InicioInfoLa historia del mundo de Warcraft - 8va. parte
Hola! sean Bienvenidos a mi post.




Hoy les traigo la octava parte de la historia del mundo de Warcraft. Les agradesco nuevamente a todos los que siguen la historia por sus comentarios y su buena onda. Espero disfruten de este nuevo capitulo.


Y para los que no vieron mis post anteriores:



















La Alianza se separa - Sangre y Honor - El profeta - La Plaga de Lordaeron y el Ascenso de los Malditos




Dentro del oscuro corazon del Trono Helado, el Rey exanime, a pesar de sus enormes poderes psíquicos y completo dominio sobre los no-muertos, se daba cuenta de que era un prisionero en el bloque de hielo. Y, debido a sus grandes poderes, sabía que los demonios lo destruirían tan pronto completara su misión.



Sin embargo, aún le quedaba una esperanza de libertad, una posibilidad de escapar a su terrible maldición. Si encontraba un huésped apropiado, algún ingenuo que se debatiera entre la oscuridad y la luz, podría poseer su cuerpo y escapar de los confines del Trono de Hielo para siempre.
Una vez más, el Rey Exánime expandió su vasta conciencia y encontró el anfitrión perfecto…

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Los años habían pasado y una relativa paz reinaba sobre Lordaeron. El Rey Terenas y el Arzobispo Alonsus Faol habian trabajado en reconstruir el reino y mantener unidas a las naciones restantes de la Alianza.
En el sur el reino de Ventormenta habia crecido y prosperado nuevamente, y habia restablecido su poderio militar bajo el liderazgo del joven y visionario Rey Varian Wrynn.



Uther el Iluminado, el comandante supremo de la Orden de los Paladines de la Luz Sagrada, mantienia la paz en Lordaeron acallando las disputas entre civiles y buscando la alianza de las otras razas del reino.
Por su parte El Almirante Valiente del reino de Kul Tiras , cuyas poderosas flotas patrullaban las líneas de comercio mercante cazando piratas y merodeadores, mantienia el orden sobre los mares.



Por aquel entonces el único hijo varón del Rey Terenas, Arthas Menethil, se habia convertido en un fuerte y apuesto joven. El Príncipe habia sido entrenado en el arte de la guerra por Muradin Barbabronce (hermano del Rey Magni de Forjaz) y a pesar de su juventud, era considerado uno de los mejores guerreros del reino de Lordaeron.



Cerca de los 19 años Arthas se habia convertido en un Paladin, y habia ingresado a la Orden de la Mano de Plata bajo el comando de Lord Uther. El poderoso Uther, quien habia sido como un hermano para el Rey Terenas por muchos años, consideraba al Príncipe más un sobrino que un pupilo. Aunque terco y algo arrogante, nadie podía contra la tenacidad y valentía del Príncipe Arthas.



Los rumores acerca de un creciente romance Arthas y Lady Jaina Valiente recorrian el reino. Jaina era la joven hija del Almirante Valiente, una amiga de la infancia de Arthas. Sin embargo, la bella muchacha era una pupila estrella del Kirin Tor – el Consejo de Magos de Dalaran. Bajo la tutoría del reverenciado Archimago Antonidas, Jaina era considerada una excelente estudiante de la magia y la investigación.
Aun asi, Arthas y Jaina mantienian una cercana relación que ambos disfrutaban.



Hartos de la atención pública, Arthas y Jaina cuidaban de mantener su relación lo más privada posible. Pero Jaina, comprometida por sus estudios en Dalaran, sabia que su romance no prosperariá, ya que los caminos de la magia eran su verdadero llamado y no los tramposos aposentos de un trono...




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Algunos soldados, famosos por sus hazañas durante las Guerras contra los orcos, fueron premiados con tierras o riqueza material. Uno de estos soldados fue Tirion Vadin (Fordring), un paladín de la Mano de Plata que, por sus grandes actos al servicio de la Alianza, fue nombrado señor de la ciudadela de Mardenholde, en las afueras de Stratholme. Tirion llevaba una vida tranquila y distendida con su esposa, Karanda, y su hijo de cinco años, Taelan.



Un día que Tirion exploraba las afueras de Mardenholde, se encontró con un viejo orco que vivía como ermitaño en una cueva. Los dos inmediatamente se lanzaron a la batalla, y en la intensidad de la misma, llegaron hasta una vieja torre abandonada.



Mientras combatían, una parte de la torre se desplomó sobre Tirion y lo dejó inconsciente. Días después despertó en su cama, y se enteró de que había sido encontrado inconsciente vagando sobre su caballo, por uno de sus soldados llamado Barthilas.
Tirion se sentía tremendamente confundido, porque después de pensar todas las posibilidades, el único que había podido subirlo de nuevo al caballo, era el orco. Sin embargo, durante su sueño, Barthilas había dado la advertencia de que los orcos se preparaban para atacar la cercana villa de Vega del Amparo (Hearthglen).
Una vez sanado, Tirion regresó a la torre abandonada, donde halló nuevamente al orco. Este dijo llamarse Eitrigg y le narró una impresionante historia, en la cual los orcos, muchos años antes de invadir Azeroth, habían vivido en una pacifica sociedad noble basada en los principios del chamanismo. Durante la guerra, Eitrigg había desertado de la Horda al comprobar lo agresiva y destructiva q se había vuelto.
Para Tirion aquello era algo que estaba más allá de su imaginación. Sintiendo gran honor por el viejo orco, le prometió guardar en secreto su existencia.



De regreso a Stratholme, Tirion informó al pueblo que no existía ninguna amenaza orca, pero Barthilas, aprovechandose de la situación llamó al patrón de Stratholme, Salden Dathroham, quien organizó una partida de cazadores y salieron en busca de los orcos... Al único que hallaron fue a Eitrigg.



Cuando Tirion observo la captura de Eitrigg cayo en una profunda depresión y a la vez enojo, por lo que atacó a los guardias de la Alianza. Barthilas inmediatamente lo acusó de traición y Tirion fue llamado a Stratholme para probar su lealtad.
A pesar de los ruegos de Karandra para que olvidara su honor y dijera lo que la corte quería oir, Tirion le dijo que era su deber de paladín decir la verdad y darle así un buen ejemplo a su hijo. Tirion narró a la corte los hechos tal como sucedieron y la corte decidió que, aunque sus intenciones eran justas, había atacado a soldados de la Alianza, por lo que, para evitar su ejecución, resolvieron expulsarlo de la Mano de Plata y condenarlo al exilio.
Fue enviado a Lordaeron, donde Uther el Iluminado en persona le quito sus poderes como paladín y le ordenó volver a Manderholde y prepararse para el exilio. Lo peor de todo era que la corte de Stratholme, a instancias del malvado Barthilas, había decidido que Eitrigg sería condenado a muerte por crímenes de guerra.
Esa noche, Tirion decidió cumplir con la promesa hecha a Eitrigg, por lo que viajó a Stratholme decidido a salvar al orco. Mientras Eitrigg subía la escalinata donde sería colgado, sus verdugos se vieron repentinamente sorprendidos por el ataque del ex paladín.



En ese momento, la ciudad se vio repentinamente atacada por una enorme ola de orcos, que crearon tal confusión, que los guardias de la Alianza se vieron obligados a defenderla, lo que permitió a Tirion y a Eitrigg escapar.
Una vez a salvo en el bosque, Tirion se da cuenta que Eitrigg se encuentra mal herido y agonizante. Sin poder hacer mayor cosa, invoca el poder de la Luz para sanarlo, como una última esperanza. Sorpresivamente y a pesar de que sus poderes le habían sido arrebatados, la Luz, que conoce la bondad de los verdaderos corazones nobles, responde a su llamada y Eitrigg es salvado.



Casi de inmediato, ambos se ven rodeados por orcos. Uno en especial, montado sobre una hermosa loba blanca, portando una esplendorosa armadura negra y plateada, se acerca a Eitrigg y le ofrece reintegrarse a la nueva Horda, que ha iniciado un proceso de redescubrimiento de sus tradiciones chamanísticas. Eitrigg no duda en aceptar.



Entonces, Thrall, el nuevo Señor de la Guerra de la Horda, saluda a Tirion y los guerreros parten. Tirion, que bien pudo acabar muerto a manos de los orcos, regresa a Manderholde al lado de su familia. Su hijo Taelan, a la edad de veinte años, ingresa a la orden de la Mano de Plata como paladín y Tirion se siente feliz de saber que tanto el como su hijo aprendieron una valiosa lección de sangre y honor.




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Luego de casi 15 años de paz, los rumores de guerra comienzan a circular nuevamente. Los agentes del Rey Terenas habian reportado que un joven y astuto Señor de la Guerra habia levantado y guiado a los pocos clanes orcos remanentes dentro de una nueva Horda. El joven Señor de la Guerra habia destruido los campos de internamiento y habia liberado a su pueblo. La Nueva Horda, tambien habia atacado la norteña ciudad de Stratholme en su intento por rescatar a varios guerreros capturados. La Horda incluso habia destruido Durnholde (el fuerte que se encargaba de la seguridad de los campos de internamiento) y asesino al oficial mayor a su cargo.



El Rey Terenas envio a Uther y sus paladines en busca del Señor de la Guerra, pero los astutos orcos no pudieron ser hallados. El joven Señor de la Guerra demostraba ser algo más que un genio táctico, y habia logrado evadir los esfuerzos de Uther por acorralarlo con sus ataques de guerrillas.



Con el tiempo los líderes de varias naciones de la Alianza comenzaron a discutir acerca de asuntos territoriales y y politicos. El Rey Terenas de Lordaeron, el patrón de la Alianza, comenzo a sospechar que el frágil pacto que habian forjado durante su hora más oscura no duraría por mucho más.
Terenas habia convencido a los líderes de la Alianza de enviar dinero y trabajadores para ayudar a la reconstrucción de la ciudad de Ventormenta, que fue destruida durante la ocupación orca de Azeroth. Estos impuestos, sumados al gran gasto de mantenimiento y operación de los campos de internamiento orco, llevaron a muchos líderes (en particular a Genn Cringris, de Gilneas) a creer que sus reinos estarían mejor fuera de la Alianza.
Thoras Aterratroll (Trollbane), por su parte, consideraba a los orcos demasiado peligrosos como para dejarlos vivos, por lo que propuso la ejecución masiva. Al negarse los otros líderes a tal solución, el Señor de Stromgarde decidio retirar a la ciudad de la Alianza.



Para empeorar las cosas, los Altos Elfos de Lunargenta rescindieron su participación en la Alianza, argumentando que el pobre liderazgo de los humanos había llevado al incendio de sus bosques durante la Segunda Guerra. Aunque Terenas tácticamente les recordó a los elfos que nada de Quel’thalas hubiera quedado sin que cientos de valerosos humanos no hubieran dado su vida para defenderla. Aun asi, los elfos decidieron continuar su propio camino.



Aunque la Alianza se desintegraba, el Rey Terenas aún tenía aliados con los cuales contar. El Almirante Valiente de Kul Tiras y el joven Rey Varian Wrynn de Ventormenta continuaron dentro de la Alianza. Tambien los magos del Kirin Tor, liderados por el Archimago Antonidas, obligaron a Dalaran a sostener las leyes de Terenas.
El más fiel, sin embargo, fue el poderoso rey Magni Barbabronce, quien juró que los enanos de Forjaz tenían una deuda de honor con la Alianza por liberar Khaz Modan del control de la Horda.



Además de los ataques del nuevo líder orco, el Rey Terenas se encontraba perturbado por una nueva mala noticia desde el norte. Rumores de un número creciente de cultos de la muerte llegaban desde las provincias del norte.
Los cultos habian proliferado entre los descorazonados e insatisfechos ciudadanos de Lordaeron, ofreciéndoles la “vida eterna” sobre la tierra en lugar de servir al Rey.





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Una noche, el joven Jefe de Guerra Thrall tuvo un extraño sueño donde orcos y humanos luchaban juntos contra infernales caidos del cielo. En medio de la batalla una extraña figura se materializaba, señalaba a Thrall y le decia que el debia guiar a la horda a cumplir su destino.



Al despertar de su extraño sueño, Thrall se encuentra con un cuervo que lo observaba mientras dormia. Para su sorpresa, el cuervo se tranforma en un hombre y le cuenta que es un Profeta.
Este le explica que el sueño fue una vision del futuro, de lo que sucederia si la Horda y la Alianza continuan luchando entre si y no contra el verdadero enemigo, la Legion Ardiente.
El misterioso profeta le dice a Thrall que debe conducir a la Horda hacia el oeste, cruzando el Gran Mar hacia las tierras del continente llamado Kalimdor. Solamente allí los orcos podrán prevenir la destrucción que se avecina.





Thrall inicialmente desconfía de la misión, pero sabe que si se quedan lo unico que encontrarian serian mas guerras contra la Alianza, y su pueblo nunca podria prosperar, por lo que decide llevar a cabo el consejo del profeta.
Tres días después, cerca de la costa de Lordaeron, los trabajadores de Thrall construyen un campamento temporal para recibir a los guerreros de los clanes. Sin embargo, el clan Grito de Guerra y su líder Grom Grito Infernal son capturados y encerrados en una base de la Alianza cerca del puerto.
Asi las fuerzas de Thrall atacan y destruyen la resistencia de los humanos, Thrall y Grom deciden robar los barcos humanos para viajar hacia el oeste.
La Horda, luego de años sin un hogar, sale en busca de su destino...




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Tiempo despues, el misterioso Profeta, llega volando en forma de cuervo a la Ciudad Capital de Lordaeron, donde el Rey Terenas y los embajadores de la Alianza discuten acerca de los recientes levantamientos orcos y la aparición de una extraña plaga en las tierras del norte.
Allí, advierte sobre el peligro de la inminente invasión demoníaca y recomienda a la Alianza de viajar hacia el oeste, a Kalimdor, pero Terenas y el Consejo de la Alianza no le creen, y le dicen que ellos mismos enfrentaran los problemas. Desilusionado, el Profeta parte en busca de algún otro que escuche su advertencia para salvar a la humanidad.






Varios días después, el Príncipe Arthas, llega cerca del sureño poblado de Strahnbrad, enviado para ayudar al legendario Uther el Iluminado, su maestro, a prevenir el asalto de los Orcos del clan Roca Negra sobre Strahnbrad.


(Strahnbrad en la actualidad)

Luego de lidiar con los orcos, Arthas se entera de que estos habian capturado algunos pobladores y los habian ejecutado en una especie de ritual demoníaco.
Poco tiempo despues, Arthas descubre que los exploradores de Uther fueron asesinados por los orcos, por lo que Uther lo asigna para dirigir el ataque sobre el campamento enemigo, mientras Uther contiene los contraataques. Pero cuando Arthas se aproxima a la base, el Maestro de Espadas del clan Roca Negra ejecuta a sus rehenes con el propósito de conjurar a sus amos demonios. Las fuerzas de la Alianza rápidamente se deshacen de los orcos, pero Arthas y Uther se sienten realmente preocupados por la extraña ceremonia demoniaca que habian precensiado.





Dos semanas después, en Dalaran, el extraño profeta se presenta ante el gran Archimago Antonidas y lo advierte del peligro inminente. Pero Antonidas, al igual que el rey Terenas, rechaza sus advertencias, argumentando que no confia en el.



Nuevamente defraudado por la arrogancia de los lideres de la alianza, el profeta desaparece volando en su forma de cuervo.
Poco tiempo despues, Antonidas asigna a Jaina Valiente investigar acerca de la misteriosa plaga de las tierras del norte de Lordaeron, junto con el joven paladin Arthas Menethil.
En su busqueda de respuestas, llegan a la villa de Rémol (Brill), donde encuentran a algunos soldados luchando contra bandas de esqueletos vivientes, a los que ayudan. Siguiendo con su mision hacia el sur, estos se encuentran un granero infectado por la plaga, donde la tierra que estaba a su alrededor se habia ennegrecido y secado, como si estuviera muerta.



Temiendo que el grano esté infectado, destruyen el granero y se adentran más en el pueblo, solamente para enfrentarse nuevamente con otros grupos de muertos vivientes. Cuando logran llegar al centro Rémol, se encuentran con un extraño hechicero vestido de negro, ayudado por algunos acólitos, que se encuentran cerca de un almacén de granos infectado. Mientras el nigromante escapa, Arthas y Jaina se enfrentan a los voraces necrófagos, guerreros esqueletos y una extraña abominación formada a partir de partes de cadaveres cocidas.





Una vez derrotado el grupo de no-muertos y destruido el granero, Arthas y Jaina deciden seguir al hechicero hacia la ciudad de Andorhal y averiguar, de una vez por todas, el origen de la plaga.
Una vez dentro de Andorhal, Arthas se encuentra nuevamente con el nigromante, que resultaria ser Kel’thuzad, quien advierte a los jóvenes acerca de la Plaga y del Señor del Terror, Mal’Ganis, que comandaba en secreto desde la ciudad de Stratholme, y cuyo propósito era erradicar a todos los seres vivos de Lordaeron.
Tambien les cuenta que el grano infectado ya habia sido distribuido entre los pueblos del norte de Lordaeron.



Furioso, Arthas finalmente logra matar a Kel’thuzad, y parten inmediatamente a Stratholme en busca de Mal'Ganis y para intentar detener la propagación de la plaga.
A la mañana siguiente, llegan al pequeño pueblo de Vega del Amparo, sobre el camino a Stratholme. Allí se enteran de que la plaga ya habia sido propagada, y un vasto ejército de muertos vivientes se dirigia a la ciudad.
Arthas pide a Jaina que busque a Lord Uther mientras el defiende Vega del Amparo de enormes masas de muertos vivientes, necrófagos, zombis, abominaciones, nigromantes, dirigidos por escalofriantes liches esqueléticos. Para empeorar las cosas, una caravana la plaga, transportando grano infectado, ataca las diversas villas cercanas, aumentando las filas del ejército de muertos con cada golpe.





Después de brutales combates donde el poder de la Luz logra sostener la voluntad y fuerzas de las tropas de Arthas, Uther y Jaina llegan a Vega del Amparo, y con ellos, los Caballeros de la Orden de la Mano de Plata.



Vencido el ejército de los malditos, Uther felicita a Arthas por su tenaz resistencia, pero el príncipe, desesperado, parte hacia Stratholme para enfrentarse a Mal’Ganis. Preocupados por la actitud del joven principe, Uther y Jaina parten tras el, en parte para ayudarlo contra los no-muertos, pero también para vigilar sus actos.
Horas después, sobre el camino a Stratholme, Arthas se topa con el misterioso Profeta, quien le dice que es su verdadero deber es guiar a su pueblo hacia Kalimdor, ya que Lordaeron no puede ser salvado.



Arthas acusa de locura al Profeta, y éste finalmente se va. Jaina, que habia observado la escena desde la invisibilidad, se materializa y trata de convercer a Arthas acerca de la sensatez de las palabras del Profeta, pero Arthas se niega a abandonar su patria, y ambos parten hacia Stratholme.



A la mañana siguiente, en las afueras de la ciudad, bajo un oscuro cielo lluvioso, Arthas descubre que los habitantes de Stratholme ya se encuentran infectados por la plaga, y decide que la ciudad entera debe ser purgada, para evitar que la mayoria de los ciudadanos se convirtiera en no-muertos. Uther y Jaina se horrorizan ante la sola idea de la masacre, y el noble paladin se niega a realizar tan vil acción. Furioso, Arthas acusa a Uther de traidor y le suspende de sus servicios como paladín. Entristesida ante los actos de su amado, Jaina decide darle la espalda y partir con Uther, pues no puede observar a Arthas realizar la matanza.



Mientras Arthas se preparaba para ingresar a la ciudad, Mal’Ganis aparece y reta a Arthas, mientras transformaba a los inocentes pobladores en muertos vivientes, engrosando cada vez más su ejército.
Asi, el noble principe entra en la ciudad de Stratholme, donde es recibido con jubilo y vitoreado por los pobres ciudadanos. Esta seria una mancha que nunca se borraria de la cabeza de Arthas, las caras de sorpresa de los ciudadanos al ver a su principe matando a su propio pueblo, el pueblo que lo aclamaba...



Finalmente, a pesar de la dolorosa tarea, ambos rivales se encuentran cara a cara, pero Mal’Ganis, lejos de enfrentarlo, lo reta a seguirlo a las heladas tierras de Rasganorte, donde hallará su verdadero destino. El Señor del Terror desaparece y Arthas, furioso, jura perseguirlo hasta el fin del mundo.



Tres días después, entre las ruinas de Stratholme, Uther y Jaina descubren la horrible carnicería. Casi la totalidad de la población habia sido asesinada, y la ciudad ardia en llamas.



Desesperado, Uther le exije a Jaina que le diga lo que sabe acerca del paradero de Arthas, y ella, luego de pensarlo un poco, revela los planes del Príncipe. Uther se va a Lordaeron a informar al rey Terenas de los actos de su hijo.
Una vez que Jaina queda sola, el Profeta aparece nuevamente. Este le dice que ahora es ella quien tiene la posibilidad de cambiar el destino de su gente y viajar hacia Kalimdor, donde podrá resistir el ataque de la Sombra que cae sobre el mundo. Entristesida por dejar al hombre que amaba y al que no podia ayudar, Jaina acepta el consejo del Profeta.




Un mes después, en la helada costa de la Bahía Cubredaga (Daggercap Bay), en Rasganorte, las fuerzas de Arthas desembarcan sobre el frío continente. El príncipe ordena la movilización hacia el interior para establecer una base antes de iniciar la caza de Mal’Ganis.
Abriéndose camino entre los territorios de los trolls Drakkari de hielo, Arthas se encuentra con un grupo de enanos, la Hermandad de Exploradores de Forjaz, dirigida por su viejo amigo y maestro Muradin Barbabronce
Muradin explica a su amigo Arthas que los enanos se encuentran en Rasganorte tras la pista de una legendaria espada conocida como Agonía de Escarcha (Frostmourne), pero mientras más se acercaban a la gruta donde se oculta la espada, más muertos vivientes les salian al paso. Intrigado por la misteriosa arma, Arthas decide ayudar a Muradin en la búsqueda de Agonía de Escarcha.



Unos pocos días después, mientras Arthas y Muradin se hallan en una misión de exploración, un emisario del Rey Terenas informa al capitán del campamento acerca de que el rey Terenas, a instancias de Lord Uther, ha decidido suspender la expedición y la flota tiene orden de regresar a Lordaeron. Sin embargo, los ejércitos de los muertos vivientes habian tomado todos los caminos de regreso a la costa, por lo que las tropas, jubilosas por volver a casa, tendrián que abrirse paso entre los bosques para llegar a sus barcos.
En un ataque de furia al ver que sus planes fracasaran, Arthas decide hundir los barcos antes de que sus hombres puedan hacerse a la mar. Aunque Muradin se sorprende de la pobre capacidad de juicio del príncipe, decide ayudar a su amigo en el sabotaje de las naves. Ayudados por un grupo de mercenarios trolls y ogros (contratado forzosamente contra el gusto del propio Arthas), se abren paso entre las tropas de los muertos vivientes y algunos puestos de guerra nerubianos, para finalmente llegar a la costa y quemar los barcos de la Alianza. En ese momento, los hombres de Arthas llegan, pero el príncipe, aprovechando la situación, culpa a los mercenarios y ordena a sus hombres asesinarlos. Los mercenarios tienen un sangriento final, y Arthas ordena a sus hombres regresar a sus puestos: ninguno regresará a casa hasta que la misión esté completa.



Al día siguiente, Muradin le reprocha a Arthas sus engaños y actitudes poco honorables, pero el príncipe justifica sus actos de venganza en la destrucción provocada por la Plaga en Lordaeron. Poco despues, Mal’Ganis reaparece en el campamento con un enorme ejercito de no-muertos y reta a Arthas nuevamente. En gran desvetaja, y como un último esfuerzo, Arthas y Muradin se lanzan en búsqueda de Agonía de Escarcha, la única esperanza contra el poder de Mal’Ganis.



Mientras el Capitán defiende la base, Arthas y Muradin penetran en la oscuridad de la cueva donde segun los registros se encontraba la misteriosa espada. Finalmente llegan a la Cámara de la Espada, donde un Guardián, un Revenante de Hielo, protege la entrada. El Revenante advierte de la peligrosidad del arma, pero Arthas ignora la advertencia y destruye al Revenante. Con su último aliento, el Revenante le dice que lo estaba protegiendo a él de la espada.



Dentro de la Cámara, Arthas y Muradin hallan a Agonía de Escarcha flotando un bloque de hielo, con un extraño mensaje tallado que decia: “Quién empuñe esta espada empuñara un poder eterno. Así como la hoja desgarra la carne, así el poder marcará el espíritu”. A pesar de que Muradin trata de convencerlo de volver y dejar la espada, Arthas siente que no tiene elección.
Invocando a los oscuros espíritus de la Cámara, rompe el bloque de hielo y libera a Agonía de Escarcha, lo cual cuesta la vida a Muradin, atravesado por una estalactita durante la explosión. Arthas tira su martillo de paladin Venganza de la Luz y toma la espada. Con lo que sellaria su destino para siempre.



Cuando regresa a el campamento, las fuerzas de los muertos vivientes casi habian derrotado al Capitán y sus tropas, pero la llegada del Principe Arthas con Agonía de Escarcha revierte totalmente la situación. Asi las fuerzas de Arthas dejan una estela de destrucción a su paso hacia la Fortaleza de Draktharon donde el Señor del Terror lo espera. Destruida la última base de resistencia de Mal’Ganis, este emerge y se enfrenta con Arthas por última vez.



Mal’Ganis nota que Arthas ya no es el mismo, y tiene a Agonía de Escarcha a expensas de las vidas de sus camaradas. Ademas, la voz del Rey Exánime susurraba en la cabeza del principe, y para sorpresa de Mal'Ganis, el esclavizado Arthas lanza un golpe fatal sobre el. Asi su venganza esta cumplida y de esta manera, Ner'zhul se quita de encima a Mal'ganis, y el condenado Arthas tomá su puesto como lider de la Plaga.



Atormentado por la enloquecedora voz de Ner’zhul, Arthas comienza a vagar por las heladas tierras de Rasganorte, perdiendo los últimos vestigios de su cordura.



Tiempo después, bajo la dirección de su nuevo amo, el Rey Exánime, Arthas vuelve a la ciudad capítal de Lordaeron. Aunque los ciudadanos celebran el regreso de su héroe, Arthas penetra en la Cámara del trono, y en un acto vil y terrible, asesina a su propio padre, el noble Rey Terenas Menethil.



Ahora, como nuevo rey de Lordaeron, Arthas entrega su reino la Plaga, y la caída final de la Alianza ha empezado...











La plaga de muerte del Rey Exánime habia arrasado la Ciudad Capital de b]Lordaeron y todas las ciudades circundantes. Aterrorizados por la muerte de su noble rey, las fuerzas de Lordaeron fueron barridas por los furiosos guerreros muertos vivientes de la plaga, convirtiendo a Lordaeron en una sombra de su anterior gloria y el joven Arthas en su oscuro Rey.



Lord Uther, destrozado por la muerte de rey (a quien amaba como un hermano) y por la traición de su hijo y pupilo, oficializo él mismo la incineración del cuerpo de Terenas, según la tradición, y se ofrecio como voluntario para cuidar de su tumba.




Una oscura y fria noche de lluvia el ahora Rey Arthas, convertido en el primer Caballero de la Muerte del Rey Exánime, partio hacia las afueras de la villa de Vandermar, en el norte de Lordaeron. Un doloroso recuerdo lo llevo hasta esa zona, de cuando el era un niño y habia sufrido la perdida de su joven caballo, al que habia visto nacer y crecer y al que habia llamado Invencible, y al que tambien habia visto mirir por su culpa. Esta era una perdida que el joven Arthas nunca pudo superar, hasta ahora, ya que gracias a los poderes de Agonia de Escarcha, su difunto caballo es resucitado, mas fuerte e incansable que antes, pero sin su belleza.





Poco despues una figura conocida se materializa repentinamente frente a Arthas, quien confundido piensa que es Mal’Ganis. En el momento en que decide atacar, Tichodrius el Oscuro se presenta y le felicita por haber matado a su padre y entregar su tierra al la Plaga, ya que así habia superado la primera prueba del Rey Exánime.



Por primera y unica vez en su vida, Arthas se da cuenta de que habia maldecido y destruido todo lo que una vez amó y defendió con todas sus fuerzas, pero sin sentir ningún remordimiento o pena. Tichondrius explica que esto se debe a Agonía de Escarcha, la cual habia sido forjada para robar almas, y la de Arthas habia sido la primera que tomó.



A su vez, ordena al Caballero de la Muerte reunir nuevamente al Culto de los Malditos, cuyos miembros se habian escondido entre el populacho, temerosos de ser descubiertos por los paladines.
Luego de reunir a los acólitos del Culto, Arthas se reporta de nuevo con Tichondrius quien le dice que su siguiente misión será recobrar los restos mortales del fundador del Culto de los Malditos, el nigromante Kel’thuzad, enterrados en el cementerio de Andorhal.


(Andorhal antes de la Plaga)

Una vez en Andorhal, Arthas debe enfrentarse a la Mano de Plata, que ha convertido la ciudad en una fortaleza para protegerla de los ataques de la Plaga. El primero en caer es Gavinrad el Terrible, quien cuidaba la tumba de Kel’thuzad. Arthas descubre que el espíritu del nigromante puede comunicarse mentalmente con él, y a partir de ahi se convertiria en su fiel consejero. Los restos del nigromante, estaban en un avanzado estado de putrefacción, y para poder conservarlos, Tichondrius le dice a Arthas que debe recobrar una urna mágica donde los restos podrián conservarse. Dicha urna, desgraciadamente, se encuentra en manos de los paladines y no es otra que la urna donde descansan los restos de su padre, el Rey Terenas.

Arthas sitia a la ciudad, y uno a uno van cayendo sus defensores hasta llegar finalmente a Uther el Iluminado, el antiguo maestro de Arthas. Uther reprocha al Caballero de la Muerte el hecho de que su padre, el noble Terenas, sostuviera a su pueblo por más de setenta años, mientras Arthas lo había destruido en un puñado de días.



Luego de una epica batalla entre ambos titanes, Uther finalmente cae ante el poder de Agonía de Escarcha. Asi, uno de los héroes más grandes de la historia humana muere, en manos de su pupilo, hijo de su mejor amigo, su principe.




Acallando las voces en su interior, en señal de respeto y como uno de los ultimos vestigios de humanidad en Arthas, este decide no mancillar el cadaver del noble Paladin.



(tumba de Uther en la actualidad): "Aquí yace Uther el Iluminado, Primer paladín, fundador de la orden de la Mano de Plata. Uther vivió y murió para defender el reino de Lordaeron. Aunque fue traicionado por su discípulo más amado, creemos que su espíritu pervive. Continúa observándonos, aun cuando las sombras acechen nuestra tierra desolada. Su luz es la luz de toda la humanidad y, siempre que hagamos honor a su memoria, esta nunca se perderá." -Anónimo.


Una vez seguros los despojos de Kel’thuzad, Arthas, obligado por Tichondrius, parte hacia el mágico reino elfo de Quel’thalas, ya que solamente las potentes energías misticas del Pozo del Sol podián reencarnar al nigromante...
[/b]





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Bueno gente hasta aca llegue por hoy. Muchas gracias por pasar y espero les haya gustado, como ven la historia se esta poniendo cada vez mas interesante, auqnue la mayoria ya conoce el desenlace. Les prometo que en estos dias les traere la 9na. parte.



"Lunargenta se alzará de nuevo. Todos conocerán el poder y la gloria de los sin'dorei ! "




Saludos!!

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