Si cambiar la bandera de un país es algo sumamente inusual, inédito resulta que sean los propios ciudadanos quienes propongan como será el nuevo diseño de su enseña nacional.
Nueva Zelanda no parece afectada por ello y efectivamente ha decidido cambiar el pabellón patrio pidiendo a la ciudadanía que se comprometa en el nuevo diseño, algo que efectivamente ha encontrado eco, al punto que 10.000 fue el número de propuestas, entre las que se han elegido 40 posibles, de donde saldrá a nueva bandera.
La iniciativa ha sido desde el propio gobierno, cuyo primer ministro John Key, dio el puntapié inicial para el concurso público con ese fin, considerando que la actual bandera tiene demasiados componentes que recuerdan el pasado colonial de la nación bajo el imperio británico.
Ahora aguardan para votar por su bandera preferida.
El gobierno recibió más de 10.300 propuestas desde que inició la campaña de recolección de diseños y ha sido un panel independiente de 16 ciudadanos, que ha elegido una selección de 40 entre los que la ciudadanía deberá decidir.
Entre las múltiples opciones de simbología y colores hay tres elementos identificatorios del país en casi todos los diseños: la constelación de la Cruz del Sur, el kiwi –su animal emblemático- y la hoja de helecho plateada, una variedad vegetal exclusiva de la isla.
Ahora el mismo equipo de ciudadanos, deberá decidir entre las 40 preseleccionadas, para presentar en septiembre próximo cuatro finalistas, entre las que los neozelandeses votarán, casi con seguridad en marzo de 2016. Por supuesto que además de las cuatro, habrá otra opción que nadie descarta todavía: que la bandera se quede como está y el mundo y Nueva Zelanda sigan su curso sin necesidad de simbologías nuevas.

Nueva Zelanda no parece afectada por ello y efectivamente ha decidido cambiar el pabellón patrio pidiendo a la ciudadanía que se comprometa en el nuevo diseño, algo que efectivamente ha encontrado eco, al punto que 10.000 fue el número de propuestas, entre las que se han elegido 40 posibles, de donde saldrá a nueva bandera.
La iniciativa ha sido desde el propio gobierno, cuyo primer ministro John Key, dio el puntapié inicial para el concurso público con ese fin, considerando que la actual bandera tiene demasiados componentes que recuerdan el pasado colonial de la nación bajo el imperio británico.

Ahora aguardan para votar por su bandera preferida.
El gobierno recibió más de 10.300 propuestas desde que inició la campaña de recolección de diseños y ha sido un panel independiente de 16 ciudadanos, que ha elegido una selección de 40 entre los que la ciudadanía deberá decidir.

Entre las múltiples opciones de simbología y colores hay tres elementos identificatorios del país en casi todos los diseños: la constelación de la Cruz del Sur, el kiwi –su animal emblemático- y la hoja de helecho plateada, una variedad vegetal exclusiva de la isla.

Ahora el mismo equipo de ciudadanos, deberá decidir entre las 40 preseleccionadas, para presentar en septiembre próximo cuatro finalistas, entre las que los neozelandeses votarán, casi con seguridad en marzo de 2016. Por supuesto que además de las cuatro, habrá otra opción que nadie descarta todavía: que la bandera se quede como está y el mundo y Nueva Zelanda sigan su curso sin necesidad de simbologías nuevas.