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Enfermeros que torturan

Info4/30/2016
Existen formas de abuso físico en el trato brusco, en las exploraciones y los tratamientos cruentos administrados sin tomar medidas para evitar el dolor y, respecto de los pacientes hospitalizados, con la privación prolongada o continuada de alimentos o agua, la demora en la atención de las necesidades de aseo o con la restricción física irrazonable. Es importante visibilizar, además, la violencia psicológica, cuya presencia en cualquier área de la vida se ha subestimado durante largo tiempo y sólo ahora recibe la debida atención, pero que es particularmente dañina ya que involucra comportamientos lesivos de la dignidad de la persona, y cuando se trata de pacientes, obviamente actuará como un factor que impedirá o demorará su mejoría. Entre los actos de violencia psicológica se pueden mencionar los abusos emocionales, que incluyen cualquier forma de aflicción espiritual grave que sea generada por humillaciones, amenazas, hostigamientos u otras actitudes intimidantes, gritos, retos e, inclusive, los tratamientos paternalistas, etc. También la "falta de atención" o el trato frío, indiferente, impersonal y carente de empatía, o cuando los pacientes no son informados adecuadamente acerca de su dolencia y el tratamiento que van a recibir, o cuando no son escuchados o no reciben una respuesta cuando manifiestan su disconformidad con el tratamiento recibido. Estas formas de violencia irrumpen también en la atención de los enfermos y reconocen su causa en determinados factores predisponentes, los que, unidos a los procesos psicológicos facilitadores de la violencia a los que nos hemos referido, favorecen su reproducción. Dichos procesos son los siguientes: la naturalización (la violencia se considera natural, normal, como parte de la vida), la invisibilización (sin conocimientos adecuados se dificulta su detección), la insensibilización (las personas pierden sensibilidad frente a la violencia, ya sea porque la sufren o porque son testigos de actos de violencia, o bien son las que la ejercen) y el encubrimiento (no se habla ni se denuncian estos comportamientos). Estos factores son propios del escenario de los establecimientos asistenciales, cuyas salas de internación, como las salas de guardia y los consultorios externos, se presentan en permanente estado de colapso, máxime si se trata de hospitales públicos. Es necesario advertirlos, por cuanto constituyen una de las causas desencadenantes del fenómeno y permiten erradicarlo si son atendidos debidamente. Uno de los factores predisponentes de la violencia hacia los pacientes es el alto grado de estrés causado por la sobrecarga de trabajo, por la falta de elementos y recursos, y los conflictos interpersonales con los compañeros de trabajo. Otros factores de estrés son el hecho de tener que tratar con la muerte y los moribundos, la preparación inadecuada para atender las necesidades emocionales de los pacientes y de sus familias y el síndrome de "burn out" al que están expuestos, sobre todo en las emergencias. Párrafo aparte merece la violencia laboral que experimentan los profesionales de la salud. Las Directrices Marco para Afrontar la Violencia Laboral en el Sector de la Salud de la OMS consideran que si bien este fenómeno afecta prácticamente a todos los sectores y categorías de trabajadores, el sector de la atención de salud corre un riesgo grave. También pueden sufrir la agresión y violencia psicológica por parte de los pacientes y familiares, e incluso de terceros. En este caso este tipo de violencia actúa como un "estresor" social extremo, que produce reacciones de estrés en el afectado, que a su vez pueden crear un "estresor" social para los pacientes como lo es la violencia. Las repercusiones negativas que tiene el maltrato sobre los pacientes inciden en su proceso de curación, pues además de sus afecciones, dolores, malestares, el paciente debe soportar la violencia, pudiendo demorarse su restablecimiento o frustrarse definitivamente la chance de sortear el estado crítico que padece. Pero además se resiente la calidad del servicio y la eficiencia y éxito de las organizaciones asistenciales. La Real Academia Española de la Lengua define al paciente (4ª acepción) como la "persona que padece física y corporalmente, el doliente, el enfermo, aquel que se halla bajo atención médica"; y etimológicamente informa que deriva del latín patiens, -entis y del participio activo de pati, que significa "padecer, sufrir". La vulnerabilidad de los pacientes se advierte por cuanto aceptan pasivamente la atención, con sumisión y obediencia, sin manifestar su desagrado a ciertas actitudes y comportamientos, lo que contribuye a no identificar los actos violentos de parte de los prestadores, sobre todo cuando se trata de personas de escasos recursos que reciben atención gratuita y no se quejan por miedo a represalias posteriores o a no ser atendidos. A partir del sentimiento de impotencia y debilidad que le genera la enfermedad, el paciente experimenta también una alteración en la percepción del profesional de la salud, lo cual se traduce en excesos en la valoración. Hay que tener en cuenta que la relación que se establece entre el profesional y el paciente es siempre asimétrica y jerárquica, donde el profesional es el fuerte porque tiene el poder y el conocimiento y el paciente es la parte débil por la vulnerabilidad causada por la enfermedad que hace que sienta también temor, tanto de su fuerza y su poder como de su juicio. Este sentimiento, a su vez, disminuye la autoestima y potencia la sensación de inferioridad del paciente, lo cual se profundiza aún más por la falta de privacidad que existe en el proceso de atención hospitalaria, por la ausencia de consideración de su sentimiento de pudor o por la exposición de su cuerpo desnudo ante el personal sanitario cuando debe someterse a exploraciones o curas, o bien por el trato impersonal que recibe en los diagnósticos, análisis y tratamientos brindados en forma masificada. Cuando el enfermo llega a las urgencias puede experimentar asimismo inquietudes sobre la naturaleza de su afección, por la pérdida de contacto con la familia, por entrar en un mundo desconocido padeciendo dolor, fiebre, malestares diversos, además del cambio continuo de personal que lo atiende (internos de guardia, enfermeras de urgencias, camilleros, personal administrativo, mucamas, etc.). link: https://www.youtube.com/watch?v=FJ6HEq67F1U link: https://www.youtube.com/watch?v=Rth8QC3i-3M link: https://www.youtube.com/watch?v=a2wct-Dls3Y link: https://www.youtube.com/watch?v=J38Stzmbc9Y
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