Con una octava parte del PIB estadounidense, y una esperanza de vida para los varones de sólo 64 años, las viven en un cuerpo económico enfermo.

Tabla comparativa entre niveles de vida (de izquierda a derecha: Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia y Rusia)
El PIB de Rusia (dos billones de dólares) es, en la actualidad, del mismo tamaño que el de Italia, un país económicamente estancado desde hace lustros, políticamente paralizado y sustancialmente irrelevante a escala global. Las titánicas ambiciones del Kremlin viven en un cuerpo económico relativamente menudo: una cuarta parte del PIB chino; una octava del estadounidense.
Naturalmente, varios elementos sitúan a Rusia en otro planeta geopolítico con respecto a Italia. Un aterrador arsenal nuclear; unas fuerzas armadas vetustas en ciertos aspectos, pero poderosas y en vías de renovación; poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU; extraordinarias reservas energéticas; la profundidad estratégica que ofrecen los lazos históricos con las otras exrepúblicas soviéticas; una extensión territorial sin parangón.
Pero la llamativa equivalencia de los PIB italiano y ruso sirve como recordatorio de las serias fragilidades internas de Rusia. Un país con un grave desafío demográfico (la población ha caído de 148 a 143 millones en las últimas dos décadas, y una esperanza de vida para los varones de solo 64 años); una economía monocultivo, por tanto muy expuesta a cambios en los precios en el mercado energético (¿alguien recuerda el nombre de alguna empresa rusa más allá de Gazprom?); un claro retraso tecnológico en comparación con otras potencias; un sistema educativo con resultados mediocres, según el informe comparativo PISA.
Vladímir Putin, presidente ruso, llorando tras su tercera reelección como presidente
"Estado mafioso"
Rusia, Bielorrusia y Chechenia se convirtieron en "virtuales Estados mafiosos", revelaba en 2010 un cable de WikiLeaks sobre asuntos diplomáticos.
José Grinda, el fiscal investigador que revelaba la información a cuerpos diplomáticos, también aseguró que el aparato de gobierno en Moscú, particularmente los servicios de seguridad, tiene estrechos vínculos con el crimen organizado.
En Rusia, Bielorrusia y Chechenia "uno no puede diferenciar entre las actividades del gobierno y de grupos del CO (crimen organizado)", dice un cable de enero de 2010.
El juez afirmó que los servicios secretos, la policía y funcionarios protegían actividades de la mafia.
Grinda lideró una investigación sobre el crimen organizado ruso en España, que derivó en 60 arrestos.
Los informes filtrados eran embarazosos y alarmantes, pero se sabía que las consecuencias para el Kremlin podrían ser mínimas, explicaba Steve Rosenberg, corresponsal de la BBC en Moscú.
Los noticieros rusos no hicieron ninguna mención al comentario de "Estado mafioso", pero si lo hubiesen hecho, la población no se hubiera sorprendido, pues muchas personas asumen que es así, agrega Rosenberg. Los rusos están acostumbrados a una vida miserable.
La película rusa Leviatán retrata al poder político y religioso ruso en sus aspectos más siniestros,
generando la furia de estas, en Rusia, todopoderosas instituciones
.
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