Reunirse con el tutor de su hijo
Sin duda es mejor hacerlo en pareja, pero, si no es posible, afronte usted solo la situación. El tutor o la tutora es la persona que sabe qué hace su hijo cuando no está con usted. Escuche atentamente y, sobre todo, ponga los cinco sentidos cuando le hablen de actividades, talleres y excursiones; con toda probabilidad, antes de que ponga el pie en la calle su mujer lo sabrá todo por algún grupo de madres de Whatsapp y le sacará tarjeta amarilla si se olvida de contarle algo.
9. Pasar una velada en casa de cine y mantita viendo Ghost
Mantener esa fama de tipos duros que van montando bronca en el curro y atosigando a los coches que circulan a 30 por el carril de la izquierda puede llegar a ser extenuante. De vez en cuando viene bien una pausa yéndonos al extremo opuesto. Quien dice Ghost dice Love actually —como estamos solos se nos puede escapar una lagrimita— o (glups) un disco de Ella Baila Sola.
10. Preguntar una dirección cuando nos hemos perdido con el coche
Es un misterio digno de Iker Jiménez por qué nos cuesta tanto bajar la ventanilla y preguntar a un transeúnte por una dirección que no encontramos. Y la copiloto venga a insistir: ¿por qué no preguntamos? ¿Pero cómo vamos a preguntar? Aceptar que nos hemos equivocado, que somos débiles y necesitamos ayuda va en contra de todos los preceptos internacionales de la masculinidad. El inventor del GPS fue, sin duda, un hombre que no quería bajar la ventanilla y preguntar. Además, el lado del copiloto siempre está más cerca de la acera. En cualquier caso, no pasa nada por probarlo una vez en la vida: tráguese su orgullo y pregunte. Piense que dedicar una hora a dar vueltas sin sentido sería más bochornoso todavía.
1. Hacer la coleta a su hija
Una norma no escrita exige que las niñas vayan al colegio con el pelo recogido. Al principio, a todo padre le resulta chocante, puesto que la mayoría vemos en una melena suelta, oscilante y sedosa la viva imagen de la belleza. Pero tras un par de indirectas aquí y allá no nos queda más remedio que ponernos manos a la obra. Y no es tan fácil. Puede que la cola de caballo lo sea, pero ¿qué me dice de la coleta ladeada o las dos coletas, que han de quedar perfectamente simétricas, ondeando como penachos encima de las orejas? Y, sin embargo, ese momento de intimidad hija-padre, esa varita mágica de belleza en nuestras manos… no tiene precio.
2. Leer Cincuenta sombras de Grey
Aunque solo sea por curiosidad. ¿Qué tiene el dichoso libro para haber seducido a millones de mujeres? Para descubrirlo hay que leerlo, y mejor a cubierto de miradas suspicaces. “Es una novela dirigida al público femenino, escrita, protagonizada y narrada desde el punto de vista de una mujer”, explica Ana Liarás, directora literaria de Grijalbo y responsable del lanzamiento en España de la saga. “Pero si yo fuera hombre querría descubrir qué encierra esa lectura que según las encuestas ha cambiado las relaciones sexuales de las españolas. Cabe que los hombres se pregunten: '¿Qué tendrá Christian Grey que no tenga yo?”, apunta Liarás.
3. Someterse a un tratamiento de belleza
Masajes, tratamientos faciales con caviar, envoltura de algas, manicuras… también son cosas de hombres. Porque nosotros lo valemos. “Porque queremos estar mejor con nosotros mismos, porque no nos gusta cómo tenemos la piel (poros dilatados, exceso de grasa, couperosis o enrojecimiento facial) o simplemente porque nos atrae la sensación de piel limpia, hidratada y nos apetece mimarnos un poco”, sostiene Soledad Tobar, responsable de las franquicias Life & Men, un centro especializado en estética para hombres. “Para nada es poco masculino”, añade. “Solo hay que encontrar las manos y conocimientos adecuados y que entiendan la piel del hombre para conseguir resultados estupendos”.
4. Viajar solo, incluso teniendo pareja
¿Piensa que viajar solo es cosa de solteros, viudos o gente sin amigos? Error. Esté felizmente emparejado o tenga un amplio círculo de amistades, puede que sus vacaciones no coincidan con las de su entorno, sus gustos aventureros no sean secundados o, simplemente, le apetezca poner tierra de por medio unos días. “Uno se siente más libre”, dice Santiago Rey, director de la agencia Yporquénosolo (Madrid), que lleva doce años poniendo en ruta a viajeros solitarios. “Con la familia o amigos, donde hay roles establecidos, muchos se cohiben. Viajando solos, hacen realmente lo que quieren hacer”, añade. Desde elegir destino y hotel a dónde cenar y hora de levantarse. Y si se enrola en un viaje organizado, además conocerá gente.
5. Escribir un diario (o intentarlo)
No lo vea como algo más propio de su hija adolescente. Los adultos varones también podemos encontrar sentido a plasmar en papel nuestras experiencias diarias, dudas y reflexiones. “No solo es una ayuda para quienes tienen mala memoria”, dice el psicólogo Enrique García Huete, director de Quality Psicólogos (Madrid). “Cuando ponemos las palabras por escrito estructuramos el pensamiento. Es parte de la higiene mental. Además, esta rutina nos obliga a dedicarnos un rato al día a nosotros mismos. Se lo recomendamos a altos directivos como parte del coaching. Obtienen mayor rendimiento y concentración”.
6. Ir al urólogo
Puede resultar algo embarazoso, pero si cree que puede padecer problemas de eyaculación precoz, infertilidad, disfunción eréctil o patologías de próstata, acuda al especialista. Y aunque no sea así, la Asociación Española de Urología recomienda someterse a una revisión a partir de los 50 años, a fin de prevenir el cáncer de próstata, el más frecuente en los varones desde esa edad.
7. Salir de marcha
¿Solo? ¿Y por qué no? Da igual que sea para resarcirnos tras una ruptura o porque nos hemos quedado colgados una noche: deambular solo por los garitos puede suponer una excelente manera de conocer gente, soltarnos a bailar aunque se nos dé fatal o un trabajo de campo sociológico sobre determinadas conductas de la especie humana. Aunque, ojo, más vale una retirada a tiempo que acabar como en las pelis, acodados en una barra solitaria y dando la brasa al camarero a las seis de la mañana. Eso, no, por favor.
8. Reunirse con el tutor de su hijo
Sin duda es mejor hacerlo en pareja, pero, si no es posible, afronte usted solo la situación. El tutor o la tutora es la persona que sabe qué hace su hijo cuando no está con usted. Escuche atentamente y, sobre todo, ponga los cinco sentidos cuando le hablen de actividades, talleres y excursiones; con toda probabilidad, antes de que ponga el pie en la calle su mujer lo sabrá todo por algún grupo de madres de Whatsapp y le sacará tarjeta amarilla si se olvida de contarle algo.
9. Pasar una velada en casa de cine y mantita viendo Ghost
Mantener esa fama de tipos duros que van montando bronca en el curro y atosigando a los coches que circulan a 30 por el carril de la izquierda puede llegar a ser extenuante. De vez en cuando viene bien una pausa yéndonos al extremo opuesto. Quien dice Ghost dice Love actually —como estamos solos se nos puede escapar una lagrimita— o (glups) un disco de Ella Baila Sola.
10. Preguntar una dirección cuando nos hemos perdido con el coche
Es un misterio digno de Iker Jiménez por qué nos cuesta tanto bajar la ventanilla y preguntar a un transeúnte por una dirección que no encontramos. Y la copiloto venga a insistir: ¿por qué no preguntamos? ¿Pero cómo vamos a preguntar? Aceptar que nos hemos equivocado, que somos débiles y necesitamos ayuda va en contra de todos los preceptos internacionales de la masculinidad. El inventor del GPS fue, sin duda, un hombre que no quería bajar la ventanilla y preguntar. Además, el lado del copiloto siempre está más cerca de la acera. En cualquier caso, no pasa nada por probarlo una vez en la vida: tráguese su orgullo y pregunte. Piense que dedicar una hora a dar vueltas sin sentido sería más bochornoso todavía.