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Miyamoto Musashi,el samurai legendario


Su nombre era Shinmen Musashi No Kami Fujiwara No Genshin, o Shinmen Musashi, como él mismo firmó sus escritos. Los japoneses también lo llaman “Kensei”, “el espadachín divino”. Pero la historia recuerda al que sin duda es el samurai más famoso de todos los tiempos como Miyamoto Musashi. Todo indica pues que nació en el pueblo de Miyamoto, en la provincia de Mimasaka. Nacimiento que los historiadores sitúan alrededor de 1.584 en el seno de una familia noble, perteneciente al clan Harima, ya que el abuelo de Musashi era un importante señor feudal, amo del castillo de Takeyama. Cuando tenía seis años, murió su madre. Un año más tarde, su padre falleció o bien lo abandonó, no se sabe a ciencia cierta, y quedó al cuidado de su tío, un sacerdote budista. Bien por iniciativa del monje o por su carácter impulsivo, el joven Ben no Suke, como se conocía a Musashi en su infancia, comenzó a estudiar kendo.


samurai


Vida de samurai


Su carrera como samurai libre, sin estar consagrado al servicio de ningún señor, comenzó con su primer duelo, con sólo trece años de edad. En él, venció y mató a Arima Kihei, un maestro de artes marciales de la escuela Shinto. De nada le sirvió a Kihei esgrimir su espada mientras que el joven usaba sólo una de madera o bokken: lo tiró al suelo u cuando intentaba levantarse le abrió la cabeza con un golpe del bokken. A los dieciséis, otro Samurai llamado Tadashima Akiyama sufrió la misma suerte contra él. A los diecinueve años, se alistó en el ejército de Ashikaga para luchar contra Tokugawa Ieyasu, en una de las muchas guerras civiles que asolaron Japón en el siglo XVI, “el siglo de las guerras”, en el que los señores feudales intentaron sobreponerse al resto para alcanzar el título de Shogun o dictador militar. A pesar de estar en el bando perdedor, Musashi logró sobrevivir a la terrible batalla de Seki ga Hara, que se cobró más de sesenta mil vidas en sólo tres días, y a la implacable cacería de perdedores que se desarrolló después.


biografia

guerrero


Dos años más tarde, con 21 años, se mudó a Kyoto, donde siguió batiéndose en duelos, sobre todo contra la familia Yoshioka, a la que años antes se había enfrentado su padre. Mal parada salió la familia de estos duelos contra Musashi, que ejerció una auténtica vendetta: el cabeza de familia se cortó el moño de samurai en señal de vergüenza tras perder con su katana contra una espada de madera. A su hermano, Musashi le abrió la cabeza con el mismo palo. Y a su joven hijo, lo mató poco menos que a traición para después abrirse paso a mandobles entre sus seguidores. Tras abandonar la ciudad, siguió con un peregrinaje en el que fueron
aumentando su fama y prestigio, a pesar de su peculiar aspecto, totalmente desaliñado y sucio. Su única vida era el aprendizaje del Camino del guerrero, el resto de asuntos le resultaban totalmente inútiles. Se dice que jamás se le vio tomando un baño, o al menos jamás se le pudo sorprender desprevenido sin un arma a mano.


legendario

japon


Con 28 años, en 1612, celebró un mítico duelo, el más famoso de su amplio historial, contra Sasaki Kojiro.Fue la última vez que el filo de la katana de Musashi probó sangre en un duelo: a partir de entonces,sabiéndose invencible, siempre que se enfrentó a un rival con la única intención de demostrar quién era el más hábil, Musashi usó el bokken o espada de madera. Jamás perdió ninguno de sus más de sesenta duelos, todos ellos antes de llegar a los 30 años de edad. Sobre su peculiar técnica que hizo esto posible hablaremos más adelante.

En esa época, se retiró durante un tiempo al templo zen de Kofuku para proseguir con sus estudios de artes marciales. Siguió cultivando su mente con otras filosofías, y con 31 años, volvió a la guerra, esta vez se unió a las fuerzas de Tokugawa, contra las que luchó doce años antes, para asediar la fortaleza de Osaka. Participó en varias campañas, tras las cuales siguió con su vida de estudio, entrenamiento, peregrinaje y duelos. Se
dice que cultivó la pintura, la escultura e incluso la poesía. Su ansia de conocimientos se extendió a todas las disciplinas que pudo abarcar a lo largo de su vida. También adoptó a un joven, Iori, y se asentó en la provincia de Ogura. Seis años más tarde aceptó el cargo de comandante del castillo de Kumamoto.

En el año 1643, con 59 años de edad, se retiró a una cueva del monte Iwato. Dos años más tarde, comenzó a escribir su “libro de los cinco anillos”, Go Rin No Sho, donde resume las enseñanzas de su escuela Ni Ten Ichi Ryu, “el camino de los dos cielos” (en referencia al daisho o pareja de espadas que todo samurai lleva, la katana o espada larga y el waki-tachi, wakizashi o espada corta)

Poco después de terminar el libro, murió. Era 1645, tenía 62 años y según cuenta la historia, durante sus funerales en el templo de Taisho se vio un relámpago y se escuchó un estruendo como sólo se había visto otras dos veces en la historia de Japón.


Miyamoto Musashi


los cinco anillos


La técnica invencible


Mucho se ha escrito sobre los duelos de Musashi, y resulta muy interesante conocer cómo logró alzarse siempre con la victoria, pues sirven a la perfección para reflejar la diferencia entre la realidad histórica y la idealización épica de la figura del samurai y del Japón feudal, algo parecido a la distancia que separa los westerns clásicos de Hollywood y lo que de verdad pasó en el oeste americano en el siglo XIX. La fascinación del Japón feudal es indudable, y se ha disparado en los últimos tiempos más allá de los estudiosos orientalistas para extenderse de forma popular entre nosotros, los que nos sentimos fascinados por “lo japonés”, ya sea a través del cine de Kurosawa, entre otros, del manga o de lecturas como el Hagakure (el código secreto del samurai) o el libro de los cinco anillos del propio Musashi.


Miyamoto Musashi siempre logró la derrota de su adversario rompiendo los esquemas al uso, saltándose las formas tradicionales de estrategia de las distintas escuelas, en definitiva, sorprendiendo a su enemigo, “imponiéndose a su espíritu”. Frente a la estampa de los dos samurai katana en mano, prestos a cruzar sus espadas a la carrera de forma fulgurante para frenar cuando ya están uno a espaldas del otro y ver a los pocos segundos cómo uno de los dos cae muerto al suelo, está la realidad de que es más fácil ganar si consigues hacer un corte en las manos de tu adversario para que suelte la espada, si logras dirigirle hacia una zona de terreno más desfavorecida o incluso si aprovechas un hueco en su guardia para meterle un buen puñetazo en la cara. Todas estas técnicas aparecen sin ambages entre las enseñanzas de Musashi en su libro. Y las crónicas de sus duelos cuentan cómo desconcertaba al adversario llegando demasiado pronto o demasiado tarde, cómo llegaba a esconderse para atacar poco menos que a traición y cómo remataba al enemigo cuando había caído al suelo, sin darle opción a levantarse. Como se respira en las páginas de su libro, lo importante es la estrategia y la victoria. A pesar de todo, Musashi afirma que hasta los cincuenta años no comenzó a comprender de verdad el Camino de la Estrategia, el Camino del Guerrero: el Bushido.


escuela de los dos cielos

Miyamoto Musashi,el samurai legendario

La escuela de los dos cielos


Ya hemos comentado antes el origen del nombre de la escuela de Musashi, así como su principio
fundamental: la estrategia. El objetivo es ganar al adversario de forma contundente y absoluta; cortar al enemigo, imponerse sobre su espíritu. El Camino de la Estrategia, al que Musashi consagró sus estudios, no es sólo el del manejo diestro de la espada o el de la maestría en técnicas o posturas concretas. “Aquel que se limite a esto, tal vez sea un gran espadachín pero tendrá una estrategia pobre y será fácilmente derrotado. La única forma de comenzar a comprender el Camino de la Estrategia es el entrenamiento constante, el estudio permanente, la práctica sin descanso”. En su libro de los cinco anillos, repite constantemente “medita bien sobre esto”, “aprende profundamente estas enseñanzas”: el que se desvía aunque ligeramente del Camino de la Estrategia, sigue la senda errónea. Sin embargo, también sabe ser comprensivo con el alumno inexperto: “una marcha de mil kilómetros comienza con un paso”. Y logra quizá lo más difícil para un maestro: saber imprimir a su lenguaje la sencillez para que la entienda el novato y a la vez la profundidad para el experto que busca perfeccionar su habilidad, todo en el mismo texto.
La poca afinidad con las florituras, los adornos y las posturas preconcebidas de las escuelas tradicionales de artes marciales es una constante en el pensamiento de Musashi. “nuestra escuela no debe ser una simple escuela de esgrima”, “el samurai no debe tener un arma favorita”, y sorprendentemente, frente a la clásica imagen del samurai que empuña la katana con las dos manos, Musashi defiende las ventajas de usar las dos espadas a la vez, o bien de usar la katana con una mano para dejar la otra libre, ya sea para cabalgar o para llevar otra arma. También desprecia a los que consideran que vence el mejor arma, o la espada más larga: es el espíritu el que vence, es la estrategia la que “permite a un hombre vencer frente a diez, a diez frente a mil y a mil frente a diez mil”


los principios básicos de la Escuela de los dos cielos:


-No tener pensamientos deshonestos
-Ser consciente de que el Camino se hace con la práctica
-Familiarizarse con todas las artes
-Conocer el Camino de todos los oficios
-Aprender a ver y a descifrar las ventajas e inconvenientes de todas las cosas
-Desarrollar la intuición para todos los asuntos
-Saber percibir aquello que no está a la vista
-Prestar atención a todos los detalles
-No hacer nada que resulte inútil


Musashi icono cultural


Si estamos hablando de una figura que para el japonés medio es comparable a nuestro Cid Campeador, es lógico encontrar una multitud de referencias a Miyamoto Musashi en todas las formas de entretenimiento popular a nuestro alcance. Sólo es comparable, al menos que haya cruzado la difícil frontera cultural entre oriente y occidente, la pasión despertada por Zatoichi, el samurai ciego, y tal vez por el mítico Señor de la guerra Takeda Shingen.

Como en tantas ocasiones, el original está en el libro, la novela biográfica “Musashi”, de Eiji Yoshikawa, es uno de los clásicos de la literatura japonesa. Fue publicada por primera vez en formato serial en el periódico Asahi Shinbun entre 1935 y 1939. Ya en formato libro ha vendido más de 120 millones de copias sólo en Japón. Y aunque es bastante fiel a la historia de Musashi en lo que a su trayectoria vital general se refiere, sus orígenes y personajes secundarios son bastante ficticios. Como su argumento ha sido copiado hasta la saciedad en todos los formatos posibles, siendo probablemente el más famoso el cinematográfico, dejamos los detalles de dicho argumento para dentro de unas líneas. Básicamente, nos enfrentamos a adaptaciones que no dejaron que la realidad les estropeara una buena historia (aunque si hemos de ser justos, ya que hemos hecho esa curiosa comparación entre Musashi y el Cid, ¡ya quisiera la película de Charlton Heston ser la mitad de fiel al original que los filmes de los que vamos a hablar ahora mismo!).


samurai


El cine japonés ha reflejado en decenas de ocasiones otras tantas versiones del gran samurai nacido en Miyamoto, empezando por una versión muda en 1930 dirigida por Mikio Naruse. De todas estas películas, las más conocidas dentro y fuera de las fronteras niponas son las tres firmadas por el realizador Hiroshi Inagaki, autor también de “47 ronin” y protagonizadas por el mejor actor japonés de todo el siglo XX, indispensable en todo relato en celuloide de samurais que se precie: Toshiro Mifune. La imponente presencia del actor, que en palabras de los que trabajaron con él en la clásica serie de TV “Shogun” “era tal que podías sentir a tus espaldas si él acababa de entrar en la habitación”, le sienta como anillo al dedo a Musashi, el samurai que aseguraba que se puede ganar un combate sólo con la mirada.


biografia


Esta trilogía se rodó a razón de una película por año entre 1954 y 1956. La primera entrega, “Miyamoto Musashi”, conocida en occidente como “Samurai”, se hizo con el Oscar a la mejor película extranjera en 1955.Como decíamos, está basada en la novela y no se trata precisamente de un relato riguroso desde el punto de vista histórico: al comienzo, Musashi se llama Takezo y tiene un origen humilde. Abandona su pueblo natal junto a su amigo Matahachi para buscar gloria y fortuna en la guerra. Pero al ser derrotado su ejército, se convierte en un proscrito. Sólo la intervención de un monje budista lo salva de la muerte: el monje, tras someterlo a un durísimo correctivo para templar sus iras, logra que acceda a sus exigencias: estudiar el camino del guerrero y convertirse en samurai. Tras pasar años recluido en un castillo, la película termina con Takezo asumiendo el nombre de Miyamoto Musashi y comenzando el llamado peregrinaje del guerrero.


La evolución del personaje es interesante a lo largo de estas películas: en la segunda, “Zoku Miyamoto Musashi: Ichijoji no ketto” (“Samurai 2: duelo en el Templo Ichigoji”) es ya un samurai de increíble destreza,pero demasiado impulsivo y confiado en su fuerza bruta. En él causan gran impresión las palabras de un monje: “nunca serás un verdadero samurai, eres demasiado fuerte”. En esta película se presenta al que será su némesis, Sasaki Kojiro, que ansía enfrentarse a Musashi para ganar fama como gran espadachín.


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Aca les dejo para que puedan leer el libro de los cinco anillos de Musashi:

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