InicioInfoFreud + Marx = Reich + Marcuse


Freudomarxismo


El freudomarxismo es un intento de síntesis entre el psicoanálisis freudiano y el marxismo, siendo sus representantes principales Wilhelm Reich y Herbert Marcuse. Posteriormente se darán nuevos intentos por conjugar las dos posiciones especialmente desde la década de los sesenta.





●๋• Desarrollo histórico

.:: Wilhelm Reich

El iniciador de este intento de conjunción fue Wilhelm Reich, al fundamentar el germen de la neurosis en el rechazo de las pulsiones sexuales desde una sociedad fundada en la represión. Los inicios de la historia del freudomarxismo se caracterizan por la doble excomunión de Reich del Partido Comunista Alemán y de la Asociación internacional de Psicoanálisis.


.:: Asociación internacional de psicoanálisis

Por parte del frente analítico se rechazó el compromiso político de Reich dado que no respetaba un posicionamiento neutral al que se estaba adscrito. Los diferentes puntos de divergencia se podrían resumir en los siguientes términos:

1. El sistema capitalista como origen de la neurosis, y por ende, de la cura psicoanalítica

2. Rechazo de la universalidad del complejo de Edipo, dado que implicaría la aceptación de la represión para la vida social

3. Negación de la pulsión de muerte


.:: Partido comunista alemán

Presentó el psicoanálisis ante el partido como una crítica de la represión nacida del capitalismo. Sin embargo, su expulsión se debió a dos motivos.

1. Importancia atribuida a los problemas personales, interpretada como intención de debilitamiento de la militancia

2. Revisión de las relaciones jerárquicas.


.:: Herbert Marcuse

Sería su segundo representante, Herbert Marcuse, quien rescataría del olvido, tras mayo de 1968, la obra de Reich y el Freudomarxismo. En su obra previa de 1955, "Eros y civilización", Marcuse diría que si bien la represión pulsional colectiva es condición sine qua non de la existencia de la civilización, actualmente, y debido a sus propias técnicas, ésta puede establecerse de un modo menos rígido.





●๋• Los sesenta en adelante

Los intentos de unir las perspectivas de análisis y crítica social del marxismo y el psicoanálisis freudiano tuvieron especial auge en la decada de los sesenta. Por ejemplo está el ensayo muy influencial del marxista Louis Althusser llamado "Freud y Lacan" el cual anticipa el intento de colaboración entre las perspectivas de Marx y del psicoanalista freudiano francés Jacques Lacan. Esta línea de pensamiento tomaría especial desarrollo en los escritos del esloveno Slavoj Zizek.

Por otro lado estan también los escritos muy populares en los sesenta y setenta de Erich Fromm aunque este ya escribía algunas décadas antes. Así también esta la perspectiva desarrollada por el filosofo Gilles Deleuze y el psicoanalista Felix Guattari en sus libros de la serie [/b]"Capitalismo y esquizofrenia"[/b] titulados "El anti-edipo" y "Mil mesetas" de los setenta y ochenta. También podriamos considerar el texto de Jean-François Lyotard titulado "Economía Libidinal" de los setenta.





●๋• Crítica del freudomarxismo

El intento de vinculación ideológica entre psicoanálisis y marxismo es considerado inviable fundamentalmente debido a dos postulados:

1. Objetos heterogéneos

2. Metodologías inconciliables

No sería posible por tanto establecer un reduccionismo de lo psíquico a lo económico, ni consecuentemente de la represión psíquica a la ideológica.


●๋• Articulaciones entre psicoanálisis y marxismo

Según Wilhelm Reich, la estructura de carácter autoritaria de las masas alemanas contribuiría a explicar su adhesión al nazismo.

Entre 1924 y 1933, un grupo de psicoanalistas mantuvo una oposición subterránea dentro de la Asociación Psicoanalítica Internacional, a través de una serie de memorandos periódicos donde se discutían, no sólo problemas propios de la Asociación Psicoanalítica, sino también los problemas sociales que estaba atravesando Europa, progresivamente tomada por el ascenso del fascismo. Esos autores se llamaron a sí mismos "izquierda freudiana".



El más conocido es, sin duda, Wilhelm Reich, pero también psicoanalistas como Siegfried Bernfeld, Otto Fenichel, Edith Jacobson o Annie Reich formaron parte de esta izquierda, con mayor o menor compromiso con respecto al marxismo y a la actividad política.

Otro grupo que se ocupó de la convergencia entre psicoanálisis y marxismo es el conjunto de filósofos de la llamada "Escuela de Frankfurt", compuesta por Theodor Adorno, Max Horkheimer, Leo Löwenthal, Erich Fromm, Herbert Marcuse y otros.



Me limitaré hoy a Reich y Marcuse. Me interesa resaltar de qué manera se acercaron a los conceptos del marxismo y para qué. En primer lugar, hay una serie de factores de tipo social: uno de ellos es la Revolución Rusa de 1917, que tuvo un impacto enorme.

Pero esta revolución planteó al marxismo la cuestión de cómo explicar que la primera revolución socialista se diera en un país económicamente atrasado, no suficientemente industrializado, donde las supuestas condiciones objetivas para la revolución todavía no se habían dado.

En segundo lugar, cómo explicar el fracaso de la revolución en Alemania. Alemania tenía hasta ese momento el movimiento obrero más grande y más organizado de Europa, pero la revolución que se intentó después de la Primera Guerra Mundial fracasó. ¿Por qué, en un país donde las condiciones objetivas, sociales, económicas, estaban dadas, la revolución fracasó?

Y, finalmente, cómo explicar que las masas obreras, proletarias, que habían llegado a estar bastante próximas a las ideas del marxismo, comenzaran a abrazar el nazismo.

¿En qué medida se puede, entonces, seguir planteando que las condiciones sociales, las condiciones económicas, el lugar que un individuo ocupa en las relaciones de producción de una sociedad, determinan su ideología y su posición política? Estas eran cuestiones muy fuertes que planteaban la necesidad de repensar el marxismo.

Reich tiene un libro maravilloso, "Psicología de masas del fascismo", donde intenta dar una respuesta a la pregunta de por qué, en Alemania, las masas adhirieron al fascismo y no a la revolución socialista; qué mensaje daba a las masas el Partido Comunista y qué mensaje dio el nacionalsocialismo; qué condujo a que las masas se sintieran más identificadas con el nacionalsocialismo que con el socialismo. En definitiva, por qué las masas van en contra de sus propios intereses.

En ese libro, Reich plantea que, sin desdeñar la importancia de los factores económicos, el fascismo no puede explicarse sólo por ellos, y, desde ya, no puede explicarse por el carisma de una persona, en este caso de Hitler. Lo que permitiría explicar la adhesión de las masas al nazismo es la estructura del carácter de las masas alemanas, que –sostiene– es una estructura autoritaria.

Reich resalta así la estructura del carácter, que se forma y se asienta a partir de la represión de la sexualidad: esa energía de la sexualidad reprimida, de la sexualidad que no tiene salida, conforma, solidifica y da fuerza a la estructura de carácter autoritaria. Y, a su vez, la estructura de carácter autoritaria es interiorizada por el individuo en su infancia, en la relación con sus padres. La familia constituye –dice Reich– la fábrica de toda ideología autoritaria.

Así, para poder pensar un problema de la sociedad de su tiempo, Reich cree necesario encontrar algo que supone falta en el marxismo, que es la posibilidad de explicar un factor subjetivo: el factor subjetivo que lleva a los individuos a elegir algo que va en contra de sus propios intereses. Y ese factor subjetivo, esa mediación posible entre la estructura social y la formación de la estructura del carácter individual, está dada por la familia.

La familia, para Reich, es, en las sociedades occidentales, autoritaria; en consecuencia, para realizar una Revolución Socialista no será suficiente transformar las relaciones de producción, sino que también es necesario cambiar la familia, a fin de transformar las estructuras de carácter. No es posible realizar una revolución socialista con hombres que no han modificado su estructura de carácter y que, por lo tanto, siguen siendo autoritarios.

Cabe señalar que Reich fue muy desprestigiado a partir de sus últimas teorías sobre el "orgón", que desarrolló ya en Estados Unidos, cuando, expulsado tanto por el Partido Comunista como por la Asociación Psicoanalítica, y perseguido por la Justicia, incluso fue a parar a la cárcel. Sus teorías de esta última época han sido muy criticadas, pero sus estudios sobre la estructura del carácter merecen ser examinados.

Marcuse, como ya dije, formó parte de la Escuela de Frankfurt, que es un instituto de investigación social –se llama así, Instituto de Investigación Social de Frankfur– que está pensado para trabajar sobre una reformulación social del marxismo.

La mayor parte de los miembros de esta escuela se vieron obligados a exiliarse, a mediados de los años treinta, por el ascenso del nazismo. Marcuse, como varios de ellos, fue a Estados Unidos, y, en parte, sus libros toman la sociedad norteamericana como objeto de análisis crítico. En 1953 escribió "Eros y civilización". Creo que en ningún lugar de ese libro aparece citado Marx, pero por todo el texto circulan nociones marxistas.

El libro toma conceptos de Freud para pensar la sociedad que llama del capitalismo avanzado, o la sociedad postindustrial. Marcuse plantea que ponerse a pensar cuál era la posición política de Freud no conduce a nada. Si bien Freud podía expresar puntos de vista burgueses o reaccionario en algunas observaciones y comentarios sobre la sociedad en que vivía, esto no quiere decir que la teoría que produjo fuera necesariamente reaccionaria y conservadora. Independientemente de la posición política de Freud, su teoría es –dice Marcuse– profundamente subversiva.

Marcuse va a tomar dos conceptos fundamentales de Freud e introducirá una lectura que tiende a historizarlos. Se trata de la represión y del "principio de realidad".

Marcuse no está en contra de la idea, planteada por Freud, de que la represión es necesaria para la constitución de la civilización. Pero considera que, para sostener la civilización, sólo hace falta una represión mínima. Por el contrario, en las sociedades post-industriales asistimos a un plus de represión, una represión excedente, que está al servicio de la dominación.

En cuanto al principio de realidad, esa limitación del principio de placer, tampoco es discutible, pero sí lo es la forma que ese principio ha tomado en las sociedades contemporáneas: la represión excedente y el principio de realidad se han dirigido centralmente a la represión de las pulsiones parciales con el fin de desexualizar al cuerpo del individuo y convertirlo en una máquina productiva.

Es que el individuo está obligado a trabajar horas y horas en algo que no le produce placer, con lo que no puede sentirse identificado ni sentirse bien, porque las sociedades post-industriales hacen de ese individuo una máquina de trabajo continua.

El camino o salida posible que Marcuse visualiza en ese momento, 1953, para el capitalismo avanzado, no pasa tanto por una revolución social que transforme la propiedad de los medios de producción, sino por una revolución que priorice la resexualización del cuerpo. Lo importante es que el cuerpo deje de ser una máquina de trabajo y vuelva a ser un elemento para producir placer. Lo que se impone como desafío es una lucha entre Eros y Tanathos.

Eros, dice Marcuse, sólo puede ganar en la medida en que no le de lugar al crecimiento de Tanathos, y esto será por el camino de la liberación de la sexualidad. En la medida en que sigamos reprimiendo la sexualidad y convirtiendo al individuo en una máquina de trabajo, es Tanathos quien gana. Y, si Tanathos gana, el peligro no es sólo la dominación, donde la sexualidad es reprimida a favor de la producción, sino directamente la destrucción de la humanidad.

Ubiquémonos: 1953, dos guerras mundiales, el estallido de dos bombas atómicas, genocidios, campos de concentración y de exterminio.

Esa idea de una transformación a través de la resexualización del cuerpo va a cambiar hacia mediados de los años '60, cuando Marcuse visualiza otras posibilidades de liberación, que ya –supone– no pueden provenir de las sociedades avanzadas.

El primer mundo no tiene ya salvación desde adentro: la clase obrera, el proletariado, está absolutamente incorporado al capitalismo, ha perdido su fuerza revolucionaria y toda liberación posible sólo puede provenir de los márgenes, que, para Marcuse, son fundamentalmente los países del Tercer Mundo. Valdría la pena pensar, hoy, en qué lugar ha quedado la posibilidad de pensar de esa manera la liberación.


●๋• Reflexiones sobre el Freudomarxismo por Manfredo Teicher *

Al encontrar el nombre de Enrique Guinsberg como autor de un ensayo sobre W. Reich, surgieron una serie confusa de recuerdos de una época de románticas ilusiones, donde al de W.R. se integraron los nombres de Mimi Langer, Enrique Pichón Riviere, Sigmund Freud y Karl Marx, mezclados con Arthur Koestler, Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir; formando un frente compacto frente a los claros enemigos de entonces: Hitler, Mussolini, Franco, a los que luego se integró Stalin.



Justicia social, gobierno mundial y desaparición de las religiones, era el sueño de unos cuantos (que incluye a Mimí y a mí), tras la segunda guerra mundial. Un mundo y un hombre nuevos, sin guerras y con una sola moneda universal; donde la tecnología con los robots de las fábricas automáticas, permitirían superar la explotación del hombre por el hombre; que Hobbes estaba equivocado.



En algunos, tal ilusión recién pasado el mayo y junio francés del 68 (La imaginación al poder; No sé lo que quiero pero lo quiero ya) comenzó a declinar, hasta llegar a pensar en los 80 que a la injusticia, a los nacionalismos y a las religiones, deberemos agregar la droga, el hacinamiento en las grandes ciudades, un desastre ecológico y un desatinado uso de la ingeniería genética.

La vegetoterapia reichiana tuvo su momento de auge en Buenos Aires, con Margarita Hirsch (que hizo su análisis didáctico reichiano con Federico Navarro, en Italia) y Gina Gioia como principales representantes. He conocido a Franco Dragotto (también analista reichiano) en su paso por Buenos Aires, debe haber sido por 1980). Estuve presente (en Buenos Aires) durante la construcción de un acumulador con el que se quiso enfrentar al cáncer; con resultado totalmente negativo. Pero el valor de El análisis del carácter continúa aún hoy vigente.

Enrique Guinsberg parece no haber leído la polémica entre Reich y Freud, si llega a decir que allí:

"Reich es presentado centralmente por su praxis del último período de su vida, otorgándole menor importancia a sus propuestas conocidas como freudomarxistas de su etapa anterior"


Por lo que me permito sugerirle que la lea, junto con los comentarios de Balán y los míos propios, ya que complementan bastante bien, sin agotar todas las lagunas, el ensayo sobre Wilhelm Reich.

Margarita Hirsch me orientó en la bibliografía que me permitió conocer la vida de aquél ídolo de nuestra adolescencia psicoanalítica que en mí se produjo al comienzo de los 70. Cuando Perón vuelve a la Argentina, comienza el gobierno de Cámpora, luego Perón toma el gobierno, muere al poco tiempo, sube Isabelita y comienza la tristemente célebre triple A (Alianza Argentina Anticomunista) con López Rega, que lleva al gobierno militar con el genocidio conocido. Y a Mimí, con muchos que pudieron hacerlo, al exilio.

En la APA, Mimi Langer, Hernán Kesselman, Armando Bauleo y Emilio Rodrigué encabezan "Plataforma y Documento", movimientos que pretenden modificar radicalmente al psicoanálisis (lo que también intentaron W.R., Erich Fromm y otros). Hoy a la distancia, recuerdo a Orwell con su "Rebelión en la granja" (somos todos iguales, pero algunos mas iguales que otros) y a Lampedusa con "El Gatopardo" (cambiemos, para que todo siga igual).

¡Cuánta sangre, sudor y lágrimas hemos derramado, en los miles de años de nuestra historia, sin alcanzar jamás el proyecto al que apunta un hermoso anhelo teórico! Esa historia parece indicar que es imposible, en la práctica.

En la primera parte de nuestra presentación, o sea, la que se refiere específicamente al encuentro Freud - Reich, tras una síntesis biográfica, colocamos el acento en la controversia con Freud, o sea, a la crítica reichiana al psicoanálisis, mientras que el trabajo de E.G. quizás acentúa la posición reichiana frente a la sociedad humana, que engloba lo anterior. En mi opinión, ambos trabajos aclaran un poco, sin agotar, la complejidad de los problemas que una personalidad como W.R. (y todo freudomarxismo) plantea.

Años atrás intenté profundizar en la vida de Mimí, quedando profundamente conmovido por esa mujer que pude conocer personalmente. E.G. es coautor de "Memoria, Historia y Diálogo Psicoanalítico" (diálogos con Mimí, en Méjico) junto a Jaime del Palacio (yerno de Mimi) el que termina escribiendo:

"No soy, no puedo ser, estalinista. Todavía, creo, te quedan resabios de la actitud comunista de los treinta, Mimi, y yo no puedo compartirlos. El Comintern te parece heroico, a mí no puede dejar de parecerme terrible"


Mis series complementarias incluyen la circuncisión según el ritual judío, en un país que al poco tiempo sucumbió a la mística nazi.

Todavía me esfuerzo por entender porqué el ser humano necesita ideales como raza superior o pueblo elegido; porqué la locura, sea individual o social. El resultado de esa investigación está lejos de ser agradable, pero no puedo (o no quiero) seguir engañándome. Y, si bien sería más sano ser cómplice de una hipocresía general que niega lo perverso y/o psicótico de nuestra condición humana; rescato un aspecto adolescente de mi personalidad que me mantiene joven a pesar de los 73 años recién cumplidos.

Mis series complementarias me llevaron al psicoanálisis y en él, a desarrollar una teoría vincular del narcisismo.

En esas reflexiones encuentro un único culpable de la contradictora totalidad de la condición humana: esa misma condición humana.

Hemos demostrado y seguimos y seguiremos exhibiendo un aspecto sublime y otro perverso y psicótico. Todo eso se mezcla dentro de cada uno de nosotros. Con resultados diversos, de acuerdo a las circunstancias. Pero la metáfora del iceberg es contundente. En teoría, aspiramos a una justicia social para toda la especie. En la práctica, jugamos a la guerra cuando hemos logrado crear el adecuado caldo de cultivo. Si no me equivoco, al comenzar cualquier guerra, son los voluntarios los que predominan.

Mientras, en épocas de paz, luchamos por un poder nunca suficiente, para poder someter a los rezagados en esa lucha.

Una de las primeras enseñanzas que adquirí del psicoanálisis es lo difícil que es hacerse cargo de la responsabilidad que uno tiene en aquello de lo que se queja.

Más que insistir en lo que Wilhelm Reich, Mimi Langer o Freud, sostienen en tal o cual párrafo, prefiero plantear mis propias conclusiones sobre el freudomarxismo que, por otra parte, están expuestas en mi "Teoría Vincular del Narcisismo", que acaba de aparecer.

Para no cansar al lector, transcribo la contratapa de ese libro:

La convivencia social sería imposible si diéramos rienda suelta a los deseos que surgen naturalmente en cualquier sujeto humano. En efecto, cada uno de nosotros alberga en el fondo de su alma una criatura soberbia, arrogante, prepotente y caprichosa que entiende que es lo más maravilloso del Universo, por lo que le corresponde el derecho, de origen divino, de que los demás estén a su disposición incondicionalmente, sea como objeto sexual o sumiso trabajador. Considera que la felicidad de los otros consiste en atender a sus caprichos y merecen ser aniquilados si se niegan a estas demandas. Lógicamente, la prohibición del incesto y del homicidio, no son freno para sus pretensiones. Pero como la vida en sociedad es una necesidad vital y todos pretenden lo mismo, se hizo imprescindible controlar y limitar las pretensiones de esta criatura. El ser humano aprendió a compartir y a colaborar con sus vecinos, es decir, a ser solidario.

Para eso hemos adquirido una capa de barniz social (una identidad) al elaborar el Complejo de Edipo internalizando la cultura, celosamente custodiada por el Super-yo. La educación forma una parte adulta de nuestra personalidad que está dispuesta a respetar al otro, reprimir esa criatura caprichosa y hacer todo el esfuerzo necesario para ganarse a través del cariño, el estudio y el trabajo, el respeto y el cariño del otro semejante.

Ambas partes de nuestra personalidad – la criatura caprichosa y la que la reprime – mantienen una lucha constante y sin fin. El problema que la sociedad enfrenta sin resultados demasiado alentadores es la necesidad de frenar la hostilidad que la criatura va acumulando por las inevitables frustraciones que debe soportar.

La competencia en el grupo y entre grupos, ingredientes inevitables de la vida social humana, puede ser productiva (competencias artísticas, deportivas, científicas) o destructiva (locura, genocidio y guerra) colocando en el medio de estos extremos lo que parece ser un fenómeno universal de las sociedades de mamíferos, no sólo humanos: la división de la sociedad en clases.

Intentando superar el narcisismo individual, se pretende recuperar desmedidos privilegios (a los que hubo que renunciar para sí) para el grupo de pertenencia.

Y esto le pasó a Freud, a Reich, a Marx, a Mimi Langer, y nos pasa a mí y a ti, estimado lector.

Hoy, éstas son mis opiniones.



* Manfredo Teicher

> Médico (UBA) - matrícula No 40.755
> Psicoanalista - Miembro titular en función didáctica de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)
> Vocal del Capírulo de Medicina Psicosocial de APSA
> Vocal de la Asociación Latinoamericana de Historia del Psicoanálisis
> Psicólogo Social
> Director del curso de Introducción al Psicoanálisis (posgrado) de la Facultad de Medicina (UBA) y del Curso superior de Psiquiatría (Finteco)
> Consultorio privado: Adolescentes, Adultos, Parejas, Adultos Mayores, Grupos de formación, Grupos terapéuticos


HerbertMarcuse dijo:"El concepto del hombre que surge de la teoría freudiana es la acusación más irrefutable contra la civilización occidental..., la historia del hombre es la historia de su represión. La cultura restringe no sólo su existencia social, sino también la biológica, no sólo partes del ser humano, sino su estructura instintiva es sí misma. Sin embargo tal restricción es la precondición esencial del progreso"



●๋• Fuentes

> http://es.wikipedia.org/wiki/Freudomarxismo
>
>
> http://lacosmogonia.blogspot.com/2008/06/tema-freudomarxismo.html
>
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