El amor trasciende las fronteras. Federico Denegri, un joven argentino nacido en Buenos Aires, nunca imaginó que en
Guatemala
, a 6 mil 587 kilómetros de distancia de su país, conocería a quien hoy es su esposa.
Denegri dejó Argentina hace tres años para venir a Guatemala como misionero cristiano evangélico. Dentro de la misión conoció a Karen Samayoa, y al poco tiempo se enamoraron y se hicieron novios.

Gracias a su buena presentación y amabilidad, la pareja comenzó a ser conocida por los conductores y comerciantes del lugar, quienes los motivaron a seguir adelante.
Además de la venta de panes y jugos, la pareja trabaja por las tardes en una taquería. Su jornada laboral alcanza algunas veces hasta 12 horas.
Sueño de volver
“Desde que vine, hace cuatro años que no veo a mis padres, pero debido a mi situación económica no he podido volver a Argentina y presentarles a mi esposa”, afirmó.
“Lo más difícil para mí ha sido no tener documentos y por ello no poder obterner un empleo; Para obtener la residencia necesito US$500 y en estos momentos no cuento con ese dinero”, resalta el argentino.
La pareja espera superarse y establecer un negocio propio de comida argentina .
Por aparte, Denegri desea desarrollar un proyecto para jóvenes en riesgo, a quienes desea capacitar para un empleo digno.
El joven matrimonio agradeció el apoyo que recibe día a día por parte de decenas de guatemaltecos que disfrutan de los jugos que venden.
Denegri dejó Argentina hace tres años para venir a Guatemala como misionero cristiano evangélico. Dentro de la misión conoció a Karen Samayoa, y al poco tiempo se enamoraron y se hicieron novios.

Gracias a su buena presentación y amabilidad, la pareja comenzó a ser conocida por los conductores y comerciantes del lugar, quienes los motivaron a seguir adelante.
Además de la venta de panes y jugos, la pareja trabaja por las tardes en una taquería. Su jornada laboral alcanza algunas veces hasta 12 horas.
Sueño de volver
“Desde que vine, hace cuatro años que no veo a mis padres, pero debido a mi situación económica no he podido volver a Argentina y presentarles a mi esposa”, afirmó.
“Lo más difícil para mí ha sido no tener documentos y por ello no poder obterner un empleo; Para obtener la residencia necesito US$500 y en estos momentos no cuento con ese dinero”, resalta el argentino.
La pareja espera superarse y establecer un negocio propio de comida argentina .
Por aparte, Denegri desea desarrollar un proyecto para jóvenes en riesgo, a quienes desea capacitar para un empleo digno.
El joven matrimonio agradeció el apoyo que recibe día a día por parte de decenas de guatemaltecos que disfrutan de los jugos que venden.