Tres notas sobre el conflicto entre Israelies y Palestinos publicadas por la Corriente Socialista El Militante (ARG) nos da una vision clara del conflicto y proponen un salida revolucionaria y obrera.
Las recomiendo.
Saludos para todos.

Israel declara la "guerra total" contra Gaza
Escrito por Comité de redacción de Militaant (periódico de la Corriente Marxista Iraní)
martes, 06 de enero de 2009
Mientras la mayoría de los trabajadores en Europa y América están ocupados celebrando las navidades, la burguesía sionista comenzaba una campaña de bombardeos, desde hace tiempo planificada, contra Gaza que según Ehud Barack, el ministro de defensa, será una "guerra total" contra Hamás.
En común con otros regímenes reaccionarios de la región, como Turquía que bombardeó las bases del PKK dentro de Iraq, el régimen iraní que detuvo a muchos activistas obreros, Israel ve los períodos de vacaciones en occidente como una buena oportunidad para asesinar y subyugar a los trabajadores y a los oprimidos, sin una gran respuesta del movimiento obrero internacional y los socialistas.
El 27 de diciembre las Fuerzas de "Defensa" Israelíes comenzaron los bombardeos contra el gobierno de Hamás y civiles indefensos de Gaza, utilizando aviones F-16, helicópteros Apache y aviones automáticos. Además de asesinar a muchos militantes de Hamás, incluidos tres de sus dirigentes, han asesinado a más de 430 personas, entre ellos muchas mujeres, niños y otros civiles.
El número de heridos, actualmente unos 2.200, es una prueba clara de que la campaña de bombardeos de ninguna manera es una medida "defensiva", no tiene nada que ver con una respuesta "proporcionada" al lanzamiento de cohetes Qassam y morteros. La lista de víctimas israelíes es de sólo 4, es decir, una ratio 1:100 comparada con los palestinos, ¡este hecho demuestra claramente la naturaleza desproporcionada del ataque! La lista de objetivos también deja claro que esta medida realmente significa debilitar la resolución del pueblo palestino y Hamás (incluso puede que derribarlo). Los israelíes han bombardeado edificios de Hamás, comisarías, los ministerios de educación, interior, justicia, la Asamblea Legislativa, el Edificio de Defensa Civil, la Universidad Islámica y dos mezquitas.
Gaza: ¿el territorio ‘no ocupado'?
Se ha dicho mucho de la "retirada" israelí de la Franja de Gaza en 2005. Los apologistas del sionismo incluso intentaron presentarla como un paso hacia la creación de un Estado palestino. Pero el ejército israelí ha seguido controlando el espacio aéreo de Gaza, sus costas y fronteras. Además, los preparativos de esta "retirada unilateral" incluyeron el asesinato de muchos dirigentes y activistas palestinos de Gaza, y el derribo de docenas de casas próximas a la frontera egipcia.
Después se les dijo a los palestinos de Gaza que oficialmente "no estaban ocupados" y que ¡el ocupante sionista ya no era un "problema"! Eso dejó a los imperialistas israelíes libres para buscar otro escenario para sus aventuras militares en Líbano en julio-agosto de 2006. Pero su humillante derrota a manos de Hezbolá exacerbó aún más su crisis interna, les hizo regresar a Gaza con la esperanza de una victoria rápida y fácil frente un contrincante más débil.
Los actuales bombardeos llegan después de dieciocho meses de bloqueo israelí (con la ayuda de Egipto) que ha significado el cierre de casi el 95 por ciento de las fábricas de Gaza. Una asfixia de la economía que ha provocado un desastre humanitario para los 1,5 millones de habitantes: el desempleo está próximo al 49 por ciento y el 51,8 por ciento de la población vive por debajo de la línea de la pobreza.
El bloqueo estaba destinado a poner de rodillas a los palestinos de Gaza, hacerles aceptar que son un "pueblo derrotado", obligarlos a rechazar a Hamás y elegir dirigentes más aceptables para el imperialismo. ¡Eso es lo que dio el sionismo a los palestinos a cambio de seis meses de alto el fuego!
Israel: ¿el guerrero poderoso?
La crisis en Israel no es nueva. Además de los escándalos de corrupción de políticos como Ariel Sharon (y sus hijos) en los años noventa, los que implicaron al presidente Moshe Katsav en 2005 y al primer ministro Ehud Olmert; la sociedad israelí sufre una crisis económica y política importante. Este hecho ha tenido un impacto grande en la cohesión social de la "patria judía" y ha reducido drásticamente su peso militar y diplomático en la región.
Durante los años 2003 y 2005, el desempleo israelí fue superior al 10 por ciento. Desde entonces ha caído un 0,6 por ciento al año y actualmente es un 7,6 por ciento. Para los jóvenes entre 2002 y 2004 la desocupación fue superior al 20 por ciento. Aunque la situación económica en general ha mejorado, en gran medida gracias a la masiva ayuda económica norteamericana desde 2004 a 2006. Incluso así, más del 21 por ciento de la población aún vive por debajo de la línea de la pobreza. (Oficialmente el imperialismo norteamericano ahora sólo proporciona ayuda militar a Israel. Y desde el 2007 recibirá 3.000 millones de dólares anuales durante diez años).
Además está la humillante guerra contra Hezbolá en Líbano que llevó a que altos mandos del ejército y Amir Peretz (¡el sindicalista ministro de guerra!) perdieran sus empleos. Olmert y el gobierno encabezado por el Kadima quedaron debilitados. Las elecciones programadas para el 10 de febrero de 2009 se suponía que iba a resolver la debilidad del gobierno de coalición. Sin embargo, el Likud de Benjamín Netanyahu ya está en cabeza en las encuestas y los dirigentes del Kadima (Tzipi Livni) y del Laborismo (Ehud Barak) compiten entre sí para ver quién consigue más bancas en el Knesset (parlamento).
Después del veto de George Bush al bombardeo de instalaciones nucleares iraníes (debido a las implicaciones que este ataque tendría para EEUU en toda la región), sin capacidad militar para lanzar este ataque por sí solo, Israel ahora ha tenido que elegir un objetivo más fácil para salvar su posición.
La burguesía sionista no tiene una estrategia clara, incluso aunque algunos de los objetivos sí lo son: redención del stablishment militar y político después del fiasco de 2006 en Líbano (y cubrir totalmente cuatro años de retórica belicista y de preparativos de largo alcance para atacar Irán); impulsando al Kadima y al Partido Laborista a costa del Likud, debilitando a Hamás y estableciendo nuevos "hechos sobre el terreno" antes de que se acuerde el próximo alto el fuego, y mejorar su posición antes de que llegue al cargo el gobierno Obama.
Sin embargo, en lugar de conseguir la unidad nacional y fortalecer la coalición Kadima-Laborismo, la campaña de Gaza ha sacado a la luz las diferencias que existen dentro del gabinete. Ehud Barak, el ministro de defensa y líder del Partido Laborista, maniobra para conseguir ventaja frente a Tzipi Livni, la ministra de exteriores y nueva líder del Kadima.
Según un funcionario israelí, entrevistado por The Financial Times (3 de enero): "... Livni está a favor de la pura disuasión". Esto significa bombardear masivamente objetivos de Hamás y después advertir a Hamás de que si "no dejan de lanzar cohetes regresarán y los golpearán aún más duro".
Ehud Barak está a favor del "posicionamiento internacional". Esto significa "... no parar hasta que consigamos algún tipo de acuerdo con respaldo internacional que suministre monitores u otras garantías para reducir considerablemente los ataques de Hamás". Barak está tan entusiasmado que a principios de esta semana informó a periodistas israelíes de una propuesta francesa de alto el fuego (aunque hay versiones contradictorios de lo que él dijo exactamente). Este hecho fue negado rápidamente por Olmert y Livni. Los desacuerdos han llegado a tal punto que el viernes 2 de enero Haaretz, el periódico "liberal", incluso ¡llamó a un "alto el fuego por arriba" en el gobierno israelí!
Los regímenes árabes y la bancarrota del nacionalismo árabe
El bombardeo sistemático de Gaza deja de nuevo al descubierto la bancarrota total del nacionalismo palestino y del nacionalismo árabe en general. Para los palestinos, como para los árabes, la ‘lucha armada' sin sentido del primer período que duró hasta la expulsión de la OLP del Líbano en 1982, y las numerosas negociaciones posteriores sobre las fronteras impuestas por los ladrones y saqueadores imperialistas, han llevado a una brutalidad cada vez mayor, al hambre y la desesperación para las masas. A cambio, esta desesperación ha fructificado en los confusos y, en última instancia, inútiles actos de los nuevos movimientos guerrilleros. La bancarrota de la vieja política ahora se ha sustituido por los atentados suicidas de los grupos islámicos que repiten los mismos errores de la anterior generación de una forma cruel y que desperdicia sus vidas sin ningún avance en la lucha de masas.
A pesar de todos sus intentos, los israelíes no conseguirán socavar a Hamás ni a otros grupos palestinos que defienden la resistencia contra el ataque sionista. Los sionistas realmente lo que hacen es fortalecer este tipo de movimientos, como ocurrió con Hezbolá en 2006. Por esa razón estos movimientos, por ahora, se han convertido en la única esperanza para las masas oprimidas y explotadas.
Como hemos visto, las principales bajas políticas han sido la "Autoridad Palestina", Abu Mazen y su grupo Fatah; todos los regímenes reaccionarios árabes que el imperialismo considera "moderados", sobre todo el egipcio (con su papel directo en el bloqueo de Gaza) y Arabia Saudí; y la Liga Árabe con sus palabras vacías. Estos regímenes y movimientos son vistos claramente como instrumentos del imperialismo para aplastar las luchas de la región.
La "comunidad internacional"
La "comunidad internacional", los países imperialistas y sus distintos lacayos enmascarados como los adalides internacionales de la democracia, se han apresurado a condenar la violencia de ambas partes. Sin embargo, olvidan convenientemente mencionar que la violencia del Estado imperialista israelí no se puede igualar con las acciones de las masas palestinas o de las embrionarias estructuras estatales de Hamás. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el comité coordinador de los países imperialistas, celebró una reunión el 28 de diciembre y publicó una declaración de prensa, ni siquiera una resolución, y "expresaba su seria preocupación por la escalada de la situación en Gaza y pedía un cese inmediato de toda la violencia". De esta manera igualaba también la violencia del opresor con la del oprimido.
También "... pedía a todos los partidos que se ocuparan de las serias necesidades económicas y humanitarias de Gaza y tomasen las medidas necesarias, incluida la apertura de los pasos fronterizos, para asegurar la provisión continua de suministros humanitarios, incluida comida, combustible y medicinas". Además de Israel, el gobierno egipcio tampoco ha tomado nota de este consejo.
Por supuesto, incluso las resoluciones adoptadas por la ONU, como la 242 después de la Guerra de los Seis Días en 1967, y las peticiones de "retirada de las fuerzas armadas israelíes de los territorios ocupados en el conflicto reciente", pasan desapercibidas para Israel. (Hay una larga lista de resoluciones de la ONU y convenciones internacionales, como el Artículo 147 de la Cuarta Convención de Ginebra, que Israel ignora y la "comunidad internacional" cierra los ojos antes este desafío).
La "comunidad internacional" no quiere que se descubran las verdaderas causas de los problemas de la región. Éstas se remontan al menos a hace noventa años, a los acuerdos de Sykes-Picot que desmembraron el derrotado Imperio Otomano y lo dividieron entre el imperialismo británico y el francés; dividiendo a los árabes en muchos Estados y negando a los kurdos su propio estado nacional. Después llegó el mandato británico sobre Palestina y la declaración de Balfour. Más tarde, en 1947, la ONU recompensó al terrorismo y la "limpieza étnica" de los sionistas, aprobando y sancionando la creación de un Estado colonial-colono que se convertiría en la base más fiable del imperialismo en la región (a partir de ese momento y hasta el día de hoy apoyó constantemente todas sus agresiones y violencia).
Todos estos acuerdos forman la base de la dominación y explotación actual de los trabajadores de la región. No obstante, el comportamiento de los imperialistas durante estos últimos seis años ha destrozado las ilusiones de muchos en la región. Las masas han visto cómo con el pretexto de promover la democracia, el imperialismo norteamericano ha derribado el régimen baathista en Iraq, han hecho la vista gorda a los abusos de sus amigos y aliados, y ha apoyado aún más descaradamente la política israelí. El gobierno Bush incluso cuestionó e ignoró aquellos resultados electorales que no le gustaban.
Muchas personas en la región ahora saben que la burguesía de los países imperialistas es la causa de sus problemas y que, por tanto, no pueden formar parte de una posible solución. Cualquier dirigente que intente crear esperanzas en conversaciones, o peor aún, en conversaciones sobre conversaciones, con los ladrones y saqueadores imperialistas no conseguirán la confianza. Incluso aquellos que guardan silencio ante los abusos de los imperialistas y los sionistas han perdido la mayor parte de su apoyo y autoridad.
El punto muerto ofrecido por Hamás
Los israelíes, incluso con el último bombardeo y despliegue de tropas dentro de Gaza, no serán capaces de derrocar a Hamás. Este movimiento surgió de la inevitable necesidad del pueblo palestino de resistir la ocupación sionista y de la negativa de los derechos humanos y nacionales básicos después de la rendición de Fatah ante las necesidades del imperialismo en la región. (Esto también se aplica a la Yihad Islámica y a otros grupos fundamentalistas islámicos).
La alternativa surgió de la necesidad. Las masas palestinas necesitaban de manera urgente alguien que las protegiera de los ataques israelíes, mientras los burócratas y funcionarios corruptos de Fatah y de la "Autoridad Palestina" estaban ocupados llegando a acuerdos con los imperialistas y los sionistas en Madrid, Oslo, Camp David, Wye River, Sharm al-Sheikh y Annapolis.
Sin embargo, este movimiento alternativo, que más tarde se convirtió en la dirección de las masas, se basaba en la misma retórica islámica reaccionaria que durante décadas fue la mejor salvaguarda del imperialismo contra el desarrollo del marxismo revolucionario como fuerza material dentro de las masas. La ideología que el imperialismo norteamericano, bajo el gobierno demócrata de Jimmy Carter, comenzó, financió y promovió en Afganistán seis meses antes de la invasión soviética. La misma ideología que ahogó en sangre la revolución iraní e impidió a los trabajadores tomar el poder.
La CIA y los saudíes fundaron la "resistencia islámica" a la invasión estalinista de Afganistán y al "régimen revolucionario islámico" en Irán, que se convirtieron en importantes bases para el desarrollo y extensión del fundamentalismo islámico (en distintas formas) hasta tan lejos como Filipinas, Indonesia, Argelia o Marruecos. Después del colapso de la Unión Soviética y el descrédito de todas las formas de socialismo y comunismo, esta ideología se convirtió en un campo abierto para extender su dulce veneno. Y no había más sedientos que los pueblos más oprimidos entre los musulmanes: las masas palestinas y los chiíes del Líbano.
Los efectos a largo plazo de esta ideología sobre los palestinos serán devastadores. La dirección de Hamás está siguiendo la misma estrategia nacionalista en bancarrota de Fatah, pero con un nuevo barniz islámico. No sólo no liberarán a las masas, sino que terminarán cometiendo los mismos errores y llegarán a los mismos acuerdos con el enemigo. Los métodos que Hamás y otros grupos islámicos utilizan para llevar a cabo su política islámica renovada y en bancarrota, son aún más destructivos y están aún más condenados que los utilizados por Fatah (y los demás grupos de la OLP) en los años setenta.
Es importante para todos aquellos que se han manifestado contra las atrocidades de la semana pasada, en todo el mundo, en Asia y en Oriente Medio (incluido Israel), Europa, y tanto en Norteamérica como en Sudamérica, que aunque nosotros apoyemos plenamente los derechos del pueblo palestino y su resistencia contra el imperialismo y el sionismo, no apoyamos a la dirección de Hamás bajo ningún concepto o forma. Debemos hacer una distinción clara entre las masas y la dirección apoyada, por ahora, en su oleada de radicalismo.
La alternativa marxista revolucionaria
La única salida para todos los trabajadores, explotados y masas oprimidas de la región, ya sean árabes, judíos, kurdos, turcos u otras nacionalidades, es luchar conjuntamente contra las fronteras artificiales impuestas por el imperialismo que las han separado y debilitado. La eliminación de estas fronteras están vinculada al derrocamiento de los títeres del imperialismo, ya sean sheijs, reyes o "presidentes hereditarios". Aplastar el yugo imperialismo en la región y el derrocamiento del capitalismo es parte de la misma lucha. La "hoja de ruta" para la verdadera paz y la liberación de los trabajadores y las masas explotadas comienza con el establecimiento de una federación de Estados obreros en la región.
Cualquier avance significativo para las masas palestinas debe y sólo vendrá del desarrollo de una alternativa marxista revolucionaria regional a las ideologías y movimientos fracasados que han intentado buscar soluciones "nacionales" a un problema que trasciende las fronteras de la región. Una alternativa que movilice a los trabajadores, a todas las masas explotadas y oprimidas para luchar por el derrocamiento del capitalismo en Oriente Medio.
Este movimiento sólo debe condenar el actual ataque de Israel sobre Gaza y las masivas bajas que ha provocado, también al imperialismo norteamericano por su apoyo continuo e incondicional a los sionistas contra las masas palestinas; a todos los demás gobiernos imperialistas, a la ONU y a la "comunidad internacional" con su complicidad en estas atrocidades mediante el silencio, la indiferencia e incluso culpando a los palestinos; a la dirección de los regímenes árabes reaccionarios, particularmente Egipto y Arabia Saudí, por seguir los dictados de Washington; a la dirección de los regímenes "radicales" como la República Islámica de Irán y Siria que explotan de manera cínica la cusa palestina para sus propios intereses; a la dirección de los palestinos, Fatah y Hamás, por su política nacionalista en bancarrota que nunca liberará a las masas; a Hamás y demás grupos islámicos por no ofrecer otra cosa que sufrimiento y sacrificio en una lucha que está aislada de la lucha de clases de los trabajadores y masas explotadas de la región, una lucha condenada al fracaso debido a su ideología islámica reaccionaria y a sus métodos autodestructivos.
Un movimiento marxista revolucionario regional defendería la solidaridad internacional con las masas palestinas en su lucha por la justicia y la libertad a un nivel superior. Esperamos con ilusión el día en que la resistencia de las masas palestinas a la política sionista esté vinculada a la lucha de los trabajadores de la región para derrocar al capitalismo y crear una sociedad socialista
Más barbarie israelí en Gaza
Escrito por Dekel Avshalom (Israel)
martes, 06 de enero de 2009
La semana pasada, en un ataque sorpresa, la fuerza aérea israelí entró en la Franja de Gaza y comenzó el ataque. El sábado, la fuerza aérea estuvo acompañada por los ataques de la armada, la entrada de tanques y soldados en la franja, provocando una muerte y destrucción de dimensiones horribles. Hasta ahora, la lista de muertos palestinos está en 526 personas, con 2.500 heridos. Los portavoces israelíes, en particular el ministro de defensa Ehud Barak, nos recuerda que "sólo es el principio". Los medios de comunicación israelíes se regocijan insistiendo en que la "mayoría" de las víctimas son soldados de Hamás. No sabemos exactamente cómo definir un "soldado de Hamás", pero el hecho de que 107 de las víctimas asesinadas fueran niños hace que nos cueste creer este tipo de excusas. La naturaleza de este ataque es evidente. Parece ser que desde la guerra de 1967 Israel no utilizaba este tipo de ataque aéreo masivo.
Este ataque estuvo precedido por una serie de maniobras engañosas por parte de Israel para pillar por sorpresa a Hamás. Israel seguía con la pretensión de mantener negociaciones sobre el alto el fuego e incluso permitió la entrada de mercancías en Gaza. Este engaño no debería sorprender a nadie que conozca la forma de pensar de Ehud Barak, utilizó las mismas tácticas engañosas para tranquilizar la situación con los colonos derechistas judíos de Hebrón antes de evacuarles por la fuerza.
Un político en una posición tan alta normalmente no utiliza estas tácticas a menos que esté desesperado. La desesperación de Barak es lo que está detrás de este ataque sin precedentes. Aparentemente el ataque llegó en un momento especial para Barak, porque podría ayudarle a mejorar su posición en las encuestas ante las próximas elecciones generales. Estas encuestas mostraban que su partido podría recibir en las próximas elecciones el menor número de votos conseguidos hasta la fecha. Durante mucho tiempo Barak retrasó el ataque para no dar la impresión de que actuaba bajo la presión de sus oponentes. Quería llevarse él todos los honores. Barak planea basarse en una ola de sangre palestina para conseguir un mayor número de escaños en el parlamento.
En muchos sentidos, este ataque guarda similitudes con el fiasco libanés de 2006. También es un fracaso asombroso para Israel desde el mismo momento en que se gestó en las mentes retorcidas de Barak y sus generales. Como en Líbano, también aquí el ejército no ha conseguido detener los cohetes lanzados sobre Israel. Hamás lanzó cientos de ellos ininterrumpidamente, asesinando a 3 israelíes en un día e hiriendo a varios. Tampoco sería sorprendente si lo que quiere el ejército es incitar a los israelíes contra los palestinos y mantener su apoyo para esta operación. Como en Líbano, también aquí la operación no tiene un propósito concreto. Es obvio que no puede destruir a Hamás, que seguramente se rearmará dentro de unos meses cuando termine la operación. Todo apunta a un ataque de violencia aleatoria por parte del ejército y sin otra razón obvia que la simple venganza. La diferencia entre esta operación y la libanesa es que ahora los medios de comunicación están llenos de alabanzas al ministro de defensa y al ejército.
Colaboración con el imperialismo
¿Cómo explicar una situación donde han agitado tanto a las masas israelíes como para crearles una situación mental vegetativa y miope cuyo objetivo es "vengarse" de los palestinos? No se debería subestimar es la psicología belicista de la elite dominante israelí que ha estado inculcando a las masas israelíes. Los medios de comunicación, el ejército y los políticos han estado colaborando para dar la impresión de que el lanzamiento de cohetes desde Gaza ha convertido los asentamientos israelíes en algo similar a una zona de guerra. En realidad, desde 2004, mucho antes del inicio de esta operación militar, el número de israelíes asesinados por estos cohetes es inferior a 15. Para situar las cosas en perspectiva, el número de trabajadores israelíes muertos en accidentes laborales en este mismo período fue 10 veces superior a ese número. Este dato también es similar al número de israelíes que mueren en accidentes de tráfico en menos de dos semanas. Si Barak realmente quiere proteger las vidas israelíes a través de métodos militares, debería movilizar a la fuerza aérea contra la burguesía israelí y los burócratas estatales responsables de la seguridad en el transporte y no contra las masas palestinas.
El ejército convierte la vida de los israelíes de los asentamientos colonos de Gaza en algo realmente temeroso. Les induce un sentimiento de pánico utilizando para ello medios como las sirenas, medidas arbitrarias de "defensa" como agacharse y ocultarse, obligando a la población a refugiarse en los refugios antiaéreos, todo como respuesta a unos cohetes que representan una amenaza mínima para la seguridad. Todo este horror está diseñado con un objetivo: hacer que los israelíes corrientes apoyen la continuidad del control de Israel sobre Gaza, y de esta manera presionar o ayudar a políticos elegidos democráticamente para que sigan la línea que corresponde con los intereses imperialistas.
En la actual crisis económica, el control de Gaza es crucial para el imperialismo israelí, más aún que durante la primera insurrección palestina de 1987. Sobre todo, satisface el hambre que tiene el ejército de gasto en armamentos. El ejército y los políticos bajo su influencia, han demostrado estar muy dispuestos a hacer la guerra en cualquier período cuando sus prerrogativas fiscales están en peligro.
Lo más crucial para el imperialismo israelí, sin embargo, es mantener la estabilidad de la OLP "moderada" en Cisjordania que proporciona a Israel numerosos recursos en términos de una de las manos de obra más baratas del mundo, un mercado cautivo del que depende la absorción del excedente israelí, además de la tierra y el agua que necesita desesperadamente Israel. Eso requiere "pacificar" Gaza para garantizar que el terrorismo no se desliza a Cisjordania y socava el régimen de la OLP.
Esto no quiere decir que Gaza no tenga ningún valor para Israel. A pesar de sus masivos niveles de pobreza, la realidad es que las masas de Gaza dependen de las mercancías que llegan desde Israel y que da a los capitalistas israelíes una ventaja en cuanto se trata de un mercado cautivo, es decir, como perspectiva a largo plazo. Esto también podría explicar por qué el ejército israelí ha hecho muchos esfuerzos para destruir los túneles por los que se pasaban mercancías de contrabando procedentes de Egipto y que fueran los primeros objetivos de la operación.
¿Qué quiere Hamás?
A diferencia del reduccionismo económico del sentido común que muchos en la izquierda comparten, los grupos terroristas no sólo nacen de la pobreza. Como en el caso de la OLP, Hamás tiene su origen en la pequeña burguesía palestina. Utilizan a las masas y su sufrimiento sobre todo como un instrumento para conseguir sus intereses de clase que en este contexto incluyen puestos y empleos más lucrativos. Después de que Israel coaptara a la OLP, colaborando con empleos creados especialmente para miembros de la OLP (los empleos creados bajo la capa de la "Autoridad Palestina"

, Hamás quería también su pedazo de pastel.
Comenzó reuniendo el apoyo de muchos palestinos frustrados ante la traición de la OLP, utilizando entre otras cosas actos terroristas de venganza contra los israelíes. Al mismo tiempo, utilizaba tácticas similares al terrorismo para convencer a Israel de que se sentara a negociar, corriendo el riesgo de la venganza militar, más que diplomática, de Israel.
Como la clase dominante israelí, Hamás también se beneficia de la ocupación. La utiliza para conseguir apoyo por los mismos métodos populistas de la retórica y acciones violentas utilizadas por los políticos israelíes. También disfruta de los beneficios políticos y económicos a través del control del contrabando de mercancías en Gaza, como Israel, es decir, se beneficia también del mercado cautivo de Gaza.
En esta situación algunos en la izquierda internacional sienten la tentación de apoyar a Hamás. Normalmente dicen que a pesar de la ideología reaccionaria de Hamás, se debe apoyar debido a su "lucha progresista contra el imperialismo israelí". La locura de esta idea resulta obvia si analizamos a Hamás desde un punto de vista materialista y nos preguntamos ¿qué ocurriría si Hamás ganase este conflicto? ¿Debilitaría al imperialismo israelí como pretenden los idealistas de izquierda? Una victoria de Hamás sólo podría significar que Israel tendría que negociar con ella y dar concesiones políticas similares a las que tiene la OLP. La relación imperial de Israel hacia los palestinos podría adoptar una forma distinta, pero seguiría intacta. Como bajo el capitalismo Palestina no puede estar totalmente separada de Israel y siempre dependerá de este país, un movimiento de liberación nacional que se limite a luchar dentro de los límites del capitalismo no puede ir en ninguna otra dirección.
Además, los líderes burgueses y pequeño burgueses del movimiento de liberación nacional normalmente tienden a empujar al proletariado de la nación oprimida para que acepten su dirección, porque son conscientes del poder político de los trabajadores. Fue esta alianza entre los trabajadores sudafricanos y los dirigentes del ANC (Congreso Nacional Africano) lo que derribó el régimen del apartheid. Pero aquí Hamás ha hecho muy pocos esfuerzos para conseguir una alianza con los trabajadores palestinos. Hasta el momento lo que ha hecho sobre todo es acosar a sus sindicatos. Así que Hamás sólo tiene el poder del terrorismo y los enfrentamientos con el ejército israelí para conseguir concesiones de Israel. Se basa en un junco roto y sus credenciales "antiimperialistas" parecen algo exageradas.
¿Hay salida?
Estamos entrando en otro ciclo de violencia entre la clase dominante israelí y Hamás. Estos ciclos comenzaron con la apertura de Israel a la OLP en 1994. Cada ciclo provoca en Israel una respuesta más violenta. Sin embargo, el ejército no tiene intención de mantenerse durante mucho tiempo enredado en Gaza. Esta operación podría ser un poco más larga y mucho más violenta que la de sus predecesores porque la campaña electoral de Barak tiene esto en consideración. Aunque también es cierto que una vez termine, la operación siempre deja tras de sí los requisitos previos para la siguiente operación.
El chauvinismo sionista que caracterizó los primeros días de la operación, poco a poco es sustituido por el miedo a otra debacle como la de Líbano. Los periodistas preguntan constantemente a los líderes políticos y militares por los objetivos reales que pretende conseguir esta operación. Las respuestas son siempre vagas e ilusorias, como "cambiar radicalmente la situación de disuasión". En ese contexto, el anuncio que hizo Barak el sábado era especialmente alarmante. Dijo que la operación sería larga y que costaría numerosas víctimas. Nadie sabe el porqué de esta operación, pero sí será un peligro para la futura estabilidad del sistema político israelí: después de que desaparezca el chauvinismo, la lista de muertes aumentará y las masas comenzarán a hacerse muchas preguntas.
Para consternación de la clase dominante israelí, miles de judíos y palestinos se manifestaron contra la guerra este sábado en Tel Aviv. Este es un hecho sin precedentes. En la guerra libanesa costó dos meses de conflicto sangriento para que apareciesen las primeras protestas. Los manifestantes son constantemente acosados por contra-manifestantes sionistas que demuestran estar muy asustados por el incipiente movimiento de protesta israelí. Por ahora es pequeño, pero los sionistas son conscientes de que se trata de la verdadera clave de su caída.
En muchas ocasiones hemos repetido que no puede haber solución alguna dentro de los límites de la política burguesa, ni para éste ni para cualquier otro conflicto político importante en el mundo. No obstante, por ahora Israel y Palestina están privados de cualquier otra forma de política. Mientras persista esta situación continuarán estos ciclos de violencia. Podemos estar seguros, a partir de la imposibilidad de una solución a esta situación bajo el capitalismo, surgirán nuevas fuerzas políticas en ambos lados. La naturaleza de estas fuerzas es imposible de prever en esta etapa. Pero si no se basan en la colaboración revolucionaria de los trabajadores y pobres, palestinos e israelíes, contra sus mutuos opresores, no habrá ningún cambio progresista dentro de las fronteras palestino-israelíes.
Nuevo genocidio en Gaza. ¡Paremos la agresión imperialista israelí contra el pueblo palestino!
escrito por Juana Cobo
miércoles, 31 de diciembre de 2008
De nuevo la clase dominante israelí ha lanzado una ofensiva militar contra el pueblo palestino en Gaza, provocando una de las mayores masacres de los últimos años. La excusa utilizada por el gobierno sionista para justificar esta matanza es "impedir" que Hamás siga lanzando cohetes contra territorio israelí, pero incluso el periódico norteamericano The New York Times (nada sospecho de ser anti-sionista, más bien lo contrario) reconoce que el lanzamiento de cohetes había descendido "de cientos a 15 o 20 al mes", sin cobrarse ninguna víctima civil. En cualquier caso, la respuesta israelí deja clara cuál es la auténtica intención de la agresión. En la incursión se ha desplegado una parte considerable de la capacidad destructiva del ejército sionista: Aviones F-16, helicópteros Apache, más de 100 toneladas de bombas lanzadas en un solo día, el 27 de diciembre. El saldo es brutal: casi 400 muertos en el momento de escribir este artículo, entre ellos mujeres y niños, y más de 1.000 heridos. Se trata de la mayor ofensiva militar contra suelo palestino desde la guerra de 1967.
Preparativos para una intervención terrestre
Parece que el imperialismo israelí no se limitará a bombardear Gaza. Se han desplegado cientos de soldados en la frontera, junto con decenas de tanques y equipamiento militar. El gobierno ha movilizado ya a 6.500 reservistas y la invasión terrestre puede empezar en cualquier momento.
El gobierno israelí ha puesto en marcha la máquina de propaganda para intentar justificar ante el mundo su ataque contra un pueblo indefenso: "sólo bombardeamos objetivos militares", "si hay civiles es porque Hamás pone a civiles en enclaves militares", "se trata de nuestra seguridad". Son los mismos argumentos repetidos por los imperialistas para justificar sus guerras, igual que la clase dominante norteamericana cuando inició su aventura imperialista en Iraq y Afganistán.
En la página web de Aljazera se podían leer los relatos de ciudadanos de Gaza explicando su pesadilla. Un estudiante de la Universidad Islámica de Gaza, Majed Badra, explicaba: "La situación es muy mala... Se centran en los civiles. Es lo más fácil para ellos. Nada funciona en Gaza y no tenemos nada. Mi familia y yo estamos dentro de la casa. Todas las familias hacen lo mismo.
"Estamos acostumbrados a estos ataques aéreos, todo el mundo lo está pero no tenemos ninguna manera de protegernos. Sólo permanecer dentro de nuestras casas, escuchar las noticias, escuchar donde se producen los ataques, a los F-16 y los Apaches, y esperar a ver qué ocurrirá".
"Muchos fueron asesinados y otros muchos resultaron heridos, sobre todo en los dos primeros días (...) Están utilizando todo tipo de bombas. Lanzan bombas de 500 kilogramos que pueden destruir un edificio de quince pisos en un segundo, como si fuera un terremoto. Todo el mundo vive con miedo", explica Amin Asfour, médico en un hospital público de Gaza. El relato del sufrimiento y los horrores que están padeciendo los palestinos en Gaza sería interminable.
Miseria y pobreza en Gaza
Desde que Hamás ganó las elecciones, en enero de 2006, La clase dominante israelí ha intentado, por todos los medios, avivar el fuego de la guerra civil entre palestinos. De hecho, estas maniobras culminaron en junio de 2007 cuando Hamás derrotó el intentó de Fatah de recuperar por la fuerza el control de Gaza, intento que contó el apoyo de la burguesía y el ejército israelí. Desde entonces, hace ya dieciocho meses, el estado israelí intensificó su bloqueo económico sobre Gaza exacerbando la pobreza y miseria en la que vive la población palestina, como el medio para desalojar del poder a los integristas de Hamás.
Las consecuencias del bloqueo y la ocupación de Gaza son terribles. El agua y la luz están 16 horas al día cortadas, el 80 por ciento de la población vive con menos de dos dólares al día, la tasa de paro supera el 50 por ciento. De las 3.900 fábricas que hay en Gaza sólo 195 están abiertas. En agosto se paralizó el 98 por ciento de las actividades industriales debido a la falta de combustible. 40.000 trabajadores agrícolas han perdido su fuente de ingresos debido a la prohibición que ha impuesto Israel a todas las exportaciones palestinas. Son tales las restricciones económicas que a principios de diciembre cerraron los bancos y cajeros automáticos de Gaza por falta de dinero en efectivo, incluso la ONU ha tenido que suspender la ayuda económica que daba a 94.000 palestinos. Es decir, en la práctica, el imperialismo israelí intenta que la economía de Gaza regrese casi a la edad de piedra.
Objetivo: desviar la atención de la grave situación económica y social
El nuevo ataque imperialista israelí contra Gaza sólo se puede entender si tenemos en cuenta cuál es la situación política, social y económica de Israel. Desde la creación del estado de Israel, hace sesenta años, la burguesía israelí se ha mantenido en el poder fomentando el miedo y el chovinismo entre la población, recurriendo a la guerra cuando ha sido necesario para desviar la atención de los jóvenes y trabajadores, evitando así una posible explosión social que pusiese en peligro el sistema capitalista y al régimen sionista.
No es casualidad que la clase dominante israelí haya recurrido de nuevo a la guerra, justo cuando se encuentra atrapada en medio de una crisis de gobierno que ha desembocado en la convocatoria de elecciones generales el próximo 10 de febrero. Y como es habitual, en la campaña electoral el tema principal es la cuestión de la seguridad del país y todos los enemigos externos que le acechan. Los tres principales candidatos: Livni (actual primera ministra y candidata del Kadima), Netanyahu (Likud) y Barack (Partido Laborista), han centrado su campaña en intentar demostrar quién es el más duro. Livni, incluso, defiende públicamente la creación de un estado palestino en Cisjordania y llevar allí a todos los ciudadanos árabes israelíes para tener así un estado puramente judío. Esta idea no es casualidad sino que está motivada porque el crecimiento demográfico de la población árabe israelí, que dentro de 15 o 20 años será mayoritaria.
Toda esta retórica reaccionaria y chovinista tiene como objetivo desviar la atención de la grave situación social y económica que desde hace un tiempo sufren los trabajadores y jóvenes israelíes. La economía israelí empieza a sufrir las consecuencias de la crisis económica mundial. Durante la última década, la economía experimentó un crecimiento importante, pero éste se centró en sectores como la banca, seguros, fondos de pensiones y sobre todo en la tecnología de la información (que creció un 47 por ciento), mientras que la industria tradicional sólo crecía un 6 por ciento en ese mismo periodo.
Ese crecimiento, como en el resto del mundo capitalista, no sirvió para disminuir las desigualdades sociales, sino todo lo contrario, durante ese período aumentó la desigualdad en el reparto de la renta. Recientemente el Adva Center (Centro para la Información sobre la Igualdad y la Justicia Social en Israel), publicaba un informe en el que se podía leer: "La década estuvo marcada por un descenso de la igualdad y la justicia en la sociedad israelí".
El famoso paraíso de leche y miel prometido por la clase dominante sionista cuando se creó el estado de Israel se ha convertido en una pesadilla para los jóvenes y trabajadores. Hoy el 23,8 por ciento de la población vive por debajo del umbral de pobreza (1,63 millones de personas y la mitad son niños), como reconoce el mismo Ministerio de Bienestar Social. En total, 1,2 millones de personas necesitan ayuda del Estado para poder subsistir y se espera que esa cifra aumente entre 100.000 y 150.000 personas más en los próximos meses. Quizás uno de los datos más impactantes sea que un tercio de las víctimas del holocausto vivan en la más absoluta pobreza.
Además la situación se agrava con el coste económico que representa la ocupación de Palestina y el mantenimiento de la poderosa maquinaria militar israelí. Adva Center publicó un informe titulado: El coste de la ocupación. En él se explicaba que 1 de cada 5 familias israelíes es pobre (frente a 1 de cada 10 en la década de los años setenta), y que uno de los factores era el coste de la ocupación y el consiguiente recorte del gasto social para poder pagar los gastos de defensa. La cuantía del presupuesto de defensa en su mayor parte es secreta, pero según Adva Center los gastos militares han restado 8.000 millones de dólares a la economía israelí en los últimos veinte años, más que el presupuesto de educación para este año.
Esta situación económica ha desencadenado durante los últimos dos años una oleada de huelgas y protestas que han abarcado a prácticamente todos los sectores de la sociedad. En primer lugar a los estudiantes que protagonizaron una oleada de movilizaciones de masas a principios de este año, seguidos por varias huelgas del sector público, aerolíneas, ferroviarios, profesores, estibadores y movilizaciones de pensionistas entre otros. Precisamente el Histradut en estos días amenazaba con la convocatoria de una huelga general contra el recorte del gasto público.
Presionar a EEUU
Otro factor importante para lanzar este ataque ahora es precisamente la elección de Obama como presidente de EEUU. Los diferentes gobiernos de EEUU, y especialmente el de Bush, han apoyado a Israel en todas y cada una de sus aventuras militares, las han justificado y financiado con miles de millones de dólares. Israel es el principal aliado del imperialismo estadounidense en la región. En esta ocasión no ha sido diferente y la moribunda administración Bush ha justificado la agresión contra los palestinos como el derecho de Israel a la "autodefensa". Pero la clase dominante israelí quiere asegurarse que el tono de la administración norteamericana no cambie cuando Obama llegue al cargo, el próximo 20 de enero, aunque es poco probable ya que Obama en plena campaña electoral visitó Israel, condenó el lanzamiento de cohetes por parte de Hamás, defendió el derecho de Israel a defenderse y apoyó una ayuda de 30.000 millones de dólares de EEUU a Israel para los próximos tres años. Además, uno de sus principales asesores, Rahm Emanuel, es un sionista reconocido que no dudó en alistarse en el ejército israelí durante la primera Guerra del Golfo.
Consecuencias en el mundo árabe
El ataque israelí ha provocado una oleada de repulsa e indignación en todo el mundo. Una vez más se ha podido ver la hipocresía de la clase dominante de los distintos países que, aunque de manera hipócrita lamentan el sufrimiento palestino, han justificado también la agresión israelí alegando el derecho a su autodefensa frente a los ataques de Hamás.
Pero lo más importante son las repercusiones que está teniendo en el mundo árabe donde muchedumbres han salido a las calles para protestar contra este brutal ataque. Miles de palestinos se manifestaron en Cisjordania, miles de personas salieron a las calles de Egipto, Yemen, Jordania, Iraq, Siria, Sudán, Indonesia y Líbano. Incluso en Israel miles de personas convocadas por el Partido Comunista de Israel se manifestaron para protestar contra este ataque. Las manifestaciones en el mundo árabe no sólo han ido dirigidas contra la clase dominante israelí, sino también contra sus propias clases dominantes corruptas a las que culpan de consentir y cerrar los ojos ante la situación de opresión en la que viven los palestinos. Precisamente este hecho es una prueba palpable de que el mundo árabe no es ajeno a la radicalización que se está produciendo entre la clase obrera y la juventud de todo el mundo, cuya principal causa es la crisis mundial del capitalismo y sus consecuencias sociales.
El genocidio contra el pueblo de Palestina, igual que contra el pueblo de Iraq o de Afganistán, es una prueba concluyente de que bajo el capitalismo y el dominio imperialista no habrá jamás una salida para los pueblos de Oriente Medio. Pero esta experiencia también es extensible a los Estados Árabes, gobernados por una oligarquía corrupta de capitalistas y terratenientes ligados por mil lazos materiales y políticos a los poderes imperialistas occidentales. Todos estos regímenes no pueden ofrecer nada a sus pueblos.
Esta situación, y la bancarrota política de las organizaciones reformistas de la izquierda (especialmente los viejos partidos nacionalistas y estalinistas), crearon el caldo de cultivo para la fortaleza y el desarrollo de las tendencias integristas, de Hamás o Hezbolá. Pero el integrismo también ha demostrado sobradamente su carácter reaccionario y su incapacidad para librar la batalla en defensa de las masas oprimidas. Las organizaciones integristas no tienen ninguna alternativa para derrocar el capitalismo pues se basan, precisamente, en la existencia del capitalismo del que también extraen sus fuentes de poder y financiación (en Irán, en Paquistán, en Líbano, en Afganistán).
La única salida a la actual pesadilla es la lucha conjunta de la clase trabajadora por encima de divisiones nacionales, de los trabajadores palestinos, egipcios, jordanos e israelíes, para derrocar sus respectivas clases dominantes y barrer a los imperialistas. Solo hay un programa realista que puede traer la paz a la zona y la fraternidad entre los pueblos: la lucha por la transformación socialista de la sociedad y por una Federación Socialista de Oriente Medio,
¡Retirada inmediata de las tropas israelíes de Gaza!
¡Alto a la masacre imperialista contra el pueblo palestino!
¡Por el derrocamiento de la burguesía israelí y la corrupta oligarquía del mundo árabe! ¡Por la unidad de la clase trabajadora!
¡Por la Federación Socialista de Oriente Medio!
Notas linkeadas de: http://argentina.elmilitante.org