En apoyo de lo afirmado, los papeles, actas, correspondencia, etc. Que podrían dar una luz acerca de las verdaderas actividades y carácter de la logia oriental, desaparecieron y nadie volvió a verlos jamás, pero hay un informe que lleva la firma del oriental Ramón Masini en una biografía suya sobre Fructuoso Rivera, el primer presidente uruguayo, publicada por 1840 en Río de Janeiro y vuelta a ver la luz en el siglo XX a través de la Revista Histórica – Nº 124/126 – Cfr. Pg. 495 – donde se dice que esos papeles “se perdieron” en un viaje a Rio de Janeiro a donde los llevaba el tripulante José Vidal y Medina. Esto, según palabras que Masini habría recogido de Santiago Vázquez, un masón y personaje siniestro, al que no podría creerle nadie.
Ante esta situación cabrían algunas prudentes preguntas: ¿Qué tenían que hacer esos papeles en el Brasil? ¿Iban hacia allí realmente, o el viaje era a Inglaterra?, ¿Quién dispuso, y porqué, que esa documentación se sacara del Uruguay? ¿Qué tenía de malo que esos papeles siguieran en el lugar de origen? ¿A quién o a quiénes comprometían quince años o más de su fecha? Eso solamente podría responderlo alguno de los protagonistas, pero todos ellos ya están todos muertos.
Inscripción masonica en la Fuente de la Plaza Matríz en Montevideo
Pero hay otros misterios enlazados a esa logia: si aceptamos que Alvear se refugió en el Brasil en 1815 y de allí paso a Montevideo con el fin de apoyar a Lecor en su conquista de la Provincia Oriental; si en su grupo estaban Nicolás Herrera, Lucas José Obes, Iriarte y el último de los hermanos Cabrera, todos lanzados a ejercitar venganza contra las Provincias Unidas y financiados amorosamente por su “padre” Lecor; si estos, especialmente Cerrera e Iriarte, bajo el caudillaje paternalista de Alvear, y los dos, Iriarte y Alvear, fueron los co-fundadores de la Logia Caballeros Orientales, en la que Santiago Vázquez era “Vara Alta” (grado masónico de la Logia de los Caballeros Orientales) a la vez que era un conocido unitario y masón del equipo rivadaviano, está claro que acá hay un debe por parte de nuestra historiografía. Un hueco que es preciso investigar...
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