InicioInfo[inteligencia colectiva]-Dioses griegos 1ra parte
Esquema de la primera parte para Taringuero Nivel 5




Caos



En algunos relatos cosmogónicos griegos, el Caos es aquello que existe antes que el resto de los dioses y fuerzas elementales, es decir, el estado primigenio del cosmos infinito. El término procede del griego antiguo Χάος, ‘espacio que se abre’, o ‘hendidura’, y procede del verbo χάω, que en formas derivadas significa ‘bostezar’, ‘abrirse una herida’ o ‘abrirse de una caverna’. En el siglo V a. C. se lo identificó con el aire, adquiriendo solo tardíamente el sentido de «confusión elemental», con Ovidio (Metamorfosis I, 7: «rudis indigestaque moles»)

Hijos de CAOS



Nix




En la mitología griega, Nix, Nyx o simplemente Noche (en griego antiguo, Νύξ) era la diosa primordial de la noche. También es llamada Nicte, y en los textos romanos que tratan este tema griego, su nombre se traduce como Nox.

Érebo


En la mitología griega, Érebo (en griego antiguo Ἔρεβος Érebos, ‘oscuridad’, ‘negrura’ o ‘sombra’) era un dios primordial, personificación de la oscuridad y la sombra, que llenaba todos los rincones y agujeros del mundo. También se le llamaba Skotos (Σκότος). Se decía que sus densas nieblas de oscuridad rodeaban los bordes del mundo y llenaban los sombríos lugares subterráneos. Era descendiente de Caos solo, hermano de Nix y padre con esta de Éter y Hemera.

La tradición órfica afirmaba que Érebo era hijo de Chronos y Ananké. Autores latinos atribuyeron gran cantidad de descendientes a Érebo y Nix. Moros, Caronte, Eros, Eleos, Ftono, Geras y las Keres se contaban entre ellos.

Gea



Gea (del latín Gæa) o Gaya alternativamente Gaia griego antiguo: Γαῖα , romanización: Gaĩa, pronunciación: clásica: [ɡá͜ɪ̀a] Koiné: [ɟˈɛːa] bizantina: [ʝˈea] de Ge griego antiguo: Γῆ , romanización: Gễ, literalmente: «Tierra» es la diosa primigenia que personifica la Tierra en la mitología griega. Es una deidad primordial y ctónica en el antiguo panteón griego, considerada la Tierra Madre, de lo que la referencia más antigua es el griego micénico ma-ka, escrito en alfabeto silábico lineal B.

Su equivalente en el panteón romano era Terra o Tellus Mater. Los romanos, a diferencia de los griegos, no distinguían sistemáticamente una Titánide Tierra (Tierra) de una diosa del grano, Ceres.

La Teogonía de Hesíodo cuenta cómo, tras el Caos, surgió Gea «la de amplio pecho», la eterna fundación de los dioses del Olimpo. De su propio ser, «sin mediar el grato comercio», trajo a Urano, el cielo estrellado, su igual, para cubrirla a ella y a las colinas, y también a Ponto, la infructuosa profundidad del mar. Pero tras esto, como cuenta Hesíodo:

acostada con Urano, alumbró a Océano de profundas corrientes, a Ceo, a Crío, a Hiperión, a Jápeto, a Tea, a Rea, a Temis, a Mnemósine, a Febe de áurea corona y a la amable Tetis. Después de ellos nació el más joven, Crono, de mente retorcida, el más terrible de los hijos y se llenó de un intenso odio hacia su padre.


Urano



En la mitología griega, Urano (en griego antiguo, Οὐρανός, Ouranos, que significa ‘cielo’, ‘firmamento’; latinizado, Uranus) es un dios primordial personificador del cielo. Su equivalente en la mitología romana era Caelus. En la griega, Urano era hijo y esposo de Gea, la Madre Tierra, que, según cuenta Hesíodo en la Teogonía, había concebido a Urano por sí misma. Urano y Gea fueron los padres de la primera generación de Titanes, así como los ancestros de la mayoría de los dioses griegos; sin embargo, ningún culto específico de Urano sobrevivió en la época clásica. El dios no aparece entre los motivos usuales de las ilustraciones de la cerámica griega antigua. Con todo, Gea, Urano y Estigia podían ser reunidos en solemnes invocaciones en la épica homérica.

En los poemas homéricos, ὁ οὐρανός es, a veces, la divinidad a la que los héroes invocan, y otras veces es simplemente un nombre alternativo del Olimpo en tanto que hogar colectivo de los dioses, como ocurre al final del libro I de la Ilíada, cuando Tetis surge del mar para suplicar a Zeus:

[...] saliendo de entre las olas del mar, subió muy de mañana al gran cielo y al Olimpo, y halló al largovidente Cronión sentado aparte [...]
Ilíada, I, 495 y ss.10


Dice esto William Sale:

Ολύμπους se usa casi siempre para ese hogar, pero οὐρανός alude a menudo al cielo natural que hay por encima de nosotros, sin alusión alguna a que los dioses vivieran allí.
Homeric Olympus and its formulae (El Olimpo homérico y las expresiones relacionadas con él)


Éter


Éter luchando contra un gigante


En la mitología griega, Éter (griego antiguo: Αἰθήρ, romanización: Aithḗr, pronunciación: a͜ɪtʰɛː́r (clásica), ɛːtʰˈeːr (koiné), eθˈir (bizantino)) es un elemento, más puro y más brillante que el aire, y a la vez la región que ocupa este elemento. También es la personificación de dicho elemento.

Hémera o Hemera



En la mitología griega, Hemera o Hémera (en griego antiguo Ἡμέρα Hêméra, ‘día’) era una diosa primordial (Protogonos) y la personificación femenina del día. También era llamada Amar (Αμαρ, ‘día’). Los romanos le dieron el nombre de Dies.

Según Hesíodo era hija de Érebo (la Oscuridad) y Nyx (la Noche). Cicerón opina que Dies debe lógicamente ser un dios, si Urano lo es. El poeta Baquílides afirma que sus padres eran Nyx y Chronos, pero Higino menciona en su prefacio a las Fábulas que surgió del Caos y que Nyx era su hermana.

Hemera era la equivalente femenina de su hermano y consorte de Éter (la Luz), pero ninguno de ellos figuraba activamente en la mitología o el culto. Según Higino, fue madre con Éter de Talasa, la diosa primordial del mar y también de Gea y Urano.

Como diosa del día, Hemera salía del Tártaro justo cuando Nyx entraba en él, y ésta volvía a salir cuando Hemera regresaba.

allí donde la Noche y la Luz del día se acercan más y se saludan entre ellas pasando alternativamente el gran vestíbulo de bronce. Cuando una va a entrar, ya la otra está yendo hacia la puerta, y nunca el palacio acoge entre sus muros a ambas, sino que siempre una de ellas fuera del palacio da vueltas por la tierra y la otra espera en la morada hasta que llegue el momento de su viaje.


Pausanias parece confundirla con Eos cuando dice que secuestró a Céfalo. Pausanias hace esta identificación con Eos tras mirar los azulejos de pórtico real en Atenas donde se ilustraba el mito de Eos y Céfalo. Vuelve a hacer esta identificación en Amiclas y en Olimpia tras observar las estatuas e ilustraciones en las que aparece Eos (Hemera).

Hijos de GEA Y URANO



Hecatónquiros



Pronunciación:


En la mitología griega, los Hecatónquiros o Hecatónqueros (en griego, Έκατόνχειρες Hekatonkheires o Έκατόνταχειρας Hekatontakheiras: ‘los de cien manos’), conocidos también como Centimanos (del latín Centimani), eran gigantes con 100 brazos y 50 cabezas, hijos de Gea y Urano. Su padre los arrojó al Tártaro, pero fueron rescatados por Cronos, al que ayudaron a castrar y derrocar a Urano. Tras ayudar a Cronos éste les encerró de nuevo en el Tártaro, donde permanecieron guardados por Campe hasta que Zeus los rescató. Durante la Guerra de los Titanes, arrojaban rocas de cien en cien a los Titanes.

Al terminar la guerra los Hecatónquiros se establecieron en palacios en el río Océano, convirtiéndose en los guardianes de las puertas del Tártaro, donde Zeus había encerrado a los Titanes.

En la Ilíada hay una historia, que no se encuentra en ningún otro sitio, que cuenta que en algún momento los dioses estaban intentando derrocar a Zeus, y éste llegó a ser encadenado por Hera, Atenea y Poseidón, pero fracasaron cuando Tetis invocó a Briareo y a los demás Hecatónquiros, y éstos acudieron en ayuda de Zeus.

A veces se considera a los Hecatónquiros como deidades del mar, y puede que provengan de los pentekonter, barcos con cincuenta remeros.

Los Hecatónquiros eran Briareo (‘fuerte’), Giges y Coto. Homero también se refirió a Briareo como Egeón (‘cabruno’), que era el padre, también dios del mar.

Erinias



En la mitología griega, las Erinias (en griego antiguo Έρινύες Erinýes, de etimología desconocida) son personificaciones femeninas de la venganza que perseguían a los culpables de ciertos crímenes. También se las llamaba Euménides (en griego antiguo Εύμενίδες, ‘benévolas’), antífrasis utilizada para evitar su ira cuando se pronunciaba su verdadero nombre. Según la tradición, este nombre se habría empleado por primera vez tras la absolución de Orestes por el Areópago (descrita más adelante), y más tarde se usó para aludir al lado benigno de las Erinias.

En Atenas también se utilizaba eufemísticamente la perífrasis σεμναί θεαί semnaí theaí, ‘venerables diosas’. Asimismo se aludía a ellas como χθόνιαι θεαί chthóniai theaí, ‘diosas ctónicas’, y se les aplicaba el epíteto Praxídiceas (Πραξιδίκαι), ‘ejecutoras de las leyes’. En la mitología romana se les conoce como Furias (en latín Furiæ o Diræ, ‘terribles’).

Es posible que ya estuvieran documentadas en las tablillas micénicas de lineal B bajo la forma del teónimo E-ri-nu

Meliades



En la mitología griega, las melias o melíades eran las ninfas de los fresnos. El fresno que se da en las montañas de Grecia es el fresno de flor.

Estas dríades fueron engendradas por Gea al ser fertilizada por los genitales de Urano arrojados por Crono. Son hermanas de las Furias, de los Gigantes y de Afrodita. La más importante de las melíades es Melia. De los fresnos de las melíades surgió la raza de la Edad de Bronce.

Titanes




En la mitología griega, los titanes —masculino— y titánides —femenino— (en griego antiguo Τιτάν, plural Τιτᾶνες) eran una raza de poderosos dioses que gobernaron durante la legendaria edad de oro.

Los titanes fueron doce desde su primera aparición literaria, en la Teogonía de Hesíodo; aunque en su Biblioteca mitológica, Apolodoro añade una decimotercera: Dione, desdoblamiento de la titánide Tea.

Ciclopes

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En la mitología griega, los Cíclopes (en griego Κύκλωψ Kýklops, plural Κύκλωπες Kýklopes, que viene de κύκλος kyklos, ‘rueda’, ‘círculo’ y ὤψ ops, ‘ojo’) eran los miembros de una raza de gigantes con un solo ojo en mitad de la frente.

Los Gigantes

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En la mitología griega, los gigantes (en griego antiguo Γιγάντες, ‘nacidos de la tierra’) son personajes caracterizados por su estatura y fuerza excepcionales. Conviene distinguir entre ellos a los gigantes de la mitología primordial, hijos de Gea, de los concebidos posteriormente.

Los gigantes suelen ser descritos como gigantescos seres humanoides con serpientes en vez de piernas.

Hija de Urano (Afrodita)

Afrodita



Afrodita (en griego antiguo, Ἀφροδίτη) es, en la mitología griega, la diosa de la belleza, el amor, el deseo y la reproducción. Aunque a menudo se alude a ella en la cultura moderna como «la diosa del amor», es importante señalar que antiguamente no se refería al amor en el sentido cristiano o romántico.

Hijo de afrodita (Eros)


Eros

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En la mitología griega, Eros (en griego antiguo Ἔρως) era el dios primordial responsable de la atracción sexual, el amor y el sexo, venerado también como un dios de la fertilidad. En algunos mitos era hijo de Afrodita y Ares, pero según El banquete de Platón fue concebido por Poros (la abundancia) y Penia (la pobreza) en el cumpleaños de Afrodita. Esto explicaba los diferentes aspectos del amor.

A veces era llamado, como Dioniso, Eleuterio (Ἐλευθερεύς), ‘el libertador’. Su equivalente romano era Cupido (‘deseo’), también conocido como Amor.

De acuerdo con la tradición iniciada por Eratóstenes, Eros era principalmente el patrón del amor entre hombres, mientras Afrodita presidía sobre el amor de los hombres por las mujeres. Su estatua podía encontrarse en las palestras, uno de los principales lugares de reunión de los hombres con sus amados, y a él hacían sacrificios los espartanos antes de la batalla. Meleagro recoge este papel en un poema conservado en la Antología Palatina:

«La reina Cipria, una mujer, aviva el fuego que enloquece a los hombres por las mujeres, pero el propio Eros convence la pasión de los hombres por los hombres.»


LOS TITANES


Temis



En la mitología griega, Temis (en griego Θεμις Themis, que significa ‘ley de la naturaleza’ más que ‘autoridad humana’) es mencionada por Hesíodo entre los seis hermanos y las seis hermanas hijos de Gea y Urano. Entre estos Titanes del mito primordial, pocos fueron venerados en santuarios específicos en la época clásica, y Temis era tan antigua que los seguidores de Zeus afirmaban que fue con él con quien tuvo a las tres Parcas. Un fragmento de Píndaro, sin embargo, cuenta que las Moiras ya estuvieron presentes en las nupcias de Zeus y Temis, y que de hecho brotaron con Temis de los manantiales del Océano que circundaba el mundo, y lo acompañaron por el brillante camino solar a ver a Zeus en el Olimpo. Con Zeus concibió a las Horas, Eunomia, Dice e Irene. Temis estuvo presente en Delos como testigo del nacimiento de Apolo.

Crios


En la mitología griega, Crío (en griego antiguo Κρεῖος o Κρίος) era uno de los Titanes en la lista dada por Hesíodo en su Teogonía, un hijo de Urano y Gea. El menos individualizado de ellos, fue derrocado en la Titanomaquia. M. L. West ha sugerido cómo Hesíodo rellenó el complemento de los Titanes a partir del grupo central: añadiendo tres figuras procedentes de la tradición arcaica de Delfos, Ceo, Febe (cuyo nombre asumió Apolo con el oráculo) y Temis. Entre otras posibles interpolaciones de Titanes estaba Crío, cuyo interés para Hesíodo era como padre de Perses y abuelo de Hécate, de quien Hesíodo fue, según West, un «entusiasta evangelista».

Fue padre con Euribia, hija de Gea (la Tierra) y Ponto (el Mar), de Astreo, Palas y Perses. De la unión de Astreo con Eos (la Aurora) nacieron Eósforo, las otras Estrellas y los Vientos.

Participó en la guerra entre los Titanes y los olímpicos (la Titanomaquia), aunque sin ningún papel concreto que jugar. Cuando los Titanes fueron derrotados, Crío fue desterrado junto a sus hermanos al Tártaro, la parte más profunda del inframundo.

Crono o Cronos



En la mitología griega, Crono o Cronos (en griego antiguo Κρόνος Krónos, en latín Cronus) era el principal (y en algunos mitos el más joven) de la primera generación de titanes, descendientes divinos de Gea (la tierra) y Urano, (el cielo). Crono derrocó a su padre Urano y gobernó durante la mitológica edad dorada, hasta que fue derrocado por sus propios hijos, Zeus, Hades y Poseidón, y encerrado en el Tártaro o enviado a gobernar el paraíso de los Campos Elíseos.

Se le solía representar con una hoz o guadaña, que usó como arma para castrar y destronar a su padre, Urano. En Atenas se celebraba el duodécimo día de cada mes (Hekatombaion) una fiesta llamada Cronia en honor a Crono para celebrar la cosecha, sugiriendo que, como resultado de su relación con la virtuosa edad dorada, seguía presidiendo como patrón de la cosecha. Crono también fue identificado en la antigüedad clásica con el dios romano Saturno.

Rea




En la mitología griega, la titánide Rea (en griego antiguo Ῥεία Reia, Ῥέα Rea, Ῥείη Reiē o Ῥέη Reē, ‘flujo [menstrual o del líquido amniótico]’ o ‘facilidad [en el parto]’) era hija de Urano y Gea, hermana y esposa de Crono, y madre con éste de Deméter, Hades, Hera, Hestia, Poseidón y Zeus. Estaba fuertemente asociada a Cibeles, tanto que en obras de arte solía ser representada en un carro tirado por dos leones, y no siempre era posible distinguirlas. En la mitología romana, fue la Magna Mater deorum Idaea y se la identificaba con Ops. Según Hesíodo fue nodriza de Dioniso. En la Antología Palatina se la menciona como nodriza de fieras y leones.

Febe



Febe y Asteria representadas en un relieve del Altar de Pérgamo.


En la mitología griega, Febe (en griego antiguo Φοίβη - Phœbē: ‘brillo’ del intelecto), la de la corona de oro, era una de las Titánides originales, los hijos gigantes de Urano y Gea. Febe acudió al lecho de Ceo y de él concibió a Leto y a Asteria. Recibió el control del oráculo de Delfos de Temis, de acuerdo con algunas pocas fuentes, y posteriormente se lo daría a Apolo.

También se aplicaba su nombre como epíteto a Artemisa en su papel de diosa de la luna, que se consideraba femenina.

Ceo



En la mitología griega, Ceo (en griego antiguo Κοῖος Koĩos, ‘inteligencia’, ‘inquisitividad’) era el Titán de la inteligencia. Los titanes eran los hijos gigantes de Urano (Cielo) y Gea (Tierra). Con su hermana Febe, titánide del brillo y la luna, Ceo fue padre de Leto y Asteria.

Ceo representaba la adivinación por las estrellas, así como el eje norte del cielo alrededor del cual giraban las estrellas, que recibió el nombre de Polo por él (Πολος Polos era uno de los epítetos de Ceo).

Con los demás titanes, Ceo fue derrocado por Zeus y los demás olímpicos, que lo encerraron en el Tártaro.

Océano




En la antigüedad clásica, Océano (en griego antiguo Ώκεανός Ōkeanós u Ωγενος Ōgenos, literalmente ‘océano’.

En la mitología griega este océano mundial era personificado como un Titán, hijo de Urano y Gea. En los mosaicos helenísticos y romanos (por ejemplo en Océano y Tetis, de Zeugma, siglo III) se representa con frecuencia a este Titán con el torso y brazos de un hombre musculoso con barba larga y cuernos (a menudo con pinzas de cangrejo), y con la parte inferior del cuerpo de una serpiente (compárese con Tifón). En fragmentos de una vasija arcaica fechada sobre 580 a. C., entre los dioses que acuden a la boda de Peleo y la ninfa marina Tetis aparece un Océano con cola de pez, llevando un pez en una mano y una serpiente en la otra, dones de recompensa y profecía. En los mosaicos romanos, como el de Bardo, puede aparecer llevando un timón y meciendo un barco.

En la Ilíada, la rica iconografía del escudo de Aquiles que había creado Hefesto quedaba encerrada, como se creía que lo estaba el propio mundo, por Océano:

Entonces, corriendo alrededor del borde del escudo, tres veces,
dibujó toda la fuerza de la corriente del Océano


Tetis


Representación de Tetis en un mosaico conservado en el Museo de Antioquía (Turquía).


En la mitología griega, Tetis (en griego antiguo Τηθύς Têthys, ‘niñera’, ‘abuela’ o ‘tía’), hija de Urano y Gea, es una titánide y diosa del mar, al mismo tiempo hermana y esposa de Océano. Fue madre de los principales ríos (oceánidas) del mundo conocidos por los griegos, como el Nilo, el Alfeo, el Meandro, y de unas tres mil hijas llamadas las oceánides. Considerada una personificación de las aguas del mundo, también puede ser vista como equivalente a Talasa, la personificación del mar.

Japeto



En la mitología griega, Jápeto (en griego antiguo Ίαπετός Iapetós), era un titán hijo de Urano y Gea. Fue padre de Atlas, Prometeo (a través de quien sería ancestro de la raza humana), Epimeteo y Menecio, a quien Zeus derrotaría en la Titanomaquia. Sus descendientes son a menudo llamados por las formas patronímicas Japétidas o Japetónidas.

Jápeto y Jafet
Los creacionistas (como por ejemplo John Milton) equiparan a veces a Jápeto con Jafet, el hijo de Noé, por la similitud entre ambos nombres y porque sus mitos coinciden, si bien los investigadores de la lingüística indoeuropea disputan tal equiparación vehementemente. Según Robert Graves:

La identificación de la Atlántida con Faros explicaría por qué Atlas es descrito a veces como hijo de Jápeto y otras veces como hijo de Poseidón, patrono de los navegantes griegos. Noé es Deucalión (quien sobrevivió al diluvio universal) y aunque en el mito griego Jápeto aparece como abuelo de Deucalión, esto podría significar, sencillamente, que era el antepasado epónimo de la tribu cananea que llevó a Grecia la leyenda mesopotámica del diluvio (más bien que la leyenda atlántica).
Los Oráculos sibilinos hacen a Jápeto uno de los tres hijos de Gea y Urano, junto con Crono y Titán, recibiendo cada uno un tercio de la Tierra. Leyendas parecidas en los escritos judeo-cristianos atribuyen esta división en tercios a los tres hijos de Noé: Cam, Sem y Jafet

Tea




En la mitología griega, Tea, Tía o Teia (en griego Θεια, también escrito Thea, Thia o Theia), llamada también Eurifaesa (Ευρυφαεσσα Euryphaessa, ‘de amplio brillo’), era la Titánide de la vista y por extensión la diosa que dotaba al oro, la plata y las gemas con su brillo y valor intrínseco.

Tea se casó con su hermano Hiperión, dios del vigilante sol, con quien fue madre de Helios (de quien se dice en su himno homérico que era hijo de Eurifaesa), Selene y Eos, el sol, la luna y la aurora. Los antiguos griegos creían que la vista era un rayo emitido por los ojos similar a los del sol y la luna, por lo que era lógico que la diosa de la vista fuese también madre de los dioses de estos cuerpos celestiales. Tras la Titanomaquia, en la que las Titánides habían permanecido neutrales, se fue a vivir al palacio de su hijo Helios.

Píndaro elogia a Tea en su 5.ª oda ístmica:

Madre del Sol, Tea de muchos nombres, por ti los hombres honran el oro por encima de todo lo demás; y a por el valor que les otorgas, oh reina, los barcos se enfrentan en el mar y recuas de caballos uncidos hacen maravillas en carreras de veloces giros.


Tea parece aquí una diosa de brillo en particular y de gloria en general, pero la alusión de Píndaro a ella como «Tea de muchos nombres» es reveladora, pues sugiere la asimilación no sólo de parecidas diosas madres del sol como Febe y Leto, sino quizás también de diosas madres más universales como Rea y Cibeles.

Al papel mitológico de Tea como madre de la diosa de la luna Selene se hace referencia con la aplicación de su nombre al hipotético planeta que, de acuerdo con una teoría, colisionó con la Tierra, provocando la creación de la luna.

Hiperión



En la mitología griega, Hiperión (griego antiguo: Ὑπερίων, romanización: Hiperíón, significado: el que camina en las alturas) es un Titán, hijo de Urano (el Cielo) y Gea (la Tierra).

En la Ilíada de Homero, el dios sol se llamaba Helios Hyperion (‘Sol en lo más alto’), pero en la Odisea, la Teogonía de Hesíodo y el himno homérico a Deméter el sol recibe el nombre de Hyperonides (‘hijo de Hiperión’), y ciertamente Hesíodo imaginaba a Hiperión como un ser separado de Helios en otras obras. De hecho, algunos traducen «Hiperión» como ‘el que aparece antes que el Sol’. En la literatura griega posterior Hiperión siempre se distingue de Helios.

Hiperión es considerado a menudo el dios de la observación, y su hermana Tea la diosa de la vista.

Según Hesíodo, se casó con Tea (llamada Eurifaesa en el Himno homérico a Helios), su hermana, con la que tuvo tres hijos: Helios (el Sol), Selene (la Luna) y Eos (la Aurora):

Tea concibió del amor de Hiperión y dio a luz
al gran Helios y las brillantes Selene y Eos,
que traen la luz a todos los mortales de esta tierra
y a los inmortales dioses que gobiernan el ancho cielo.


Hiperión desempeña un papel virtualmente nulo en los cultos griegos y muy pequeño en la mitología, con la excepción de aparecer en la lista de los doce Titanes. Autores griegos posteriores intelectualizaron sus mitos.

De Hiperión se nos dice que fue el primero en entender, por su diligente atención y observación, el movimiento del sol, la luna y las demás estrellas, así como de las estaciones, que están provocadas por estos cuerpos, y dar a conocer estos hechos a los demás; y por esta razón fue llamado padre de estos cuerpos, pues había engendrado, por así decirlo, la especulación sobre ellos y su naturaleza.


Mnemósine



En la mitología griega, Mnemósine o Mnemosina (en griego antiguo Μνημοσύνη Mnēmosýnē, de μνήμη mnếmē, ‘memoria’), a menudo confundida con Mneme, era la personificación de la memoria. Esta Titánide era la hija de Gea y Urano, y la madre de las Musas con Zeus.

En la Teogonía de Hesíodo, los reyes y los poetas recibían el poder de hablar con autoridad por su posesión de Mnemósine y su especial relación con las Musas. También se cuenta que Zeus se unió a Mnemósine nueve noches consecutivas y así engendró a las nueve Musas, que nacieron en un parto múltiple.

Mnemósine también era el nombre de un río del Hades, opuesto al Lete, de acuerdo con una serie de inscripciones funerarias griegas del siglo IV a. C. escritas en hexámetros dactílicos. Las almas de los muertos bebían del Lete para así no poder recordar sus vidas anteriores cuando se reencarnaban. Los iniciados eran animados a beber del río Mnemósine cuando morían, en lugar de hacerlo del Lete. Estas inscripciones podrían estar relacionadas con una religión mistérica secreta, o con la poesía de Orfeo.

Similarmente, a aquellos que deseaban consultar al oráculo de Trofonio en Beocia se les hacía beber alternativamente de dos fuentes llamadas «Lete» y «Mnemósine». Un procedimiento similar se describe en el mito de Er al final de La República de Platón.

Su equivalente romana era la diosa Moneta, aunque también se utilizaba su nombre griego.



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