La Pasión por el Fútbol*
Qué es de uno si no tiene un equipo por el cual sufrir? Si no tiene un equipo por el cual llorar?
Muchas veces decimos: “Así no se puede, con esto no llegamos a nada” y al próximo sábado o domingo ya estamos alentando al equipo y gritando: “pero con estos leones salimos campeones”.
Todo futbolero recuerda la primera vez que fue a ver al equipo de sus amores, el día ese en que su equipo le dio la primer gran alegría de su vida, o la primera vez que lo hizo llorar, la primera vez que lo decepcionó, “esa vez”, me entendés?
La pasión por un equipo lo puede todo. Puede hacernos encontrar los $12 pesos que antes no teníamos, solo para comprar una entrada. Puede hacernos mentir a nuestras novias: “hoy no puedo porque tengo que quedarme en casa a cuidar a mi abuela”, para después aparecernos pintarrajeados con los colores de nuestro corazón, en la “popu”.
Al ingresar a la cancha, esa casa que nos espera con la puerta siempre abierta, uno se imagina que en los vestuarios estarán diciendo: ”pan, queso, pan, queso…”. Que dejaron al gordito, o al de lentes al último para elegirlos, o decirles “vo’ andá al arco”, y al dueño de la pelota: “y vo’ hacé de referí”.
Salen los equipos. Los colores y los gritos se mezclan con un toque de fuegos de artificio y bombas, mientras que por abajo se escucha “gaseosas, panchos, milas!!” “gorros, banderas, banderines!!”. Por otro lado se escuchan redoblantes bombos y trompetas. Silbidos a lo lejos, para el equipo rival. Insultos que van de lo grotesco a lo burlón para el lineman, acompañados por el H20 bucal de algunos plateistas.
Todo en orden, dice el colegiado.
“Silencio”, si se puede decir, para escuchar el pitazo inicial. Ese pitazo que va a decir: “por los 90 minutos siguientes te vas a olvidar como te llamas, donde vivís, de donde sos. Solo vas a ser uno mas del equipo, el que va a dar su aliento para que estos 11 guerreros no bajen los brazos.”
La pelota gira, con una gracia infinita. Los jugadores la siguen al compás, acariciándola. Se acercan al área, el estadio completo se para, se enmudece. El jugador remata y el balón juega una danza rara con la red, al tiempo que comienza un sonido ensordecedor que parece no tener fin.
La alegría explota, se nota en los rostros coloreados que lo rodean a uno. Abrazos, llantos, gritos. Lamentaciones del otro lado. Pero… De golpe te das cuenta… Qué? Gol de quién? López? Qué López? Si en el Docke no hay ningún López? Lanús – Banfield? Y que hago yo acá? No no no! pero si yo no tenía ni $12 pesos para la entrada… Te lo juro. Si al final hoy no fui con mi novia porque tenía que cuidar a mi abuela…
Y… Así es la pasión, viste? La pasión lo puede todo.
Ah? Qué? Apagá la máquina? Qué máquina? Que guarde el documento de Word? Si yo no escribí nada en Word? La pasión del fútbol?? No! Yo no escribí nada de eso. Pero si yo me voy a ver ahora Lanús – Banfield. Que hoy juega el Docke? Y bue… La pasión… La pasión lo puede todo… De última siempre encuentro $12 pesos para ir a la cancha
See you!.
(*Fragmento del cerebro de HuMoR, tirados por el piso, recogidos por el mismo, palita en mano, escribió esta boludez.)