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guerra secreta en Francia por Isis y Gladio -parte1

Info•11/14/2015
Francia: lo que se sabe de los ataques que dejaron al menos 129 muertos en París
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/11/151113_paris_ataque_ep
Redacción
BBC Mundo


Escenas de conmoción en París. Hay un gran operativo policial por los ataques en la capital francesa.

El presidente de Francia, François Hollande, calificó los ataques perpetrados el viernes en París, que han dejado al menos 129 muertos y unos 300 heridos (80 de ellos de gravedad), como un acto de guerra declarado por la organización radical autodenominada Estado Islámico.
El mandatario, quien declaró tres días de duelo nacional, dijo que los ataques habían sido planeados y organizados desde el exterior con ayuda de personas dentro de Francia.
Estado Islámico ha reivindicado los ataques en un comunicado distribuido por escrito y en audio a través de canales online.

El grupo dijo que los ataques tuvieron como objetivo mostrar que Francia sigue siendo un "objetivo prioritario".

Lea: Autodenominado Estado Islámico se atribuye autoría de los ataques en París
Medios franceses informan que las autoridades belgas están adelantando redadas en Bruselas en conexión con los ataques.

Las autoridades han venido entregando las primeras informaciones sobre las identidades de las personas que murieron en los ataques.
La mayoría son de nacionalidad francesa, pero también hay dos belgas y un portugués.
Es un horror, hemos tomado una decisión, movilizar toda la fuerza posible para la neutralización de terroristas".

François Hollande, presidente de Francia.
Este sábado, las autoridades suecas anunciaron igualmente que un ciudadano de ese país estaba entre las víctimas mortales.

El viernes, el presidente francés Hollande había declarado el estado de emergencia después de que se produjera una serie de ataques que el mandatario definió como "sin precedentes".
Se trata del peor ataque que se registra en territorio europeo desde los atentados con bombas en Madrid en 2004.
De acuerdo con fuentes del gobierno británico, los atacantes eran miembros de una célula independiente y habían viajado a Siria, informó el corresponsal en temas de seguridad de la BBC, Frank Gardner.

Reportes señalan que uno de los involucrados en el ataque es un ciudadano francés con antecedentes en el radicalismo islamista.
"Es un horror"

Hollande había anunciado el viernes medidas para limitar la circulación dentro de la Isla de Francia, el corazón de la capital francesa. También se aumentaron los controles fronterizos.


Mapa de París donde ocurrieron los atentados.

"Es un horror, hemos tomado una decisión, movilizar toda la fuerza posible para la neutralización de terroristas", dijo el viernes en una conferencia de prensa en la que su tensión era evidente.
Lea: Periodista francés obtuvo imágenes impresionantes del ataque al teatro Bataclan en París
La situación en París es crítica. La última vez que se declaró el estado de emergencia fue durante disturbios raciales en 2005.

Este mecanismo excepcional solo ha sido usado por las autoridades francesas en cuatro ocasiones desde la Segunda Guerra Mundial.
Este fin de semana 1.500 militares fueron movilizados y desplegados en las calles para apoyar a la policía.

"Frente al terror, Francia será fuerte", indicó el presidente, quien suspendió el viaje que tenía programado a Turquía para participar este fin de semana en la cumbre del G20.

Los incidentes
Hubo tiroteos en al menos seis lugares de la capital francesa.

Impactantes imágenes de los ataques


Las fuerzas de seguridad entraron en la sala del teatro Bataclan y pusieron fin a la toma de rehenes.

Todavía no se ha confirmado si los incidentes están vinculados ni está claro quiénes son los autores, pero el fiscal de París, François Molins, confirmó que ocho de los atacantes están muertos. Siete se inmolaron.

El ataque más grande ocurrió a las 22:00 (hora local) en el conocido teatro Le Bataclan, donde 1.500 personas veían actuar a la banda de heavy metal californiana Eagles of Death Metal.
Testigos afirman que los atacantes entraron disparando al aire y tomaron un gran número de rehenes.

Ante la crisis, se ordenó que fuerzas de seguridad de élite se desplazaron al lugar.



Los servicios de emergencia han trabajado sin pausa.
La policía explicó que cuando los oficiales irrumpieron en el local, tres de los atacantes activaron sus chalecos con explosivos y un cuarto fue abatido.
Más de 80 de los retenidos murieron en el incidente.

"Lucha implacable"
El presidente Hollande visitó el sitio acompañado del primer ministro, Manuel Valls, el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve,y la ministra de Justicia, Christiane Taubira.
Estamos a su lado y compartimos su dolor".
Anne Hidalgo, alcaldesa de París.

"Vamos a seguir con la lucha, será implacable contra los terroristas", aseguró el mandatario.
La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, visiblemente afectada, agradeció la labor de las fuerzas de seguridad del Estado y se solidarizó con las familias de las víctimas.
"Estamos a su lado y compartimos su dolor", indicó.
"París está aquí, de pie", agregó.
Sin máscaras

Imágenes del canal francés BFM TV mostraron varios buses vacíos llegando a la zona para recoger a personas que no estaban heridas.



Más de 100 personas asistían a un concierto de heavy metal en Le Bataclan.
Se veía a algunos de los sobrevivientes cubiertos con mantas térmicas metalizadas.
Un hombre que estaba adentro del local, que afirmó tener rotos "algunos dedos", aseguró que los atacantes no usaban máscaras.

Julien Pierce, que estaba dentro de la sala, contó a la cadena CNN, que logró escapar unos 15 minutos después de que empezara el tiroteo.



Expresiones de solidaridad hacia las víctimas se han visto en París y en varias ciudades del mundo.

Según su testimonio, los atacantes vestían de negro y dispararon directamente a las personas.
Eagles of Death Metal publicó este mensaje en su página de Facebook:
"Todavía estamos tratando de saber sobre la seguridad y el paradero de toda nuestra banda y equipo. Nuestros pensamientos están con todas las personas involucradas en esta trágica situación".

Le Bataclan se encuentra en el distrito 11, en el boulevard Voltaire, cerca de la sede de la revista satírica Charlie Hebdó, que sufrió un ataque en enero en el que murieron 12 personas, entre ellas el director de la publicación.
El comienzo

Cuarenta minutos antes, a las 21.20, se había producido el primer ataque en el bar Le Ca Rillon, de la rue Alibert, en un área muy frecuentada por jóvenes cerca de la Gare du Nord.
Algunos testigos contaron que al comienzo pensaron que se trataba de fuegos artificiales, hasta que se dieron cuenta de que el estruendo era causado por un hombre con el rostro descubierto que se había bajado de un auto disparando con un arma semiautomática.
Nosotros pusimos una mesa sobre nuestras cabezas para protegernos".
Ben Grant, quien se encontraba con su esposa en el local Le Carillon
"La gente se tiró al suelo", detalló Ben Grant, quien se encontraba con su esposa en el local.
"Nosotros pusimos una mesa sobre nuestras cabezas para protegernos".
Quienes vieron los sucesos describen que luego el hombre cruzó la calle y apuntó el arma hacia el restaurante camboyano Petit Cambodge.

Más de 10 personas murieron o fueron heridas en ese incidente.

La Marsellesa


Miles de personas en el centro del Estadio de Francia luego de varias explosiones en las inmediaciones.

A las 21.30, en el sector norte de París, Francia y Alemania jugaban un amistoso de fútbol en el Estadio de Francia ante unas 80 mil personas.
El partido estaba siendo transmitido por la televisión y asistían el presidente de francés, François Hollande, y el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, entre otras autoridades.

A media hora del inicio del primer tiempo, se escucharon al menos dos explosiones.


El presidente Hollande con el ministro de RR.EE. de Alemania en el estadio antes de los ataques.

Hollande fue evacuado inmediatamente.
Informes sin confirmar hablan de al menos un atacante suicida y de dos puestos de comida rápida y una brasserie atacadas en las afueras del recinto deportivo.
El partido se jugó hasta el final, para evitar el pánico.
Francia ganó 2-0 y los jugadores vieron cómo se desarrollaron los eventos posteriores en una pantalla en el túnel.
Muchos hinchas salieron cantando el himno nacional, la Marsellesa, como acto de desafío.
Ráfaga

El siguiente ataque ocurrió a las 21:50 en el bar La Belle Equipe, en la rue de Charonne, al sur del bar Le Ca Rillon, el primero de los locales atacados.



Uno de los tiroteos tuvo lugar en un café en el noreste de París.
Dos hombres fueron vistos disparando indiscriminadamente en la terraza del sitio.

"Duró tres minutos", relató un testigo.
Luego "se subieron en su carro y se dirigieron hacia la estación de metro Charonne".
Poco después comenzó el trágico episodio del teatro Le Bataclan.
Reacciones

Líderes del mundo han estado manifestando su solidaridad con Francia. Estos son algunos de los mensajes:

"Estoy en estado de shock por lo eventos de París esta noche. Nuestros pensamientos y oraciones están con la gente de Francia. Haremos lo que podamos para ayudar". David Cameron, primer ministro de Reino Unido, David Cameron.

"Estados Unidos está con Francia, esto no es un ataque contra París y Francia, es un ataque contra la humanidad". Barack Obama, presidente de Estados Unidos.

"Rusia condena decididamente estas matanzas inhumanas y está lista para proveer asistencia en la investigación de estos delitos ligados al terrorismo". Vladimir Putin.

"Estoy profundamente conmocionada por las noticias y las imágenes de París. En estos momentos, mis pensamientos están con las víctimas de esos ataques aparentemente terroristas, con sus familias, y con todos los habitantes de París". Angela Merkel, canciller de Alemania.

"Expreso nuestro repudio total ante el horror desatado en París". Evo Morales, presidente de Bolivia.

"Nuestra solidaridad con el pueblo francés y el presidente Hollande". Juan Manuel Santos, presidente de Colombia.

"El gobierno del Perú extiende su solidaridad al pueblo francés y a su Pdte@fhollandey rechaza enérgicamente la violencia desatada en París". Ollanta Humala, presidente de Perú.

"México condena enérgicamente los ataques ocurridos este día en París. Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo de Francia, y nuestras sentidas condolencias a los familiares de quienes perdieron la vida". Enrique Peña Nieto.

"Consternada por la barbarie terrorista, expreso mi repudio a la violencia y manifiesto mi solidaridad al pueblo y al gobierno francés". Dilma Rouseff, presidenta de Brasil.

"Como un país que conoce muy bien las consecuencias del terrorismo, entendemos perfectamente lo que ahora atraviesa Francia". Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía.

"Una vez más el horror y la tragedia global del terrorismo. Nuestra solidaridad con el Pueblo y el
Gobierno de Francia". Cristina Fernández, presidenta de Argentina.

"El gobierno de Chile condena en los términos más enérgicos el cobarde atentado terrorista perpetrado en París que ya ha arrojado un trágico saldo de decenas de muertos y heridos". Michelle Bachelet, presidente de Chile.
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LOS EJÉRCITOS SECRETOS DE LA OTAN (VII)
La guerra secreta en Francia
http://www.voltairenet.org/article169660.html
por Daniele Ganser

Si existe en Francia un secreto bien guardado es sin dudas el de la sangrienta guerra que los servicios secretos anglosajones libraron a lo largo de 60 años en París por el control de la vida política de la nación.

Al revelar las peripecias de este enfrentamiento histórico, el historiador suizo Daniele Ganser subraya el papel del general Charles de Gaulle y sus seguidores en el proyecto nacional francés. Inicialmente respaldado por la CIA para regresar al poder, Charles de Gaulle llega después con sus ex compañeros de armas comunistas de la Resistencia a un consenso sobre la cuestión de la descolonización y acaba expulsando a la OTAN del territorio francés.

Todo ello dará lugar a un conflicto interno en el seno de las estructuras secretas del Estado francés, conflicto que no ha terminado aún.

RED VOLTAIRE | BASILEA (SUIZA) | 1RO DE MAYO DE 2011

Daniele Ganser
http://www.voltairenet.org/local/cache-vignettes/L60xH60/auton124764-0d2ae.jpg
Daniele Ganser Historiador suizo, especialista en relaciones internacionales contemporáneas. Sus trabajos acerca de las redes Gladio en Europa y de los ejércitos secretos de la OTAN ligados a los neonazis y otros movimientos fascistas le valieron un gran reconocimiento académico. Se dedica a la enseñanza en la universidad de Basilea, Suiza.


este artículo es la continuación de:
1. «Cuando el juez Felice Casson reveló la existencia del Gladio…»
2. «Cuando se descubrió el Gladio en los Estados europeos…»
3. «Gladio: Por qué la OTAN, la CIA y el MI6 siguen negando»
4. «Las cloacas de Su Majestad»
5. « La guerra secreta, principal actividad de la política exterior de Washington »
6. « La guerra secreta en Italia »

La invasión y ocupación de su territorio por el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial sigue siendo el mayor trauma de la historia moderna de Francia. El 14 de junio de 1940, París caía en manos de los nazis. Mientras que los simpatizantes de la extrema derecha en el seno del ejército francés y de las élites políticas, partidarios del mariscal Philippe Petain, pactaban con el ocupante nazi e instalaban un gobierno de colaboración en Vichy, el general Charles de Gaulle se refugió en Londres y declaró [por radio] a los franceses que él representaba el único gobierno legítimo de Francia.

De Gaulle insistió en proseguir la guerra contra la ocupación alemana. Para recoger información de inteligencia, garantizar la comunicación con los movimientos locales de resistencia en el interior de Francia y organizar operaciones de sabotaje en territorio enemigo, De Gaulle fundó en Londres el Buró Central de Inteligencia y Acción (BCRA, siglas en francés). Los agentes del BCRA saltaban en paracaídas sobre el territorio francés para efectuar allí misiones clandestinas que costaron muchas vidas. Por la naturaleza de sus misiones, de su entrenamiento y su equipamiento, el BCRA –disuelto antes del fin de la guerra– dejaba entrever lo que sería posteriormente el ejército secreto francés, al que pasaron muchos ex miembros del BCRA. Después del desembarco aliado en Normandía, el 6 de junio de 1944, y de la liberación de Francia por los estadounidenses, el general De Gaulle entró triunfalmente en París y se puso a la cabeza del Estado. El mariscal Petain, quien había colaborado con Hitler, fue condenado a muerte, pena que sería más tarde conmutada por cadena perpetua.

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial nace en Francia la IV República (1946-1958), que se caracterizó por su inestabilidad política y militar y por las luchas entre los diferentes partidos que se disputaban el poder . A la izquierda, el Partido Comunista Francés (PCF) gozaba de gran popularidad, esencialmente debido al importante papel que había desempeñado en la Resistencia contra el régimen de Vichy: «El PCF había adquirido un inmenso prestigio y una especie de autoridad moral por haber sido la punta de lanza de la Resistencia (…) su patriotismo era incuestionable.»

En el bando de la derecha, los colaboradores de Vichy en el seno del ejército y de los círculos industriales y de negocios no soportaban la idea de ver a Francia caer en manos del comunismo, ya fuera a través de un golpe de Estado o de una victoria del PCF en el marco de elecciones democráticas. Y sobre todo, Estados Unidos y Gran Bretaña estaban decididamente en contra del PCF por estimar que ese partido estaba al servicio de Moscú. Es por esa razón que, al igual que en Italia, después de 1945 una guerra secreta se desató en Francia, guerra en la que los miembros del PCF y de los sindicatos de izquierda tenían que enfrentar a la CIA y a ciertos elementos de los aparatos político, militar y policial de ese país.

«Primeramente, ellos [la CIA] tratan de impedir que la izquierda llegue la poder y sobre todo de evitar que los comunistas entren al gobierno. Esa es para la CIA, evidentemente, la prioridad de prioridades, y eso es válido para todos los países de la alianza atlántica», explicaba el ex agente de la CIA Philip Agee . Así fue, en ningún país de Europa, con excepción de Italia, tenían los comunistas tanta influencia como en la Francia de la posguerra. Washington temía que Moscú ordenara al PCF tomar el poder mediante un golpe de Estado. Stalin, sin embargo, no estimulaba a los comunistas franceses a emprender ese camino y, a pesar de que algunos de los más jóvenes soñaban con un destino más épico, la antigua e institucionalizada dirección del PCF no tenía intenciones de tomar el poder por la fuerza. Sus miembros intuían con razón que hacerlo implicaría para ellos la pérdida de su legitimidad, si simplemente no eran barridos antes por el ejército estadounidense, estacionado aún en Francia a raíz de la reciente Liberación.
El PCF tenía mucho más que ganar si se conformaba con seguir los procedimientos democráticos.

De Gaulle había nombrado dos ministros comunistas en su nuevo gobierno y al mismo tiempo había logrado, en noviembre de 1944, convencer a los movimientos de resistencia comunistas para que entregaran las armas a cambio de la promesa de elecciones democráticas y justas. El resultado de las elecciones municipales de la primavera de 1945 fue una victoria del PCF, que obtuvo el 30% de los votos. Los otros dos partidos participantes, el recientemente fundado Movimiento Republicano Popular (MRP) y los socialistas franceses, quedaron en segundo y tercer lugar, con el 15 y el 11% de los sufragios respectivamente. Esa tendencia se confirmó el 21 de octubre de 1945 en las primeras elecciones nacionales, en las que el PCF –con el 26% de los votos– obtuvo 160 escaños en la Asamblea Constituyente, frente a 142 escaños de los socialistas (24% de los votos). Con el 23,6% de los votos, el MRP quedaba en último lugar. Juntos, los dos partidos de izquierda disponían de una estrecha mayoría.

A pesar de la indiscutible victoria del PCF y de las promesas que anteriormente les había hecho, De Gaulle se negó a poner los principales ministerios de su gobierno en manos de los comunistas. Estos protestaron enérgicamente al verse con sólo 4 carteras ministeriales –las de Economía, Armamento, Industria y Trabajo– y un puesto de ministro de Estado concedido al secretario general del PCF, Maurice Thorez. Los comunistas utilizaron su tribuna en el parlamento para denunciar la guerra que Francia libraba por entonces por la reconquista de su antigua colonia de Indochina.

Durante un debate en la Asamblea Nacional, la diputada Jeannette Vermeersch declaró que, en las aldeas de Vietnam, los soldados franceses «se estaban convirtiendo en culpables de las mismas atrocidades» que los nazis [habían cometido] sólo unos años antes. Aquella denuncia provocó un escándalo en el hemiciclo y el presidente le respondió en los siguientes términos: «¡Señora, cortésmente le digo (…) es de su parte un insulto intolerable a esta Asamblea y a la Nación!» Al insistir la deputada Vermeersch, declaró el presidente: «Señora, yo nunca hubiese pensado que una mujer fuera capaz de tanto odio.» A lo que la diputada Vermeersch respondió: «Sí, siento odio cuando pienso en los millones de trabajadores que ustedes explotan. ¡Sí, yo odio a la mayoría de esta Asamblea!»

El radicalismo del PCF inquietó mucho a los miembros conservadores de la sociedad francesa, que además se escandalizaron cuando los comunistas, como reacción ante su estrecha representación en el gobierno, presentaron dos proyectos de ley. Uno limitaba los poderes del ejecutivo y el otro reducía el presupuesto de la Defensa en un 20%. La adopción de ambas leyes por el parlamento, de mayoría comunista, llevó a De Gaulle a presentar solemnemente su dimisión el 20 de enero de 1946. Proseguía, sin embargo, la lucha por el poder al proponer el PCF una distribución de los ministerios entre comunistas y socialistas, lo cual no hubiese sido más que la justa consecuencia de la opinión que los franceses habían expresado democráticamente en las urnas. Pero los socialistas se negaron. Comprendían claramente que, al igual que Italia, Francia sólo disponía en aquella época de una soberanía limitada, y que Estados Unidos jamás concedería a un gobierno izquierdista los beneficios del Plan Marshall de reconstrucción económica que tanto necesitaba el país.

La posición de la Casa Blanca contradecía cada vez más la voluntad democráticamente expresada por el pueblo francés, que nuevamente concedió un rotundo respaldo al PCF en las elecciones nacionales de 1946 al otorgarle el mejor resultado de su historia (el 29% de los votos) mientras que el MRP y los socialistas mostraban, por su parte, un ligero retroceso. La tentación y la influencia del comunismo en Francia seguían siendo una realidad. En términos de importancia, la única fuerza política similar al PCF en todo el oeste de Europa era el poderoso Partido Comunista Italiano (PCI).

En Suiza, el Partido Comunista había sido declarado ilegal. Su homólogo británico no era más que una pequeña célula bajo control del Partido Laborista mientras que, en Bélgica, si bien los comunistas eran comparativamente más influyentes, sólo ocupaban algunos puestos menores en el gobierno. El PCF, por su parte, decía contar con cerca de un millón de miembros. Su órgano central, el diario L’Humanité, era en aquel momento, con su edición Ce Soir, el periódico más leído de Francia y el partido comunista controlaba las principales organizaciones juveniles –incluyendo la «Unión de Juventudes Republicanas»– así como los mayores sindicatos de trabajadores, principalmente la Confederación General del Trabajo (CGT).

El embajador de Estados Unidos en París, Jefferson Caffery, ferviente anticomunista, enviaba semana tras semana informes cada vez más alarmantes al presidente Truman. Washington y sus servicios secretos estaban convencidos de la necesidad de emprender una guerra secreta para desbaratar el PCF. El 26 de noviembre de 1946, el general Hoyt Vandenberg, director del CIG (la futura CIA), envió a Truman un memorando advirtiéndole que el poderío del PCF podía llevarlo a tomar el poder cuando quisiera: «Excluyendo la posibilidad de que pueda formarse un gobierno sin la participación de comunistas, el embajador Caffery sostiene (…) que los comunistas han ganado peso suficiente como para tomar el poder cuando les parezca oportuno».

Subrayaba Vanderberg que, según los servicios de inteligencia estadounidenses, el PCF no tenía sin embargo intenciones de alcanzar el poder mediante un golpe de Estado: «Su renuncia a tomar el poder por esa vía se explica por el hecho (1) que prefieren alcanzarlo por medios legales y (2) que sería contrario a la política actual del Kremlin» .

El Plan Bleu

Por iniciativa de las Fuerzas Especiales estadounidenses y del SAS británico [Special Air Service, principal cuerpo de operaciones especiales del ejército británico. Nota del Traductor.] se creó en Francia un ejército secreto, designado en código como «Plan Bleu» [En español, “Plan Azul”. NdT.], cuya misión consistiría en impedir clandestinamente la llegada del PCF al poder. En otras palabras, el Plan Bleu debía contrarrestar la “Amenaza Roja”. Un veterano de aquel ejército secreto, Victor Vergnes, recuerda que el impulso lo dieron los británicos inmediatamente después de la guerra. «Yo vivía entonces en Sete, en la casa del comandante Benet, un oficial de la DGER que había realizado misiones en la India. Muchas reuniones se desarrollaban por entonces en aquella casa.» El SAS, especializado en las guerras secretas, entró en contacto con el joven servicio francés de inteligencia, la Direction générale des études et recherches (DGER) [En español, Dirección General de Estudios e Investigaciones. NdT.], y pactó con ese órgano la instalación de un ejército secreto en el noroeste de Francia, en la región de Bretaña. Recuerda Vergnes que «un día, después de recibir la visita del teniente Earl Jellicoe del SAS, me dijo: “Estamos creando un ejército secreto, sobre todo en la región de Bretaña”.»

Las células de aquel ejército secreto se propagaron rápidamente por todo el territorio. Numerosos agentes y oficiales de la DGER formaban parte de aquel ejército clandestino. Hay que señalar que, bajo la dirección de André Devawrin, la DGER empleó a ex miembros de la Resistencia comunista. La presencia de estos en la DGER constituía, en opinión de los agentes más conservadores y sobre todo de los estadounidenses, un evidente riesgo para la seguridad, sobre todo tratándose de operaciones altamente secretas contra los comunistas franceses, como la Operación Plan Bleu. La DGER fue por lo tanto desmantelada en 1946 y sustituida por un nuevo servicio secreto militar, ya ferozmente anticomunista: el SDECE, encabezado por Henri Alexis Ribiere. Con la sustitución de la DGER por el SDECE, los comunistas perdían una importante batalla de la guerra secreta y se veían así ante un adversario mucho más peligroso. El SDECE reclutó anticomunistas formados en Grecia, durante la guerra civil de ese país, confirmando así un claro viraje a la derecha. «Los angloamericanos estaban en estrecho contacto con los conspiradores, sobre todo con Earl Jellicoe, que acababa de regresar de una campaña anticomunista en Grecia.»

Mientras masivas huelgas de inspiración comunista paralizaban Francia, los agentes del Plan Bleu se dedicaban en secreto a recoger entre industriales ricos los fondos que necesitaban para financiar su guerra secreta. «Yo me reuní con los hermanos Peugeot en sus oficinas», cuenta Vergnes recordando sus contactos con la industria automovilística. «Discutíamos sobre lo que convendría hacer en caso de huelgas y de ocupaciones generalizadas de fábricas. Estuvimos trabajando durante 2 meses en la elaboración de un plan detallado. Estábamos divididos en secciones y teníamos a nuestra disposición autos, garajes y hoteles.»

La tensión se incrementó en el país al producirse en las fábricas Renault una importante huelga, con apoyo del PCF y de la CGT. El primer ministro socialista Paul Ramadier ordenó congelar los salarios, en total contradicción con los reclamos de los trabajadores que exigían mejor remuneración. La situación estaba convirtiéndose en una prueba de fuerza. Los comunistas votaron contra el congelamiento de los salarios que proponía Ramadier mientras que los socialistas trataban de convencerlo de que no dimitiera cuando, el 4 de mayo de 1947, en una sorpresiva maniobra, Ramadier utilizó su condición de primer ministro para expulsar de su gobierno a todos los comunistas. Estupefactos, estos últimos no se inmutaron ante la noticia y la aceptaron, creyendo que sólo podía ser algo temporal. Pero los comunistas tendrían que esperar más de 30 años para volver al consejo de ministros. Sólo al cabo de mucho tiempo se descubrió que Washington había estado implicado en aquella maniobra. «El general Revers, jefe del Estado Mayor, reveló que el gobierno americano había presionado a Ramadier para que expulsara a los ministros del PCF.» Además, «los socialistas ya venían discutiendo el asunto de antemano con el embajador Caffery», quien dio a entender claramente a los socialistas franceses que no habría ayuda económica de Estados Unidos mientras los comunistas estuviesen en el gobierno .

Un mes después de haber expulsado de sus funciones a los ministros comunistas, los socialistas franceses arremetieron contra la derecha y la CIA y sacaron a la luz la existencia del ejército secreto Plan Bleu. El 30 de junio de 1947, el ministro del Interior socialista, Edouard Depreux, reveló el secreto y, para sorpresa general, anunció que en Francia se había creado un ejército clandestino de paramilitares de derecha a espaldas de los políticos y que la misión de aquella fuerza era desestabilizar el gobierno francés. «Hacia fines del año 1946 nos enteramos de la existencia de un red de resistencia parda, conformada por combatientes de extrema derecha, colaboradores de Vichy y monárquicos», explicó Depreux. «Tenían un plan secreto de acción llamado “Plan Bleu”, que debía entrar en aplicación a fines del mes de julio o el 6 de agosto [de 1947].»

Según las declaraciones altamente reveladoras del ministro del Interior, la CIA y el MI6 tenían proyectado, en colaboración con paramilitares franceses, la realización de un golpe de Estado para el verano de 1947. Aquellas revelaciones condujeron a una serie de arrestos e investigaciones. Entre los conspiradores detenidos estaba el conde Edmé de Vulpian. Su propiedad de «La Forêt», cerca de Lamballe, en la región de Bretaña, había servido de cuartel general para los últimos preparativos del golpe de Estado. El comisario a cargo de la investigación, Ange Antonini, descubrió allí «armas pesadas, órdenes de batalla y planes de operaciones». Aquellos documentos permitieron comprobar que, en el marco del Plan Azul, los conspiradores, quienes trataban de deteriorar el clima político ya tenso en Francia, habían planificado actos de terrorismo con los que pretendían acusar a la izquierda para crear condiciones favorables para su propio golpe de Estado, «estrategia de la tensión» que ya se había puesto en práctica en Grecia, Italia y Turquía. «Incluso habían previsto asesinar a De Gaulle para exacerbar el descontento público», agrega Roger Faligot, especialista francés en el estudio de los servicios secretos .

Si bien admiten que en Francia se financió una guerra secreta inmediatamente después del fin de la Segunda Guerra Mundial, otras fuentes niegan rotundamente la tesis del golpe de Estado de 1947. «Al revelar la existencia del Plan Bleu, Depreux estaba tratando de afectar a la derecha, después de haber asestado ya un golpe a la izquierda», declaró Luc Robert, personalmente implicado en la conspiración, al referirse a la expulsión de los comunistas del gobierno el mes anterior. «Por otro lado, era un intento de debilitar el ejército francés, que tenía tendencia a actuar por cuenta propia.» Asombrosamente, la investigación sobre la implicación del SDECE estuvo cargo del director del propio SDECE, Henri Ribiere. Este último concluyó que la culpabilidad recaía en la CIA y el MI6, que habían promovido el Plan Bleu aunque aparentemente nunca habían proyectado derrocar el régimen que se encontraba en el poder. «Las armas encontradas en todo el país habían sido pagadas por Londres y Washington. Pero habían sido entregadas para oponer resistencia contra los comunistas, no para fomentar un golpe de Estado», concluyeron los investigadores .

Por sugerencia del embajador Jefferson Caffery, quien supervisaba estrechamente la guerra secreta contra el comunismo en Francia, la CIA, después de las maniobras que habían llevado a la expulsión de los comunistas del gobierno a finales de 1947, se volvió entonces contra la CGT, columna vertebral del comunismo francés. En su memorando al presidente Truman, el general estadounidense Vandenberg subraya con razón que los «medios de acción [de los comunistas] por la fuerza o la presión económica a través de la CGT, como indica el embajador Caffery, los protegen principalmente contra una exclusión del gobierno» . La CIA logró crear una división en el seno de la CGT, organización dominada por los comunistas, sacando de ella a los moderados del sindicato Force Ouvriere, que la propia CIA financiaba a principios de los años 50 con más de medio millón de dólares al año .
Aquella operación debilitó considerablemente al PCF.

El último blanco de aquella guerra secreta, aunque no el menos importante, fue la policía francesa, que también sufrió los ataques de la CIA. Después de la expulsión de los ministros comunistas del gobierno se aplicó en toda la administración una purga que eliminó a todos los elementos de extrema izquierda, mientras que los anticomunistas más fervientes recibían promociones en el seno de la policía. Entre estos últimos se hallaba el comisario Jean Dides, quien había colaborado con la OSS [Office of Strategic Services, la antecesora estadounidense de la CIA. NdT.] durante la Segunda Guerra Mundial y que fue puesto a la cabeza de una policía secreta anticomunista conformada con paramilitares y dependiente del ministro del Interior Jules Moch. La embajada de Estados Unidos se felicitó por los progresos logrados y, a principios de 1949, envió al Departamento de Estado un cable anunciando que para «combatir la amenaza comunista, Francia ha organizado células de policías poco numerosos pero eficaces (…) Italia también está creando escuadrones de policía anticomunista bajo el control del ministro del Interior Mario Scelba, recurriendo a los cuadros de la antigua policía fascista.»

Paix et Liberté

Junto a otros dirigentes de las fuerzas policiales anticomunistas comprometidas con la guerra secreta en Europa Occidental, Dides participó habitualmente en las reuniones de «Paix et Liberté» [En español, Paz y Libertad. NdT.], estructura que la CIA controlaba por debajo de la mesa y encabezada por el anticomunista francés Jean-Paul David . El historiador estadounidense Christopher Simpson estima que las unidades clandestinas de acción como «Paix et Liberté» fueron fundadas y financiadas por la CIA durante la guerra fría a un costo de «fácilmente más de 1 000 millones de dólares al año» .

Con ramificaciones en varios países europeos, «Paix et Liberté» se encargaba de realizar en Europa Occidental las operaciones de guerra sicológica que la CIA concebía y de propagar las ideas anticomunistas mediante la impresión de carteles, financiando un programa de radio, distribuyendo proclamas y organizando manifestaciones específicas. La rama italiana, bautizada «Pace e Liberta» se hallaba bajo la dirección de Edgardo Sogno y tenía su cuartel general en Milán. En 1995, la investigación sobre la red Gladio permitió descubrir que Paix et Liberté había actuado bajo las órdenes directas de la OTAN. El ministro francés de Relaciones Exteriores Georges Bidault parece haber sugerido en 1953, durante una reunión del Consejo Atlántico de la OTAN, que Paix et Liberté realizara una reorganización de los servicios de inteligencia de la OTAN y que sirviera de base y motor a la coordinación de las acciones internacionales contra el Kominform . En su historia de la influencia de Estados Unidos en la Francia de posguerra, Irwin Wall consideró que, junto al sindicato francés Force Ouvrière, «Paix et Liberté representaba el principal ejemplo de una organización anticomunista popular promovida por la CIA en la Francia de los años 1950» .

La Rosa de los Vientos

La revelación de la existencia del Plan Bleu y su interrupción en 1947 no pusieron fin a la guerra secreta contra el comunismo. Por el contrario, el primer ministro socialista Paul Ramadier se las arregló para que sus leales dirigentes en el seno de los servicios secretos militares no se vieran implicados en el escándalo. Al amainar la tormenta, a fines de 1947, Ramadier ordenó al director del SDECE, Henri Ribiere, y a su adjunto, Pierre Fourcaud, que crearan un nuevo ejército secreto anticomunista con el nombre de código «Rose des Vents» [En español, Rosa de los Vientos. NdT.], en referencia a la estrella símbolo de la OTAN. El nombre resultó perfecto ya que, al establecerse la OTAN en París en 1949, el SDECE realizó su guerra secreta en estrecha colaboración con la alianza atlántica . Los combatientes de la sombra entendían todos que, en el contexto marítimo, la rosa de los vientos es la referencia debajo de la aguja de la brújula que indica el rumbo a seguir y que se usa para determinar las correcciones necesarias si el barco parece desviarse de su trayectoria.

En 1951, al intensificar la cooperación secreta con Estados Unidos, el SDECE abrió una oficina en Washington . Según el plan conjunto de lucha contra el comunismo en Europa Occidental que la CIA y la OTAN habían adoptado, el ejército llamado Rose des Vents tenía como misión, dentro del SDECE, localizar y combatir los elementos comunistas subversivos en el interior de la IV República. También debía planificar medidas de evacuación para proporcionar una base adecuada de repliegue en el extranjero. Sus hombres estaban entrenados para la realización de acciones de sabotaje, de guerrilla y de obtención de información de inteligencia en condiciones de ocupación enemiga. El territorio francés estaba dividido en numerosas zonas geográficas stay-behind en las que se mantenían células clandestinas y cada zona estaba bajo el control de un oficial del SDECE. Una base para el repliegue de un gobierno francés en el exilio fue instalada en Marruecos y el SDECE envió parte de sus archivos en microfilmes a Dakar, en Senegal .


Francois de Grossouvre (1918-1994) y Francois Mitterrand (1916-1996)
El más conocido de los combatientes de la Rose des Vents es quizás Francois de Grossouvre, quien sería consejero para operaciones especiales del presidente socialista Francois Mitterrand en 1981. Durante la Segunda Guerra Mundial, De Grossouvre se había enrolada en la milicia de Vichy. Posteriormente afirmaría que se había infiltrado en aquel cuerpo represivo para trabajar a favor de la Resistencia. El agente del SDECE Louis Mouchin, quien reclutó personalmente una buena cantidad de soldados de la sombra, contó un día cómo se había establecido el contacto con De Grossouvre: «Nuestro hombre en Lyon, Gilbert Union, quien durante la guerra había realizado misiones para el BCRA y era un amante de los automóviles, acabada de morir en un accidente automovilístico. Para reemplazarlo, el SDECE reclutó a Francois de Grossouvre en 1950.» Mouchin precisó que el reclutamiento de De Grossouvre no se debía solamente a su experiencia en la guerra sino también a sus contactos: «Su empresa, la azucarera Berger & Cie., nos ofrecía una cobertura muy buena. Tenía realmente excelentes contactos.»

Como consejero especial del presidente Mitterrand, De Grossouvre desempeñó un papel considerable en la guerra clandestina en Francia a principios de los años 1980. Pero en 1985 fue separado de sus principales funciones cuando su inclinación por el secretismo acabó por exasperar a los colaboradores más virtuosos de Mitterrand. Parece que, a pesar de ello, Mitterrand y De Grossouvre siguieron manteniendo buenas relaciones ya que cuando, como consecuencia de las revelaciones sobre la dimensión europea de Gladio, Mitterrand se vio en pleno centro del escándalo y tuvo que desmantelar la red francesa, «consultó primeramente a su “eminencia gris” Francois de Grossouvre» . En el momento de su muerto, no subsistía ya duda alguna sobre la participación de De Grossouvre en la guerra secreta. «Fue reclutado por los servicios secretos de espionaje francés y contribuyó a la edificación del Gladio, un plan apoyado por los americanos tendiente a crear un movimiento de resistencia armada contra una invasión de los soviéticos en Europa Occidental», decía la nota necrológica del diario británico The Economist, publicada cuando De Grossouvre, ya con 76 años, se «suicidó» en la sede de la presidencia de la República Francesa, el 7 de abril de 1994

El ex agente de la CIA Edward Barnes fungió como oficial de enlace con la red stay-behind Rose des Vents hasta 1956. Luego de las revelaciones de 1990 sobre los ejércitos secretos, Barnes recordó que no sólo Washington sino también los franceses temían que los comunistas tomaran el poder. «Un gran número de franceses querían estar listos para intervenir si algo pasaba.» Según Barnes, la primera motivación del Gladio francés era la resistencia ante una invasión soviética y la promoción de las actividades políticas anticomunistas en Francia «podía ser un objetivo secundario» . También según este ex agente de la CIA, el programa stay-behind francés consistía en «varias decenas» de hombres reclutados individualmente por la CIA para que cada uno creara a su vez su propia pequeña red. Si cada uno reclutaba y entrenaba a otros 10 hombres, como ya se ha visto en otros países, se puede deducir de las declaraciones de Barnes que el Gladio francés contaba alrededor de 500 soldados.

Es muy difícil determinar con exactitud la cantidad de participantes en aquella guerra secreta contra el comunismo. Después de que se descubriera la existencia de los ejércitos secretos de la CIA, la Intelligence Newsletter basada en París indicó que «un director del servicio de inteligencia francés de la época había ofrecido poner a la disposición de la CIA unos 10 000 “patriotas” entrenados y armados seleccionados entre los efectivos de las fuerzas armadas franceses» y entrenados para intervenir «en el caso hipotético de que un gobierno comunista llegara al poder». Barnes afirmó que la CIA «no tenía idea del número de hombres que aparecerían por todas partes. No había forma de calcularlo. Entre los que yo pude ver había tanto campesinos como gente de la ciudad o comerciantes.» La mayoría de ellos no necesitaban mucho entrenamiento porque ya habían peleado en la Segunda Guerra Mundial y habían realizado operaciones especiales tras las líneas enemigas por cuenta del BCRA .

Para garantizar la independencia material de los soldados de la sombra, la CIA y el SDECE habían diseminado escondites secretos de armas a través de todo el país. «Había montones de artefactos de todo tipo escondidos en lugares remotos, prácticamente todo lo que podíamos necesitar», incluyendo armas, explosivos, monedas de oro o bicicletas. Los transmisores de radio y los códigos eran la primera prioridad. En aras de garantizar la clandestinidad de la red, la regla era que las informaciones sólo podían conocerlas las personas estrictamente implicadas. Barnes precisó que él mismo no estaba autorizado a reunirse más que con una decena de personas reclutadas por la CIA «por temor a que alguien pudiera descubrir a esas personas a través de mí o descubrirme a mí a través de ellas. Usted no podía pedirle simplemente a un tipo “Desentiérrame eso, fulano”. Seguramente hubo bastantes confusiones. Algunos de aquellos tipos enterraban las cosas en cualquier parte y luego te indicaban un lugar diferente.»

Operación Demagnetize

El ministro italiano de Defensa sabía que el SDECE y la CIA estaban reclutando un ejército secreto para combatir a los comunistas. En octubre de 1951, en una carta al ministro de Defensa Marras, el general Umberto Broccoli indicaba que existían ejércitos de ese tipo en los Países Bajos, Bélgica, Noruega y Dinamarca y que «Francia ya había montado ese tipo de operaciones en Alemania y en Austria así como en su propio territorio, hasta los Pirineos» . ¿Hasta dónde se extendía aquella red francesa en la Austria y la Alemania ocupadas después de la derrota. No lo sabemos, pero al parecer existieron zonas controladas por las tropas francesas hasta que los aliados se retiraron de esos dos países. En su informe titulado «Un SID paralelo – El caso Gladio», el primer ministro italiano Giulio Andreotti confirmaba que los ejércitos anticomunistas secretos estaban en permanente contacto con la OTAN y que «redes de resistencia habían sido creadas por Gran Bretaña en Francia, en los Países Bajos, en Bélgica y probablemente también en Dinamarca y Noruega. Los franceses se encargaron de los sectores de Alemania y Austria que ellos controlaban así como de su propio territorio, hasta los Pirineos.»

Un memorando altamente secreto del Joint Chiefs of Staff, el Consejo del Estado Mayor Conjunto estadounidense, fechado el 14 de mayo de 1952 y titulado «Operación Demagnetize», explicaba detalladamente cómo había que realizar «operaciones políticas, paramilitares y sicológicas» para «reducir la influencia del partido comunista en Italia y (…) en Francia» . «El objetivo final de este plan es reducir el poder de los partidos comunistas, sus recursos materiales, su influencia en el seno de los gobiernos italiano y francés y particular sobre los sindicatos», precisaba la nota confidencial del Pentágono, «ello, con el objetivo de limitar lo más posible los riesgos de que el comunismo gane en extensión y amenace los intereses de Estados Unidos en ambos países». Los ejércitos secretos reclutados por la CIA y dirigidos por el SDECE eran conformados y entrenados en aquel contexto estratégico ya que, como especificaba el documento, «limitar la influencia de los comunistas en Italia y en Francia es un objetivo prioritario. Hay que alcanzarlo por todos los medios». La guerra había que librarla en el mayor secreto y no era «indispensable que los gobiernos italianos y franceses sean informados del plan “Demagnetize” ya que este [pudiera] ser visto como una violación de su soberanía nacional» .

El entrenamiento de los soldados clandestinos de la Rose des Vents se desarrollaba en varios lugares, en Francia y en el extranjero, en estrecha colaboración con las Fuerzas Especiales francesas, sobre todo con la 11ª Semi-brigada Paracaidista de Choque –11ª de Choque–, fuerza de comandos especializados en operaciones especiales. Ambos cuerpos mantenían estrechas relaciones y, varias veces, oficiales del 11º de Choque integraron la Rose des Vents. Al igual que el SAS, cuyos miembros efectuaban las operaciones secretas y trabajos sucios del MI6, el 11º de Choque servía al SDECE de brazo armado después de la Segunda Guerra Mundial. Según el especialista del Gladio francés Brozzu-Gentile, «los instructores de la red stay-behind francesa eran todos miembros del SDECE o cercanos a él» . En 1990, la prensa francesa reveló que los miembros del Gladio francés habían recibido entrenamiento en manejo de armas y en el uso de explosivos y de transmisores de radio en el Centro de Entrenamiento de la Reserva Paracaidista (CERP) del 11º de Choque en Cercottes, cerca de Orleáns, y en otros dos lugares de entrenamiento del 11º, uno en los Pirineos, cerca de la frontera española, y el otro en Calvi, en Córcega, no lejos del cuartel general del Gladio italiano en Cerdeña .

Debido a su condición de unidad de élite especializada en guerra secreta y trabajos sucios, el 11º de Choque operaba sobre todo en Indochina y en África, donde la Francia de la posguerra trataba desesperadamente de conservar sus colonias de Vietnam y Argelia. «La unidad a cargo de los trabajos sucios, la punta de lanza de las operaciones clandestinas durante la guerra de Argelia de 1954 a 1962 era claramente el 11º Batallón de Paracaidistas de Choque», indicó el especialista en servicios secretos Roger Faligot . En 1954, 300 hombres de esa fuerza especial fueron desplegados en Argelia. La mayoría tenía una buena experiencia en misiones clandestinas y contraguerrilla ya que venían directamente de Vietnam, donde Francia había tenido que renunciar a sus colonias aquel mismo año, a raíz de la derrota de Dien Bien Phu. Uno de los más famosos miembros del 11º fue Yves Guerain-Serac, un célebre soldado de la sombra que había servido en Corea y en Vietnam y que más tarde estuvo directamente implicado en las operaciones del ejército anticomunista secreto portugués. Desde su célula, el soldado del Gladio italiano y terrorista de extrema derecha Vincenzo Vinciguerra confesó su admiración por la personalidad fascinante y las inigualables habilidades de Guerain-Serac como estratega del terror .

Operación Résurrection

A medida que se intensificaban la guerra secreta contra los comunistas en Francia y la guerra contra el Frente de Liberación Nacional en Argelia, aquella estrategia mostró sus límites cuando los políticos de París perdieron el control sobre los soldados de la sombra, lo cual provocó en el Francia una grave crisis que precipitó el fin de la IV República. La lucha por la independencia de Argelia comenzó verdaderamente en mayo de 1958. El debilitado gobierno de la IV República no sabía bien cómo reaccionar mientras que los servicios secretos y los militares franceses estaban firmemente decididos a hacer lo que fuera para que Argelia siguiera siendo una colonia francesa. En las filas del SDECE y del ejército muchos consideraban a los responsables políticos de la IV República «débiles, corruptos o corruptibles, una categoría de hombres pusilánimes y dispuestos a abandonar Argelia y huir de allí» . Cuando el FLN ejecutó los primeros prisioneros franceses, los estrategas de la guerra secreta en los servicios secretos franceses y en el ejército comenzaron a fomentar un golpe de Estado para reemplazar el gobierno de París por otro régimen.

El 11º de Choque desempeñó entonces un importante papel a ambos lados de la línea del frente. El 24 de mayo de 1958, soldados con base en Calvi, en la costa norte de Córcega, emprendieron la primera fase de la operación con el despliegue de comandos de paracaidistas en toda la isla. Pronto corrió el rumor que los soldados de la sombra pensaban derrocar el gobierno legítimo y poner en el poder al general De Gaulle. Otros miembros del 11º, que no aprobaban aquella guerra antidemocrática contra el gobierno de París, abandonaron aquel mismo día la base de Cercottes y se agruparon para defender los blancos y objetivos amenazados por los conspiradores gaullistas y por las unidades paramilitares que los apoyaban . Uno de aquellos blancos era el propio jefe del SDECE, el general Paul Grossin. Cuando este último tuvo conocimiento del plan, ordenó inmediatamente que la sede del SDECE, en el parisino Boulevard Portier, fuese protegida por elementos del 11º que se mantenían fieles a él. Francia se sumió en el caos durante aquel mes de mayo de 1958. El jefe de la DST (la Dirección de Vigilancia del Territorio, siglas en francés.), Roger Wybot estaba a punto de activar un plan secreto anticomunista bautizado «Operación Résurrection». Aquel plan, que incluía esencialmente el lanzamiento en paracaídas de tropas del 11º de Choque, consistía en controlar en muy poco tiempo los centros vitales de París: el ministerio del Interior, la sede de la policía, los edificios de la televisión y la radio, las centrales eléctricas y otros lugares estratégicos de la capital. «El plan preveía también el arresto de cierto número de personalidades políticas, entre las que se encontraban Francois Mitterrand, Pierre Mendes France, Edgar Faure, Jules Moch y todos los cuadros del partido comunista.»

Pero el 27 de mayo, «apenas unas horas antes del inicio de la Operación Résurrection contra la capital francesa», De Gaulle anunció que había «iniciado el procedimiento regular necesario para el establecimiento de un gobierno republicano» . Una larga serie de acciones, rápidas y capitales, se produjeron entonces, sellando la suerte de la IV República. El 28 de mayo, el presidente de la República René Coty declaró que había llamado a De Gaulle a conformar un gobierno. En sólo 24 horas, el general se presentó ante la Asamblea Nacional y solicitó plenos poderes para gobernar por decreto durante 6 meses, impuso a los diputados 4 meses de «vacaciones» y solicitó la posibilidad de presentar él mismo un proyecto de nueva Constitución. Las propuestas del general fueron aceptadas por 329 votos contra 224. «La IV República prefirió suicidarse antes de que la asesinaran […] el ejército y sus servicios de seguridad.»

Muchos de los militares y miembros de los servicios secretos que habían apoyado el golpe de De Gaulle esperaban que el general optara firmemente por la «Argelia francesa», o sea que hiciera cualquier cosa para que Argelia se mantuviera bajo la tutela colonial de Francia. Para su gran asombro, De Gaulle, con el respaldo de numerosos políticos de la IV República, proclamó el derecho de los argelinos a la autodeterminación, lo que llevó a la independencia de Argelia en 1962. Los soldados de la sombra estaban furiosos. «Siguiendo el ejemplo del general De Gaulle, los presidentes de la IV República se apartaron progresivamente de sus servicios secretos hasta no considerarlos ya como una carta de triunfo sino una carga.»

Los combatientes de los ejércitos secretos estaban divididos. ¿Debían seguir las órdenes de De Gaulle y retirarse de Argelia o luchar contra el gobierno francés? La traición final del 11º de Choque se produjo en 1961, cuando la mayor parte de sus miembros optaron por la Argelia francesa y, para promover su política, fundaron junto a oficiales del ejército francés la Organización del Ejército Secreto (OAS, siglas en francés.). Los dos objetivos declarados de la OAS eran: conservar el control de la Argelia colonial, lo cual implicaba proseguir por todos los medios la lucha contra el FLN, a pesar de las órdenes que llegaran de París; derrocar la V República del presidente De Gaulle y reemplazarla por un Estado autoritario y resueltamente anticomunista.

El golpe de Estado de los generales

La OAS pasó a la acción el 22 de abril de 1961, cuando 4 generales del ejército francés encabezados por el general Challe tomaron el poder en Argelia esperando mantenerla bajo control francés. Al parecer, soldados del ejército stay-behind de la OTAN, respaldado por la CIA, que se habían unido a la OAS estuvieron implicados en aquel golpe de Estado. Los combatientes de la sombra «se unieron a un grupo de generales que resistían, a veces de forma violenta, a los intentos de De Gaulle de negociar la independencia de Argelia y el fin de la guerra», escribió el autor estadounidense Jonathan Kwitny en su artículo sobre los ejércitos secretos en Europa Occidental . Habría que investigar más a fondo sobre esa implicación de la red stay-behind francesa en el golpe de Estado de 1961, que constituye uno de los episodios más delicados de la historia de la guerra clandestina en Francia. Las pruebas de las que hoy disponemos indican que los ejércitos stay-behind desempeñaron un papel en los putschs de 1967 en Grecia, de 1980 en Turquía y en el que fracasó en derrocar el gobierno francés en 1961 .

Todo conduce a la conclusión de que aquel golpe de Estado fomentado contra De Gaulle había recibido la aprobación de la CIA y de su director Allen Dulles, así como de los partidarios de la guerra secreta en el seno de la OTAN y del Pentágono en Washington. Inmediatamente después de la intentona golpista, «voceros del Elíseo» [la sede de la presidencia francesa, NdT.] habían dado a entender «que el complot urdido por los generales había tenido el respaldo de los responsables más ferozmente anticomunistas del ejército y del gobierno americanos», según se publicó en el Washington Star. «Tanto en París como en Washington, los hechos están ahora comprobados, aunque nunca se reconocerán públicamente», escribió Claude Krief, ya en mayo de 1961, en el semanario francés L’Express. «Los más altos personajes del Estado francés lo admiten naturalmente en privado: la CIA desempeñó un papel directo en el golpe de Estado de Argel, y con certeza influyó mucho en la decisión del general Challe de realizar el putsch.» Poco antes de los hechos, Challe había ocupado las funciones de comandante en jefe de las fuerzas aliadas en Europa Central, lo cual implicaba estrechos vínculos no sólo con el Pentágono y con representantes de Estados Unidos sino también con la red stay-behind de la OTAN, así como contactos cotidianos con oficiales del ejército estadounidense. Challe había actuado por lo tanto, concluía Krief, bajo las órdenes directas de la CIA: «Todos los que lo conocen bien están profundamente convencidos de que la CIA lo animó a continuar por ese camino» .

En el momento en que Krief publicó su artículo sobre el golpe de Estado fomentado contra el general De Gaulle con el respaldo de la CIA, la existencia de los ejércitos secretos stay-behind no se había revelado aún. Al analizar la guerra clandestina internacional, Krief indicaba sin embargo que 10 días antes del golpe, el 12 de abril de 1961, una reunión secreta se había desarrollado en Madrid, con la participación de «numerosos agentes en representación de diferentes países, entre ellos varios de los conspiradores de Argel quienes comunicaron sus planes a los agentes de la CIA también presentes». En aquella reunión, los estadounidenses al parecer declararon coléricamente que la política que estaba aplicando De Gaulle «paralizaba a la OTAN y hacia imposible la defensa de Europa» y presuntamente garantizaron a los generales golpistas, a Challe entre ellos, que si ellos o sus sucesores triunfaban, Washington reconocería el nuevo gobierno en 48 horas .

De Gaulle, quien venía maniobrando para que Francia y Europa fuesen menos dependientes de Estados Unidos y de la OTAN, se enfureció ante la hipocresía de la CIA. No se sabe si el presidente Kennedy, enfrascado por entonces en el desembarco del 15 abril en Bahía de Cochinos que debía permitir el derrocamiento de Fidel Castro, había sido informado o no del golpe de Argel. Sólo se sabe que Kennedy estaba muy irritado debido al fracaso de la CIA en Cuba y que Washington no se apresuró a reconocer el régimen que los generales habían instaurado en Argel, régimen que se derrumbó en 4 días. El primer diario francés, Le Monde, resumió el asunto de la siguiente manera: «El comportamiento de Estados Unidos durante la reciente crisis no fue particularmente acertado. Parece demostrado que agentes americanos más o menos estimularon a Challe» mientras que «por supuesto, Kennedy ignoraba totalmente la situación» .

...sigue en la parte 2



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