Publicado por Felipe Schipani
Durante la campaña electoral del pasado año, de cara al plebiscito que promovimos desde la Comisión para Vivir en Paz, tuvimos la oportunidad de debatir en varias oportunidades con la Dra. Fabiana Goyeneche, vocera la de la Comisión No a la Baja, que se oponía a la reforma planteada.
Recuerdo que en cada uno de los debates, Goyeneche marcaba la diferencia entre la procedencia de ambos. Ella decía ser una militante social, sin militancia política partidaria, que había llegado casi de casualidad a la Comisión No a la Baja. A mí y a muchos de los que integrábamos la Comisión para Vivir en Paz nos achacaba ser militantes de un partido político.
Mientras ella únicamente perseguía el fin de defender a los jóvenes de este país y sus derechos humanos, nosotros los políticos, solo buscábamos un rédito electoral con la reforma constitucional.
Dos meses después de pasado el plebiscito, en el que faltaron 75 mil votos para que se aprobara, la Dra. Goyeneche, que había tenido una enorme exposición pública en la campaña, pasó a integrar la fórmula ganadora del FA a la Intendencia de Montevideo. Cabe preguntarse, si abruptamente le surgió la vocación política partidaria, o si se camufló de militante social y ocultó en la campaña por el plebiscito, su filiación política.
Cualquier extremo es meritorio, ya sea por haber hecho una carrera política brutalmente fugaz, o por habernos engañado a todos con su perfil de militante social independiente.
Siempre es saludable que haya gente joven que se involucre en la militancia, y en ese sentido es una buena noticia que la Dra. Goyeneche hoy sea una importante dirigente del Frente Amplio, y ocupe una responsabilidad de primera línea en la Intendencia de Montevideo. ¡Bienvenida a la política!
Lo que uno lamenta, es que pasado el plebiscito, todos los impulsores del no, bajaran las banderas que enarbolaron durante años, después de la legitimidad obtenida en las urnas.
Máxime cuando los problemas persisten, se agudizan y el gobierno no da en el clavo con la solución.
¿Dónde estaba la Dra. Goyeneche cuando la jerarca del Sirpa propuso que los menores recluídos
que cumplan 18 años pasen a las cárceles de adultos?
¿Por qué no escuchamos a la Dra. Goyeneche expresarse en torno a los informes de la Institución de Derechos Humanos, que siguen denunciando una flagrante violación de los derechos humanos de los jóvenes de la Colonia Berro?
¿Por qué la Dra. Goyeneche no ha hecho una sola mención a la golpiza de la patota sindical encabezada por Joselo López?
¿Será que la militante social independiente, devenida repentinamente en apparátchik del Frente Amplio, no quiere molestar a su gobierno?
Quiero pensar que sean las alturas del Palacio Municipal, las que no la dejan percibir la realidad.
Durante la campaña electoral del pasado año, de cara al plebiscito que promovimos desde la Comisión para Vivir en Paz, tuvimos la oportunidad de debatir en varias oportunidades con la Dra. Fabiana Goyeneche, vocera la de la Comisión No a la Baja, que se oponía a la reforma planteada.
Recuerdo que en cada uno de los debates, Goyeneche marcaba la diferencia entre la procedencia de ambos. Ella decía ser una militante social, sin militancia política partidaria, que había llegado casi de casualidad a la Comisión No a la Baja. A mí y a muchos de los que integrábamos la Comisión para Vivir en Paz nos achacaba ser militantes de un partido político.
Mientras ella únicamente perseguía el fin de defender a los jóvenes de este país y sus derechos humanos, nosotros los políticos, solo buscábamos un rédito electoral con la reforma constitucional.
Dos meses después de pasado el plebiscito, en el que faltaron 75 mil votos para que se aprobara, la Dra. Goyeneche, que había tenido una enorme exposición pública en la campaña, pasó a integrar la fórmula ganadora del FA a la Intendencia de Montevideo. Cabe preguntarse, si abruptamente le surgió la vocación política partidaria, o si se camufló de militante social y ocultó en la campaña por el plebiscito, su filiación política.
Cualquier extremo es meritorio, ya sea por haber hecho una carrera política brutalmente fugaz, o por habernos engañado a todos con su perfil de militante social independiente.
Siempre es saludable que haya gente joven que se involucre en la militancia, y en ese sentido es una buena noticia que la Dra. Goyeneche hoy sea una importante dirigente del Frente Amplio, y ocupe una responsabilidad de primera línea en la Intendencia de Montevideo. ¡Bienvenida a la política!
Lo que uno lamenta, es que pasado el plebiscito, todos los impulsores del no, bajaran las banderas que enarbolaron durante años, después de la legitimidad obtenida en las urnas.
Máxime cuando los problemas persisten, se agudizan y el gobierno no da en el clavo con la solución.
¿Dónde estaba la Dra. Goyeneche cuando la jerarca del Sirpa propuso que los menores recluídos
que cumplan 18 años pasen a las cárceles de adultos?
¿Por qué no escuchamos a la Dra. Goyeneche expresarse en torno a los informes de la Institución de Derechos Humanos, que siguen denunciando una flagrante violación de los derechos humanos de los jóvenes de la Colonia Berro?
¿Por qué la Dra. Goyeneche no ha hecho una sola mención a la golpiza de la patota sindical encabezada por Joselo López?
¿Será que la militante social independiente, devenida repentinamente en apparátchik del Frente Amplio, no quiere molestar a su gobierno?
Quiero pensar que sean las alturas del Palacio Municipal, las que no la dejan percibir la realidad.