Giuseppe Tartini: la interesante historia detrás de la sonata del diablo
Se cuenta que Giuseppe Tartini compuso su Trino del diablo en 1713, inspirado por un sueño donde vio al maligno al pie de su cama tocar una melodía en su violín. Al despertar, comenzó a trascribirla en su papel pautado y, a pesar de su hermosura, al parecer no era nada comparado con lo que realmente llegó a escuchar en su sueño.
Giuseppe Tartini fue un violinista y compositor nacido en la antigua República de Venecia ( en Pirano, Istria (actualmente Piran, Eslovenia) en el año 1692. Tartini cuenta con un amplio repertorio de composiciones, aunque existe una que es la que más nos llama la atención a todos.
Tartini siempre tuvo cierta pasión por la música, sobre todo debido a que recibió durante su infancia formación musical debido a que sus padres esperaban que se convirtiese en un fraile franciscano. Pero los deseos de sus padres no se hicieron realidad, sino todo lo contrario.
Giuseppe Tartini nació en la ciudad de Piran, en la República de Venecia. La madre de Tartini se llamaba Caterina Zangrando. Caterina formaba parte de una de las familias aristocráticas con más historia en la ciudad de Piran. El padre de Tartini se llamaba Gianantonio Tartini. La idea de Gianantonio era que Giuseppe se formara para ser fraile franciscano. Para ello, se lo educó desde pequeño, de donde tomó sus primeras nociones musicales.
Pero Tartini decidió, al convertirse en adulto, estudiar derecho en la Universidad de Padua. Y las cosas cambiaron más después la muerte de su padre, cuando se casó con una mujer llamada Elisabetta Premazore, a la que su padre nunca había querido como nuera.
Pero la felicidad le siguió siendo esquiva a Tartini, cuando fue acusado de secuestro por un hombre que aparentemente estaba obsesionado con Elisabetta, debiendo huir al monasterio de San Francisco en Assisi, buscando protección frente a la persecución de los pueblerinos.
La historia cuenta que Tartini terminó escapando a la ciudad de Ancona después de haber escuchado la obra de Francesco Maria Veracini en 1716. Se dice que Tartini se dio cuenta entonces de la poca habilidad con la que contaba, decidiendo encerrarse a practicar con el violín para conocer al instrumento más a fondo.
Finalmente Tartini murió en la ciudad de Padua, a causa de una gangrena, en 1770, a la edad de 77 años. Tartini compuso e incluso escribió sobre el violín hasta los últimos días de su vida.
Estatua de giuseppe tartini en piran, Eslovenia.
La historia detrás de la macabra sonata del diablo
La obra más conocida de Tartini es una sonata conocida como el trino del diablo. La sonata está compuesta de tal forma que nadie puede tocarla sin tener una gran habilidad. Llevarla a cabo es incluso exigente para los violinistas actuales, que conocen técnicas o violines más avanzos que los de la época.
La historia de la sonata fue supuestamente transmitida por el propio Tartini a un astrónomo escritor francés llamado Jérôme Lalande. En la historia, Tartini relata en primera persona lo que sucedió después de haber hecho un pacto sobre su alma, en donde supuestamente obtendría al diablo como colaborador.
Tartini cuenta su experiencia: «entre otras cosas, le dí mi violín para ver si podía tocarlo. Cuán grande fue mi asombro al oír una sonata tan maravillosa y hermosa, tocada con tanto arte e inteligencia, como nunca antes había concebido ni en mis más atrevidos vuelos de fantasía. Me sentí encantado, transportado, hechizado: mi aliento falló, me desperté. Inmediatamente tomé mi violín para retener, al menos en parte, la impresión que tuve en mi sueño».
Tartini señala que el sueño lo tuvo una noche del año 1713, aunque diversos especialistas desestiman sus declaraciones indicando que en realidad la obra sería de 1740, debido a que las habilidades de Tartini no eran tan avanzadas en la fecha que él señaló como para haber logrado tocar esa pieza. Tartini nunca le ponía fecha a sus obras, así que no existe una forma clara de saber la realidad. Pero más allá de esto, la obra recién fue publicada en 1798, 30 años después de su muerte.
La sonata del diablo dura aproximadamente 15 minutos. Es tan exigente que, incluso, durante mucho tiempo, existió el rumor de que Tartini tenía 6 dedos en la mano izquierda, aunque esto nunca ha sido confirmado.
Tartini le contó a Lalande que, sin dudas, esta obra era lo mejor que había compuesto en su vida. Pero al mismo tiempo, Tartini pensaba que la obra era horriblemente mediocre en comparación con lo que había escuchado en el sueño.
El propio Tartini llegó a declarar, en uno de sus manuscritos, que la obra era tan inferior a lo que había escuchado en su sueño que, de haber podido subsistir económicamente por otros medios, habría roto el violín y abandonado la música para siempre.
En el monasterio de San Francisco de Asís se encontró un escrito de Tartini, al parecer seria una carta dirigida a Joseph-Jérome de Lalande (astrónomo francés), en el que se podía leer:
“Una noche, en 1713, soñé que había hecho un pacto con el Diablo y estaba a mis órdenes. Todo me salía maravillosamente bien; todos mis deseos eran anticipados y satisfechos con creces por mi nuevo sirviente. Ocurrió que, en un momento dado, le di mi violín y lo desafié a que tocara para mí alguna pieza romántica. Mi asombro fue enorme cuando lo escuché tocar, con gran bravura e inteligencia, una sonata tan singular y romántica como nunca antes había oído. Tal fue mi maravilla, éxtasis y deleite que quedé pasmado y una violenta emoción me despertó. Inmediatamente tomé mi violín deseando
recordar al menos una parte de lo que recién había escuchado, pero fue en vano.
La sonata que compuse entonces es, por lejos, la mejor que jamás he escrito y aún la llamo "La sonata del Diablo", pero resultó tan inferior a lo que había oído en el sueño que me hubiera gustado romper mi violín en pedazos y abandonar la música para siempre....”
No es el único caso de melodías inspiradas o dictadas por el mismo “diablo”. El aspecto patibulario de Paganini, (violinista Genoves) sus excentricidades y la habilidad que tenía para tocar el violín, contribuyeron a extender la leyenda de que el famoso compositor había hecho un pacto con el demonio.
Por otra parte, en la sección de comentarios de YouTube, parece existir cierta aceptación acerca de que la obra de Tartini pretende contar la historia de Lucifer: en un comienzo todo es calma y armonía, cuando Lucifer era un ángel, pero en el medio se vuelve lúgubre gracias a los sentimientos de envidia, siendo expulsado a la Tierra, cuando, sobre el final de la obra, todo se vuelve ruidoso, expresando el odio y el dolor que caracterizan al infierno.
La realidad es que no podemos saber si la intención de Tartini fue realmente retratar esta historia o no de esa forma, o si el diablo se le presentó realmente en sueños o solamente fue un delirio de una noche de fiebre, pero existe algo sobre lo que no tenemos dudas: esta composición, sea humana o provenga del inframundo, es una obra maestra.
Tartini está considerado como uno de los grandes genios del violín.
Se le adjudica el descubrimiento compartido del fenómeno acústico de la combinación tonal al observar que, cuando se producen simultáneamente dos notas y se mantienen
durante un tiempo, se percibe una tercera nota. Este fenómeno acústico, el tercer sonido o tono resultante se denomina también sonido diferencial o sonido de Tartini. También desarrolló una nueva técnica de manejo del arco todavía vigente e introdujo mejoras en las cuerdas. Tartini compuso alrededor de 150 conciertos y 100 sonatas para violín, de las cuales la más conocida es su obra póstuma Il trillo del diavolo. De entre sus diferentes tratados teóricos destaca Tratado de música según la verdadera ciencia de la armonía (1754).
bueno, eso es todo por ahora, un saludo y gracias por pasar!