Este informe está basado principalmente en los descubrimientos del sabio Zecharia Sitchin sobre la historia de nuestro planeta y el origen y desarrollo de la Humanidad. Sitchin nos dejó un legado invaluable de 13 libros de su serie: "Crónicas de la Tierra", basados en la Biblia, las tablillas de arcilla, los mitos de la antigüedad y los descubrimientos arqueológicos.
Zecharia Sitchin fue un gran arqueólogo y profundo conocedor del hebreo, de las lenguas semíticas y europeas, del Antiguo Testamento y de la Historia y la Arqueología del Oriente Próximo. Fue además uno de los pocos eruditos que entienden el Sumerio. Sitchin estudió en la London School of Economics and Political Science, y se licenció en la Universidad de Londres. Sus obras han sido traducidas a 14 idiomas, publicadas en ediciones de bolsillo y hasta en Braille para invidentes.
Hace poco fui placenteramente sorprendido al encontrarme con un viejo amigo: la colorida portada de la primera edición de mi primer libro: "El 12vo. Planeta" (1976) , reproducida en el número de abril de 2000 de Sky & Telescope. La foto fue provista por el astrónomo E.C. Krupp para su artículo "Mundos Perdidos" sobre desacertadas predicciones de catástrofes planetarias.
Casi una página completa es entonces dedicada a "una diferente falsa idea astronómica", "los libros de Zecharia Sitchin acerca de antiguos colonizadores del espacio de un perdido "12 vo. Planeta" que una vez invadió violentamente nuestro sistema solar." Concediendo ( ¿o lamentando? ) que "crédulos lectores son persuadidos por Sitchin de que las tradiciones del antiguo Sumer validan esta poco ortodoxa reconstrucción de la historia del Sistema Solar", el artículo indica en un recuadro (ver reproducción) que "El caso de Sitchin se origina en un sello cilíndrico acadio del tercer milenio a.C.; una porción de éste muestra una estrella de seis puntas rodeada por once puntos de variado tamaño; Sitchin juzgó que la estrella simboliza el Sol y los elementos más pequeños son supuestos planetas, incluyendo el 12mo. mundo perdido."
La incómoda representación antigua
Mi inclusión en un artículo sobre equivocadas predicciones de catástrofe (en lo cual no tengo compromiso, y eso no es lo único tergiversado en el artículo) era por lo tanto una excusa para abordar la embarazosa representación en el sello cilíndrico VA/234 que yo había encontrado en el Vorderasiatiches Museum en (el entonces del Este) Berlín.
En este sello, como en muchos otros, la "mitológica escena" está adornada con símbolos celestiales, en este caso, sugerí yo, mostrando al Sol rodeado por todos los planetas que hoy conocemos, más la Luna y más un planeta pasando entre Marte y Júpiter, el planeta llamado NIBIRU por los sumerios:
La representación y mi interpretación de ésa ha desconcertado a los astrónomos por el último cuarto del siglo, porque no es posible que los pueblos antiguos tuvieran conocimiento de los planetas más allá de Saturno, para no decir nada más todavía sobre un generalmente reconocido "planeta desconocido". Mi explicación de que el conocimiento fue proporcionado por los Anunnaki ( "Aquellos quienes del Cielo a la Tierra vinieron" ) , visitantes extraterrestres a la Tierra, es el mayor anatema de la comunidad científica.
¿Qué hacer entonces respecto al sello cilíndrico VA/234? Existe, es auténtico, tiene como mínimo 4,500 años de antigüedad, si no a la interpretación de Sitchin, ¿qué?
La "Tetera" de Sagitario
Así ahora, un cuarto de siglo después de que El 12vo. Planeta fue publicado, el artículo de Sky & Telescope viene al rescate. El recuadro y sus dos ilustraciones ofrecen una alternativa. El que está a la derecha pretende mostrar mi interpretación del sello, colorido, pero omitiendo convenientemente el planeta dominante entre Marte y Júpiter... El otro muestra cómo los "puntos " alrededor del objeto central se pueden conectar para "asemejarse toscamente a la Tetera del Sagitario."
La solución al embarazoso enigma del conocimiento antiguo, como se señaló en el recuadro del artículo, es éste: la estampa "podría perfectamente representar un brillante planeta (tal como Júpiter) en medio de estrellas familiares; de hecho, la disposición alrededor del objeto similar a una estrella se asemeja toscamente a la Tetera de Sagitario."
Y así, si el objeto central no es el Sol, sino Júpiter (con el cual los antiguos estaban familiarizados) y los objetos circundantes no son planetas, sino las estrellas de Sagitario (con las cuales los antiguos estaban familiarizados) , los extraterrestres y el Nibiru de Sitchin no son necesarios.
Una teoría ingeniosa, pero basada en una tetera mal ubicada ...
¿Una "tosca semejanza"?
Sagitario, una de las doce constelaciones zodiacales (primera sumeria), fue llamada por ellos PA.BIL (El Defensor) y representada en la antigüedad como un arquero, un nombre y una representación conservados hasta el día de hoy. Pero algunos astrónomos modernos (¿mientras bebían el té de la tarde?) decidieron que la parte central de Sagitario se parece a una tetera: un "pico" formado por la conexión de las estrellas Al Nasi, Kaus Media y Kaus Australis (estrellas gamma, delta y epsilon de la constelación); un "asa" conformada por las estrellas denominadas zeta (Ascella), tau, sigma (Nunki) y phi; y una "tapa" indicada por Kaus Borealis (designada lambda).
Cuando estas ocho estrellas son conectadas por líneas imaginarias, parece surgir una "tetera":
Bonito intento. Pero imposible
Uno no necesita ser astrónomo para ver que la "tetera" impuesta sobre la antigua representación (ilustración izquierda de la revista) está lejos de ser similar a la celestial. Pero uno podría tener que ser un astrónomo para darse cuenta de que la solución ofrecida no es solamente improbable, es imposible: Júpiter se mueve respecto al Sol en la eclíptica (el plano de órbitas planetarias alrededor del Sol); nunca desciende lo bastante en los cielos meridionales como para aparecer en el medio (¡las palabras de la revista!) ¡de la Tetera!
La ilustración de Sagitario que muestra la "tetera" también indica la trayectoria eclíptica, en la cual Júpiter se mueve. ¡Y LOS POLOS OPUESTOS NUNCA PUEDEN ENCONTRARSE!
Júpiter, una vez cada doce años aproximadamente, araña la protuberancia más septentrional de Sagitario; pero nunca se presenta cerca (en términos astronómicos) de la Tetera, y nunca podría haber sido observado "en el medio" de la Tetera.
Así que, aun después de un cuarto de siglo, "la idea falsa de Sitchin" continúa en pie.
"Más allá a lo lejos de los nueve planetas conocidos del Sistema Solar, un cuerpo tan masivo como Marte podría otrora haber sido parte de nuestro sistema planetario, y pudiera ser que esté allí todavía"
¿El párrafo inicial en un texto de ciencia-ficción?
¿El párrafo inicial de un artículo de Zecharia Sitchin sobre Nibiru?
No. Este es el párrafo inicial de un informe en Science News del 7 de abril de 2001 titulado: "Un cometa de órbita irregular insinúa un planeta oculto".
El artículo informa las conclusiones de un equipo internacional de astrónomos, quienes han estudiado un inusual cometa descubierto el año pasado (N. del T.: año 2000), designado 2000 CR/105. Sigue una amplísima órbita elíptica alrededor de nuestro sol, una órbita que lo lleva camino de salida a unos 4,5 billones de kilómetros del Sol, y lo trae de vuelta cerca del Sol a la proximidad de Neptuno; esto es una órbita cuyo periodo "toma aproximadamente 3,300 años" (según Sky & Telescope News del 5 de abril de 2001) .
"Una órbita tan alargada es usualmente indicio de que un objeto ha caído bajo la influencia gravitacional de un cuerpo masivo", escribió R. Cowen en Science News. ¿Fue ésta la fuerza gravitacional de Neptuno? En un estudio publicado en la revista Icarus, el equipo de astrónomos (encabezado por Brett Gladman del Observatorio de la Costa Azul en Niza, Francia), después de analizar todas las posibilidades, no piensa eso. Una solución alternativa, dijeron ellos, es que "la órbita del cometa podría ser obra de un planeta no visto hasta ahora" (tan masivo como Marte) "que estaría a unas 200 UA del Sol", en el llamado Cinturón Kuiper de escombros cometarios y planetarios. Esto podría explicar también "por qué muchos miembros del Cinturón tienen órbitas que se dirigen lejos del plano en el cual los nueve planetas conocidos orbitan alrededor del Sol".
"Indudablemente, algo masivo golpea de lo lindo el Cinturón", le dijo a la revista Harold F. Levison del Southwest Research Institute en Boulder, Colorado, USA. "La pregunta es si todavía está ahí ahora".
"El curso del cometa insinúa un misterioso planeta", fue como la revista Science tituló la noticia del descubrimiento en su número del 6 de abril de 2001. El informe especial, escrito por el astrónomo holandés Govert Schilling, resumió el hallazgo en el siguiente encabezado: "Un supercometa que sigue una inesperada trayectoria muy lejana alrededor del Sol sugiere que un planeta no identificado estuvo oculto una vez en los límites exteriores del Sistema Solar, divulgó un equipo internacional de astrónomos. Más que eso, el misterioso objeto podría estar todavía allí."
Ahora, como los sumerios dijeron... Los lectores de mis libros bien podrían unirseme diciendo: ¡Qué novedad!
Desde la publicación de mi primer libro (El 12 vo. Planeta) en 1976 he afirmado que los sumerios y otros textos y descripciones del Cercano Oriente demuestran estar familiarizados con un completo Sistema Solar que incluía, junto al Sol y la Luna, diez (no nueve) planetas, teniendo el décimo planeta (o doceavo miembro del Sistema Solar) una amplísima órbita elíptica que dura 3,600 años. Su nombre sumerio era Nibiru.
Yo he indicado que los textos sumerios/acadios tales como Enuma Elish (también llamado la Épica Babilónica de la Creación) no fueron relatos mitológicos, sino registros de un complejo conocimiento avanzado. La comunidad científica y los eruditos (ver el artículo previo, El Caso de la Tetera Mal Ubicada , como ejemplo) se oponen a una conclusión tan inevitable porque ésta requiere la aceptación de la antigua afirmación de que Tierra ha sido visitada por extraterrestres, los ANUNNAKI (Aquellos Quienes del Cielo a la Tierra Vinieron) de las tradiciones sumerias.
De acuerdo con los antiguos textos interpretados por mí, Nibiru fue un planeta expulsado desde algún otro sistema planetario en el espacio exterior que fue capturado por nuestro sistema solar cuando pasaba cerca de Neptuno. Llegó a estar implicado en una colisión con un planeta preexistente allí donde están ahora los restos del Cinturón de Asteroides. Como resultado de esa colisión, hace unos 4 mil millones de años, la Tierra y la Luna vinieron a estar donde ahora están.
¿Y, qué sabe usted? En un artículo titulado ¡Neptuno Ataca!, en el número del 7 de abril de 2001 de la revista New Scientist, Ivan Semeniak escribió así: "Hay nueva evidencia de que un súbito bombardeo de mortíferos escombros se estrelló contra la Tierra y la Luna 3,9 miles de millones de años atrás... ¿Qué provocó esta arremetida? Algo en la estructura del Sistema Solar puede que haya cambiado."
El "algo", estoy más seguro que nunca, fue Nibiru.
¿A imagen de quién fue Adán (el prototipo de humano moderno, homo sapiens) creado?
La Biblia afirma que los Elohim dijeron: "Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra". Pero si uno debe aceptar una explicación tentativa para los enigmáticos genes que poseen los seres humanos, ofrecida cuando el descifrado del genoma humano fue anunciado a mediados de febrero (2001), ¡la hazaña fue decidida por un grupo de bacterias!
"Humillante" fue el frecuente adjetivo usado por los equipos científicos y los medios para describir la principal conclusión, que el genoma humano contiene no los previstos 100,000 - 140,000 genes (los tramos de ADN que dirigen la producción de aminoácidos y proteínas) sino sólo unos 30,000, poco más que el doble de los 13,601 genes de la mosca de la fruta y apenas cincuenta por ciento más que los 19,098 de las lombrices intestinales. ¡Qué desmoronamiento desde el pináculo del Árbol de la Vida genético!
Por otra parte, apenas había alguna singularidad de los genes humanos. Estos son comparativos, no al supuesto 95 por ciento, sino a casi el 99 por ciento de los del chimpancé, y al 70 por ciento de los del ratón. Genes humanos, con las mismas funciones, fueron encontrados idénticos a los genes de otros vertebrados, así como invertebrados, plantas, hongos, e incluso levadura. Las conclusiones no sólo confirmaron que había una fuente de ADN para toda la vida sobre la Tierra, sino también permitió a los científicos rastrear el proceso evolutivo, cómo organismos más complejos se desarrollaron, genéticamente, desde los más simples, adoptando en cada etapa genes de una forma de vida inferior para crear una forma más compleja, culminando con el Homo sapiens.
El descubrimiento "devana - sesos"
Fue aquí, rastreando el registro evolutivo vertical contenido en el ser humano y los otros genomas analizados, que los científicos cayeron en un enigma. El descubrimiento "devana - sesos", como Science lo calificó, fue que el genoma humano contiene 223 genes que no tienen los requeridos predecesores en el árbol evolutivo genético.
¿Cómo obtuvo el Hombre tal grupo de enigmáticos genes?
En el proceso evolutivo desde las bacteria a los invertebrados (tales como linajes de levaduras, gusanos, moscas o hierbajo de mostaza, los cuales han sido descifrados), a vertebrados (ratones, chimpancés) y finalmente a los humanos modernos, estos 223 genes faltan por completo en la fase de los invertebrados. Por consiguiente, los científicos pueden explicar su presencia en el genoma humano por un "bastante reciente" (en escala de tiempo evolutivo) "probable traspaso horizontal desde la bacteria".
En otras palabras: En un tiempo relativamente reciente según la evolución, los humanos modernos adquirieron una extra de 223 genes no a través de evolución gradual, no verticalmente por el Árbol de la Vida, sino horizontalmente, como una inserción lateral de material genético desde las bacterias ...
Una inmensa diferencia
Ahora, a primera vista parecería que 223 genes no es nada del otro mundo. De hecho, en tanto que cada gen por sí solo hace una gran diferencia en todo individuo, 223 genes hacen una inmensa diferencia para una especie tal como la nuestra.
El genoma humano está hecho de algo más de aproximadamente tres mil millones de nucleótidos (las "letras" A-C-G-T las cuales significan las iniciales de los cuatro ácidos nucleicos que escriben toda la vida sobre la Tierra); de esos, sólo poco más del uno por ciento están agrupados en genes funcionales (cada gen consiste de miles de "letras" ) . La diferencia entre un individuo y otro asciende a más o menos una "letra" en mil en el "alfabeto" del ADN. La diferencia entre el Hombre y el chimpancé es menos que uno por ciento en lo que a los genes respecta; y el uno por ciento de 30,000 genes es 300. Así, ¡223 genes es más que dos tercios de la diferencia entre usted, yo y un chimpancé!
Un análisis de las funciones de estos genes a través de las proteínas que manejan, llevado a cabo por el equipo del Public Consortium y publicado en la revista Nature, muestra que ellos incluyen no solamente proteínas involucradas en importantes funciones fisiológicas, sino también psiquiátricas. Por otra parte, ellos son responsables de importantes enzimas neurológicas que provienen solamente de la parte mitocondrial del ADN, el así llamado ADN "Eva" que el género humano heredó únicamente a través de la línea materna, todo el camino de regreso a una sola "Eva". Ese descubrimiento sólo aumenta la duda con respecto a esa explicación de la "inserción bacteriana".
Una teoría poco firme
¿Cómo están seguros los científicos de que tales importantes y complejos genes, una ventaja humana tan inmensa, fueron obtenidos por nosotros ("bastante recientemente" ) por cortesía de una contagiosa bacteria?
"Éste es un salto que no sigue teorías evolutivas actuales" , dijo Steven Scherer, director de mapeo del Human Genome Sequencing Center, Baylor College of Medicine. "No identificamos una fuente bacteriana rotundamente preferida para los genes que se suponen horizontalmente transferidos", indica el informe en Nature.
El equipo del Public Consortium, llevando a cabo una minuciosa búsqueda, encontró que unos 113 genes (de los 223) "están generalizados entre las bacterias", aunque ellos están enteramente ausentes incluso en invertebrados. Un análisis de las proteínas con las cuales se expresan los enigmáticos genes demostró que fuera de 35 identificados, sólo diez tenían contraparte en los vertebrados (extendiéndose de vacas a roedores a peces) ; 25 de los 35 eran únicos a los humanos.
"No está claro si la transferencia fue desde la bacteria al ser humano o desde el humano a la bacteria", citó Science lo dicho por Robert Waterson, co-director del Washington Universitys's Genome Sequencing Center.
Pero si el Hombre le dio esos genes a las bacterias, ¿dónde adquirió el Hombre aquellos genes para comenzar?
El rol de los Anunnaki
Los lectores de mis libros deben sonreír ahora, porque conocen la respuesta.
Ellos saben que los versículos bíblicos relacionados con la creación de Adán son la versión condensada de muchos textos sumerios y acadios mucho más detallados, encontrados inscritos en tablillas de arcilla, en los cuales el rol de los Elohim en el Génesis es desempeñado por los Anunnaki, "Aquellos Quienes del Cielo a la Tierra Vinieron".
Como detallé en mis libros, comenzando con El 12vo. Planeta (1976) y aun más en Génesis Revisado y El Código Cósmico, los Anunnaki vinieron a la Tierra hace unos 450,000 años desde el planeta Nibiru, un miembro de nuestro propio Sistema Solar cuya gran órbita lo trae a nuestra parte de los cielos una vez cada 3,600 años.
Ellos vinieron aquí por la necesidad de oro, con el cual proteger su menguante atmósfera. Exhaustos y necesitados de ayuda para la extracción del oro, su jefe científico Enki propuso que usaran su conocimiento en genética para crear los trabajadores primitivos que precisaban. Cuando los otros líderes de los Anunnaki preguntaron: ¿Cómo puedes crear un nuevo ser? Él respondió: "El ser que necesitamos ya existe; todo lo que tenemos que hacer es poner nuestra marca en él."
El momento fue hace unos 300,000 años
Lo que él tenía en mente era mejorar genéticamente a los homínidos existentes, quienes ya estaban en la Tierra por la evolución, añadiéndoles algunos de los genes de los más avanzados Anunnaki. Que los Anunnaki, quienes podían ya viajar por el espacio hace 450,000 años, poseían la ciencia genética (cuyo umbral hemos alcanzado ahora) es claro no sólo por los textos actuales, sino también por las numerosas representaciones en las cuales la doble hélice del ADN es interpretada como serpientes entrelazadas (un símbolo todavía usado por la medicina):
Cuando los líderes de los Anunnaki aprobaron el proyecto (según lo repetido en el bíblico "Hagamos a Adán" ), Enki con la ayuda de Ninharsag, el Jefe Médico Oficial de los Anunnaki, emprendió un proceso de ingeniería genética, añadiendo y combinando genes de los Anunnaki con aquellos de los ya existentes homínidos.
Cuando, después de mucho ensayo y error impresionantemente descrito y registrado en la antigüedad, un "modelo perfecto" fue logrado, Ninharsag lo levantó en alto y gritó: "¡Mis manos lo han hecho!" Un antiguo artista describió la escena sobre un sello cilíndrico:
Y así, digo yo, es cómo nosotros hemos venido a poseer los exclusivos genes extra. Fue a imagen de los Anunnaki, no de las bacterias, que Adán y Eva fueron creados.
Una cuestión de extrema importancia
A no ser que otra investigación científica pueda demostrar, más allá de toda duda, que la única fuente posible de los genes extra es en efecto la bacteria, y a menos que sea entonces también resuelto que la infección ("transferencia horizontal" ) fue desde la bacteria al Hombre y no desde el Hombre a la bacteria, la única otra solución disponible será aquella ofrecida por los textos sumerios hace milenios.
Hasta entonces, los enigmáticos 223 genes permanecerán como una alternativa, y como una corroboración por la ciencia moderna de los Anunnaki y de sus hazañas genéticas en la Tierra.
Las ruinas y restos de las civilizaciones pre-colombinas de México cautivan, intrigan, fascinan y desconciertan. De esas primeras y más antiguas, aquellas del pueblo Olmeca son las más enigmáticas, por desafiar a los eruditos de hoy en día a explicar cómo vino gente desde África y se estableció y prosperó en esta parte del Nuevo Mundo, miles de años antes que Colón.
El descubrimiento
Sabemos cómo lucían ellos porque dejaron incontables esculturas, maravillosamente talladas en piedra, representándolos; algunas, de hecho, son retratos de líderes olmecas; colosales en tamaño, ellas inmortalizan en piedra lo que, para muchos, ha sido un antipático enigma.
La primera colosal cabeza de piedra fue descubierta en el estado mexicano de Veracruz en 1869. Su descubridor lo anunció en el Boletín de la Sociedad Geográfica y Estadística Mexicana como "una magnífica escultura que asombrosamente representa a un etíope". El informe incluía un dibujo mostrando claramente los rasgos negroides de la cabeza de piedra; y que condenó el descubrimiento al olvido...
El re-descubrimiento
No fue hasta 1925 que la existencia de los olmecas fue reafirmada cuando un equipo arqueológico de la Universidad de Tula encontró otra gigantesca cabeza de piedra en el colindante estado mexicano de Tabasco; medía más o menos ocho pies y pesaba unas veinticuatro toneladas.
Con el tiempo, muchas más de tales colosales esculturas han sido halladas; ellas representan inconfundiblemente a diferentes individuos llevando cascos; también claramente representan, en cada caso, una persona con facciones africanas, negros africanos.
De descubrimiento arqueológico seguido de descubrimiento arqueológico, se hizo evidente que en una vasta área central de México, que se extiende desde la costa del Golfo a la costa del Pacífico, estos "olmecas" construyeron importantes centros urbanos, fueron los primeros en Mesoamérica en tener un calendario y escritura jeroglífica, y se ganaron a estas alturas el reconocimiento como Civilización Madre de Mesoamérica.
El desagradable problema
El problema que esto planteó fue de dos clases: no sólo el asunto de negroides africanos cruzando de alguna manera el océano Atlántico y estableciéndose en el Nuevo Mundo antes que otros; sino también la increíble antigüedad de tal arribo. Este problema fue abordado primero diciendo que los olmecas aparecieron después de otros pueblos más famosos tales como los mayas; admitiendo de mala gana por entonces tempranas fechas antes de Cristo, 250 años a.C., luego 500 a.C., luego 1250 a.C., incluso hasta 1500 a.C.
Frente a tal evidencia, la solución fue negar que éstos fueran africanos... Todavía ahora un renombrado especialista, escribiendo en el catálogo oficial del Museo de Antropología de Jalapa, consigna respecto a los individuos representados en las esculturas: "a pesar de la general similitud de rasgos, narices chatas con ensanchados orificios y gruesos labios (llevando a algunos a pretender equivocadamente un origen africano para los olmecas) ," etc.
Así que: ¡"A pretender equivocadamente un origen africano para los olmecas"!
Y esto me lleva a el caso del elefante desaparecido.
Un elefante entre las ruedas
Jalapa, una joya de ciudad, está aproximadamente a dos horas en auto desde Veracruz (donde el conquistador español Hernán Cortés desembarcó en 1519). Su museo es segundo sólo ante el célebre de Ciudad de México; pero a diferencia del de Ciudad de México el cual exhibe artefactos de todo el país, el de Jalapa expone sólo los descubiertos en la zona, predominantemente olmecas.
Dramática y eficazmente expuestos en un escenario innovador, el museo cuenta con varias colosales cabezas de piedra, así como otras esculturas. Se exhiben también pequeños objetos hallados en sitios olmecas; entre ellos, en un escaparate especial, están lo que son considerados "juguetes" olmecas. Ellos incluyen animales montados sobre ruedas, una visual y evidente negación a la común afirmación de que a la gente de Mesoamérica (y América en general) le era desconocida la rueda. E incluidos en el mismo escaparate había elefantes, "juguetes" hechos de arcilla.
Desaparecido, ¿cómo y por qué?
Yo, y algunos de mis admiradores que me acompañaban, los vimos en anteriores visitas al museo. Pero cuando yo (y de nuevo algunos de mis admiradores conmigo) estuve ahí recientemente, en diciembre de 1999, ¡los elefantes no estaban a la vista en ninguna parte!
Podría no encontrar a nadie con autoridad para obtener una explicación. Pero que los elefantes estuvieron una vez ahí era un hecho verdadero, aquí está una fotografía de uno, tomada en una visita previa:
Ahora, he aquí la importancia de este pequeño artefacto: no hubo, y nunca ha habido elefantes en las Américas. Hay y hubo elefantes en África. Y una representación de un elefante podría haber sido hecha sólo por alguien que ha visto a un elefante, esto es ¡alguien que ha estado en África!
En éste y otros museos visitados después en diciembre de 1999, los guardias han afirmado que objetos que yo deseaba señalar y que fueron pues reseñados en mi libro Los Reinos Perdidos de algún modo desaparecieron, prestados para una exhibición en el extranjero.
Quizá. Pero que una tan difícil-de-explicar representación de un elefante sea seleccionada para destacar la herencia antigua de México, es inverosímil o altamente significativo. Supongo que uno tendrá que revisitar Jalapa y averiguar si el pequeño elefante ha vuelto entre los juguetes.
Zecharia Sitchin fue un gran arqueólogo y profundo conocedor del hebreo, de las lenguas semíticas y europeas, del Antiguo Testamento y de la Historia y la Arqueología del Oriente Próximo. Fue además uno de los pocos eruditos que entienden el Sumerio. Sitchin estudió en la London School of Economics and Political Science, y se licenció en la Universidad de Londres. Sus obras han sido traducidas a 14 idiomas, publicadas en ediciones de bolsillo y hasta en Braille para invidentes.
Artículos
Zecharia Sitchin
Zecharia Sitchin
Lista de temas de los artículos en esta página:
1. El caso de la tetera mal ubicada.
2. El caso del planeta oculto.
3. El caso de los genes alienígenas de Adán.
4. El caso del elefante desaparecido.
1. El caso de la tetera mal ubicada.
2. El caso del planeta oculto.
3. El caso de los genes alienígenas de Adán.
4. El caso del elefante desaparecido.
1. El caso de la tetera mal ubicada.

Hace poco fui placenteramente sorprendido al encontrarme con un viejo amigo: la colorida portada de la primera edición de mi primer libro: "El 12vo. Planeta" (1976) , reproducida en el número de abril de 2000 de Sky & Telescope. La foto fue provista por el astrónomo E.C. Krupp para su artículo "Mundos Perdidos" sobre desacertadas predicciones de catástrofes planetarias.
Casi una página completa es entonces dedicada a "una diferente falsa idea astronómica", "los libros de Zecharia Sitchin acerca de antiguos colonizadores del espacio de un perdido "12 vo. Planeta" que una vez invadió violentamente nuestro sistema solar." Concediendo ( ¿o lamentando? ) que "crédulos lectores son persuadidos por Sitchin de que las tradiciones del antiguo Sumer validan esta poco ortodoxa reconstrucción de la historia del Sistema Solar", el artículo indica en un recuadro (ver reproducción) que "El caso de Sitchin se origina en un sello cilíndrico acadio del tercer milenio a.C.; una porción de éste muestra una estrella de seis puntas rodeada por once puntos de variado tamaño; Sitchin juzgó que la estrella simboliza el Sol y los elementos más pequeños son supuestos planetas, incluyendo el 12mo. mundo perdido."
La incómoda representación antigua
Mi inclusión en un artículo sobre equivocadas predicciones de catástrofe (en lo cual no tengo compromiso, y eso no es lo único tergiversado en el artículo) era por lo tanto una excusa para abordar la embarazosa representación en el sello cilíndrico VA/234 que yo había encontrado en el Vorderasiatiches Museum en (el entonces del Este) Berlín.
En este sello, como en muchos otros, la "mitológica escena" está adornada con símbolos celestiales, en este caso, sugerí yo, mostrando al Sol rodeado por todos los planetas que hoy conocemos, más la Luna y más un planeta pasando entre Marte y Júpiter, el planeta llamado NIBIRU por los sumerios:
La representación y mi interpretación de ésa ha desconcertado a los astrónomos por el último cuarto del siglo, porque no es posible que los pueblos antiguos tuvieran conocimiento de los planetas más allá de Saturno, para no decir nada más todavía sobre un generalmente reconocido "planeta desconocido". Mi explicación de que el conocimiento fue proporcionado por los Anunnaki ( "Aquellos quienes del Cielo a la Tierra vinieron" ) , visitantes extraterrestres a la Tierra, es el mayor anatema de la comunidad científica.
¿Qué hacer entonces respecto al sello cilíndrico VA/234? Existe, es auténtico, tiene como mínimo 4,500 años de antigüedad, si no a la interpretación de Sitchin, ¿qué?
La "Tetera" de Sagitario
Así ahora, un cuarto de siglo después de que El 12vo. Planeta fue publicado, el artículo de Sky & Telescope viene al rescate. El recuadro y sus dos ilustraciones ofrecen una alternativa. El que está a la derecha pretende mostrar mi interpretación del sello, colorido, pero omitiendo convenientemente el planeta dominante entre Marte y Júpiter... El otro muestra cómo los "puntos " alrededor del objeto central se pueden conectar para "asemejarse toscamente a la Tetera del Sagitario."
La solución al embarazoso enigma del conocimiento antiguo, como se señaló en el recuadro del artículo, es éste: la estampa "podría perfectamente representar un brillante planeta (tal como Júpiter) en medio de estrellas familiares; de hecho, la disposición alrededor del objeto similar a una estrella se asemeja toscamente a la Tetera de Sagitario."
Y así, si el objeto central no es el Sol, sino Júpiter (con el cual los antiguos estaban familiarizados) y los objetos circundantes no son planetas, sino las estrellas de Sagitario (con las cuales los antiguos estaban familiarizados) , los extraterrestres y el Nibiru de Sitchin no son necesarios.
Una teoría ingeniosa, pero basada en una tetera mal ubicada ...
¿Una "tosca semejanza"?
Sagitario, una de las doce constelaciones zodiacales (primera sumeria), fue llamada por ellos PA.BIL (El Defensor) y representada en la antigüedad como un arquero, un nombre y una representación conservados hasta el día de hoy. Pero algunos astrónomos modernos (¿mientras bebían el té de la tarde?) decidieron que la parte central de Sagitario se parece a una tetera: un "pico" formado por la conexión de las estrellas Al Nasi, Kaus Media y Kaus Australis (estrellas gamma, delta y epsilon de la constelación); un "asa" conformada por las estrellas denominadas zeta (Ascella), tau, sigma (Nunki) y phi; y una "tapa" indicada por Kaus Borealis (designada lambda).
Cuando estas ocho estrellas son conectadas por líneas imaginarias, parece surgir una "tetera":
Bonito intento. Pero imposible
Uno no necesita ser astrónomo para ver que la "tetera" impuesta sobre la antigua representación (ilustración izquierda de la revista) está lejos de ser similar a la celestial. Pero uno podría tener que ser un astrónomo para darse cuenta de que la solución ofrecida no es solamente improbable, es imposible: Júpiter se mueve respecto al Sol en la eclíptica (el plano de órbitas planetarias alrededor del Sol); nunca desciende lo bastante en los cielos meridionales como para aparecer en el medio (¡las palabras de la revista!) ¡de la Tetera!
La ilustración de Sagitario que muestra la "tetera" también indica la trayectoria eclíptica, en la cual Júpiter se mueve. ¡Y LOS POLOS OPUESTOS NUNCA PUEDEN ENCONTRARSE!
Júpiter, una vez cada doce años aproximadamente, araña la protuberancia más septentrional de Sagitario; pero nunca se presenta cerca (en términos astronómicos) de la Tetera, y nunca podría haber sido observado "en el medio" de la Tetera.
Así que, aun después de un cuarto de siglo, "la idea falsa de Sitchin" continúa en pie.
2. El caso del planeta oculto.
"Más allá a lo lejos de los nueve planetas conocidos del Sistema Solar, un cuerpo tan masivo como Marte podría otrora haber sido parte de nuestro sistema planetario, y pudiera ser que esté allí todavía"
¿El párrafo inicial en un texto de ciencia-ficción?
¿El párrafo inicial de un artículo de Zecharia Sitchin sobre Nibiru?
No. Este es el párrafo inicial de un informe en Science News del 7 de abril de 2001 titulado: "Un cometa de órbita irregular insinúa un planeta oculto".
El artículo informa las conclusiones de un equipo internacional de astrónomos, quienes han estudiado un inusual cometa descubierto el año pasado (N. del T.: año 2000), designado 2000 CR/105. Sigue una amplísima órbita elíptica alrededor de nuestro sol, una órbita que lo lleva camino de salida a unos 4,5 billones de kilómetros del Sol, y lo trae de vuelta cerca del Sol a la proximidad de Neptuno; esto es una órbita cuyo periodo "toma aproximadamente 3,300 años" (según Sky & Telescope News del 5 de abril de 2001) .
"Una órbita tan alargada es usualmente indicio de que un objeto ha caído bajo la influencia gravitacional de un cuerpo masivo", escribió R. Cowen en Science News. ¿Fue ésta la fuerza gravitacional de Neptuno? En un estudio publicado en la revista Icarus, el equipo de astrónomos (encabezado por Brett Gladman del Observatorio de la Costa Azul en Niza, Francia), después de analizar todas las posibilidades, no piensa eso. Una solución alternativa, dijeron ellos, es que "la órbita del cometa podría ser obra de un planeta no visto hasta ahora" (tan masivo como Marte) "que estaría a unas 200 UA del Sol", en el llamado Cinturón Kuiper de escombros cometarios y planetarios. Esto podría explicar también "por qué muchos miembros del Cinturón tienen órbitas que se dirigen lejos del plano en el cual los nueve planetas conocidos orbitan alrededor del Sol".
"Indudablemente, algo masivo golpea de lo lindo el Cinturón", le dijo a la revista Harold F. Levison del Southwest Research Institute en Boulder, Colorado, USA. "La pregunta es si todavía está ahí ahora".
"El curso del cometa insinúa un misterioso planeta", fue como la revista Science tituló la noticia del descubrimiento en su número del 6 de abril de 2001. El informe especial, escrito por el astrónomo holandés Govert Schilling, resumió el hallazgo en el siguiente encabezado: "Un supercometa que sigue una inesperada trayectoria muy lejana alrededor del Sol sugiere que un planeta no identificado estuvo oculto una vez en los límites exteriores del Sistema Solar, divulgó un equipo internacional de astrónomos. Más que eso, el misterioso objeto podría estar todavía allí."
Ahora, como los sumerios dijeron... Los lectores de mis libros bien podrían unirseme diciendo: ¡Qué novedad!
Desde la publicación de mi primer libro (El 12 vo. Planeta) en 1976 he afirmado que los sumerios y otros textos y descripciones del Cercano Oriente demuestran estar familiarizados con un completo Sistema Solar que incluía, junto al Sol y la Luna, diez (no nueve) planetas, teniendo el décimo planeta (o doceavo miembro del Sistema Solar) una amplísima órbita elíptica que dura 3,600 años. Su nombre sumerio era Nibiru.
Yo he indicado que los textos sumerios/acadios tales como Enuma Elish (también llamado la Épica Babilónica de la Creación) no fueron relatos mitológicos, sino registros de un complejo conocimiento avanzado. La comunidad científica y los eruditos (ver el artículo previo, El Caso de la Tetera Mal Ubicada , como ejemplo) se oponen a una conclusión tan inevitable porque ésta requiere la aceptación de la antigua afirmación de que Tierra ha sido visitada por extraterrestres, los ANUNNAKI (Aquellos Quienes del Cielo a la Tierra Vinieron) de las tradiciones sumerias.
De acuerdo con los antiguos textos interpretados por mí, Nibiru fue un planeta expulsado desde algún otro sistema planetario en el espacio exterior que fue capturado por nuestro sistema solar cuando pasaba cerca de Neptuno. Llegó a estar implicado en una colisión con un planeta preexistente allí donde están ahora los restos del Cinturón de Asteroides. Como resultado de esa colisión, hace unos 4 mil millones de años, la Tierra y la Luna vinieron a estar donde ahora están.
¿Y, qué sabe usted? En un artículo titulado ¡Neptuno Ataca!, en el número del 7 de abril de 2001 de la revista New Scientist, Ivan Semeniak escribió así: "Hay nueva evidencia de que un súbito bombardeo de mortíferos escombros se estrelló contra la Tierra y la Luna 3,9 miles de millones de años atrás... ¿Qué provocó esta arremetida? Algo en la estructura del Sistema Solar puede que haya cambiado."
El "algo", estoy más seguro que nunca, fue Nibiru.
3. El caso de los genes alienígenas de Adán.
¿A imagen de quién fue Adán (el prototipo de humano moderno, homo sapiens) creado?
La Biblia afirma que los Elohim dijeron: "Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra". Pero si uno debe aceptar una explicación tentativa para los enigmáticos genes que poseen los seres humanos, ofrecida cuando el descifrado del genoma humano fue anunciado a mediados de febrero (2001), ¡la hazaña fue decidida por un grupo de bacterias!
"Humillante" fue el frecuente adjetivo usado por los equipos científicos y los medios para describir la principal conclusión, que el genoma humano contiene no los previstos 100,000 - 140,000 genes (los tramos de ADN que dirigen la producción de aminoácidos y proteínas) sino sólo unos 30,000, poco más que el doble de los 13,601 genes de la mosca de la fruta y apenas cincuenta por ciento más que los 19,098 de las lombrices intestinales. ¡Qué desmoronamiento desde el pináculo del Árbol de la Vida genético!
Por otra parte, apenas había alguna singularidad de los genes humanos. Estos son comparativos, no al supuesto 95 por ciento, sino a casi el 99 por ciento de los del chimpancé, y al 70 por ciento de los del ratón. Genes humanos, con las mismas funciones, fueron encontrados idénticos a los genes de otros vertebrados, así como invertebrados, plantas, hongos, e incluso levadura. Las conclusiones no sólo confirmaron que había una fuente de ADN para toda la vida sobre la Tierra, sino también permitió a los científicos rastrear el proceso evolutivo, cómo organismos más complejos se desarrollaron, genéticamente, desde los más simples, adoptando en cada etapa genes de una forma de vida inferior para crear una forma más compleja, culminando con el Homo sapiens.
El descubrimiento "devana - sesos"
Fue aquí, rastreando el registro evolutivo vertical contenido en el ser humano y los otros genomas analizados, que los científicos cayeron en un enigma. El descubrimiento "devana - sesos", como Science lo calificó, fue que el genoma humano contiene 223 genes que no tienen los requeridos predecesores en el árbol evolutivo genético.
¿Cómo obtuvo el Hombre tal grupo de enigmáticos genes?
En el proceso evolutivo desde las bacteria a los invertebrados (tales como linajes de levaduras, gusanos, moscas o hierbajo de mostaza, los cuales han sido descifrados), a vertebrados (ratones, chimpancés) y finalmente a los humanos modernos, estos 223 genes faltan por completo en la fase de los invertebrados. Por consiguiente, los científicos pueden explicar su presencia en el genoma humano por un "bastante reciente" (en escala de tiempo evolutivo) "probable traspaso horizontal desde la bacteria".
En otras palabras: En un tiempo relativamente reciente según la evolución, los humanos modernos adquirieron una extra de 223 genes no a través de evolución gradual, no verticalmente por el Árbol de la Vida, sino horizontalmente, como una inserción lateral de material genético desde las bacterias ...
Una inmensa diferencia
Ahora, a primera vista parecería que 223 genes no es nada del otro mundo. De hecho, en tanto que cada gen por sí solo hace una gran diferencia en todo individuo, 223 genes hacen una inmensa diferencia para una especie tal como la nuestra.
El genoma humano está hecho de algo más de aproximadamente tres mil millones de nucleótidos (las "letras" A-C-G-T las cuales significan las iniciales de los cuatro ácidos nucleicos que escriben toda la vida sobre la Tierra); de esos, sólo poco más del uno por ciento están agrupados en genes funcionales (cada gen consiste de miles de "letras" ) . La diferencia entre un individuo y otro asciende a más o menos una "letra" en mil en el "alfabeto" del ADN. La diferencia entre el Hombre y el chimpancé es menos que uno por ciento en lo que a los genes respecta; y el uno por ciento de 30,000 genes es 300. Así, ¡223 genes es más que dos tercios de la diferencia entre usted, yo y un chimpancé!
Un análisis de las funciones de estos genes a través de las proteínas que manejan, llevado a cabo por el equipo del Public Consortium y publicado en la revista Nature, muestra que ellos incluyen no solamente proteínas involucradas en importantes funciones fisiológicas, sino también psiquiátricas. Por otra parte, ellos son responsables de importantes enzimas neurológicas que provienen solamente de la parte mitocondrial del ADN, el así llamado ADN "Eva" que el género humano heredó únicamente a través de la línea materna, todo el camino de regreso a una sola "Eva". Ese descubrimiento sólo aumenta la duda con respecto a esa explicación de la "inserción bacteriana".
Una teoría poco firme
¿Cómo están seguros los científicos de que tales importantes y complejos genes, una ventaja humana tan inmensa, fueron obtenidos por nosotros ("bastante recientemente" ) por cortesía de una contagiosa bacteria?
"Éste es un salto que no sigue teorías evolutivas actuales" , dijo Steven Scherer, director de mapeo del Human Genome Sequencing Center, Baylor College of Medicine. "No identificamos una fuente bacteriana rotundamente preferida para los genes que se suponen horizontalmente transferidos", indica el informe en Nature.
El equipo del Public Consortium, llevando a cabo una minuciosa búsqueda, encontró que unos 113 genes (de los 223) "están generalizados entre las bacterias", aunque ellos están enteramente ausentes incluso en invertebrados. Un análisis de las proteínas con las cuales se expresan los enigmáticos genes demostró que fuera de 35 identificados, sólo diez tenían contraparte en los vertebrados (extendiéndose de vacas a roedores a peces) ; 25 de los 35 eran únicos a los humanos.
"No está claro si la transferencia fue desde la bacteria al ser humano o desde el humano a la bacteria", citó Science lo dicho por Robert Waterson, co-director del Washington Universitys's Genome Sequencing Center.
Pero si el Hombre le dio esos genes a las bacterias, ¿dónde adquirió el Hombre aquellos genes para comenzar?
El rol de los Anunnaki
Los lectores de mis libros deben sonreír ahora, porque conocen la respuesta.
Ellos saben que los versículos bíblicos relacionados con la creación de Adán son la versión condensada de muchos textos sumerios y acadios mucho más detallados, encontrados inscritos en tablillas de arcilla, en los cuales el rol de los Elohim en el Génesis es desempeñado por los Anunnaki, "Aquellos Quienes del Cielo a la Tierra Vinieron".
Como detallé en mis libros, comenzando con El 12vo. Planeta (1976) y aun más en Génesis Revisado y El Código Cósmico, los Anunnaki vinieron a la Tierra hace unos 450,000 años desde el planeta Nibiru, un miembro de nuestro propio Sistema Solar cuya gran órbita lo trae a nuestra parte de los cielos una vez cada 3,600 años.
Ellos vinieron aquí por la necesidad de oro, con el cual proteger su menguante atmósfera. Exhaustos y necesitados de ayuda para la extracción del oro, su jefe científico Enki propuso que usaran su conocimiento en genética para crear los trabajadores primitivos que precisaban. Cuando los otros líderes de los Anunnaki preguntaron: ¿Cómo puedes crear un nuevo ser? Él respondió: "El ser que necesitamos ya existe; todo lo que tenemos que hacer es poner nuestra marca en él."
El momento fue hace unos 300,000 años
Lo que él tenía en mente era mejorar genéticamente a los homínidos existentes, quienes ya estaban en la Tierra por la evolución, añadiéndoles algunos de los genes de los más avanzados Anunnaki. Que los Anunnaki, quienes podían ya viajar por el espacio hace 450,000 años, poseían la ciencia genética (cuyo umbral hemos alcanzado ahora) es claro no sólo por los textos actuales, sino también por las numerosas representaciones en las cuales la doble hélice del ADN es interpretada como serpientes entrelazadas (un símbolo todavía usado por la medicina):
Cuando los líderes de los Anunnaki aprobaron el proyecto (según lo repetido en el bíblico "Hagamos a Adán" ), Enki con la ayuda de Ninharsag, el Jefe Médico Oficial de los Anunnaki, emprendió un proceso de ingeniería genética, añadiendo y combinando genes de los Anunnaki con aquellos de los ya existentes homínidos.
Cuando, después de mucho ensayo y error impresionantemente descrito y registrado en la antigüedad, un "modelo perfecto" fue logrado, Ninharsag lo levantó en alto y gritó: "¡Mis manos lo han hecho!" Un antiguo artista describió la escena sobre un sello cilíndrico:
Y así, digo yo, es cómo nosotros hemos venido a poseer los exclusivos genes extra. Fue a imagen de los Anunnaki, no de las bacterias, que Adán y Eva fueron creados.
Una cuestión de extrema importancia
A no ser que otra investigación científica pueda demostrar, más allá de toda duda, que la única fuente posible de los genes extra es en efecto la bacteria, y a menos que sea entonces también resuelto que la infección ("transferencia horizontal" ) fue desde la bacteria al Hombre y no desde el Hombre a la bacteria, la única otra solución disponible será aquella ofrecida por los textos sumerios hace milenios.
Hasta entonces, los enigmáticos 223 genes permanecerán como una alternativa, y como una corroboración por la ciencia moderna de los Anunnaki y de sus hazañas genéticas en la Tierra.
4. El caso del elefante desaparecido.
Las ruinas y restos de las civilizaciones pre-colombinas de México cautivan, intrigan, fascinan y desconciertan. De esas primeras y más antiguas, aquellas del pueblo Olmeca son las más enigmáticas, por desafiar a los eruditos de hoy en día a explicar cómo vino gente desde África y se estableció y prosperó en esta parte del Nuevo Mundo, miles de años antes que Colón.
El descubrimiento
Sabemos cómo lucían ellos porque dejaron incontables esculturas, maravillosamente talladas en piedra, representándolos; algunas, de hecho, son retratos de líderes olmecas; colosales en tamaño, ellas inmortalizan en piedra lo que, para muchos, ha sido un antipático enigma.
La primera colosal cabeza de piedra fue descubierta en el estado mexicano de Veracruz en 1869. Su descubridor lo anunció en el Boletín de la Sociedad Geográfica y Estadística Mexicana como "una magnífica escultura que asombrosamente representa a un etíope". El informe incluía un dibujo mostrando claramente los rasgos negroides de la cabeza de piedra; y que condenó el descubrimiento al olvido...
El re-descubrimiento
No fue hasta 1925 que la existencia de los olmecas fue reafirmada cuando un equipo arqueológico de la Universidad de Tula encontró otra gigantesca cabeza de piedra en el colindante estado mexicano de Tabasco; medía más o menos ocho pies y pesaba unas veinticuatro toneladas.
Con el tiempo, muchas más de tales colosales esculturas han sido halladas; ellas representan inconfundiblemente a diferentes individuos llevando cascos; también claramente representan, en cada caso, una persona con facciones africanas, negros africanos.
De descubrimiento arqueológico seguido de descubrimiento arqueológico, se hizo evidente que en una vasta área central de México, que se extiende desde la costa del Golfo a la costa del Pacífico, estos "olmecas" construyeron importantes centros urbanos, fueron los primeros en Mesoamérica en tener un calendario y escritura jeroglífica, y se ganaron a estas alturas el reconocimiento como Civilización Madre de Mesoamérica.
El desagradable problema
El problema que esto planteó fue de dos clases: no sólo el asunto de negroides africanos cruzando de alguna manera el océano Atlántico y estableciéndose en el Nuevo Mundo antes que otros; sino también la increíble antigüedad de tal arribo. Este problema fue abordado primero diciendo que los olmecas aparecieron después de otros pueblos más famosos tales como los mayas; admitiendo de mala gana por entonces tempranas fechas antes de Cristo, 250 años a.C., luego 500 a.C., luego 1250 a.C., incluso hasta 1500 a.C.
Frente a tal evidencia, la solución fue negar que éstos fueran africanos... Todavía ahora un renombrado especialista, escribiendo en el catálogo oficial del Museo de Antropología de Jalapa, consigna respecto a los individuos representados en las esculturas: "a pesar de la general similitud de rasgos, narices chatas con ensanchados orificios y gruesos labios (llevando a algunos a pretender equivocadamente un origen africano para los olmecas) ," etc.
Así que: ¡"A pretender equivocadamente un origen africano para los olmecas"!
Y esto me lleva a el caso del elefante desaparecido.
Un elefante entre las ruedas
Jalapa, una joya de ciudad, está aproximadamente a dos horas en auto desde Veracruz (donde el conquistador español Hernán Cortés desembarcó en 1519). Su museo es segundo sólo ante el célebre de Ciudad de México; pero a diferencia del de Ciudad de México el cual exhibe artefactos de todo el país, el de Jalapa expone sólo los descubiertos en la zona, predominantemente olmecas.
Dramática y eficazmente expuestos en un escenario innovador, el museo cuenta con varias colosales cabezas de piedra, así como otras esculturas. Se exhiben también pequeños objetos hallados en sitios olmecas; entre ellos, en un escaparate especial, están lo que son considerados "juguetes" olmecas. Ellos incluyen animales montados sobre ruedas, una visual y evidente negación a la común afirmación de que a la gente de Mesoamérica (y América en general) le era desconocida la rueda. E incluidos en el mismo escaparate había elefantes, "juguetes" hechos de arcilla.
Desaparecido, ¿cómo y por qué?
Yo, y algunos de mis admiradores que me acompañaban, los vimos en anteriores visitas al museo. Pero cuando yo (y de nuevo algunos de mis admiradores conmigo) estuve ahí recientemente, en diciembre de 1999, ¡los elefantes no estaban a la vista en ninguna parte!
Podría no encontrar a nadie con autoridad para obtener una explicación. Pero que los elefantes estuvieron una vez ahí era un hecho verdadero, aquí está una fotografía de uno, tomada en una visita previa:
Ahora, he aquí la importancia de este pequeño artefacto: no hubo, y nunca ha habido elefantes en las Américas. Hay y hubo elefantes en África. Y una representación de un elefante podría haber sido hecha sólo por alguien que ha visto a un elefante, esto es ¡alguien que ha estado en África!
En éste y otros museos visitados después en diciembre de 1999, los guardias han afirmado que objetos que yo deseaba señalar y que fueron pues reseñados en mi libro Los Reinos Perdidos de algún modo desaparecieron, prestados para una exhibición en el extranjero.
Quizá. Pero que una tan difícil-de-explicar representación de un elefante sea seleccionada para destacar la herencia antigua de México, es inverosímil o altamente significativo. Supongo que uno tendrá que revisitar Jalapa y averiguar si el pequeño elefante ha vuelto entre los juguetes.