No importa cuán grande haya sido su error o falta, al intervenir:
1- Respira
2- Pregúntate: ¿Qué es lo que realmente quieres que cambie, la conducta o el niño?
3- Conecta: primero con tu corazón, luego con el suyo. Contacto visual (sigue tu intuición)
4- Al corregir enfócate en el error, no en su esencia (Ejemplos de cómo dañar su esencia: "¡qué burro/torpe/tonto/inutil eres!" "vete de aquí, no te quiero"

.
5- Pregúntate: ¿Estoy contribuyendo para que la falta se repita? ¿Cómo? ¿Qué tendría que cambiar en mí para apoyar a que se corrija el comportamiento? Hazlo.
Nuestros hijos nos regalan oportunidades de oro todos los días. Te invitamos a que dediques HOY a conectar con tus hijos. Compártenos qué momentos mágicos creaste con ellos!
Si te sirvió esta información, compártela. Los niños de ahora te lo agradecerán.