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¿Qué ignoramos cuando decimos "feminazi"?

Info9/11/2015
Este es el segundo post que hago sobre el término "feminazi" con esta cuenta, y debe ser la décima vez que abordo el tema, pero no voy a dejar de repetir la ignorancia que se demuestra y el conservadurismo que se propaga con ese término, hasta que todxs lo tengan bien en claro. ¿Qué ignoramos cuando decimos "feminazi"? Pues...prácticamente todo... Hitler no era feminista. En su libro “Mein Kampf” (Mi lucha), el líder nazi se dirigió a la juventud alemana para dejar claro -entre otras cosas- que el rol de la mujer en su proyecto de nación era secundario, reproductivo: “¡Muchacho alemán, no olvides que eres un alemán!, ¡Muchacha alemana, recuerda que has de ser una madre alemana!”. En su artículo “Hitler y el discurso nazi de género”, Jesús Casquete consigna: “El proyecto totalitario nazi interpelaba exclusivamente a 'mujeres alemanas, arias, sanas y madres políticamente leales'. En el paraíso de las mujeres de Hitler, aquéllas que no se acomodaron a estos requisitos fueron humilladas, esterilizadas a la fuerza, torturadas, recluidas en campos de concentración o exterminadas”. A pesar de lo anterior, y añadiendo que el nazismo va en pos del exterminio de un grupo étnico y que el feminismo en general busca la igualdad entre los géneros, hay personas que utilizan el término “feminazi” para equipararlos: hacer una mezcla homogénea entre una ideología que buscaba de todo menos mezclarse y las teorías que van de lo moderado a lo extremo del feminismo. “Feminazi”, término atribuido al líder de opinión Rush Limbaugh, se usa por igual tanto por personas que desconocen los conceptos “nazi” y “feminismo” como por quienes sí. Uno de estos últimos es el ecuatoriano Daniel Martínez, quien tiene una maestría en finanzas y es profesor en la Universidad Estatal de Santiago de Guayaquil: “Más que ignorar (cuando decimos feminazi), reconocemos ciertas similitudes que hay entre el nazismo y el feminismo. Ambos son de movimientos ideológicos, identifican un sistema de víctimas con victimarios, y buscan un nivel de compensación. Es algo bastante fuerte (el término), creo que el motivo principal por el que se hace es por obtener esa reacción de shock”. Feminazi es un término antifeminista, tanto adjetivo como sustantivo, que fue usado con sentido peyorativo a principios de la década de 1990 por el locutor de radio estadounidense Rush Limbaugh para referirse a las mujeres que defendían el derecho al aborto y que amplió luego su significado para incluir a las mujeres que, según los antifeministas, proponen que la mujer debe estar en una situación de superioridad respecto del hombre (Wikipedia). La fijación principal de Daniel -quien escribe en la página “Una voz para los hombres” (A voice for men)-, en contra del feminismo son las corrientes que identifican al patriarcado como “un sistema de opresión para las mujeres y de privilegio para los hombres. Por lo tanto, como consideran que un hombre es por su naturaleza privilegiado, ignoran los problemas que los hombres tenemos y, en el mejor de los casos, dicen, ‘ah sí, los hombres tienen problemas’, pero no hacen nada al respecto”. Esos problemas, según Martínez, son: el servicio militar obligatorio, la circuncisión, ausencia de derechos de visitas a los hijos después del divorcio, acusaciones falsas de violación, fraude de paternidad, suicidio más común entre hombres que en mujeres, la brecha de vida, la ausencia de refugios de violencia doméstica para hombres, la imagen de los hombres en los medios (“en televisión a los hombres se nos pone como obsesionados con el sexo”), la disparidad en sentencias y la muerte en el trabajo. El 24 de noviembre de 2014 apareció una columna en Excélsior, periódico mexicano de circulación nacional, en la que uno de sus párrafos decía: “Una lectora, a la cual le advertí que tomaría de prestado su término, me introdujo a la palabra Feminazi, la cual jamás había escuchado. Sin embargo, no puedo encontrar una palabra que defina más ampliamente la sensación que me queda cuando escucho a una mujer siendo feminista”. La autora, Anna Bolena Meléndez, recibió críticas en redes sociales, especialmente de Regina Larrea quien, junto a tres colegas (Sandra Barba, Isabel Gil Everaert y Valentina Montoya Robledo), escribió una columna invitada en el blog “Pornucopia”, de “El Universal”. El texto, más que dejar en evidencia a Anna Bolena por su desconocimiento del tema, buscaba ampliar el debate sobre lo que es el feminismo. Para ellas, equiparar incluso las posturas más radicales del feminismo con el nazismo, es irresponsable. “Denunciar la profunda desigualdad de género aún existente y proponer un cambio radical de estructuras que la fundamentan y reproducen, no significa apoyar un movimiento totalitario, violento, genocida". "Sospechamos que «feminazi» le pareció una palabra taquillera. No queremos decir que el feminismo siempre es bueno e infalible. Lo criticamos fuertemente. Eso no quiere decir que las feministas radicales promuevan un holocausto de hombres”. Larrea, investigadora y estudiante de doctorado en Derecho en la Universidad de Harvard, señala que no hay una sola postura en el feminismo. Por el contrario, “hay muchísimas corrientes de feminismo, muchas ideas distintas, causas sociales que no se pueden agrupar todas en un sólo término. El término lo usamos como término paraguas [...] Por ejemplo, el feminismo liberal no busca culpar a los hombres de nada. Habla de discriminación, derechos formales y una desigualdad histórica que hay que corregir vía leyes, pero no está buscando culpar a los hombres en concreto”. “Ni el feminismo radical”, continúa Larrea, quien, por cierto, no mencionó el término “patriarcado” en toda la entrevista. “Por ejemplo, una de sus principales representantes, que es Catharine MacKinnon, constantemente aclara que ella no está criticando a los hombres en concreto. Ella está criticando la masculinidad. Entonces, la batalla del feminismo es en contra de la desigualdad, no es en contra de los hombres. Es en contra del género, y ni siquiera es en contra del género, es una batalla que busca entender al género, que busca entender cómo se distribuye el poder por razón de género”. El camino que falta Si bien la cobertura mediática en temas de violencia de género y feminismo todavía tiene un camino por recorrer en cuanto a la forma en que se trata la información, hay algunos casos aislados en que la presión de la opinión pública es tan fuerte que medios impresos buscan formas de atender esos reclamos. Es el caso de la revista Eme-Equis, que en su número del 21 de septiembre de 2014 (el 337), publicó la crónica “El joven que tocaba el piano (y descuartizó a su novia)”, un texto fuertemente criticado en las redes sociales por considerarlo apología del feminicidio. Como respuesta, la revista publicó en portada en el número siguiente “Malditos machistas, misóginos, feminicidas. Así nos dijeron…”, y al interior, una carta editorial titulada “Bienvenida la audiencia crítica”, seguida de una colección de trabajos pasados sobre feminicidio y otros temas que tuvieron un abordaje más afortunado.
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