Fordlandia (o Ford Land) fue, a principio de los años 30, una población establecida a orilla del río Tapajós, afluente del Amazonas, cuyos centros urbanos más próximos eran Santarem y Belem. *A Henry Ford le daban miedo las enfermedades tropicales, y por eso, nunca llegó a visitar la Fordlandia. Fue ideada por Henry Ford para establecer más de 20.000 hectáreas de cultivos de planta de caucho, cuya producción satisfaría la demanda de caucho de la Ford, y rompería el monopolio británico y holandés, originado por las plantaciones en el sudeste asiático, Malasia principalmente. Su ciudad, Ford Land, fue construida a principios de los años 1930 a orillas del río Tapajós, afluente del Amazonas, en mitad de la selva. Para satisfacer la demanda de caucho de la marca Ford y con la intención de quebrar el monopolio británico y holandés de caucho en sus plantaciones del sudeste asiático, Henry Ford estableció más de 20.000 hectáreas de cultivos de planta de caucho. Curiosamente, los inventores de las botas de goma (caucho) fueron los indios amazónicos, que ya las fabricaban de forma instantánea desde hacía mucho tiempo: simplemente se bañaban en látex líquido hasta las rodillas y esperaban que se secara, originando así la bota mejor adaptada al pie del mundo, casi como una segunda piel. Esta pequeña ciudad corporativa made in Ford Motor Company constaba de modernas fábricas tales como las que existían en los suburbios norteamericanos. Imaginaos también flamantes casitas de madera alineadas como en esas urbanizaciones americanas que salen en las películas, todas con su propio jardín privado, sus pinos, sus puertas mosquiteras, sus calles y sus aceras. Un pueblecito americano ideal en mitad de la nada, rodeado por las salvajes fuerzas de la jungla. Con su hospital, su panadería, sus zapaterías, sus sastres, sus piscinas. Incluso tenía su propio campo de golf de nueve hoyos y un club de vals, jazz y foxtrot, el Hase. A pesar de todo, su gran proyecto amazónico fracasó. Dos fueron los motivos principales que hicieron abandonar Fordlandia en los años 1940. El primero fue que el caucho sintético volvió obsoleto el caucho natural. El segundo y más importante es que no se puede luchar contra los elementos, por mucho empeño que pongas. Ford había pretendido doblegar la selva a sus exigencias. Como si hubiera trasladado un fragmento de Manhattan al corazón del Amazonas o un fragmento del Amazonas al corazón de la Gran Manzana. El calor y la humedad eran insoportables para su población. La malaria se cebaba con ellos. El territorio no se podía domesticar y era tremendamente complicado establecer rutas de transporte o espacios para la construcción. Los trabajadores autóctonos, los seringueiros brasileños, además, no tenían experiencia en cultivar correctamente el caucho, y mucho menos aceptaban de buen grado las innovaciones y el estilo de vida que Ford trataba de imponer en el asentamiento. No hay que olvidar que Henry Ford impulsó la cadena de montaje deshumanizada y era un antisemita de pro, y que también se caracterizaba por ser todo un hombre de negocios que trataba a los trabajadores nativos como si fueran oficinistas: les asignaba números de identidad y les imponía una jornada laboral de 9:00 a 17:00 bajo un ardiente sol tropical. ¡Les obligaba a usar zapatos y a comer hamburguesas! Incluso impuso la ley seca, el uso de baños públicos (de mal gusto en la región) y las ventanas con cristales, que dejaban pasar el calor al interior de las viviendas pero no lo evacuaban. Y es que Ford era un hombre demasiado apegado a sus costumbres: en sus fábricas de coches sostenía que el cliente podía tener su coche del color que quisiera, siempre que el que quisiera fuera el color negro. Tanto es así, que los trabajadores nativos acabaron rebelándose frente a las normas espartanas de Ford. Y, como no se andaban por las ramas, acabaron usando sus machetes con los capataces. La ciudad era demasiado pretenciosa y Ford finalmente acumuló pérdidas por valor de 20 millones de dólares, convirtiendo la típica gráfica que cuelga en el despacho del presidente y que muestra la salud económica de la compañía en el dibujo de una pista de esquí vista de perfil. Coincidió, por si todo esto fuera poco, que al estallar la Segunda Guerra Mundial, Fordlandia se convirtió en una zona estratégica para los intereses nazis y aliados en Sudamérica. Ahora, en mitad de la jungla, ya sólo quedan sus restos, que siguen en pie para dar servicios a una población ya inexistente. Fordlandia hoy en dia: Algunos documentales que encontre en Internet: link: http://www.youtube.com/watch?v=x2SpGRuwqA4 link: http://www.youtube.com/watch?v=og9QtUJZ8iI link: http://www.youtube.com/watch?v=K-Ofgzqr4-A Eso fue todo espero que les haya gustado. Saludos
Fordlandia: La ciudad de Ford
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