La carta del comisionado estadunidense Trist en la firma del Tratado Guadalupe-
Hidalgo
: “La guerra, injusta, abuso de poder de nuestra parte”
La carta del comisionado estadunidense Trist en la firma del Tratado Guadalupe-
Hidalgo
: “La guerra, injusta, abuso de poder de nuestra parte”
Roberto Ponce
Una de las objeciones que la historiadora mexicana Josefina Zoraida Vázquez opone a la serie televisiva La guerra entre Estados Unidos y México (1846-1848), próxima a transmitirse por Canal Once, es que los productores texanos de PBS no atendieron su solicitud de incluir ampliamente la carta del comisionado Trist a su esposa, donde revela sus verdaderos sentimientos durante la firma del Tratado Guadalupe- Hidalgo
La doctora Vázquez reproduce fragmentos esenciales de aquella misiva en La intervención norteamericana 1846-1848, donde escribe:
Roberto Ponce
Una de las objeciones que la historiadora mexicana Josefina Zoraida Vázquez opone a la serie televisiva La guerra entre Estados Unidos y México (1846-1848), próxima a transmitirse por Canal Once, es que los productores texanos de PBS no atendieron su solicitud de incluir ampliamente la carta del comisionado Trist a su esposa, donde revela sus verdaderos sentimientos durante la firma del Tratado Guadalupe- Hidalgo
La doctora Vázquez reproduce fragmentos esenciales de aquella misiva en La intervención norteamericana 1846-1848, donde escribe:
En enero de 1848 se iniciaron las negociaciones para la firma del Tratado Guadalupe-
Hidalgo
que puso fin a la guerra de intervención norteamericana El comisionado Nicholas P Trist había recibido órdenes del presidente Polk para regresar a Washington, pero decidió quedarse
El proceso fue largo; los mexicanos defendían con razones de derecho internacional los derechos de México, pero Trist, consciente de su desobediencia, se apegó a las instrucciones de Polk No aceptó la línea del río Nueces ni dejar San Diego, y rebajó la indemnización por daños a 15 millones de pesos Los mexicanos pudieron defender Baja California y lograr que quedara unida por tierra a Sonora; además aseguraron los derechos de los mexicanos que residían en los territorios perdidos
El único artículo favorable a México era el XI, por el que Estados Unidos se comprometía a defender la frontera norte del ataque de los indígenas, que por desgracia quedó en letra muerta y nunca se cumplió Después de enormes dificultades, el 2 de febrero el Tratado estuvo listo Trist escogió la Villa de Guadalupe para la rúbrica Conocemos la escena por una carta de la mujer de Trist
Según ésta, al momento de la firma Bernardo Couto comentó:
—Este debe ser un momento de orgullo para usted, pero es menos orgulloso que humillante para nosotros
Trist se limitó a responder:
—Estamos haciendo la paz, que ése sea nuestro único pensamiento
Más tarde, Trist referiría en la carta a su familia:
“Si esos mexicanos hubieran podido leer en mi corazón aquel momento, se hubieran percatado que mi sentimiento de vergüenza como americano era más profundo que el suyo como mexicanos Aunque no podía decirlo entonces, era una cosa de la que todo bien intencionado americano estaría avergonzado y yo lo estaba intensamente
“Este había sido mi sentimiento en todas nuestras conferencias, especialmente en momentos en que tuve que insistir en aspectos que detestaban Si mi conducta hubiera estado gobernada por mi conciencia como hombre y mi sentido de justicia, hubiera creído en todas las instancias Lo que me impidió hacerlo fue la convicción de que el tratado entonces no tendría la oportunidad de ser ratificado por nuestro gobierno Mi objetivo no fue el de obtener todo lo que yo pudiera, sino por el contrario, firmar un tratado lo menos opresivo posible para México, que fuera compatible con ser aceptado en casa
“En esto fui gobernado por dos consideraciones; una era la injusticia de la guerra, como un abuso de poder de nuestra parte; la otra era que entre más desigual fuese el tratado contra México, más fuertes serían los planos de oposición a él para ser aceptado en el congreso mexicano por el partido que había alardeado su habilidad de frustrar cualquier medida de paz”
El tratado fue enviado y Polk lo recibió el 19 de febrero Su disgusto por el atrevimiento de Trist era mayúsculo, pero puesto que cumplía las instrucciones importantes y se acercaba la lucha electoral decidió remitirlo al senado para su aprobación Fue aprobado el 10 de marzo, después de omitir el artículo 10 que se refería a las tierras texanas Concluye la doctora Vázquez:
“Yo les mencioné a los historiadores norteamericanos en el programa televisivo que era una suerte que México hubiese seguido existiendo como nación Porque pudimos haber desaparecido, pues Estados Unidos quería absorber todo México; pero nos tocó Trist, un honrado norteamericano como comisionado No abundaban muchos como él en aquella época”
El proceso fue largo; los mexicanos defendían con razones de derecho internacional los derechos de México, pero Trist, consciente de su desobediencia, se apegó a las instrucciones de Polk No aceptó la línea del río Nueces ni dejar San Diego, y rebajó la indemnización por daños a 15 millones de pesos Los mexicanos pudieron defender Baja California y lograr que quedara unida por tierra a Sonora; además aseguraron los derechos de los mexicanos que residían en los territorios perdidos
El único artículo favorable a México era el XI, por el que Estados Unidos se comprometía a defender la frontera norte del ataque de los indígenas, que por desgracia quedó en letra muerta y nunca se cumplió Después de enormes dificultades, el 2 de febrero el Tratado estuvo listo Trist escogió la Villa de Guadalupe para la rúbrica Conocemos la escena por una carta de la mujer de Trist
Según ésta, al momento de la firma Bernardo Couto comentó:
—Este debe ser un momento de orgullo para usted, pero es menos orgulloso que humillante para nosotros
Trist se limitó a responder:
—Estamos haciendo la paz, que ése sea nuestro único pensamiento
Más tarde, Trist referiría en la carta a su familia:
“Si esos mexicanos hubieran podido leer en mi corazón aquel momento, se hubieran percatado que mi sentimiento de vergüenza como americano era más profundo que el suyo como mexicanos Aunque no podía decirlo entonces, era una cosa de la que todo bien intencionado americano estaría avergonzado y yo lo estaba intensamente
“Este había sido mi sentimiento en todas nuestras conferencias, especialmente en momentos en que tuve que insistir en aspectos que detestaban Si mi conducta hubiera estado gobernada por mi conciencia como hombre y mi sentido de justicia, hubiera creído en todas las instancias Lo que me impidió hacerlo fue la convicción de que el tratado entonces no tendría la oportunidad de ser ratificado por nuestro gobierno Mi objetivo no fue el de obtener todo lo que yo pudiera, sino por el contrario, firmar un tratado lo menos opresivo posible para México, que fuera compatible con ser aceptado en casa
“En esto fui gobernado por dos consideraciones; una era la injusticia de la guerra, como un abuso de poder de nuestra parte; la otra era que entre más desigual fuese el tratado contra México, más fuertes serían los planos de oposición a él para ser aceptado en el congreso mexicano por el partido que había alardeado su habilidad de frustrar cualquier medida de paz”
El tratado fue enviado y Polk lo recibió el 19 de febrero Su disgusto por el atrevimiento de Trist era mayúsculo, pero puesto que cumplía las instrucciones importantes y se acercaba la lucha electoral decidió remitirlo al senado para su aprobación Fue aprobado el 10 de marzo, después de omitir el artículo 10 que se refería a las tierras texanas Concluye la doctora Vázquez:
“Yo les mencioné a los historiadores norteamericanos en el programa televisivo que era una suerte que México hubiese seguido existiendo como nación Porque pudimos haber desaparecido, pues Estados Unidos quería absorber todo México; pero nos tocó Trist, un honrado norteamericano como comisionado No abundaban muchos como él en aquella época”