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Peron el defensor de la industria nacional

Info5/4/2018
Perón defendió y promulgó la soberanía nacional y la independencia económica El eslogan de campaña de Perón hace referencia a lo que quiere para el país, "Soberanía política, independencia económica y justicia social". Desde un comienzo está planteando lo que va a defender en el país, la soberanía y la independencia económica están presentes. Hacia los 30 la Argentina empieza a perder el modelo que la hizo prosperar, la expansión agroexportadora no pudo durar como se lo había planeado. Hacia 1914 se ocuparon en su totalidad las tierras de la pampa húmeda, lo que le puso límite a la explotación extensiva. La crisis hace que las naciones desarrolladas retraigan las compras y encarece la manufactura. La elite adopta medidas defensivas para dar continuidad al sistema que se resquebraja. Para no alterar el orden económico establecido, firman el Pacto Roca-Runciman. El convenio significaba la aceptación de las reglas impuestas por los ingleses para mantener el intercambio bilateral, lo que aumenta enormemente la dependencia argentina con ese país. Y también significaba la venta del país por parte de las clases dominantes. por un sistema que ya no funciona. Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, Argentina se encontraba en una situación económica muy buena. Tenía 112 millones de libras esterlinas bloqueadas en Inglaterra, y una gran demanda de productos alimenticios por parte de países europeos, lo que le permitía hacer frente a sus necesidades importadoras. Argentina se encontraba frente al dilema de seguir siendo un país agrario, lo que garantizaba que iba a tener que seguir con su dependencia económica con el extranjero. O bien introducirse al mundo industrial, lo que garantizaría mayor independencia económica al país. Frente a esto Perón adoptó la sustitución de importaciones, fundamentalmente de industria liviana, lo que por demás permitiría ser independiente del extranjero. Para ello organizó un primer Plan Quinquenal, desde 1947 a 1951, cuyos objetivos fueron, darle impulso a la industria, permitir que ésta creciera a través del otorgamiento de créditos; nacionalizar los servicios públicos; elevar el nivel de vida para así fomentar el consumo interno, dar impulso al pleno empleo, establecer una justa distribución de la riqueza; establecer un plan de obras públicas y de viviendas. Es decir, seguir la ideología de Keynes sobre un Estado proteccionista, benefactor. El Estado argentino con Perón como presidente, dio otro gran salto para defender la soberanía nacional y la independencia económica. En 1948, aprovechando parte del dinero que estaba bloqueado en Inglaterra y parte de lo que tendrían que pagar los ingleses por futuras compras de carne compró los ferrocarriles, por entonces propiedad de los ingleses. De esta forma Argentina se aseguró el manejo de uno de los medios de comunicación del país más importantes, lo que permitió aumentar el material rodante y la carga transportada. Aunque para muchos se encontraban un poco deteriorados por el descuido de los ingleses, que se vieron incapacitados para su mantenimiento, no deja de ser una medida importante. Varios autores creen que la compra de los ferrocarriles fue absurda y que era un pésimo negocio para nuestro país. Conrado Eggers Lan se encarga de desmentir esas acusaciones en su libro "Peronismo y liberación nacional": "En lo que toca a los ferrocarriles británicos, suelen barajarse dos ridículas objeciones a su nacionalización: uno, el de que la misma fue un pésimo negocio, llevado a cabo con material obsoleto y en términos perjudiciales para nosotros; y el segundo, más grave y gratuito, de que constituía una operación regalada a los ingleses, ya que al año siguiente de la operación cesaba la concesión y la restitución de los ferrocarriles al patrimonio nacional sería sin cargo. La segunda objeción es demasiado grosera como para ser tenida en cuenta seriamente; máxime teniendo presente la preocupación de los gerentes de los ferrocarriles expuesta ante el embajador inglés de 1945, según la graciosa narración de Milcíades Peña[…]. De todos modos, conviene destacar lo grosero de la falacia: las concesiones habían sido otorgadas a perpetuidad. La única caducidad que prevé la "Ley Mitre" de 1907 es la de su artículo 8°, donde se refiere a una franquicia válida hasta el 1° de Enero de 1947, que habla de una exención del pago de derechos de aduana para los materiales de construcción y explotación que se introdujeron en el país durante ese medio siglo, si bien en la misma fecha caducaba a la vez la facultad del Estado de controlar las tarifas (artículo 9°)."[1] Con estas palabras podemos reafirmar que la compra de los servicios de los ferrocarriles fue una buena medida del gobierno. Fue aprovechar de una manera posible las libras que nos adeudaban los británicos y que de otra forma serían difíciles de cobrar. En 1946 se estatizaron la empresa United River Plate, Telephone Company Limited, perteneciente a un consorcio norteamericano I.T.T. y la Compañía Privada de Gas, de capitales británicos. Asimismo nacionalizó las compañías de electricidad, los transportes urbanos, los servicios sanitarios, usinas eléctricas y depósitos portuarios. La de los servicios telefónicos permitió ampliar las redes beneficiando a muchos usuarios. Se repatrió la deuda externa, eliminándose las pérdidas de divisas por vía de los intereses. El Estado se convertiría en un estado empresario, ya que a estas compras se sumarían la Flota Mercante, que llego a transportar casi la totalidad de la producción nacional exportable. La creación de Aerolíneas Argentinas, lo que obligó a construir nuevos aeropuertos, entre ellos Ezeiza en la Provincia de Buenos Aires.También se creó el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (I.A.P.I), con el fin de controlar el comercio exterior. Se nacionalizó el Banco Central, creado por Irigoyen que contaba con capitales extranjeros, y la otra mitad por capitales nacionales. Con la nacionalización del Banco Central y los depósitos del sistema financiero, el Estado recuperó el manejo del dinero y el crédito controlando su destino y cantidad para fomentar la actividad económica. La regulación aduanera con finalidades fiscales. Se declararon propiedad del Estado todas las riquezas del subsuelo y se dictaron leyes de protección y estímulo a la industria nacional. A Perón se le cuestiona mucho el tema del tratado firmado con la empresa estadounidense Standard oil, ya que era un número elevado de personas el que creía que el monopolio estatal de ese recurso era incuestionable. Según el doctor en historia Francisco Corigliano, Perón estaba seguro de que YPF no tenía suficiente capacidad organizativa, técnica y financiera para un esfuerzo de esa naturaleza, por lo que era necesario buscar una salida al problema que el presidente consideraba esencial para llevar a cabo su plan de desarrollo industrial e independencia económica. Perón afirmó lo siguiente en su obra: ""Yo creo que YPF no tiene ni capacidad organizativa ni capacidad técnica ni capacidad financiera para un esfuerzo de esa naturaleza. Los sistemas empleados en la Argentina distan mucho de los nuevos métodos de exploración, prospección, cateo y exploración racional de los yacimientos modernos (?) Los costos de producción de YPF son absolutamente antieconómicos. Hacer de esto una cuestión de amor propio es peligroso y estúpido." Y concluía: "Estos nacionalistas de opereta han hecho tanto mal al país con sus estupideces como los colonialistas con su viveza. Unos negativos y otros excesivamente positivistas representan dos flagelos para la economía del país"[2]. Según el escritor que hemos nombrado, Perón era un hombre de fines, no era un nacionalista de medios. La explotación del petróleo es fundamental para estimular el mercado interno, incluso para alimentarlo, darle vida y poder llevarlo a cabo. En conclusión, Perón no sentía que traicionaba sus principios si negociaba con los norteamericanos un plan de capital mixto (capital extranjero y estatal nacional) ya que el fin de la cuestión era obtener el recurso tan requerido. Cabe destacar que mediante esta extracción conjunta con la empresa estadounidense, la Argentina produciría los 9.000.000 de metros cúbicos que importaba, anulando un gasto extra de casi 300 millones de dólares en concepto de importación de combustible. Por medio de este acuerdo, Perón busca el autoabastecimiento y comenzar la exportación de petróleo y sus derivados, para poder aumentar así la disponibilidad de divisas. Argumentos notoriamente similares a los que utilizaría Frondizi (quien por entonces se encontraba en contra de este acuerdo) años después para justificar la firma de contratos con empresas petroleras norteamericanas y europeas en 1959. "En otras palabras, Perón compartía con los sectores nacionalistas ortodoxos su interés por la explotación de un recurso estratégico y potencialmente disponible en el territorio y en los mares argentinos. Pero mientras para estos sectores el monopolio estatal del petróleo era un dogma incuestionable, Perón se preguntaba si el Estado argentino estaba realmente capacitado para su explotación en forma eficiente. No era un nacionalista de medios, sino de fines. Estaba convencido de que Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), no tenía suficiente capacidad organizativa, técnica y financiera para un esfuerzo de esa naturaleza, tal como reconoció en su libro La fuerza es el derecho de las bestias, publicado en 1958, durante su exilio. Dada esta debilidad de YPF, Perón buscó la ayuda del capital extranjero como medio para lograr el autoabastecimiento petrolero, un fin incuestionablemente nacionalista y a la vez práctico. En este sentido, su política antecedió al nacionalismo de fines que procuró llevar a cabo el desarrollista Rogelio Frigerio, el cerebro económico de la gestión del radical intransigente Arturo Frondizi (1958-1962)."[3] Junto a esta medida, en su segunda presidencia se tomaron otras que redujeron la inflación y ayudaron a equilibrar la balanza de pagos. Además trae maquinaria agrícola y estimula la industria pesada, esto apunta al desarrollo industrial ya que había que recaudar para poder llevarlo a cabo. La virtual nacionalización del comercio exterior mediante el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio) permitió monopolizar la oferta exportadora - fijando precios mas convenientes y remunerativos para las operaciones entre gobiernos, y regular las importaciones protegiendo a la producción nacional. El estado obtenía una diferencia al comerciar las exportaciones de la industria otorgando divisas a precios diferenciales para la adquisición de bienes de capital y materias primas, obteniendo recursos para financiar la inversión social. Esta transferencia de ingresos del agro a la industria posibilitó la industrialización y la diversificación productiva, producto de un esfuerzo del gobierno. Creció a grandes pasos la industria de consumo e intermedios, descendió el capital extranjero, se usó el nacional. El consumo popular amplió el mercado interno. Además, los precios fijados por IAPI a los alimentos abarató el consumo interno y mejoró el nivel de vida popular. Además este organismo ayudó a YPF"[…] El IAPI concurrió a financiar las necesidades de Y.P.F adquiriendo maquinarias, cañerías, barras de bombeo, elementos para trabajos de investigación, erección y habilitación del laboratorio geográfico, edificación de talleres, garages, almacenes, instalaciones para la producción y conducción de gas y agua, usinas y redes eléctricas, líneas y desvíos ferroviarios, oleoductos, por un total de 200 millones de pesos" (J. C. Esteban, Imperialismo y desarrollo económico;ed. Merayo, Buenos Aires, 1972, págs. 46-47).Las palabras del autor J.C Esteban fueron citadas por Conrado Eggers Lan en su obra ya mencionada "Peronismo y liberación nacional" En 1949 la demanda internacional bajó ocasionando un descenso en los precios, acompañada con una merma en la producción por factores climáticos. Estas condiciones limitarían el crecimiento industrial que dependía de insumos y bienes importados cuyo abastecimiento era difícil. Las elites tradicionales que el peronismo sacó del poder político planteaban el reacomodamiento del país como proveedor de materias primas y la reestructuración de los vínculos económicos que se tenían con Gran Bretaña lo que significaba el desmantelamiento de industrias, el aumento de saldo exportables, y la transferencia de ingresos al sector agropecuario. Gran bretaña perdió el poder y de la guerra salió EEUU como eje de la economía occidental. Las economías europeas estaban en reconversión desde la guerra y no había oferta de bienes de capital. Además, los saldos acumulados de la Argentina no estaban disponibles, esto se le ha criticado al peronismo, el haber nacionalizado los servicios en lugar de adquirir nuevo equipamiento. Perón hizo esto ya que la deuda que tenía la Argentina a su favor estaba bloqueada en Gran Bretaña y hacer efectivo el cobro de la misma no iba a ser una tarea sencilla, y el plan económico del general no incluía la importación de equipamientos. él mismo, en el libro "Ejército y Revolución industrial" deja en claro su intención de buscar solamente los medios necesarios para impulsar la industria nacional en el extranjero. A largo plazo Argentina tenía que equiparse sólo con productos fabricados por obreros argentinos, que "se han revelado tanto o más capaces que los extranjeros cuando se les dio la oportunidad". Además reflexiona acerca de los errores del pasado, que durante su presidencia, le impedían tener una industria local desarrollada. En el fragmento que citaremos a continuación, hace hincapié en la falta de material de guerra. Cabe recordar que Perón temía por la seguridad nacional ante una probable contienda que requiera participación militar activa. Dice el General: "Una política inteligente nos hubiera permitido montar las fábricas para hacerlos en el país(elementos de guerra), las que tendríamos en el presente, lo mismo que una considerable experiencia industrial; y las sumas invertidas hubieran pasado de unas manos a otras: argentinas todas. Lo que digo del material de guerra, se puede hacer extensivo a las maquinarias agrícolas, al material de transporte, terrestre, fluvial y marítimo, y a cualquier otro orden de actividad. […] Hemos gastado en el extranjero grandes sumas de dinero en la adquisición de material de guerra. Lo hemos pagado a siete veces su valor"[5] Los militares habían tenido el ejemplo de Alemania, que había logrado una enorme recuperación en los años 30, cuando pudo reconvertirse en una potencia bélica. Y también el de la economía de la Unión Soviética, aunque el régimen les pareciera oprobioso. Como militar, Perón también participaba de las ideas de industrialización que incluyeran el desarrollo de industrias pesadas, para autoabastecerse de armamentos. Esto se hacía más imperioso porque Brasil contaba con ayuda militar de Estados Unidos, lo que había roto el equilibrio armamentístico en el Cono Sur. En 1946 Estados Unidos e Inglaterra le deben a la Argentina 2.000 y 3.500 millones de dólares respectivamente. Ambos países se negaron a pagar no sólo los créditos sino los intereses respectivos. Se negoció que nuestro país pudiera comprar en Estados Unidos haciendo uso de las libras bloqueadas en Gran Bretaña. Aprovechando tal situación, se produjeron importantes importaciones en esa nueva política de reactivación. Al pretender hacer uso de las libras, Gran Bretaña decretó la inconvertibilidad de su moneda, y entonces la Argentina se convirtió en deudor de Estados Unidos, al no poder hacer uso del dinero bloqueado. Perón celebró nuevos arreglos y se pudieron cancelar las obligaciones. La deuda externa es cancelada en su totalidad por primera vez en la historia argentina lo que significaba una independencia económica que jamás volvería a ocurrir ya que en 1955 con la revolución, se decide la incorporación del país al Fondo Monetario Internacional por lo que las influencias extranjeras vuelven a hacerse presentes. Nuevamente la dominación. En enero de 1944, el presidente Ramírez se ve obligado a romper relaciones con Alemania y Japón presionado por Estados Unidos, luego de que un cónsul nacional fuera descubierto espiando a favor de los países del Eje. Estados Unidos continúa presionando sobre la neutralidad argentina: dispone la congelación de las reservas de oro nacionales y retira a su embajador en Buenos Aires. Finalmente la presión de Norteamérica causa su efecto y Argentina cambia su postura neutral. Esto evidencia que no había una dependencia del extranjero ya que lo que Estados Unidos exigía se cumplía, de esta forma Norteamérica estaba ganando mucha influencia en el país. Pero a pesar de cambiar de postura, Estados Unidos, en 1948 cuando lanza el Plan Marshall, prohíbe la utilización de los dólares en la compra de productos argentinos. La neutralidad argentina le valió un boicot de la potencia. Para poder hacer efectiva una dependencia del extranjero, mejor dicho de Estados Unidos, era necesario hacer un efectivo alejamiento, y demostrar quien mandaba en el país. Es por eso que Perón se ensaña contra Braden, embajador norteamericano, y se ve beneficiado por un hecho ocurrido con mineros chilenos. "Una semana más tarde, Buenos Aires amaneció empapelada con carteles que invitaban a concurrir al teatro Casino para participar en un homenaje a 300 obreros chilenos aplastados por un derrumbe en las minas Braden Cooper Co. El embajador norteamericano no tenía intereses económicos en esa empresa fundada por su padre, pero la tragedia era demasiado oportuna para ser desperdiciada… Oradores poco conocidos se pronunciaron contra "la explotación de los imperialistas yanquis", (…) en los alrededores se tiraron panfletos que caricaturizaban a Braden como un cowboy domando naciones latinoamericanas."[6] Cuando Braden regresó de una gira por el interior a Buenos Aires, dirigentes de la oposición concurrieron a él para decirle que lo apoyaban y lo felicitaban por la acción que estaba desarrollando. De esta manera Perón logró lo que quería: colocar como antagonista al representante de lo Estados Unidos de Norteamérica, y tratando de "cipayos" y "vende patrias" a la oposición que lo rodeaba. Gracias a esto Perón resultaba como el defensor de la justicia social atacando a los "patronos" y como defensor de la soberanía nacional mancillada por Braden y sus secuaces. Otro hecho más ayudó a Perón, este fue la intervención del Departamento de Estado norteamericano, con la publicación del libro "Libro Azul" en el que se denunciaba las vinculaciones de Perón y allegados a él con las potencias del Eje, reforzando los ataques que la Unión Democrática había lanzado en su contra. Esta Interferencia de Estados Unidos en la política Argentina lejos está de perjudicar a Perón, al contrario lo favorece, pues sirvió para transformar las elecciones en una disyuntiva entre Braden o Perón. Perón plantea la siguiente frase "Ni yankees, ni marxistas, peronistas" Votar a la Unión democrática significaba votar a Braden, es decir, entregar el voto a un norteamericano, por lo tanto a Estados Unidos. Por lo que la cuestión pasó a ser: defender la soberanía nacional o entregarla a Estados Unidos.. A instancias de las elecciones Perón en uno de sus discurso, lo finaliza empleando una frase de Sáenz Peña "Sepa el pueblo votar". Un discurso de peron a los trabajadores link: https://www.youtube.com/watch?v=yQjyDscH6_U Nacionalización de la Banca y Boom Económico link: https://www.youtube.com/watch?v=4_XgMZ6STJk
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