Cuando pensamos en los fluidos corporales, es posible que no imagines inmediatamente que también pueden salir de los ojos. Sin embargo, el estado de todo aquello que se excreta por los ojos puede ser un marcador de varias cosas, algunas de las cuales susceptibles de recibir atención médica. El ojo produce moco o reuma (conocido coloquialmente como legañas) a lo largo del día y de la noche para ayudar a eliminar los desechos, pudiendo acumularse mientras dormimos. Esto es totalmente normal, pero si durante el día vuelve a aparecer o aumenta, entonces algo no va bien. No te pierdas algunos datos que puedes aprender de las legañas… 1. Infección ocular Diversas infecciones, como la blefaritis (una inflamación del párpado), pueden causar una irritación del ojo que da como resultado la secreción o formación de costras. Por ejemplo, las pestañas pueden estar enmarañadas y causar problemas para abrir los ojos por la mañana debido a eso (algunas legañas matutinas son normales, pero si tus ojos se sientes cerrados, eso indica que podría ir mal). Por lo general, esto requiere compresas tibias y una buena higiene en los párpados, como lavarlo con un cepillo especial con gel diluido con agua. No se necesitan medicamentos. 2. Resfriado Algunas infecciones virales que tienen lugar en el ojo, como la conjuntivitis, pueden acompañar al resfriado común y causar algo de secreción acuosa, además causar irritación y enrojecimiento en los ojos. “Un resfriado afecta a todas las membranas mucosas de la cabeza”, dice Gardiner. Tus ojos debería mejorar conforme el resfriado vaya desapareciendo, pero si aprecias una secreción de color verdoso, trata de informar a tu médico de atención primaria: podría indicar una infección de los senos nasales. 3. Podrías ser alérgico La conjuntivitis también puede presentarse en una gran variedad de condiciones bacterianas y alérgicas, la última de las cuales produce enrojecimiento ocular, comezón e inclusión secreciones fibrosas. A medida que comiences a limpiarlo, es posible que aprecies una textura de moco, de acuerdo a los médicos. Los colirios antihistamínicos de venta libre pueden ayudar, pero si crees que eres alérgico a algo del aire, intenta cerrar las ventanas cuando el nivel de polen sea alto, o trata de usar un purificador de aire interior. 4. Podrías tener una glándula obstruida Como bien sabrás, tus ojos producen lágrimas a lo largo de todo el día, pero el exceso de humedad, por lo general, se drena a través de las aberturas de los párpados superiores e inferiores, llamados puncta. Si estas aberturas se obstruyen, o si se produce una obstrucción en los conductos que hay justo después, podría conllevar a un desgarro excesivo. Esto puede aparecer solo o requerir de una intervención médica. No es raro que los niños padezcan este problema a menudo, pero no suele ser grave. 5. Ojos secos Irónicamente, a veces podemos culpar a la formación lacrimal excesiva de los ojos secos. En este caso, tu glándula lacrimal, encargado de producir lágrimas durante todo el día para lubricar los ojos, podría estar subproduciendo. Cuando la glándula recibe la señal de que los ojos están secos y necesitan más humedad, ésta entra en sobremarcha. Como consecuencia, podrías experimentar este episodio de lagrimeo constante. Luego estarás bien, se secará de nuevo, y volverás a lagrimar. Una deficiencia de lágrima se puede resolver mediante lágrimas artificiales. 6. Unas lentes de contacto viejas o sucias No es para nada extraño que las lentes de contacto puedan contener una enorme cantidad de virus o bacterias que acaban entrando en los ojos; al estar muy sucias por el uso diario que les damos, puede provocar que los ojos produzcan secreciones (esta es una de las principales razones por la que nunca debemos bañarnos con lentes de contacto). Por eso, si no has limpiado nunca, o no has cambiado tus gafas durante bastante tiempo y tienes problemas con esto, considera el hecho de comprar unas nuevas. 7. ¿Cuándo se debe ir a ver al doctor? Si tienes los ojos algo crujientes (debido a las costras) durante unos días, o estás viendo enrojecimiento, eso no es gran cosa, especialmente si padeces un resfriado. Sin embargo, si observas una rojez intensa en uno o ambos ojos junto con un dolor moderado y sensibilidad a la luz, es posible que necesites antibióticos para tratar una conjuntivitis bacteriana. Y si tienes una secreción profusa, te duele el ojo o experimentas cambios en la visión, deberías visitar a una profesional, pues tales síntomas no son normales.
7 cosas que las legañas revelar sobre la salud de los ojos
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