Durante nuestra etapa educativa, todxs hemos tenido profesores de todos los tipos y colores. Simpáticos, imbéciles, vagos, trabajadores y, de vez en cuando, alguno que parece salido de El club de los poetas muertos.
Pero hay un tipo de educadores que, pese haber existido toda la vida, últimamente está destacando más debido a la modernización de los tiempos. El conservador/a.
Este tipo de criatura podemos encontrarla casi siempre en institutos y escuelas de enseñanza secundaria, aunque ocasionalmente también los hay en centros de formación profesional y universidades. Se caracterizan por tener fijación por escotes y culos que luego califican peyorativamente a las alumnas que, según ellos, van más ligeras de ropa.
A continuación, trataremos un caso concreto que involucra a la que, en un principio, parece una de estas profesoras y a una alumna que decidió no pasar por el aro y responderle de forma atrevida y original.
Todo empezó en la Universidad de Cornell (Nuevo York) cuando dicha docente le dijo a una estudiante que sus prendas de ropa eran demasiado cortas para hablar en público. Como si la largada de tus pantalones afectara a tus cuerdas vocales.
Letitia Chai, de dieciocho años, es la alumna apelada por la profesora y, para luchar contra lo que ella identifica como creencias opresoras y discriminación, ha organizado un movimiento de protesta en su universidad.
Cuando lo hizo se sorprendió gratamente por la cantidad de apoyo y solidaridad que le demostraron sus compañeros. Aunque también hubo muchos estudiantes, de hecho, la mayoría, que han acusado a Letitia de explicar, de forma inacurada y malintencionada, las razones por las que Rebekah Maggor, la profesora, cuestionó su manera de vestir.
Pero lo importante no son las opiniones, sino los hechos.
Lo que sucedió exactamente fue que Letitia empezó a hacer una presentación de su borrador de tesis sobre la rehabilitación de personas desplazadas y refugiados.
La joven, que vestía una camisa de manga larga y unos tejanos cortos, dice que, antes de empezar su presentación oral, la profesora le dijo “¿Es así como quieres ir vestida?”
Letitia quedó estupefacta y Maggor le siguió explicando que sus pantalones eran demasiado cortos y que como oradora debía tener en cuenta que la ropa que llevase decía mucho de ella.
“La profesora me dijo, frente a toda la clase, que estaba invitando a los hombres a no escuchar el contenido de lo que explicaba para fijarse en mi cuerpo. Yo le respondí que no cambiaría mi forma de vestir solo para hacer que ella u otras personas se sintiesen más cómodas”.
Según la alumna, tras terminar, su maestra le preguntó qué pensaría su madre de esa ropa.
Obviamente, tras este altercado, Rebekah tuvo que justificarse ante la universidad y el resto de alumnos. Así que, mediante el periódico universitario, explicó que nunca ha bíaobligado a sus estudiantes a vestir de una forma u otra. De hecho, 11 de 14 estudiantes declararon que los comentarios de Letitia no reflejan con exactitud lo que ocurrió en clase.
Varias personas que estaban en la misma aula se han unido para hacer un documento en el que explican que puede que la profesora se equivocase levemente en la forma de expresarse, pero lo único que quería remarcar al referirse a la ropa de su alumna era la importancia de la profesionalidad y el decoro en ciertas situaciones y entornos.
Sin embargo, tras todos estos sucesos, Letitia decidió que, en su siguiente presentación, saldría solo con ropa interior. Y así lo hizo, además de pedirles al resto de alumnos que hiciesen lo mismo si se querían solidarizar con su causa.
Como podéis ver, la opinión está muy dividida al respecto sobre si los comentarios de la profesora fueron justos o no y, de momento, aún está por ver hacia qué lado se decantará la balanza. De todos modos, os dejamos el vídeo de la presentación-protesta de Letitia para que podáis juzgarlo vosotrxs mismxs:
Pero hay un tipo de educadores que, pese haber existido toda la vida, últimamente está destacando más debido a la modernización de los tiempos. El conservador/a.
Este tipo de criatura podemos encontrarla casi siempre en institutos y escuelas de enseñanza secundaria, aunque ocasionalmente también los hay en centros de formación profesional y universidades. Se caracterizan por tener fijación por escotes y culos que luego califican peyorativamente a las alumnas que, según ellos, van más ligeras de ropa.
A continuación, trataremos un caso concreto que involucra a la que, en un principio, parece una de estas profesoras y a una alumna que decidió no pasar por el aro y responderle de forma atrevida y original.
Todo empezó en la Universidad de Cornell (Nuevo York) cuando dicha docente le dijo a una estudiante que sus prendas de ropa eran demasiado cortas para hablar en público. Como si la largada de tus pantalones afectara a tus cuerdas vocales.
Letitia Chai, de dieciocho años, es la alumna apelada por la profesora y, para luchar contra lo que ella identifica como creencias opresoras y discriminación, ha organizado un movimiento de protesta en su universidad.
Cuando lo hizo se sorprendió gratamente por la cantidad de apoyo y solidaridad que le demostraron sus compañeros. Aunque también hubo muchos estudiantes, de hecho, la mayoría, que han acusado a Letitia de explicar, de forma inacurada y malintencionada, las razones por las que Rebekah Maggor, la profesora, cuestionó su manera de vestir.
Pero lo importante no son las opiniones, sino los hechos.
Lo que sucedió exactamente fue que Letitia empezó a hacer una presentación de su borrador de tesis sobre la rehabilitación de personas desplazadas y refugiados.
La joven, que vestía una camisa de manga larga y unos tejanos cortos, dice que, antes de empezar su presentación oral, la profesora le dijo “¿Es así como quieres ir vestida?”
Letitia quedó estupefacta y Maggor le siguió explicando que sus pantalones eran demasiado cortos y que como oradora debía tener en cuenta que la ropa que llevase decía mucho de ella.
“La profesora me dijo, frente a toda la clase, que estaba invitando a los hombres a no escuchar el contenido de lo que explicaba para fijarse en mi cuerpo. Yo le respondí que no cambiaría mi forma de vestir solo para hacer que ella u otras personas se sintiesen más cómodas”.
Según la alumna, tras terminar, su maestra le preguntó qué pensaría su madre de esa ropa.
Obviamente, tras este altercado, Rebekah tuvo que justificarse ante la universidad y el resto de alumnos. Así que, mediante el periódico universitario, explicó que nunca ha bíaobligado a sus estudiantes a vestir de una forma u otra. De hecho, 11 de 14 estudiantes declararon que los comentarios de Letitia no reflejan con exactitud lo que ocurrió en clase.
Varias personas que estaban en la misma aula se han unido para hacer un documento en el que explican que puede que la profesora se equivocase levemente en la forma de expresarse, pero lo único que quería remarcar al referirse a la ropa de su alumna era la importancia de la profesionalidad y el decoro en ciertas situaciones y entornos.
Sin embargo, tras todos estos sucesos, Letitia decidió que, en su siguiente presentación, saldría solo con ropa interior. Y así lo hizo, además de pedirles al resto de alumnos que hiciesen lo mismo si se querían solidarizar con su causa.
Como podéis ver, la opinión está muy dividida al respecto sobre si los comentarios de la profesora fueron justos o no y, de momento, aún está por ver hacia qué lado se decantará la balanza. De todos modos, os dejamos el vídeo de la presentación-protesta de Letitia para que podáis juzgarlo vosotrxs mismxs: