La cara amarga del fútbol Bajo el glamour y los millones, el mundo del fútbol oculta un gran iceberg: una considerable cantidad de personas que disfrutan de una carrera laboral efímera, desarraigada, lejos de casa, nomadista, y sin cheques de seis ceros. En los casos más extremos, chicos que lo iban a ser todo y acaban defenestrados aun siendo muy jóvenes. Es la cara amarga del fútbol. Año 2007. En el mundo del fútbol, Ronaldinho ha abdicado y el Barça ya no está para batirse el cobre con cualquiera. El Madrid vuelve a emerger. Las capitales de Europa son Milán y Liverpool. Messi es un veinteañero imberbe llamado a ser el sustituto de Ronaldinho. Pero hasta Messi tiene un sucesor: Gai Assulin (Netanya, Israel, 1991), un canterano del Barça que acaba de cumplir 16 años. Demasiado temprano como para meterle la presión de ser el heredero del heredero del trono. link: https://www.youtube.com/watch?v=tRYS7NnSFI4 Frank Rijkaard, entrenador del Barcelona por aquel entonces, le da la alternativa y le incluye en los entrenamientos del primer equipo. Su nombre comienza a aparecer día sí día no en la prensa. Guardiola, que llegó un año después, le dio continuidad en su condición de promesa. Pero cuando acabó el segundo año de la época Pep, defenestrado por la intermitencia y la fama de jugador que todo lo comienza pero nada termina, Gai Assulin se marcha del Barça a los 19 años, con la etiqueta de promesa fracasada, de juguete roto. A partir de ahí, dos años en la disciplina del Manchester City (cuando aún no habían llegado los petrodólares) jugando la friolera de cero partidos en total, con una efímera cesión al modesto Brighton & Hove Albion de por medio. Después, vuelta a España para pasar por tres clubes en tres años: Racing de Santander, Hércules y Mallorca. Ninguno quiso quedarse con él. Tanto fue así que tras salir del Mallorca, ahora en 2ª división, se vio sin equipo. En siete años pasó de compartir vestuario con Messi -y estar llamado a ser su sucesor- a empadronarse donde habita el olvido. Y sólo con 24 años. Actualmente, tras unos meses en solitario, ha recalado en el Hapoel Tel Aviv de su país natal. A un nivel mucho menor, pero totalmente válido como ejemplo, encontramos a Marc Mateu (Valencia, 1990), que con 18 años debutó con el Levante en Primera División y jugó varios partidos. Parecía uno de los que sí llegarían a la élite, pero a partir de ahí su trayectoria fue cuesta abajo y nunca se consolidó en lo más alto. Con 25 años, Mateu ha vivido en Valencia, Irún, Badajoz, Zaragoza, Villarreal y Soria. Lejos de los sueldos galácticos (siempre entre 2ª y 2ªB), y también lejos de su familia y de una vida estable y arraigada. Ahora, a punto de cumplir los veintiséis años, y en las filas del Numancia, espera la que quizás sea su última oportunidad para despuntar. La cara B del fútbol fuera de los galácticos. Cuando a un niño se le hace creer futbolista Ceballos con la camiseta del Tottenham en el curso 2013/2014. Imagen: SkySports. A Cristian Ceballos (Santander, 1992) el salto a la fama le llegó demasiado pronto: con doce años, un vídeo suyo haciendo malabarismos junto a Ronaldinho, número uno mundial entonces, hizo que muchos parroquianos comenzaran a recordar su nombre. link: https://www.youtube.com/watch?v=2LJAiwghDAc&feature=youtu.be Esa misma frase fue con la que, en un spot del propio Barça en el que salieron varias promesas del club, un diecisieteañero Messi entre ellas, se despedía: "Recuerda mi nombre, soy Cristian Ceballos". A los doce años, a Cristian le hicieron sentir un futbolista de pleno derecho, pero sólo era un niño. Ahí comenzó su calvario. Por su edad (doce años menor que Ronaldinho, cinco años menor que Messi) estaba llamado a ser la próxima estrella, la tercera generación emergente. Incluso el Barça lo trataba con especial cariño para tratarse de alguien tan joven. Los años siguientes pasaron con más aceite que vinagre. Su nivel mediático fue decayendo en la misma medida que su aportación al colectivo. Para 2011, con diecinueve años y ante la falta de interés del Barça en seguir contando con él, comenzó a buscarse la vida lejos del Camp Nou. Tras algunas pruebas en clubes de la liga inglesa recaló en el Tottenham B en 2012, donde tras calentar banquillo y marchar cedido un año al Arouca, un equipo modesto de la primera división portuguesa donde sí tuvo minutos, se vio en 2015, con 23 años, sin destino. Hasta que apareció el Charlton, otro club inglés de The Championship, equivalente a la segunda división. Aunque su estreno fue decepcionante y los aficionados del Charlton comenzaron a recordarle más por un pésimo lanzamiento de corner que por la calidad que prometía cuando intercambiaba filigranas con Ronaldinho. Muy lejos quedan los tiempos del vídeo con el brasileño y la sensación de tener el futuro solucionado. Una promesa rota más, que sin embargo nunca perdió las formas. Nos lo cuenta también José Luis Espinosa, cuyo hermano fue compañero de Cristian en su adolescencia: "Lo de Ceballos fue algo casi inexplicable. Pasó de jugarlo todo, casi por decreto, y ser la estrella, a no jugar. Ibas al campo a ver jugar al equipo, y él no estaba ni en el banquillo. Lo veías en la grada, con los padres del resto, con el chándal puesto. Y ni una mala palabra, ni un mal gesto... Un chaval majísimo. Dicen que se lo cargaron porque le quisieron renovar a la baja y el padre no aceptó. Otras teorías hablan de que fue promocionado por una rama de la directiva y la otra, al llegar al poder, quiso quitárselo de encima. Una verdadera pena." link: https://www.youtube.com/watch?v=-bzsTpwkhLg
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