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Crisis de la Iglesia Católica

Info9/21/2015
La iglesia hoy en el contexto de la historia

Muchas personas creen erróneamente que la crisis de la iglesia católica es por culpa del papa Francisco y que antes que renunciara Benedicto XVI no se había tergiversado la fe ni los dogmas. Sin embargo la realidad es que el problema viene desde antes, a raíz del concilio Vaticano II. El papa Pablo VI dijo que por causa del mismo concilio que él había llevado a cabo, el humo de satanás había entrado en la iglesia. Y para demostrar que tenía razón es necesario hablar sobre la función de un sumo pontífice y hacer un breve recorrido por la historia de los concilios ecuménicos.

La labor de un sumo pontífice:
Un papa tiene una función que es primordial: mantener la unidad en la iglesia y vigilar que en la misma no se cometa la herejía ni se tuerza la verdad. Por eso es que el falso ecumenismo no tiene ningún sentido porque la idea de la unidad doctrinal es que todos estén sometidos a la voluntad de Dios y al credo católico, pero de nada serviría que el mundo entero profese una misma religión si fuera una religión falsa.
La forma de combatir las herejías y la tergiversación de la verdad siempre ha sido por medio de los concilios ecuménicos. Ahora bien ¿para qué sirve un concilio ecuménico? para combatir las herejías ¿se puede convocar un concilio ecuménico para otra cosa? ¡Jamás! Veamos más específicamente para qué han servido cada uno de los concilios ecuménicos y para qué se convocó cada uno de ellos a lo largo de la historia.

Los concilios:
Los concilios siempre se convocan por medio de una carta formal y llevan el nombre del lugar en que la carta es remitida.
-Primer concilio de Nicea (año 325): Se convocó a fin de combatir la herejía de Arrio que había creado una secta en que creían que Jesús era hijo de sangre de José.
-Primer concilio de Constantinopla (año 381): Se convocó a fin de combatir la herejía de los que negaban la divinidad del Espíritu Santo.
-Concilio de Éfeso (año 431): Se convocó a fin de combatir la herejía de los que negaban la divinidad de Jesucristo y se reafirmó que María es Madre de Dios.
-Concilio de Calcedonia (año 451): Se convocó a fin de combatir la herejía monofisista, corriente que sostenía que Jesucristo solo está presente en la naturaleza divina y no humana. Por lo que la iglesia católica afirmó que Jesucristo es 100% Dios y 100% hombre. Ambas naturalezas (humana y divina) son una sola e indivisible.
-Segundo concilio de Constantinopla (año 553): Se convocó a fin de combatir la herejía de varios escritores y se siguió combatiendo la herejía del monofisismo.
-Tercer concilio de Constantinopla (año 680): Se convocó a fin de combatir la herejía del monotelismo, corriente que decía que Cristo era de una sola voluntad y operación, negando su voluntad y operación humana. Por eso Cristo dijo en la última cena, sabiendo que lo iban a condenar "el espíritu está dispuesto pero la carne es débil".
-Segundo concilio de Nicea (año 787): Se convocó a fin de combatir la herejía de la creencia de que las imágenes sagradas no fueran venerables. Eso que hoy dicen los evangelistas ya los musulmanes lo habían pensado antes pero la Santa Madre Iglesia, en su gran sabiduría, lo declaró herejía, y los católicos continuaron venerando imágenes tranquilamente como ya venían haciéndolo desde antes.
-Cuarto concilio de Constantinopla (año 879): Se convocó a fin de combatir herejías pero no se llegó a ningún acuerdo lo que significó el gran cisma de oriente. A partir de este acontecimiento se empezó a emplear el término “iglesia católica romana” para diferenciarla de la iglesia católica de oriente.
-Primer concilio de Letrán (año 1122): Se convocó a fin de denegar la querella de las investiduras, en que los príncipes reclamaban dignidades y beneficios eclesiásticos para asignar sacerdotes y cardenales. También se reafirmó la postura del celibato en los sacerdotes, y la condena del incesto.
-Segundo concilio de Letrán (año 1139): Se convocó a fin de condenar a los falsos pontífices, y combatir la herejía de la usura, las falsas penitencias y los falsos sacramentos, y la simonía, que es la intención a negociar bienes espirituales. Un ejemplo de “simonía” es la venta de terrenos en el cielo, recibe ese nombre en alusión a Simón, el mago que quiso comprarle a Pedro el poder de atar y desatar que Jesús le había concedido.
-Tercer concilio de Letrán (año 1179): Se convocó a fin de combatir la herejía de los albigenses y los valdenses (gente espiritista y sectaria), y se continuó combatiendo la simonía.
-Cuarto concilio de Letrán (año 1215): Se convocó a fin de combatir la herejía de los albigenses, de los valdenses, del abad Joaquín de Fiori, y otras.
-Primer concilio de Lyon (año 1245): Se convocó a fin de combatir la herejía del emperador Federico II, y se convocó una cruzada encabezada por Luis IX (San Luis Rey de Francia).
-Segundo concilio de Lyon (año 1274): Se convocó a fin de combatir la herejía cismática: se llamó a la iglesia de oriente a la comunión con Roma, pero no se llegó a ningún resultado.
-Concilio de Vienne (año 1311): Se convocó a fin de combatir la herejía de los beguardos y abolir la orden de los templarios.
-Quinto concilio de Constantinopla (año 1341): Se convocó a fin de combatir la herejía del Hesicasmo y el Palamismo, que eran métodos de meditación que consistían en la soledad y el aislamiento.
-Concilio de Constanza (año 1414): Se convocó a fin de combatir la herejía de Juan Hus y otros precursores de las reformas protestantes.
-Concilio de Basilea: También conocido como Concilio de Florencia (año 1431). Se convocó a fin de combatir la herejía cismática. Como resultado los armenios y los jacobitas volvieron a estar en comunión con Roma, pero los católicos de oriente persistieron en el cisma.
-Quinto concilio de Letrán (año 1511): Se convocó a fin de combatir la herejía de los turcos, y se propuso una cruzada contra ellos que nunca llegó a realizarse.
-Concilio de Trento (año 1545): Se convocó a fin de combatir la herejía Luterana. Se reafirmó todos los puntos de la fe que Martín Lutero negaba descaradamente. El papa San Pío V, canonizó la misa tridentina, y condenó a la pena de excomunión a todo aquel que la quitara y todo sacerdote que no la celebrara. Es decir que ss San Pío V no solo anatematizó a los que la prohibieran sino también a los que, siendo sacerdotes, celebraran otro tipo de misa, y también a los que abolieran la ordenanza.
-Concilio Vaticano I (año 1869): Se convocó a fin de combatir y prevenir toda clase de herejías sectarias. Se definió el dogma de la infalibilidad papal cuando habla excathedra.
-Concilio Vaticano II (año 1962): Se convocó a fin de darle un nuevo aire a la iglesia.

El resultado del Concilio Vaticano II

Decir que el concilio fue convocado a fin de darle un nuevo aire a la iglesia, significa que su objetivo no fue combatir ninguna herejía y, por lo tanto, no cumple con la función de un concilio. Sus cuatro objetivos fueron de espíritu modernista y no tradicional. Con esto quiero decir que no se llevó a cabo a fin de reafirmar sino modificar e innovar, y eso es algo que salta a la vista. A continuación procederé a mencionar los cuatro objetivos formales de dicho concilio.
Primer objetivo: Promover el desarrollo de la fe católica. Lo que significó la permisión de herejías peores a las condenadas en los concilios anteriores. Como resultado de ese desarrollo, terminaron convirtiendo el catolicismo en otra religión.
Segundo objetivo: Lograr una renovación moral en la vida cristiana de los fieles. Lo que significó que muchos cristianos se dejaran influir por el comunismo y otras doctrinas "morales" no cristianas. Así también el resultado de esto fue que muchos "católicos" se permitieran reinterpretar la moral y los dogmas previamente definidos. Hoy en día en la misma iglesia conciliar, cada persona tiene el derecho de seguir su propio credo personal, cada quien puede creer en Dios como más le gusta.
Tercer objetivo: Adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de nuestro tiempo. Para lo cual Juan XXIII se permitió no solo abolir el juramento antimodernista, sino también quebrantarlo.
Cuarto objetivo: Lograr la mejor interrelación con las demás religiones, principalmente las orientales. Lo que significó que muchos "católicos" adoptaran costumbres paganas como el reiki, el yoga, la meditación trascendental, el hooponopono y otras prácticas que atentan contra el primer mandamiento. Por eso San Pablo dice que un cristiano no tiene nada que hablar con un pagano.
Todo esto significa que el concilio Vaticano II es, en primer lugar, inválido porque fue convocado sin que hubiese herejía que combatir; o mejor dicho, sí había herejías que combatir pero el concilio no se convocó a fin de combatirlas sino para fomentarlas reinterpretando todo. Y en segundo lugar, contraproducente por los cambios estructurales que le significó a la iglesia.


Los frutos del concilio Vaticano II:
La verdadera obra del CVII es que se quitaron los altares y fueron reemplazados por mesas. Se removió el sagrario del altar y fue puesto a un costado, restándole importancia al lugar donde se encuentra el cuerpo de Cristo. Para la iglesia católica la misa es el sacrificio incruento en Cruz del Señor, pero para la iglesia reformista del novus ordo, la misa es llamada la cena del Señor, es decir que no es considerado el sacrificio sino un memorial del mismo. En el ofertorio los sacerdotes de la iglesia del novus ordo ya no dicen "te ofrecemos el cuerpo y la sangre de Cristo" sino "te ofrecemos el pan y el vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre" negando que el pan y el vino sean el cuerpo y la sangre de Cristo. El cuerpo y la sangre de Cristo no son fruto de la vid ni del trabajo del hombre. En la iglesia católica la gente comulga arrodillada, pero en la iglesia del novus ordo se han quitado los comulgatorios y la gente comulga de pie.
Una vez escuché a un modernista conservador decir “yo he pedido al sacerdote especialmente que me dejara comulgar de rodillas y él me lo permite, así que los sedevacantistas se equivocan en decir que la iglesia conciliar no permite comulgar de rodillas”. ¿Pero sabe cuál es el problema? Arrodillarse para comulgar no debe ser una opción sino un requisito. No estamos hablando de gente que tenga algún impedimento físico para arrodillarse, sino que todos los fieles comulgan de pie, con algunas pocas excepciones de gente que se arrodilla para comulgar por devoción personal y no porque lo mande la iglesia.
En la iglesia católica los únicos que pueden tocar la hostia ya consagrada con sus manos son los sacerdotes, pero en la iglesia del novus ordo la gente puede tomar la comunión con la mano y, aunque no lo hagan, la comunión es dada por ayudantes laicos. Muchos modernistas dicen “yo no recibo la comunión con la mano” pero ¿de qué les sirve no tomar la comunión con la mano si la comunión se las da un hombre (o mujer) que no es sacerdote? Muchos dicen “pero el papa no tiene la culpa de que se haga eso”. Pero sí tiene la culpa, un verdadero papa ardería de rabia de ver que se cometa semejante profanación y no permitiría que eso pase sino que convocaría un concilio para combatir esa herejía. Aparte justamente el papa Francisco, cuando era obispo de Buenos Aires, él mismo daba comunión en mano de los fieles y hasta hizo misas en plazas lo cual es una profanación por donde quiera que se la mire.
La iglesia del novus ordo le quitó al catolicismo todo lo que tenía de demasiado católico, y también le quitó iglesias majestuosas porque según ellos eran "ofensivas para los pobres", se le quitó gloria a la iglesia de Cristo para que los pobres no miraran tanta abundancia, para lo cual se gastó fortunas en demoliciones y reformas, lo que nos recuerda a Judas Iscariote cuando le dijo a María Magdalena que el perfume que ella había derramado sobre Jesús era demasiado caro y que se pudo haber vendido para darle de comer a los pobres. A lo que Jesús le respondió “a los pobres los tendrán siempre, pero el Esposo les será quitado”. Esto no significa que no tengamos obligación moral para con los pobres, pero no debemos ser hipócritas dándole a los pobres lo que es de Cristo. Durante el pontificado de ss Pío XII, en el Vaticano se llevó a cabo una urgente colecta caritativa en ayuda de los judíos refugiados que huían de los nazis; y los cardenales pusieron anillos de oro e incluso se desprendieron de objetos personales de alto costo, pero no se tocó un gramo del oro que estaba puesto en la basílica de San Pedro. En eso queda demostrado que no es por ambición que la iglesia católica haya destinado tanto oro al vaticano, sino para gloria de la iglesia, y no se puede tocar lo que ya está consagrado. Aparte lo peor de eso es que demoler iglesias majestuosas no le dio de comer a los pobres ¿de qué le sirvió a los pobres que se demolieran esas iglesias? De que ahora no miran la abundancia, pero el hambre lo siguen teniendo.
Esto es solo un resumen de la incontable cantidad de errores de la reforma del concilio Vaticano II.

¿Esto significa que ya no hay esperanza?:
Esto de ninguna manera significa que ya no haya esperanza. Se estima que en el mundo hay 14 millones de tradicionalistas que profesan la misa tridentina, canonizada y declarada a perpetuidad por ss San Pío V, y no están subordinados a las órdenes de los papas posteriores a Pío XII, último papa verdadero. Los mal llamados "sedevacantistas" son los que practican la misma religión, culto, y credo que practicaron los santos de la iglesia católica. Imaginen qué dirían los santos si vieran en lo que la iglesia se ha convertido: ellos dirían que el Vaticano está usurpado y que los verdaderos católicos están en la clandestinidad porque solo temen a Dios y no se dejan engañar por nadie. Y los mártires que fueron muertos por orden de Enrique VIII, rey de Gran Bretaña, por no convertirse al anglicanismo, imaginen qué dirían ellos si escucharan a los papas modernos decir que los anglicanos son nuestros hermanos. O los evangelizadores de la iglesia primitiva, o de las Américas, si escucharan a los papas modernos decir que el proselitismo de la fe es algo malo, o "una estupidez". De echo está profetizado sobre ellos lo siguiente:
Cuando el Cordero abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sino inmolados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que habían dado. Ellas clamaban a voz en cuello “¿hasta cuándo, Señor santo y verdadero, tardarás en hacer justicia y vengar nuestra sangre sobre los moradores de la tierra?”. Entonces se le dio a cada uno una vestidura blanca y se les dijo que esperaran todavía un poco, hasta que se completara el número de sus compañeros de servicio y de sus hermanos que iban a sufrir la misma muerte.” (Apocalipsis 6; 9-11)
Esa profecía se adaptaría sin problema al echo de la profanación de las reliquias de los santos que se encontraban en iglesias profanadas por los usurpadores de la Santa Sede. Porque las iglesias donde se encontraban sus reliquias, algunas han sido demolidas, otras se han reformado quitando sus respectivos altares, y los tabernáculos han sido desbaratados.

Mitos conciliares para evitar que la gente abra los ojos:
Algo que es fundamental para la nueva iglesia “católica” es evitar que los fieles se den cuenta del engaño al que están sometidos. En primera instancia tengamos en cuenta que las reformas del concilio se arreglan a las concupiscencias de la gente, lo cual es un obstáculo para la ceguera de quien no ama a Dios más que a sí mismo (esas personas no abrirán los ojos porque les gusta que los engañen). Y, en segunda instancia, hay una gran cantidad de mitos que se han divulgado para que la gente aprenda de memoria pero que no tienen respaldo teológico.
Uno de esos mitos es que la sede no puede estar vacante por más de 40 años, sin embargo aunque fuera verdad, la sede no está vacante sino usurpada, y está profetizado que el pueblo de Dios conocerá la apostasía y el destierro; y cuando algo está profetizado, debe suceder.
Otro mito es que no se puede dejar de creer en la autoridad apostólica de un papa hasta que se le hace un juicio canónico, pero eso no es así y la razón es muy sencilla: un papa no es declarado antipapa hasta después del veredicto de un juicio canónico, pero cuando el juicio inicia, todavía el papa es legítimo: eso significa que los juicios canónicos no se podrían llevar a cabo si no se dejara de creer en un papa que aun es válido. Por eso es necesario conocer la verdad para saber cuando un papa incurre en herejía. Ustedes saben que es una conducta inmoral discutirle a un sacerdote ¿No es así? Sin embargo la historia de la iglesia registra casos en los que el pueblo ha denunciado a sacerdotes e incluso obispos por decir herejías.
Otro mito que los modernistas se han inventado es que los que no creen en el papa en función no son católicos. Pero eso es un error muy grande, porque los católicos no debemos creer en un papa por el título de sumo pontífice sino por enseñar la doctrina católica. Como ya dije anteriormente, es necesario negar la autoridad apostólica de un sumo pontífice para poder iniciar un juicio canónico. Aparte si un papa dice algo contrario a lo que enseñó uno de los anteriores papas, inevitablemente hay que descreer de uno de ellos, y un papa no tiene menos validez por estar muerto. Y, para más soporte, ninguna parte del credo dice “creo en el papa”; de echo la iglesia católica no es el papa sino la esencia católica ¿Y cuál es la esencia católica? ¡la tradición!. El papa debe regir la iglesia, no adueñarse de ella modificándola a su gusto.
Otro mito absurdo es que los papas de la modernidad están para quitar del catolicismo lo que tenía error, pero eso significaría que la iglesia estuvo en tinieblas durante 20 siglos y que ahora que estamos en tiempo de descuento se resuelven esos problemas. La razón porque este mito es ilógico, volviendo al tema de los antipapas, no se puede anular ni un ápice de lo que algún papa haya aportado a la tradición sin antes declararlo antipapa. Los modernistas dicen que San Pío V se equivocó en canonizar a perpetuidad la misa tridentina, que San Pío X se equivocó al redactar el juramento antimodernista, que León X se equivocó al decir que solo los católicos son cristianos, que León XIII se equivocó al dejar en claro que la salvación es solamente para los católicos. Y que todos los papas anteriores a Juan XXIII se equivocaron al enseñar que solo los católicos son el pueblo de Dios y que son los únicos que adoran a Dios como Dios manda. Pero nada de eso puede ser contradicho ni siquiera por un papa, a no ser que se haga un juicio canónico a la memoria de esos papas para declararlos antipapas y dejar sin efecto todo lo que ellos aportaron. Muchos dirán “¿pero cómo se le haría juicio a un papa que está muerto?”, a lo que respondería que eso ya se hizo antes. Se le hizo un juicio al papa Formoso no para declararlo antipapa, sino por cuestiones políticas. Entonces, si fue posible hacer un juicio a la memoria de un papa que estaba muerto ¿Por qué no sería posible hacer un juicio canónico a todos los papas anteriores a Juan XXIII para poder contradecirlos? Sin necesidad de exhumarlos, pero sí por defender la reforma conciliar más sabiendo que se permitió hacer un juicio a un papa defendiendo un reino. ¿Suena irracional lo que digo? Claro que sí, pero la única forma de defender el concilio sería que se haga eso. ¿Saben por qué no se puede hacer? Porque sería como serruchar la copa de un árbol agarrándose de la misma copa pretendiendo no caerse. Todos los que creen en la existencia de Dios desean ser salvos, pero muy pocos están dispuestos a renunciar a sí mismos para seguir a Cristo.
Y es totalmente irracional que un “sumo pontífice” diga que los luteranos están de igual a igual con los católicos venerando al padre Pío, que era un profeta, y dijo que Martín Lutero estaba en el infierno y que todo aquel que lo siga, sufrirá el mismo destino. Aparte tampoco tiene sentido decir que los siglos XX y XXI traen una mejoría para la iglesia a no ser que neguemos la veracidad de todas las profecías que dicen que en los últimos tiempos se apostatará de la verdad y de fe y muchos serán engañados por nuevos preceptos morales.

Conclusión:
Como verán el problema de la crisis de la iglesia no es por culpa de Bergoglio, sino que es producto de un concilio que es inválido. Porque no fue convocado para combatir herejías sino para fomentarlas; porque en los concilios no se puede reformar, ni redefinir, ni reinterpretar sino reafirmar y definir dogmas; porque si fuera lícito reformar la religión católica, daría igual convertirnos al protestantismo. Y, finalmente, porque el resultado de ese concilio es una nueva reforma neoprotestante.
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