Las
ideas
no son cualquier cosa, pues pueden tanto detener como mover al
mundo
. A la psique no puede tratársele como a cualquier cosa, de manera estúpida. Es curioso observar cómo la gente frunce el ceño cuando se encuentra ante algún alimento descompuesto, mismo que no ingeriría; pero cuando se trata de la nutrición mental, de la educación, o del aprendizaje, la gente se traga lo que sea y por más podrido que esto esté. El problema con esto, con el
mundo
abstracto, es que se queda haciendo caldo de cultivo ahí adentro; y como no se ve con los ojos, todo parece estar bien, sin estarlo. La gente cree que está bien sólo porque no está vomitando el hígado con sangre y pus.
Las ideas son poderosas; no hay una sola cosa que no sean capaces de hacer...
La hipnosis existe, y opera en el mundo en todo momento. Hay gente que cree ser grandiosa sin serlo; y hay gente que cree ser basura sin serlo. Uno mismo puede considerarse de mil formas, según el mentalismo; y la sugestión se hace presente, modificando nuestro pensar, sentir, y actuar. Hay gente que hasta modifica su caminar, tono de voz, o su mirar, en base a su sugestión. No, la hipnosis no es lo que suele verse por televisión como show y espectáculo; tiene su ciencia y ramo de estudio. Hay, incluso, intervenciones quirúrgicas que se realizan sin anestesia y en base a hipnosis y sugestión.
Los sucesos de la vida mueven las emociones del hombre. Se suele decir que tal cosa es alegre, tal cosa es triste, tal cosa sería buenísima, o que tal cosa sería terrible. El hombre puede imaginar, y esta cualidad es tan asombrosa como tenebrosa. Recuerdo un relato de mi madre, cuando tuvo que ir a realizar algunas prácticas a un hospital psiquiátrico. Ella nos platicaba cómo había un hombre que, literalmente, se sentía un murciélago. El hombre no se obligaba a sí mismo a creer algo que sabía que era falso; sino que, por su grado de demencia, y ausencia racional y de conciencia, él verdaderamente pensaba, comía, sentía, observaba, temía, se movía, y reaccionaba, en torno a la idea de ser un murciélago.
Hay gente que cree que tal cosa es terrible, o que tal otra es fabulosa. La cosa en sí, no es sino la cosa; pero la carga psicológica, y el poder que esta contiene, llena el mundo de sabores y dolores...
Sería bueno revisar qué es lo que está operando ahí, dentro del cráneo. Dicen que ahí está tanto el Cielo como el mismísimo Infierno.
Las ideas son poderosas; no hay una sola cosa que no sean capaces de hacer...
La hipnosis existe, y opera en el mundo en todo momento. Hay gente que cree ser grandiosa sin serlo; y hay gente que cree ser basura sin serlo. Uno mismo puede considerarse de mil formas, según el mentalismo; y la sugestión se hace presente, modificando nuestro pensar, sentir, y actuar. Hay gente que hasta modifica su caminar, tono de voz, o su mirar, en base a su sugestión. No, la hipnosis no es lo que suele verse por televisión como show y espectáculo; tiene su ciencia y ramo de estudio. Hay, incluso, intervenciones quirúrgicas que se realizan sin anestesia y en base a hipnosis y sugestión.
Los sucesos de la vida mueven las emociones del hombre. Se suele decir que tal cosa es alegre, tal cosa es triste, tal cosa sería buenísima, o que tal cosa sería terrible. El hombre puede imaginar, y esta cualidad es tan asombrosa como tenebrosa. Recuerdo un relato de mi madre, cuando tuvo que ir a realizar algunas prácticas a un hospital psiquiátrico. Ella nos platicaba cómo había un hombre que, literalmente, se sentía un murciélago. El hombre no se obligaba a sí mismo a creer algo que sabía que era falso; sino que, por su grado de demencia, y ausencia racional y de conciencia, él verdaderamente pensaba, comía, sentía, observaba, temía, se movía, y reaccionaba, en torno a la idea de ser un murciélago.
Hay gente que cree que tal cosa es terrible, o que tal otra es fabulosa. La cosa en sí, no es sino la cosa; pero la carga psicológica, y el poder que esta contiene, llena el mundo de sabores y dolores...
Sería bueno revisar qué es lo que está operando ahí, dentro del cráneo. Dicen que ahí está tanto el Cielo como el mismísimo Infierno.