Por la violencia hecha a tu hermano Jacob, quedarás lleno de vergüenza y desaparecerás para siempre. El día en que te desentendiste de tu hermano, cuando los extranjeros deportaban a su ejército, cuando los extraños entraban por sus puertas, y se repartían a sorteo Jerusalén, tú también estabas con ellos. No te complazcas viendo el día tu hermano, el día de su desastre; no te alegres de la desgracia de los hijos de Judá el día de su ruina; no pronuncies palabras insolentes el día de su angustia; no entres por la puerta de mi pueblo el día de su perdición; no te complazcas también tú al ver su desgracia el día de su caída; no te apoderes de sus riquezas el día de su ruina; no vigiles los cruces del camino para acabar con los fugitivos; no entregues a sus sobrevivientes el día de la angustia.
Abdías 10-14
Abdías 10-14