InicioInfoHistoria y doctrina militar soviética.
Introducción.



La historia militar de la Unión Soviética comenzó en los días que siguieron a la Revolución Rusa.
El nuevo gobierno formó el Ejército Rojo para combatir a varios enemigos en la Guerra Civil Rusa. A finales de los años 1930, el Ejército Rojo invadió Finlandia; luchó en una breve y nunca declarada guerra fronteriza (junto con su aliado Mongolia) contra Japón y su estado títere de Manchukuo; y se desplegó cuando la Unión Soviética, de acuerdo con la Alemania nazi, participó en el reparto de Polonia, se anexionó los Estados Bálticos, Besarabia y Bucovina del Norte (perteneciente a Rumanía).

En la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Rojo fue la fuerza militar más numerosa de las que participaron en la derrota de la Alemania nazi. Tras la guerra, ocupó militarmente parte de Alemania y otras muchas naciones del centro y el este de Europa, que se convirtieron en estados satélites del Bloque Soviético.

La Unión Soviética se convirtió en superpotencia rivalizando con los Estados Unidos. La Guerra Fría entre las dos naciones las llevó a un aumento de la actividad militar, a la carrera armamentística y a la carrera espacial. A principio de los años 1980, las fuerzas armadas soviéticas tenían más tropas y armas nucleares que cualquier otro país en el planeta convirtiéndose en si en la máxima superpotencia militar. La Unión Soviética cayó en 1991, no por una derrota militar sino por factores internos políticos y económicos inducidos por los Estados Unidos y sus países aliados.

El ejército soviético consistía en cinco grandes fuerzas. Estas fueron, por orden de importancia: las Fuerzas de misiles estratégicos, las Fuerzas de tierra, las Fuerzas aéreas, las Fuerzas de defensa aérea y las Fuerzas navales. Las otras dos fuerzas soviéticas militarizadas fueron las Tropas Internas (Tropas del MVD), dependientes del Ministerio del Interior, y las Tropas Fronterizas, dependientes del KGB.

Vaivenes de la Doctrina Militar Soviética y su estado hasta 1941.


[De izquierda a derecha: Stalin, Lenin y Trotsky]

Para 1918-1921 se desarrolló la Guerra Civil Rusa, una experiencia combativa para el estado soviético y su Ejército Rojo. Durante 1918 y 1919, V.I. Lenin y su comisario para asuntos militares, L.D. Trotsky, utilizaron las líneas ferroviarias para trasladar a sus limitadas reservas de lugar en lugar, evitando así la derrota una y otra vez debido a las grandes fuerzas enviadas por ferrocarril a reforzar sucesivamente los frentes amenazados. Esto fue tan utilizado que algunas divisiones de infantería fueron enviadas entre frentes hasta cinco veces en el transcurso de la guerra. Esta experiencia dio a todos los participantes un constante sentido de la necesidad de contar con reservas estratégicas y de fuerzas desplegadas a gran profundidad.


[Trotsky y el Ejército Rojo]

Hacia finales de 1920, se aceptó que el ejército necesitaba modernizarse. Mikhail Tukhahevsky, quien en 1928 era el Cte. del Distrito Militar de Leningrado, al haber podido experimentar con las nuevas ideas emitió conclusiones que lo identificaron como un defensor de la modernización y la mecanización al decir: “el espíritu revolucionario, sin el equipo necesario, no puede triunfar en una guerra futura”.

Para 1928, el pensamiento militar ruso, dirigido por V. Triandifilov, jefe de operaciones y administración del Ejército Rojo, comenzó a desarrollar una teoría de Operaciones Sucesivas donde argumentó que la victoria decisiva sólo podría lograrse si el enemigo no tenía la oportunidad de reagruparse, dedicándose por lo tanto, una considerable atención no solamente a romper las líneas enemigas, sino también a la explotación de la penetración para asestar un golpe decisivo y aniquilador. El concepto de Triandifilov se desarrolló aún más en la Doctrina de Operaciones Profundas y en la Guerra de Maniobras.
Esta teoría de las Operaciones Sucesivas reconoció el potencial de las unidades blindadas, las cuales poseían gran movilidad y velocidad, algo conveniente para una operación en profundidad, también denominada Batalla Profunda (Operativnaia Iskussiva).


[Mikhail Tukhachevsky]

En el Primer Plan Quinquenal, que abarcó de 1928 a 1932, se contempló la ampliación de la base industrial de la URSS que, por entonces, había comenzado a construir equipos modernos que incluían carros y aviones de combate, bombarderos y buques de guerra nuevos. El tamaño de las fuerzas armadas rápidamente aumentó a cerca de 1.5 millones de soldados entre 1932 y 1937.

Bajo la mirada de Vladimir K. Triandifilov y Mijail Tujachevski los soviéticos crearon las primeras grandes unidades de tanques y experimentaron tácticas con los paracaidistas.
Para 1932, el Ejército Rojo estaba a la vanguardia de los esfuerzos por desarrollar la vinculación entre la Táctica y la Estrategia en una Doctrina Operacional.

Volviendo al período entreguerras tenemos que la mecanización de la fuerza comenzó a dar a el Ejército Rojo los medios para realizar acciones en conformidad con los principios claves del mundo desarrollado bajo el título general de Arte Operacional de la Guerra. Los avances tecnológicos incorporaron mayores rangos de armas, movilidad y poder destructivo, habilitando ahora al Ejército Rojo el poder golpear al enemigo en toda la profundidad de su posición. Este nuevo punto de vista del campo de batalla fue ganando adeptos en la jerarquía militar soviética y, los planes para equipar y entrenar al Ejército Rojo se formularon cada vez más en base a las operaciones de armas combinadas en profundidad.

En estos momentos, el nuevo Ejército Rojo enfrentaba peligros crecientes tanto en Oriente como en Occidente. Japón amenazaba Siberia y, la debilidad de la defensas soviéticas en el Lejano Oriente fue motivo de preocupación. Las fuerzas soviéticas fueron colocadas en estado de alerta y se trasladaron a la frontera de Manchuria. Desde 1933 a 1936, las relaciones entre los soviéticos y los japoneses se encontraban en dificultades. Finalmente, tras una hábil diplomacia, el efecto disuasorio de la acumulación de fuerzas soviéticas y, la creación de la Flota Soviética del Pacífico en el Oriente, evitó la guerra con Japón.


[Ejército Rojo]

Sin embargo, en el momento de la invasión alemana sobre Rusia el 22 de junio de 1941, los defensores de la guerra de posiciones, una estrategia que dependía de las fortificaciones defensivas y el mantenimiento de las posiciones territoriales, comenzaban a tener mayor influencia en la formulación de las políticas militares con lo cual, los soviéticos quedaron atrapados entre los preparativos para la guerra de maniobra y la guerra de posiciones.

Como la guerra continuaba, la respuesta soviética a la invasión alemana, en vez de utilizar una estrategia de Operaciones Profundas utilizando la caballería y las formaciones mecanizadas, paso a uno de Defensa en Profundidad lo cual, implicó cambios de mando y control, reorganización de la fuerza y una rápida reconstrucción de las formaciones, sumémosle a esto, la dislocación de industrias hacia el este y una política de tierra quemada.

La Segunda Guerra Mundial.

A principios de 1937, el Ejército Rojo había estado en buena forma, con una robusta base doctrinal desarrollada durante años de debate y estudios sobre el arte operativo. Durante el proceso de adquisición de materiales, la cooperación con los alemanes (que había comenzado en agosto de 1918) había permitido al ejército soviético un robusto sistema de personal operativo y elementos de ingeniería que le permitirían tener armas relativamente avanzadas.

Por último, tras la Primer Guerra Mundial y la Guerra Civil, el Ejército Rojo tenía un grupo de soldados profesionales con amplia experiencia pero, también es cierto que sus experiencias no coincidían con los del oeste. El Ejército Rojo, por lo tanto, debería haberse encontrado en condiciones de realizar operaciones eficaces contra los alemanes en 1941.

Las fuerzas armadas, que hasta este momento se habían librado de las sangrías en que estaba sumergido el país estaba a punto de perder su impunidad. Tujachevski, que se había enfrentado a Stalin en la guerra ruso-polaca, fue el primero en estar implicado en un complot contra los comunistas. Fue detenido por la NKVD. Y así comenzaron las purgas, las cuales indiscriminadamente talaron a los especialistas militares y a los comandantes rojos por igual.

La policía secreta se movió con rapidez y actuó de forma masiva contra el Comando del Ejército Rojo. Aproximadamente el 60% de los funcionarios a nivel de comandancia de división o por encima de ello fue purgado y asesinado, incluyendo Tukhahevsky.


[Ejército Rojo]

Es de constar que en cuatro años, justo hasta la invasión alemana, los oficiales soviéticos desaparecieron con elevada frecuencia. De unos 75.000 a 80.000 oficiales estimados en las fuerzas armadas, al menos 30.000 fueron encarcelados o ejecutados. Ellos incluían a tres de los cinco mariscales; a todos los 11 comisarios adjuntos de defensa; a todos los comandantes de los distritos militares; a los comandantes y jefes de la Armada y Aviación; a 14 de los 16 comandantes de ejército; a 60 de los 67 comandantes de cuerpo; a 136 de 199 comandantes de divisiones; a 221 de 397 comandantes de brigada y, al 50% de los comandantes de regimiento. Otros 10.000 oficiales fueron despedidos del servicio en desgracia (de los encarcelados el 15% fue posteriormente rehabilitado para el servicio de guerra).

Una generación completa de comandantes, administradores del gobierno y directores de fábricas fue diezmada y además, las purgas de Stalin silenciaron la doctrina de penetración profunda y por lo tanto, los partidarios de la guerra de posiciones, una estrategia que dependía de fortificaciones defensivas y manteamiento de la posición territorial, comenzaron a reformular la estrategia militar. Al operar estos cambios en un ambiente caótico, no se tuvo tiempo de cambiar el pensamiento y la formación soviética. Como resultado, los soviéticos quedaron atrapados entre los preparativos para la guerra de maniobra y la guerra de posiciones, y por supuesto, no estaban bien preparados para ninguna de ellas.


[Soldados y tanques rusos]

Los trabajos escritos de los teóricos militares soviéticos fueron desacreditados o suprimidos y la teoría esencialmente militar se convirtió en lo que Stalin decidió que debía ser. De la doctrina, poco quedaba de ella y fue rearmada en base a los discursos militares de Stalin. La teoría de las Operaciones Profundas fue dejada de lado en consideración a que sus creadores fueron los enemigos del pueblo.
El concepto de la independencia de las acciones de las grandes unidades mecanizadas en el frente también fue desacreditado, ya que ello se consideraba un sabotaje a las fuerzas armadas.

Las malas experiencias vividas durante la invasión a Finlandia y durante la Guerra Civil Española (en la cual las tropas enviadas por los soviéticos no podían rivalizar con la élite del Ejército Alemán enviado por Hitler), se comenzó a reexaminar la doctrina militar.

Cuando los soviéticos se dieron cuenta de que habían sacado conclusiones incorrectas sobre el empleo de las armas y se dedicaron a corregir la situación con una frenética reconstrucción de las fuerzas blindadas fue, cuando Hitler lanzó Barbarroja y, para ese entonces, los sovieticos estaban en medio de su transformación.


[Previo a la Batalla de Moscú]

Fue Zhukov quien tomó los preceptos básicos de las tácticas de operaciones profundas de armas combinadas, elaboradas en muchas de sus esencias en la década de 1930, y dio al Ejército Rojo un plan concreto y realizable para la defensa en 1941.

Zhukov tenía sólo cuatro escasos meses y medio para llevar a efecto sus ideas. Que el estado soviético exista hoy es testamento de la exactitud de su visión, aunque recibió una cantidad extraordinaria de ayuda en la forma de los notables errores cometidos por Hitler y el alto mando alemán.


[Georgy Zhukov]

Cuando la guerra llegó el 22 de junio de 1941, el Estado soviético no estaba totalmente preparado y los comandantes del Ejército Rojo tenían fresco el recuerdo de la naturaleza precaria de sus puestos e incluso de su supervivencia personal pero, aún así, atrapados entre dos doctrinas militares, las fuerzas soviéticas combatieron, y tan mal que la inteligencia occidental calculó la caída de Moscú en unas cuatro semanas.

Después de los desastres soviéticos de la operación Barbarroja, el pensamiento estratégico soviético evolucionó rápidamente. La errónea idea de responder a un ataque con un contraataque sin considerar la capacidad enemiga o la posición real de sus tropas fue erradicada poco a poco, así como la idea de dirigir una ofensiva exitosa sin restricciones. En efecto, en Kursk, los soviéticos respondieron a la ofensiva alemana con una intrincada defensa, y luego, cuando el enemigo se agotó, respondieron con dos contraataques (operación Kutuzov y operación Rumyantsev), que fueron limitados, para no sobreextender los flancos.

En efecto, los generales soviéticos habían aprendido de sus errores y ahora mostraban más iniciativa, gracias a que Stalin había atenuado el control político del Ejército Rojo. Finalmente, en la operación Bagration y en la ofensiva del Vístula-Óder, los oficiales soviéticos parecieron haber entendido a plenitud la "teoría de combate profundo" del General Mijaíl Tujachevsky, ejecutado por órdenes de Stalin antes de la guerra y luego rehabilitado. La coordinación de todas las fuerzas armadas en un campo de batalla más amplio demostró la madurez militar soviética.


[El Ejército Rojo captura Berlín]

La Guerra Fría.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética tuvo un ejército profesional de 10 a 13 millones de hombres. Indudablemente, durante la Guerra Fría, el Ejército Rojo era de lejos más poderoso que cualquier otro país. Inmediatamente después de la rendición de Alemania, este número fue reducido a cinco millones; esta disminución era indicativa no de la disminución de interés en el ejército soviético sino un creciente interés en establecer unas fuerzas armadas más modernas y móviles.

Muchas de las fuerzas soviéticas que combatieron para liberar los países de Europa del Este del control nazi permanecieron en la región incluso después de la rendición de Alemania de 1945. Los soviéticos rápidamente se convirtieron en una enorme influencia política y económica en la región y la Unión Soviética activamente ayudó a los partidos comunistas locales a llegar al poder. En 1948, siete países de Europa de Este tenían gobiernos comunistas.


[Muro de Berlín]

La Unión Soviética permaneció inflexible en contra del intento de Truman de parar la expansión comunista, y en 1955 introdujo en Moscú el Pacto de Varsovia para contrarrestar la alianza Oeste de la OTAN. También fue significante la declaración de 1968 de la Doctrina Brézhnev que oficialmente afirmaba el derecho de la Unión Soviética de intervenir en los asuntos internos de otras naciones con el fin de proteger el socialismo de las fuerzas opositoras capitalistas.

La Unión Soviética probó su primera bomba atómica con el nombre en código "Primer relámpago" el 29 de agosto de 1949, sólo cuatro años después de los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, sorprendiendo a muchos comentaristas occidentales que habían esperado que el monopolio de los Estados Unidos duraría algún tiempo más.
Pronto se reveló que el proyecto soviético de la bomba atómica había recibido una considerable cantidad de información de espionaje sobre el tiempo de guerra del Proyecto Manhattan, y que su primera bomba fue en gran parte una copia deliberada del modelo "Fat Man" de los Estados Unidos. Desde finales de los años 1940, las fuerzas armadas soviéticas se centraron en adaptarse a la Guerra Fría en la era de las armas nucleares alcanzando la paridad con los Estados Unidos en armas nucleares estratégicas.


[Misil nuclear soviético]

Hubo un tiempo en que la Unión soviética mantuvo el arsenal nuclear más grande en el mundo. Según cálculos aproximados por el Natural Resources Defense Council, el pico de aproximadamente 45.000 cabezas nucleares se alcanzó en 1986. Aproximadamente 20.000 de éstas se creyó que eran armas nucleares tácticas, reflejando la doctrina del Ejército Rojo que favoreció el uso de estas armas si la guerra llegaba a Europa. El resto (aproximadamente 25.000) fueron ICBM estratégicos. Estas armas fueron consideradas de naturaleza ofensiva y defensiva.

El Colapso.

El caos político y económico de finales de los años 80 y principios de los 90 produjo la desintegración del Pacto de Varsovia y el colapso de la Unión Soviética. La liberalización acelerada de la economía rusa tuvo un enorme impacto negativo en la fuerza y en la financiación de su ejército. En 1985, el ejército soviético contaba con unos 5,3 millones de hombres, pero para 1990, la cifra había bajado a 4 millones. Al momento de la disolución, las fuerzas conjuntas de la Federación Rusa sólo llegaban a 2,7 millones de hombres. La mayor parte de este descenso ocurrió en el período entre 1989 y 1991.

Mientras la Unión Soviética se encaminaba hacia la desintegración en 1991, la actuación del enorme sector militar soviético fue débil y poco efectiva para mantener el agonizante sistema soviético. Los militares participaron en el control de protestas en el Cáucaso y en Asia central, pero su actuación fue considerada como poco efectiva en la restitución del orden.


[Intento de golpe de Estado en los últimos días de la Unión Soviética]

Las unidades con sede en Ucrania y en otras repúblicas ya separadas optaron por jurar lealtad a los nuevos gobiernos nacionales y se establecieron tratados para repartir los bienes del antiguo Ejército Rojo. A mitades de marzo de 1992, Yeltsin se autodesignó ministro de de defensa, dando un paso definitivo hacia la creación de las nuevas Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, englobando lo que quedaba de las unidades militares antes existentes. Los últimos restos de la antigua estructura de comando soviético fueron finalmente disueltos en 1993.

En los años siguientes, las fuerzas rusas se retiraron de Europa central y del este, así como de las nuevas repúblicas post-soviéticas. La baja en el reclutamiento y en la capacidad industrial de las repúblicas separadas, así como la caída de la economía rusa, produjeron una caída devastadora en la capacidad de las fuerzas armadas post-soviéticas en la década siguiente a 1992.


[Boris Yeltsin, primer presidente de la Federación Rusa y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa]

Fuentes:

http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_militar_de_la_Uni%C3%B3n_Sovi%C3%A9tica
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