InicioInfoLa historia del mundo de Warcraft - 10ma. parte
Hola! sean Bienvenidos a mi post.



Hola gente! De entrada mil perdones a todos por tardar tanto en armar este post. Espero les guste esta decima parte de la historia, que termina con lo que seria la saga que se cuenta en Warcraft 3. Disfrutenlo, tienen para entretenerse un rato leyendo.


Para los que no vieron las partes anteriores de la historia:








La venganza del Traidor - El principe de los Sin'dorei - La reina de Lordaeron - La ascencion del Rey Exanime - Durotar, un nuevo hogar.






No habia pasado mucho tiempo luego de la batalla del Monte Hyjal donde, a los pies de Noldrassil "el Arbol del Mundo", la alianza y la horda unidas habian puesto fin a los planes de la Legion Ardiente de regresar a Azeroth, y destruyeron a uno de sus principales lideres, Archimonde el Profanador.



Illidan Tempestira habia sido expulsado de Kalimdor por su propio hermano, el archidruida Malfurion Tempestira, luego de que Illidan se convirtiera en demonio al tomar los poderes de la Calavera de Gul'dan, un objeto de increible poder que obtuvo luego de matar a uno de los Señores del Terror del ejercito de Archimonde.
Pero al absorber los poderes de la Calavera, Illidan habia tenido acceso a los conocimientos del antiguo gran brujo Gul'dan, de profundos secretos que otros, por muchos milenios, habian desconocido.



Tras la derrota de la Legión, Illidan fue visitado por el mismisimo Kil'jaeden, quien le ofreció la última oportunidad de servir a la Legión Ardiente. Le dijo que fuera al Trono Helado, y lo destruyera, ya que Ner'zhul (ahora el Rey Exanime), se había vuelto demasiado poderoso para que Kil'jaeden lo pudiera controlar, por lo que Illidan tenia que eliminarlo a cambio de más poder y magia de los que podría imaginar. Este le dio poderes a Illidan y un objeto muy poderoso conocido como el Orbe de Kil'jaeden para ayudarlo en su tarea.



Fue asi que Illidan, en secreto utilizo los poderes de la Calavera e invoco las oscuras fuerzas de la profundidades de los mares que habian permanecido ocultas por mas de 10 mil años.



Siguiendo los designios de su nuevo lider, los que una ves fueron Quel'dorei, o Altonatos, ahora convertidos en una extraña raza de criaturas acuaticas similares a serpientes marinas, que se hacian llamar Nagas, aceptaron el poder que Illidan les ofrecio y formaron un gran ejercito en secreto.











Mientras tanto, Maiev Cantosombrio (Shadowsong), quien estaba acargo de custodiar la pricion de Illidan, comienza una caceria desesperada para tratar de atrapar al astuto mitad elfo mitad demonio. Con la ayuda de sus Vigilantes, Maiev se topa con unas antiguas ruinas, donde al adentrarse descubre que Illidan no estaba muy lejos de ella.



Desesperada por atraparlo se enfrenta a un grupo de Nagas y descubre que estas extrañas y poderosas criaturas estaban al servicio de Illidan, a quien ayudan a escapar en un barco, lejos de las costas de Kalimdor.




Tiempo despues, Maiev logra reunir una flota, con la que persigue a Illidan a través del Gran Mar. Al cabo de unos días desembarcan en un archipiélago desconocido, el cual no figuraba en ninguno de los mapas conocidos. Este archipiélago eran las Islas Quebradas, la que miles de años atras fuera el gran palacio de la reina Azshara de los Quel'dorei, donde la antigua guardiana Aegwynn colocó el cuerpo del titan Sargeras, el Señor de la Legion luego de derrotarlo en Rasganorte. y que Gul´dan, con la ayuda de sus clanes aliados, hizo emerger del fondo del océano durante la Segunda Guerra entre la Horda y la Alianza con el fin de encontrar una serie de reliquias de mucho poder, entre ellas el Ojo de Sargeras. Lugar que tambien se convirtio en su propia tumba...



Observando las antiguas ruinas de la isla, Maiev se sorprende, ya que empieza a reconocer las estructuras como las que pertenecieron ha destruido Imperio de Aszhara. Sorpresivamente, hallan a un viejo brujo orco llamado Drak´tul, quien les cuenta que él fue uno de los brujos del clan Cazatormentas (Stormreaver) que acompañó a Gul´dan en su aventura en las Islas Quebradas.



Muerto Gul´dan por los poderosos demonios que custodiaban la tumba, los clanes rebeldes fueron arrasados por las encolerizadas fuerzas de Orgrim Doomhammer, siendo Drak’tul el único sobreviviente. Desde esa época, el orco habia vivido como un ermitaño en las olvidadas islas por veinte largos años y les advierte de no adentrarse en la oscuridad de la tumba.


(la tumba de Sargeras, corrompida de magia vil en la actualidad de World of Warcraft: Legions)

Pero apesar de la advertencia, Maiev guia a sus guardianas a la entrada de la olvidada tumba y sin vacilar entra en ella, anciando poner fin a la caceria.
Adentrándose cada ves mas en la profundidad de la tumba, Maiev encuentra unas antiguas runas encantadas, colocadas en las columnas por Gul’dan, donde el brujo narra su desastroso viaje en busca del Ojo de Sargeras, un poderoso artefacto mágico que le daría los poderes de un dios.



Emboscado por los demonios que guardan la tumba y que el mismo desperto, Gul’dan muere sin alcanzar su ansiado premio. Maiev penetra profundamente en el laberinto, hallando a las horribles criaturas que mataron a Gul’dan, así como una estatua de Aszhara, la hermosa y caída reina de los elfos cuando el mundo era joven. Pero esta estatua era diferente, ya que el cuerpo de la hermosa reina se asemeja a una Naga…



Finalmente, y luego de varios enfrentamientos con los guardianes que custodiaban la tumba y diversos grupos de Nagas, Maiev logra dar con Illidan, el Traidor, que estaba rodeado de un grupo de los mas poderosos Nagas. Sin dudarlo se enfrenta a Illidan y sus Nagas, pero sin saber que al absorber los poderes de la Calavera, Illidan también adquirió la memoria de Gul’dan, por lo que conocía la localización exacta de la tumba y sus maléficos poderes ocultos.
Illidan habia hallado la poderosa reliquia que era el Ojo de Sargeras, y para demostrar sus nuevos poderes, inicia un terremoto para colapsar la tumba sobre Maiev y sus Vigilantes.



Por muy poco, la Guardiana logra escapar, gracias a sus poderes, pero la mayoria de sus compañeras quedan atrapadas dentro de la tumba y son aplastadas por el derrumbe. Jurando vengar a las Vigilantes, Maiev envía un mensajero hacia Kalimdor, para informar a Malfurion Tempestira de los oscuros planes de su hermano gemelo.




Mientras tanto, en la base del Árbol del Mundo Nordrassil, Malfurion Tempestira y Tyrande Susurravientos (Whisperwind) trabajaban para sanar su dañada tierra en el Monte Hyjal. A pesar de haber derrotado y expulsado a la Legión Ardiente, su corrupción aún carcomia a los bosques de Vallefresno (Ashenvale).



Pero mientras discuten las implicaciones de su nuevo hogar, la mensajera de la Guardiana Maiev llega con el terrible reporte. Sin pensarlo, Malfurion y Tyrande Reunen todas las fuerzas que pueden, y los dos parten hacia las Islas Quebradas.
En las Islas, Maiev y las pocas fuerzas que sobrevivieron al derrumbe de la tumba librabann una desesperada resistencia contra los Naga de Illidan. Pero, con la llegada de Malfurion y Tyrande se inicia una fuerte batalla contra las fuerzas del traidor, en la cual finalmente, la base de Illidan es destruida.



Sin embargo, el Cazador de Demonios logra escapar nuevamente, dirigiendo a su flota cada vez más al este.
Illidan llegó a las costas de Lordaeron, y rápidamente cruzó el Bosque de Argénteos en secreto, hasta llegar a las ruinas de Dalaran, desde donde Illidan empezó a usar el Ojo de Sargeras, para destruir la Corona de Hielo y el Trono Helado, donde el sabia residia un poderoso enemigo al que por el momento habian olvidado, y el pretendia derrotar... el Rey Exanime.



Fue asi que siguiendo el rumbo que habian tomado las flotas de Illidan, llegan al continente de Reinos del Este. Desembarcando en el arrasado reino de Lordaeron, Malfurion decide entrar en el bosque y comulgar con los espíritus de la naturaleza para asi obtener su ayuda, encargando a Maiev y a Tyrande que continuen con la búsqueda de su hermano.



A pesar de estar juntas, Maiev sentia sierto resentimiento hacia la Sacerdotisa Tyrande, ya que la culpaba de haber liberado a Illidan de la pricion que ella por muchos años habia custodiado celosamente. Aun asi, mientras exploraban el destruido continente, se encuentran con un grupo de Quel'dorei, o Elfos Nobles sobrevivientes a la devastacion de Quel'Thalas.
Este grupo de elfos era liderado nada menos que por el joven príncipe Kael´thas Caminte del Sol (Sunstrider), el último descendiente de la dinastía de Dath´Remar, antiguo rey de los elfos en su exilio de Kalimdor.




Como miembro del Consejo de los Seis, la organización secreta que formaban los más poderosos magos del Kirin Tor, Kael'thas estuvo presente cuando Kel'Thuzad fue expulsado de Dalaran.
Tras un giro dramático de los acontecimientos, el príncipe traidor Arthas asoló su propia patria y lideró un ataque a Quel'Thalas. Su brutal conquista del reino elfo dio como resultado la destrucción total de la Ciudad de Lunargenta, la profanación de una gran parte de los bosques, la contaminación de la legendaria Fuente del Sol, la masacre total de aproximadamente el 90% de los elfos nobles y el asesinato del padre de Kael'thas, el Gran Rey Anasterian Caminante del Sol.



Kael'thas se enteró de esto mientras estaba en Dalaran y Jaina intentó consolarlo. Kael'thas arremetió contra ella, reprendiendola por su relación con tal carnicería, e hizo una alusión final al hecho de que había elegido un monstruo (por su relacion con Arthas) antes que a él. Maldijo a los humanos y afirmó que sólo habían traído miseria a su pueblo. Con la muerte de su padre, Kael'thas sabía que ahora era su deber de guiar a su pueblo.



Kael'thas abandonó Dalaran a su suerte, y se apresuró a ayudar a su pueblo. Una vez allí, se reunió con los sobrevivientes y evacuó a tantos como pudo, y llegó a quemar varios de los bosques contaminados.



Kael'thas se observó la mismísima Fuente del Sol contaminada, y fue testigo de sus oscuras y retorcidas energías. Y ante el temor de una catástrofe mayor, Kael'thas la destruyó. Este acto, caro pero necesario, salvo a los elfos de un sombrío destino. Sin embargo, la destrucción de la Fuente significó también la pérdida de su fuente de poder, y los quel'dorei se vieron atrapados en la desesperacion y la debilidad provocada por la falta de la magia.



Kael'thas renombró a su pueblo como "Elfos de Sangre" o "Sin'dorei" en su antigua lengua, en honor a sus hermanos caídos, y se comprometió a restaurar la gloria del reino.
Aunque su padre se retiró de la Alianza antes del ataque y devastacion de los no-muertos, Kael'has decidió unirse a las filas de la que entonces se llamó la "Nueva Alianza", que luchaba contra la Plaga en Lordaeron. Esta cooperación dio a los elfos de sangre una excelente oportunidad para reclamar su venganza contra los no-muertos.
Antes de partir hacia Lordaeron, Kael'thas eligió un destacamento de sus mejores soldados para que lo acompañesen. También recuperó el cráneo de su padre Anasterian, así como los fragmentos de su hojarruna Felo'melorn, que reforjaría más tarde.




(Felo'melorn, sera reforjable y utilizable en WoW Legions)


La mayoría de los sobrevivientes de Quel'Thalas se quedaron atrás, bajo la responsabilidad del gran forestal Lor'themar Theron, a quien le confió la tarea de proteger lo que quedaba de su pueblo y de su reino.
Kael'thas oficialmente decretó que sería su padre el último rey de Quel'Thalas, y fue titulado como "Príncipe", "Señor de los elfos de sangre" o "Rey del Sol" a partir de entonces.



Maiev y Tyrande se presentaron ante Kael'thas y le contaron que habian cruzado el mar en busca de Illidan Tempestira. A todo esto Kel'thas habia escuchado rumores acerca de extrañas agitaciones en lo que quedaba de la destruida ciudad de Dalaran, con lo que especuló que fuese tal vez causada por Illidan, Tyrande inmediatamente le ofreció su ayuda con la esperanza de que Kael'thas pudiese ayudarlas a encontrar al traidor.
Maiev, que no queria perder mas tiempo y continuar la busqueda por cuenta propia, aceptó de mala gana, diciendo que era una pérdida de tiempo.



Estas ayudaron a Kael'thas y al resto de los elfos de sangre con unos suministros en el Bosque de Argenteos, pero se vieron emboscados por un ejercito de no-muertos de la Plaga. Después de rechazar la primera oleada, se dieron cuenta de que no podrían sobrevivir a un segundo ataque. En su escape del lugar donde se encontraban, Maiev y Kael'thas cruzaron un antiguo puente a toda prisa, mientras que Tyrande luchó sola en el otro lado para darles el tiempo suficiente de que escapen.



Abrumada, la poderosa sacerdotiza invoco el poder de su diosa Elune para destruir a sus enemigos. Pero el poder tambien derrumbó el puente bajo sus pies, y la sacerdotisa fue arrastrada por el río. Kael'thas quiso ir en su ayuda, pero Maiev le detuvo, diciendo que Tyrande era una guerrera y sabía los riesgos que corria al utilizar su poder. Entonces, desesperada por cazar a su presa, le pidió al príncipe que cumpla con su promesa y la ayudarse a capturar a Illidan.



Mientras tanto, en las profundidades del bosque de Argenteos, Malfurion inicia su comunicación con los espíritus del antiguo bosque, quienes le advierten que su hermano planea utilizar los vastos poderes del Ojo de Sargeras para destruir la base de un enorme glaciar, en el helado continente de Rasganorte. Sin conocer bien los motivos de Illidan, pero sabiendo que esto podría provocar la destrucción de todo el planeta, Malfurion parte para encontrarse con Tyrande y Maiev.



Una ves que encuentra a Maiev junto a Kael'thas, se extraña de no ver a Tyrande entre ellos, Malfurion pregunta por el paradero de su amada y Maiev sabe que si le cuenta la verdad al archidruida, este partiria de inmediato a buscar a la Sacerdotisa, y la cacería de Illidan sufriría una nueva demora. Por lo que le dice que ella personalmente vio cuando Tyrande era asesinada por los muertos vivientes y que la única manera de vengar a la sacerdotisa es hallando al Cazador de Demonios y poniendo fin a sus planes.
Encolerizado y con el corazón roto por la supuesta pérdida de su amada, Malfurion decide acabar con su hermano Illidan sin importar cual sea el costo.



Sin perder mas tiempo, los elfos de la noche guiados por Malfurion y Maiev, se abrieron camino hacia el interior de las ruinas de Dalaran, al sitio donde Illidan y su ejercito de Nagas realizaban el ritual, mientras que Kael'thas y sus elfos de sangre protegieron las bases de los no-muertos.
Malfurion sintió el fuerte poder desgarrando la tierra y concluyó que era un peligro para el mundo y que tenía que ser detenido. Luego de un gran enfrentamiento lograron impedir que Illidan completase el hechizo, y este le dijo a Malfurion que era un tonto ya que estaba intentando deestruir al Rey Exánime, su enemigo en común.





Pero Malfurion estaba furioso por la supuesta pérdida de Tyrande, que de acuerdo con Maiev habia muerto tratande de dar con el. A Illidan se le rompió el corazón al saber que la mujer a la que tambien el amaba con todo su corazon estaba muerta, pero el Príncipe Kael'thas, intervino y les dijo que tal vez no estaba muerta. A pesar del odio con que lo miraba Maiev, Kael'thas les conto la verdad, y les dijo que la sacerdotiza no fue asesinada por los no-muertos, como Maiev le había dicho a Malfurion, sino que ella cayó en un río y fue arrastrada por las corrientes.
Aun mas enfurecido que antes, Malfurion inmediatamente arrestó a la Guardiana Maiev y salió en busca de Tyrande. Illidan le rogó a su hermano para que le permitiera ayudar a buscar a su amada sacerdotisa, y Malfurion acepto y libero a su hermano y juntos partieron en busca de la mujer a la que ambos amaban.



Luego de un tiempo, finalmente Illidan y su guardia personal de Nagas encontraron a Tyrande, que resistia junto a unos pocos elfos nocturnos el ataque de un gran ejercito de no-muertos, a los que tenia muy pocas posibilidades de sobrevivir.



Las fuerzas combinadas de los Elfos Nocturnos, los Elfos de Sangre y los Naga, logran destruir y replegar a los enemigos, hasta que finalmente, Illidan en persona rescata a la Sacerdotisa, quien se asombra de ver quién es su salvador.



Con todos a salvo, finalmente Malfurion e Illidan, despues de mas de 10 mil años de enemistad, arreglan sus diferencias y se reconcilian definitivamente, pero Illidan decide dejar Azeroth para evitar la cólera de “su nuevo maestro”. Abriendo un portal interdimensional, el Cazador de Demonios pasa a otra dimensión.



Maiev y los Vigilantes, sin embargo, encolerizados por la huída del Cazador de Demonios, escapan de las ataduras con que Malfurion las habia detenido, y rápidamente lo persiguen a través del portal, con el unico objetivo de cazarlo definitivamente.



Malfurion y Tyrande, finalmente, deciden abandonar el ruinoso Lordaeron y volver a sus amadas tierras de Kalimdor, y continuar con el arduo trabajo de restauracion de su amada patria.





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Tiempo despues, Kael'thas continuo con su trabajo de restaurar su antigua patria, aceptando trabajar en conjunto con la alianza en la reconstruccion de Lordaeron y las zonas aledañas que seguian bajo el ataque de la Plaga.
El y su gente aceptaron las ordenes que los generales humanos les impartian y las cumplian sin quejarse, a pesar de que quien estaba al mando en ese momento era el Gran mariscal Garithos, que apenas ocultaba su desprecio por todas las razas no humanas.



En una de sus misiones Kael'thas debia reparar unos observatorios arcanos, que habian sido dañados y que les servirian de ayuda anticipar la llegada de las fuerzas enemigas. Para esto, necesitaba cruzar el Lago Lordamere, pero al llegar al muelle se encuentra con que todas sus naves estaban destruidas.
Cuando se preguntaba cómo podría cruzar el gran lago, una bruja naga llamada Lady Vashj apareció y le ofreció su ayuda.



El principe Kael'thas sospecho ante la inesperada ayuda, pero Vashj le conto que las dos razas compartían los mismos ancestros (los Altonatos o Quel'dorei) y el mismo enemigo (la Plaga). Sin dudarlo, el joven principe acepto, y con los barcos que les dieron, los observatorios no tardaron en repararse y volver a funcionar.
Cuando Garithos se entero como habian logrado cruzar el lago, culpó a Kael'thas por confraternizar con los peligrosos Naga. El príncipe se esforzó para convencerlo de que no representaban ninguna amenaza, pero el mariscal, que no ocultaba su desprecio hacia el joven elfo y su gente, interrumpió su explicación y le advirtió de que la traición no sería tolerada dentro de la Nueva Alianza.



Antes de partir otra vez hacia el frente, dejó a Kael'thas a cargo de la defensa de la ciudad. Al día siguiente, un emisario de Garithos llegó para prevenirlos que un ejército de no-muertos se estaba reuniedo en el oeste, y que dependía de Kael¡thas para derrotarlos. Pero, para disgusto del príncipe, el mensajero se llevo con el la infantería, la caballería y las unidades de apoyo, alegando que eran necesarias en el frente de batalla. Los pocos elfos de sangre se quedaron solos, y los puestos de avanzada pronto cayeron en manos de la Plaga.



Una vez más, Lady Vashj se presento frente a Kael'thas, y este dudó en colaborar de nuevo con ellos, pero pronto se dio cuenta de que sus hermanos no lo lograrían solos y serian aniquilados por la incansable Plaga de no-muertos. Asi, el joven Kael'thas aceptó la ayuda de Vashj, y las fuerzas combinadas de los sin'dorei y de los naga lograron derrotar a los no-muertos.





Tras la batalla, Kael'thas le conto a Vashj el vacío que se había apoderado de su pueblo desde la destrucción de Quel'Thalas. La bruja le explicó que, al igual que los naga, los elfos de sangre habían desarrollado una adicción a las energías arcanas, y si no podían encontrar un sustituto a la Fuente del Sol, finalmente la falta de magia resultaría fatal.
Cuando Garithos regresa, no esperaba ver que los elfos habian sobrevivido al ataque de la Plaga, y pronto descubre la verdad acerca de como hicieron frente a tal amenaza, con lo cual decide encerrar a todos los elfos de sangre en las Mazmorras de Dalaran, por conspirar con los nagas.



Lady Vashj y un grupo de poderosos nagas, entró en las mazmorras a través de las alcantarillas de la destruida ciudad y liberó a Kael'thas, después ayudó al príncipe a rescatar a sus hermanos. Luego les habló del portal interdimensional que habia abierto tiempo atras Kel'Thuzad, a través del cual los elfos de sangre podrían escapar de la opresión humana y unirse a su maestro Illidan, que los estaba esperando al otro lado del portal.
El joven principe acepto, y una ves que lograron escapar de las mazmorras, los elfos y los naga atravesaron el portal que se encontraba en las afueras de Dalaran, a través del cual habia entrado Archimonde en Azeroth.



Al atravesar el portal, Kael'thas se encontró en medio de las devastadas llanuras de la Península del Fuego Infernal y Vashj le reveló que este mundo fraccionado, ahora conocido como Terrallende, fue una vez Draenor, el hogar de los orcos.
Durante varios días buscaron dar con el rastro de Illidan. Este, debido a que fracasó en su intento de destruir a Ner'zhul, sabía que la cólera de Kil'jaeden no tardaría en llegar, así que trató de buscar un mundo donde estuviera a salvo y tranquilo, y sintió que Terrallende, las ruinas del antiguo Draenor, eran el lugar indicado.



Pero a pesar de todo, su paz duro poco, Illidan fue perseguido en el arrasado mundo orco hasta ser capturado por Maiev y las incansables Vigilantes, hasta que pudieron atraparlo y encarcelarlo nuevamente.

Tiempo despues, siguiendo el rastro, Lady Vashj y Kael'thas logran dar con Illidan, y se encontraron con que había sido capturado por Maiev y estaba a punto de regresar a su base en una jaula. Los elfos de sangre y los naga se precipitaron a atacar y derrotaron a las fuerzas de Maiev a quien lograron derrotar pero sin llegar a matarla.





Llevaron a Illidan a su propia base, donde pudieron abrir las cerraduras mágicas de la jaula.
Illidan, al ver la tenasidad y de lo que eran capaces los elfos de sangre, les propuso una alianza y le prometió al príncipe que si los sin'dorei se unían a él, les proporcionaría suficiente energía mágica para mantener siempre su hambre de poder saciada. Al oír estas palabras, Kael'thas juró lealtad a Illidan y este y convirtio al Príncipe Kael'thas en su mano derecha.






El elfo de sangre Rommath fue enviado de vuelta a Quel'Thalas para propagar el mensaje de Illidan de una nueva patria para los elfos.



Debido a los numerosos portales que habian sido habiertos por Ner'zhul antes de la destruccion de Draenor, muchos aun continuaban abiertos, y a traves de ellos se habian filtrado una gran cantidad de demonios, que ahora eran guiados por el nuevo Señor del Foso: Magtheridon, quien habia ocupado el lugar de Mannoroth luego de su muerte, y estaban corrompiendo a los pocos orcos que aun quedaban en Terrallende.



Kael'thas, Vashj y su amo Illidan se comprometieron a cerrar uno por uno los portales dimensionales para detener las oleadas de demonios que salían de ellos. Durante su búsqueda, encontraron un campamento de tábidos (draenei corrompidos por la magia vil de Terralende, a los que la luz los habia abandonado) que era asaltado por los orcos, y fueron en su ayuda. Akama, el anciano de la tribu, agradeció la ayuda y ofreció su lealtad a Illidan.





Juntos, lograron cerrar todos los portales y se prepararon para atacar el Templo Oscuro donde se ocultaba Magtheridon.
Illidan, Kael, Vashj, Akama y sus fuerzas se infiltraron en la antigua fortaleza draenei y derrotaron al Señor del Foso en su sala del trono.





Pero el triunfo no duro mucho. Una terrible lluvia de fuego cayó sobre el templo, y Kil'jaeden en persona apareció frente a ellos en todo su esplendor.



Lleno de rabia, el eredar castigó a Illidan por su fracaso y le dio una última oportunidad para redimirse: destruir el Trono Helado...





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Mientras tanto, en las ruinas de antiguo reino de Lordaeron, Archimonde habia dejado a cargo a tres Señores del Terror: Varimathras, Balnazzar y Detheroc, que se instalaron en las en las ruinas del palacio real. Su misión era asegurarse que la nación permanecía bajo su control, y de paso vigilar a los servidores del Rey Exánime, en los que no confiaba.



La antigua forestal Sylvanas Brisaveloz, ahora convertida en un alma en pena por Arthas y bajo su comando, custodiaba los salones del destruido palacio. Por orden de Arthas, Sylvanas y sus banshees (almas en pena), permanecian en Lordaeron junto con Kel'thuzad, bajo la supervisión de los Señores del Terror Nathrezim.





Cuando Archimonde fue derrotado en la Batalla del Monte Hyjal, Sylvanas se enteró rápidamente por medio de Kel'Thuzad. Sin embargo, los meses pasaron y los señores del terror seguían ignorando el destino de su maestro. Varimathras, Detheroc y Balnazzar recibieron la noticia de boca del mismisimo Arthas a su regreso de Kalimdor, quien agradecido por cuidar de su reino y les ordeno a los Nathrezim abandonar inmediatamente Lordaeron o sufrir su furia, tras lo cual huyeron ante el riesgo que corrían al encontrarse rodeados de los ejércitos de muertos que seguian las ordenes del Rey Exanime.



Arthas se nombra a sí mismo como Rey de Lordaeron, y decide terminar de erradicar a la humanidad de sus tierras. Los tres generales de la Plaga se separan y se dirigen a destruir a los últimos refugiados humanos de Lordaeron. Pero encuentran resistencia, por parte de un grupo de paladines, a los que luego de una larga batalla logran derrotar.



Sin embargo, durante la batalla, Arthas sufrió un dolor agudo proveniente del Rey Exánime que lo estaba llamando desde su trono en la Corona de Hielo. A pesar de que su poder se había reducido, Arthas peleó hasta que los últimos humanos fueron masacrados.



Poco sabía Arthas que el agotamiento y la falta de poder que habia sentido, era a causa del ataque que había perpetrado Illidan desde Dalaran contra la corona de hielo. En este punto, el debilitado Rey Exanime comenzó a perder el control sobre la mente de Sylvanas y diversas almas en pena. Consciente de ello, Sylvanas decidió ocultar este hecho a Arthas y Kel'thuzad mientras continuaba aceptando sus órdenes.



Los tres Señores del Terror que Arthas habia expulsado de Lordaeron contactaron con ella intentando que se uniera a su causa en una reunión secreta. Sylvanas les contó que los poderes de Arthas estaban empezando a disminuir debido a la debilidad de Ner'zhul y les ofreció su ayuda pero solo a cambio de que se llevara a cabo según sus propios términos.
Los señores del terror planearon matar a Arthas en la capital de Lordaeron. Arthas sufrió una emboscada en su palacio, y debido a su agotamiento se vio obligado a reclutar a cualquiera que le fuera leal para enfrentarse a los Señores del Terror. Cuando estaba llegando a los límites de la ciudad, fue salvado por un grupo de almas en pena, que le advirtieron que Sylvanas las había enviado para ponerlo a salvo lejos de allí.



Sin embargo, cuando se acercaron a un claro del bosque, Arthas recibió una visión del Rey Exánime que le dijo que iba a ser traicionado. Al momento, apareció Sylvanas, quien había recuperado ya su antiguo cuerpo físico, que insufló su corrupto espíritu en él de manera que se convirtió en un ente no-muerto corpóreo. La antigua forestal estaba desesperada por cobrar su venganza contra el hombre que habia arruinado a su patria y la habia convertido en un monstruo. Esta lo atacó con una flecha paralizante.



Prometiendo darle una muerte tortuosa y horrible igual a la que ella sufrio, Sylvanas se disponia a acabar con Arthas, pero en ese momento, aparecio Kel’thuzad con fuerzas leales, y Sylvanas y sus banshee huyeron en medio de la oscuridad.
Kel'Thuzad fue tras ella, pero el Rey Exánime ordenó a Arthas que regresara rápidamente a Rasganorte, porque unas fuerzas demoníacas (Illidan y su ejército de nagas) querían destruir el Trono Helado.

Inmediatamente, Arthas preparó su flota y navegó rumbo norte, dejando a Kel'Thuzad al cargo de Lordaeron.





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Sylvanas, tras descubrir que el vínculo que tiempo atras habia tenido con la naturaleza ahora había desaparecido, se enfureció y comenzó a investigar un campo en el que ahora era mucho más cercano a ella: la nigromancia. Uniendo las técnicas de guerra élficas con los poderes oscuros, desarrolló un estilo de combate completamente nuevo. Sería el nacimiento de los forestales oscuros



Mientras Sylvanas pensaba en lo que haría a continuación, fue interrumpida por Varimathras, el señor del terror, quien la felicitó por su astuto plan, y por haber expulsado Arthas, y la invitó a formar parte de la nueva orden que sus hermanos estaban organizando. Sylvanas, sin embargo, no queria renunciar a la nueva libertad que había conseguido para los suyos, y se negó.
Varimathras le advirtió que si no estaba con ellos estaba contra ellos, y la dejó sola.



La forestal, conciente de la amenaza, comprendió que su campamento sería atacado en breve, y que su ejercito de almas en pena no sería rival para las fuerzas de los grandes demonios.
Necesitaba aliados, y los necesitaba pronto.
Rastreando los alrededores, Sylvanas encontró un grupo de criaturas que serían perfectas para sus planes.
Mandó a sus almas en pena a poseer a sus líderes: Mug'thol de los ogros,



Blackthorn de los bandidos,



Melegruños de los gnoll,



Zul'rogg de los trol del bosque



y el Rey de los Múrloc.



Varimathras finalmente llegó a la base de Sylvanas, sólo para ver como sus fuerzas eran engullidas por semejante mezcla de adversarios. El señor demoníaco pidió a Sylvanas que le perdonara la vida a cambio de informarla sobre la posición de los campamentos de sus hermanos Nathrezim.
Sylvanas sabia muy bien que no se debia confiar en el, pero aun asi pensó que podría controlarlo y que podría usarlo contra el ejército de Detheroc.



Mientras tanto, Detheroc que había subyugado la voluntad del general Garithos mediante control mental, y ahora era su siervo mas leal, así como sus hombres, que los usaba como ejército personal.



Sylvanas mandó a sus almas en pena que se hicieran con el control de un par de exploradores humanos, y se infiltraran así en su campamento. Por la noche, mientras los humanos descansaban, las infiltradas banshees abrieron sigilosamente el portón del campamento a las tropas de Sylvanas, que irrumpieron asesinando a todo el que se encontraron. La alarma sonó, pero era demasiado tarde. Desorganizadas, las fuerzas del demonio fueron destruidas rápidamente, y Sylvanas retó a Detheroc a combate mano a mano, en el que salio vencedora rapidamente.



Una vez eliminado el señor de los demonios, Garithos y sus soldados se vieron liberados del conjuro de control. La elfa sabia que no era más que un estúpido arrogante, y lo convenció para que lo ayudara en su lucha por conquistar Lordaeron, a cambio de darle el control de la ciudad una vez que hubieran terminado.
De mas esta decir que la astuta Sylvanas no pensaba cumplir dicha promesa.



Asi fue que la noche antes de atacar la Ciudad Capital, Sylvanas se reunió con los no-muertos liberados y les habló acerca de su propósito en el mundo y si la ayudarían a volver a tomar la Capital, con lo que aceptaron seguirla y recuperar su antigua capital de las manos del Señor del Terros Balnazzar.



Fue entonces que la capital sufrió un ataque a tres bandas, con Garithos por el sur, Sylvanas por el este y Varimathras por el noroeste. Las fuerzas de Balnazzar intentaron por todos los medios parar a los asaltantes, pero fue totalmente en vano.





Con Balnazzar atrapado, Sylvanas ordenó a su hermano, Varimathras, que acabara con él. Varimathras dudó, ya que un señor del terror tenia prohibido matar a otro de su misma raza, pero ante las amenazas de Sylvanas cedió, acabando con la vida de su hermano, aunque más tarde se supo que Varimathras no mato Balnazaar, y este herido de gravedad escapo y con el tiempo acabó infiltrándose como el líder de la Cruzada Escarlata.
De mas esta decir que Varimathras no dudó tanto cuando Sylvanas le ordenó tambien asesinar a Garithos.



Con todos sus enemigos eliminados, Sylvanas se proclamó como la líder de los Renegados. Nunca más seguirían a la Plaga o a la Legión, a partir de ahora eran libres de tomar su propio camino, y acabarían con todos los que se les interpusieran.
Sylvanas rápidamente fundó su nuevo imperio de no-muertos. Liberando a muchos no-muertos del dominio del Rey Exánime y organizandolos en una nueva nación propia, Sylvanas atacó las catacumbas reales bajo las ruinas de la Ciudad Capital - Entrañas - y se hizo cargo de los Renegados.





Alli situó su trono la Sylvanas, y los Renegados trabajaron duro para completar la construcción de Entrañas, drenandola y limpiando sus nichos y catacumbas, convirtiéndola asi en su ciudad capital...
y a Lady Sylvanas Brisaveloz en su oscura reina...La Reina alma en Pena.





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Mientras Sylvanas se hacia con el control de Lordaeron, Arthas continuaba su viaje y luego de tres semanas desembarcó en las costas de Rasganorte, donde fue inesperadamente fue atacado por un ejercito de elfos de sangre que lo esperaban, liderados nada menos que por el príncipe Kael'Thas, lleno de odio y deseoso de venganza tras la destrucción de su amado reino.





Fuertemente debilitado, el ejercito de Arthas no era demasiado contra la furia de los elfos, pero por fortuna para Arthas fue salvado por Anub'arak, el antiguo rey de Azjol-Nerub y los Nerubianos, que habia oido el llamado de ayuda de su amo.



Kael'thas, al ver que sus planes de venganza se esfumaban, le advirtió a Arthas que aunque la primer emboscada había fallado, no le sería tan fácil escapar del grueso de su ejército, tras lo cual se teletransportó a un lugar seguro y volvio a organizar a sus elfos.
Arthas, quien con el paso del tiempo perdia mas poder y se debilitaba rapidamente, temia que Kael'thas pudiera estar en lo cierto, y que nunca pudiera llegar a la ciudadela donde se encontraba el Trono Helado antes que que lo hiciera Illidan.
Por lo tanto tenia que buscar un camino alternativo hacia la Corona de Hielo, fue Anub'arak quien propuso acortar el camino por los túneles subterráneos del subsuelo del reino devastado de Azjol-Nerub. Con suerte podrían alcanzar a Illidan en el glaciar y derrotarlo antes de que accediera a la prisión helada del Rey Exánime.
Sin más opciones done elegir, Arthas aceptó.



Poco antes de llegar a su destino, Anub'arak sugirió emboscar y matar a Sapphiron, un dragón azul sirviente de Malygos, que custodiaba cerca de la entrada al reino de Azjol-Nerub. Tras una gran batalla contra Sapphiron, finalmente el poderoso dragón cae derrotado, y no sólo lo asesinaron, sino que Arthas utilizó el poder que le quedaba de su hambrienta espada Agonia de Escarcha (Frostmourne), para traer a Sapphiron de vuelta a la vida como sirviente de La Plaga bajo la forma de una poderosa vermis de escarcha.



Cuando llegaron a las puertas de Azjol-Nerub, Arthas fue atacado por la artillería de los enanos que acompañaban a Muradin Barbabronze antes de que este fuera sepultado en la caverna de Agonía de Escarcha, liderados ahora por Baelgun Barballamas. Dejando a Sapphiron fuera, Arthas no sólo peleó contra ellos, sino también contra los nerubianos supervivientes a medida que se adentraba en el Reino Arácnido que no habian caido bajo el control del Rey Exanime.
Pero gracias al poderoso Anub'arak y su incuestionable lealtad que ayudo a Arthas a resistir los ataques y sobrevivir en trampas en las que podía haber muerto en los angostos tuneles del reino nerubiano.



Luego de derrotar Baelgun Barballamas y a sus fuerzas, este les advirtió que el lugar donde se estaban adentrando estaba protegido por un antiguo mal, un enemigo al que no seria bueno molestar. A pesar de la advertencia deciden continuar y tan pronto como Arthas y Anub'arak se adentraron en las cavernas más profundas se ecuentran con los Ignotos, una antigua raza poderosa y vil que se creía que sólo existía en leyendas, servidores de los Dioses Antiguos.



Arthas y Anub'Arak lograron vencerlos, para luego enfrentarse a su poderoso lider, una enorme criatura con miles de tentáculos, gigantesca como una montaña, que se hacia llamar el Olvidado (Forgotten One). Arthas y Anub’Arak luchan con todas sus fuerzas, hasta que logran derrotarlo.



Luego de recorrer un largo camino a travez de la inmensa red de tuneles nerubianos logran llegar a la parte superior. Cuando escalaban la parte final de Azjol-Nerub hacia la superficie, el Rey Exánime contactó telepáticamente con Arthas una vez más, le suplico que se diera prisa, y le explicó que estaba perdiendo su poder, a causa de una brecha que se había producido en el trono helado por donde se escapaba su energía.



Haciendo uso del poco poder que le quedaba, Ner'zhul, el Rey Exanime, recargó los poderes de Arthas, sabiendo que los necesitaría en la siguiente batalla que lo aguardaba a las puertas de la Corona de Hielo.





Cuando finalmente alcanzaron la superficie, tuvieron que contener al ejército de Illidan que se encontraba próximo a la ciudadela de hielo. Los naga de Lady Vashj y los elfos de sangre de Kael'thas se enfrentraron a Arthas y Anub'arak a los que se unieron los esbirros de La Plaga que se encontraban defendiendo la fortaleza.



Arthas, con la ayuda de Anub'arak, logro abrirse camino a través de los ejércitos de los elfos de sangre, hasta llegar a Kael'thas, que se enfrentó a él sediento de venganza y portando la legendaria espada élfica Felo'melorn que perteneció a su padre Anasterian, y anteriormente a su lider Dath'Remar Caminante del Sol.





Los dos parecían estar bastante igualados; Felo'melorn demostró ser un digno rival para la poderosa Agonía de Escarcha. Sin embargo, la balanza se desequilibrió a favor de Arthas, a pesar de los poderosos hechizos con los que Kael'thas se habia imbuido. Al darse cuenta de que no podía superar a su oponente, cuyos poderes fueron potenciados por la proximidad al Rey Exánime y creyendo que habia ganado el tiempo suficiente para que Illidan derrotase al Rey Exanime, furioso, el príncipe utilizó su magia para desaparecer y dejó a Arthas el camino libre hacia el Trono Helado.
Sin embargo, Illidan estaba esperándolo para poner en práctica sus nuevas habilidades demoníacas recién adquiridas.



En un último y desesperado intento por evitar que Arthas ingrese a la cámara del Trono de Hielo Illidan se enfrenta cara a cara con el.





En un enfrentamiento epico entre dos de los guerreros mas poderosos de Azeroth, las Espadas Curvas de Azzinoth y la poderosa Frostmourne relumbraban con cada golpe.





Gracias a su gran poder, Illidan casi logra vencer al príncipe de Lordaeron, pero cuando iba a darle el golpe de gracia, este bajó la defensa regodeandose en lo que seria su victoria, lo que le permitió a Arthas asestarle con sus ultimas fuerzas, una herida mortal en el pecho. Debido a la gravedad de sus heridas y la urgencia con la que su tarea debía ser completada, Arthas abrió las puertas del glaciar y dejó a Illidan desangrándose.






Cuando entró en el hueco glaciar, Arthas ascendió al pináculo de hielo en cuyo final se encontraba su destino. Las voces de aquellos a los que su locura les había hecho traicionar, su padre el Rey Terenas, Uther el Iluminado, Muradin Barbabronce, y Jaina Valiente resonaron en su cabeza persuadiéndolo para no continuar el camino a la cima. Cuando el sendero acabó, el Rey Exánime prisionero en el Trono Helado y Arthas se encontraron frente a frente.
La voz de aquel extraño Profeta, como un recuerdo muy lejano, fue la ultima en resonar fuertemente en su memoria, intentando detener a Arthas...



- "Tu, joven príncipe, solo encontrarás la muerte en el helado norte." ...


Pero inmediatamente la ensordesedora vos de Ner'zhul, grito en su interior:


- "Devolved la espada... completad el círculo... ¡liberadme de esta prisión!"


Con un grito ensordecedor, Arthas golpeó con Agonía de Escarcha la prisión helada que encerraba al Rey Exánime haciéndola saltar en mil pedazos que quedaron desperdigados por el suelo.
El Trono Helado quedó destruido y el casco de Ner'zhul rodó hasta sus pies. Arthas se lo puso en la cabeza y el inimaginable poder del artefacto hizo el resto.

- "Ahora" resonó en su mente la voz de Ner'zhul "¡somos uno solo!"






En ese momento, los espíritus de Ner'zhul y Arthas se fusionan en un solo ente más poderoso que el original, tal y como había planeado siempre el Rey Exánime: uno de los seres más poderosos que haya nacido en Azeroth.




...Y con el murio todo vestigio del joven principe que una ves habia sido amado por todo un reino.

Tal y como Medivh habia advertido, con el nacimiento del Rey Exanime, el joven Arthas Menethil habia encontrado su muerte en el helado continente del norte...







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Tras la victoria en el Monte Hyjal y la caída de la Legión Ardiente, Thrall, el Jefe de Guerra de la Horda, reunió a su gente, y encontró un lugar para su pueblo en las accidentadas y hermosas tierras de Los Baldíos. Allí fundó Durotar, en honor a su honorable padre Durotan, y su capital fue Orgrimmar en honor al poderoso y honorable Orgrim Martillo Maldito (Doomhammer). Después de trabajar durante varios meses, los orcos se quedaron en Durotar, pero los tauren se fueron a Mulgore, y los trolls a las costas de Islas del Eco.



Fue en esta epoca en que Thrall conoció a Rexxar, un mestizo mitad orco mitad ogro, hijo del clan Mok'Nathal de las montañas Filoespada de Draenor.



Rexxar se encontraba recorriendo Kalimdor, cuando se encontro con a un explorador orco llamado Mogrin al que intento salvar del ataque de un grupo de jabaespines. A pesar de derrotar a los atacantes con la ayuda de su leal osa "Misha", no pudo salvar a Mogrin, pero antes de morir este le pide que entregue un mensaje que este portaba y que iba dirigido al Jefe de Guerra Thrall.



Thrall lo leyó cuidadosamente, entristecido por la muerte de Mogrin, y dio la bienvenida a Rexxar a la recién coronada tierra. Agradecido, Rexxar se comprometio con ayudar en lo que fuera necesario, y rapidamente se puso al servicio de diversos orcos a los que ayudo con sus tareas y problemas, y rapidamente se gano su respeto.



Thrall tambien comenzó a respetar al maestro de bestias, ya que su llegada habia sido de gran ayuda. Pero pronto le llegó la mala noticia de que los humanos se habían instalado en las orillas de las costas de Durotar.



Thrall se preocupó, el trato que había pactado con Jaina le había proporcionado seguridad para no ser atacado pero después de varios enfrentamientos con humanos que se mostraron sumamente hostiles, se organizó una reunión entre Thrall y Jaina. Rexxar, oliéndose algún tipo de trampa, se ofreció a ir en lugar de Thrall.
Finalmente todo resultó una farsa y lo que los emisarios humanos pretendían no era hablar sino matar a Thrall. Rexxar se encargó de ellos y regresó a Orgrimmar para informar al jefe de la Horda de la trampa que habian tramado los humanos.



Incapaz de creer que Jaina lo hubiera traicionado, Thrall escribió una carta para que Rexxar la llevara a Theramore, con la intención de reunirse con Jaina. Sólo cara a cara podría estar seguro que se llegaría a un acuerdo que garantizara la paz entre las dos razas.
Al recivir la carta Jaina afirmó desconocer todo lo relacionado con los humanos que habían atacado a los orcos en Durotar. La maga quiso ver con sus propios ojos a los soldados por lo que juntos se encaminaron hacia Durotar.



Rexxar llevó a Jaina al campamento humano de Durotar, y Jaina creyo comprender lo que estaba sucediendo, ya que reconocio que eran tropas de su padre, y le pidio volver a Theramore nuevamente, con lo cual Rexxar se ofrecio a acompañarla.



Pero cuando estaban llegando a la ciudad, una flota de barcos atracaba en el puerto de la ciudad y el padre de Jaina, Daelin Valiente (Proudmoore), bajó de uno de ellos. Cuando vio a Rexxar, ordenó inmediatamente a sus hombres que lo capturaran, a pesar de las plegarias de su hija para que lo dejen en paz.



Jaina le reprochó a su padre que la Horda ya no era enemiga de la Alianza y ayudó a escapar a Rexxar, que se abrio paso entre los guardas que le cortaban el paso y volvió al poblado de los trol Lanza Negra donde informó a Vol'jin de lo que habia sucedido.
Después de oir las noticias que Rexxar traía de parte del Almirante Valiente (el padre de Jayna), Thrall se dio cuenta que la única forma de evitar otra guerra era asaltar la base del almirante y matarlo, ya que su odio hacia los orcos podria costarles su nuevo territorio y muchas de las vidas de sus orcos que solo querian vivir en paz.



Con la ayuda de Rexxar, Thrall solicitó la ayuda de de su viejo amigo Cairne y los tauren, asi como los ogros Quebrantarrocas (Stonemaul).



Mientras preparaban el asalto a Theramore, Thrall fue informado de la presencia de barcos que bloqueaban cualquier acceso a la isla. Su frustración fue interrumpida por Jaina que se teletransportó al lugar, asegurando a todos que venía en son de paz.
Jaina dijo desconocer los planes de su padre y que no sabia como solucionarlo. Thrall le confesó que las acciones de su padre podrían destruir Durotar y que la única forma de garantizar la seguridad de la nueva nación era matándolo.




Jaina comprendió la situación y expresó su deseo de ayudar, aunque eso conllevara la muerte de su padre. Le dio a Thrall indicaciones para llegar a un astillero goblin cercano que le podía proporcionar buques para destruir los barcos que bloqueaban la isla. Suplicó a Thrall que no dañara a sus hombres que solo seguían las instrucciones del Almirante, y que eran la única familia que había tenido después de la caída de Lordaeron.
Thrall dio su palabra de que intentaría minimizar el derramamiento de sangre y aconsejó a Jaina que buscara un lugar donde ponerse a salvo cuando empezara la batalla.



Usando los barcos adquiridos de los goblins, las fuerzas de Thrall lograron abrirse camino hasta la isla, donde se prepararon para enfrentarse a las fuerzas del Almirante Valiente. Rexxar, Cairne y muchos mas, lucharon directamente contra el almirante Daelin y al final lograron vencerlo.
Antes de la batalla, Thrall trató de convencer a Daelin de que esta nueva Horda era diferente a la que hubo años atrás durante las dos guerras con los humanos, que no tenían ningún interés en la conquista ni en el asesinato.



Pero Daelin Valiente acusó a la raza de Thrall de genocidas, y de que nunca podría borrar las muertes que dejaron tras su asalto a Azeroth y Lordaeron. Confesó que nunca dejaría de luchar contra los orcos por lo que Rexxar, tal y como Thrall había predicho, se vio obligado a matarlo.

Luego de derrotar a Daelin Valiente, Rexxar proclamó que la batalla había terminado y ordenó a los humanos que depusieran sus armas.



Jaina se arrodilló cerca al cuerpo de su padre tristemente, preguntando por qué no la había escuchado. Rexxar trato de consolar el dolor de la joven maga, diciéndole que su padre fue un orguloso guerrero por encima de todo y que debía ser recordado como tal. Asi mismo, Thrall anunció que la Horda respetaría a los supervivientes humanos y que él y su ejército abandonarían pacíficamente Theramore. Dicho y hecho, sus tropas se encaminaron de regresó a Durotar, dejando a Jaina guardar duelo por la muerte de su padre.



Agradeciendo a Rexxar por todo lo que había hecho, Thrall le ofreció un lugar para establecerse permanentemente en Orgrimar, a lo que el semiogro educamente rechazo.
Rexxar poseía un carácter errante y su sitio no estaba tras los muros de una ciudad sino junto a la vida salvaje.
Antes de partir le aseguro a Thrall que el siempre seria parte de la Horda, y le prometio responder a su llamada siempre que la Horda necesitara su ayuda.



Y asi se despidio Rexxar, acompañado de su fiel Misha, perdiendose en las salvajes tierras de Kalimdor, dejando a Durotar seguro, y a Theramore tumultuosa.



Para algunos, habian ciertas cosas que eran imperdonables... algunas heridas nunca habian terminado de sanar, y el odio y el rencor no habian desaparecido del todo... por eso, las puertas de un nuevo conflicto entre la Horda y la Alianza habian sido abiertas.






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Bueno gente, espero les halla gustado, con tiempo ire sacando las demas partes que son mas complicadas ya que son muchas las cosas que suceden en World of Warcraft.
Gracias por pasar!


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"Estuve en desacuerdo con mis "hermanos" en mi mundo, y elegi no convertir a mi pueblo en esclavos, y por eso fuimos exiliados. Hemos dedicado mucho tiempo a la búsqueda de un lugar adecuado para habitar, un lugar para llamar nuestro "hogar". Nos enamoramos de esta tierra, y la llamamos Draenor"
-Profeta Velen-







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