La Luftwaffe sobre Polonia (1939) Se dispusieron para la operación Fall Weiss (Plan Blanco, la invasión de Polonia) de 1580 aviones de combate de primera línea repartido entre dos de las cuatro Flotas Aéreas (Luftflotten). La Luftflotte I del general Albert Kesserling en el norte y por el sur la Luftflotte IV del general Lhor. La primera misión de combate de la guerra correspondió a un Kette o trío de Junkers Ju 87, como nos los relata el piloto de Stuka Paul Werner Hozzel , perteneciente a la Primera ala de bombardero en picado, (I/Stukageschwader). Este testigo participó en dicha misión, consistente en cortar los cables de los explosivos con los que los polacos pensaban destruir unos puentes sobre el río Dirschau. El caza polaco P.Z.L. 11, daba problemas a los Messerschmitt si éstos los enfrentaban en combate cerrado El día 1 de septiembre amaneció con gran cantidad de niebla baja, que aprovecharon los polacos para dispersar su aviación, compuesta de unos 433 aparatos . La efectiva dispersión de la Fuerza Aérea Polaca queda evidenciada en este relato del piloto alemán de Bf 109, el teniente Waldermar von Roon: “Yo iba en la cabeza de la Staffel, cerca de Lodz, a unos 1000 metros y ampliamente escalonados, cuando divisamos dos cazas polacos delante de nosotros, uno de ellos a mayor altitud. Yo mismo ataque al piloto más cercano. Mis disparos debieron darle en el motor, porque inmediatamente comenzó a planear hacia tierra. Le seguimos muy pegados a su cola y descubrimos con sorpresa que el punto donde evidentemente estaba intentando aterrizar era un aeródromo muy bien camuflado. Nunca lo hubiéramos descubierto si no hubiésemos pasado a tan baja altura, pero de esta forma conseguimos distinguir claramente una hilera de cinco bombarderos enemigos, con su camuflaje de colores verdes y pardos perfectamente mimetizados con el suelo del aeródromo. […] A continuación nos fijamos en un montón de heno de aspecto sospechoso, disparamós una ráfaga, el heno comenzó a arder, descubriendo debajo cuatro cazas pintados de color pardo, los cuales se incendiaron, mientras el personal de tierra salía corriendo, como si hubiésemos destrozado un nido de hormigas". Las misiones de bombardero dentro del territorio polaco, más allá del avance del ejército, fue realizado por nueve alas de bombardeo de la Luftflotte 1, dotadas de Dornier Do 17 Z y M, más quince Gruppen de la Luftflotte IV, con Heinkel He 111 P y H ; estos aparatos eran escoltados por lo general por aviones Messerschmitt Bf 110 C-1. El éxito logrado por los Bf 110 no fue igualado por los Bf 109, ya que los combates aéreos contra la fuerza aérea polaca se libraron muy por detrás del frente, fuera del alcance de los Bf 109 , además que la mayoría de los Gruppen con Bf-109, estaban en la frontera con Francia y Bélgica, en caso de una ofensiva Anglo francesa. El Messerschmitt Bf 110 llevó a cabo la mayoría de las misiones de caza sobre Polonia, aunque tenía dificultades en combate cercano envolvente frente a los ligeros PZL P.11 Los bombarderos Heinkel y Dornier cumplieron su objetivo inicial de bombardear los aeródromos de la aviación polaca, pero destruyendo aviones en su mayoría obsoletos o inservibles. Los polacos sabían de la inminencia del ataque alemán, por lo que habían logrado dispensar su pequeña fuerza aérea: “En contra de todas las suposiciones, la Fuerza Aérea Polaca no fue destruida en tierra durante los dos primeros días de lucha. La brigada de bombardeo, especialmente, voló hasta el 16 de septiembre efectuando ataques a baja altura contra las fuerzas alemanas.” El éxito de las Kampfgruppen estuvo en destruir las comunicaciones y la logística de la aviación polaca, que a partir del 4 de septiembre estuvo descordinada y sin efectividad de combate . Posteriormente se dedicaron, junto a los Stukas, a bombardear Varsovia, que se rendiría el 25 de septiembre. Um Kette (trío) de Junkers Ju 87B2 Stuka, fueron los que comenzaron la Segunda Guerra Mundial. Su primer objetivo fueron unos cables de conexión, que utilizarían los polacos para derribar unos puentes con explosivos La industria de guerra polaca, sobre todo la de la aviación, no se le ocasionó mayores daños, con el objeto de ser aprovechada para el esfuerzo de guerra nazi. La efectividad y necesidad de los bombarderos en picado de los Stuka, se manifestó a veces como el único modo que tenían los alemanes de superar la resistencia que mostraron los polacos. Las felicitaciones y agradecimientos que dieron efectivos del ejército alemán al piloto de Stuka Paul Hozzel, durante el bombardeo de unos 40 Ju 87 a la fortificación de Mlawa, al norte de Polonia, el día 2 de Septiembre , es una prueba de ello. Los Messerchmitt Bf-110C-1 cometieron el error inicial de enfrentarse con los ágiles PZL P.11 en combate envolvente cerrado, siendo algunos derribados, adoptando entonces la táctica de combate de picado y trepada, gracias a la cual pudieron derribar con facilidad a los cazas enemigos. Los primeros Bf 109D no eran aún el gran aparato que inmortalizaría e este modelo. La mayoría estaban en aeródromos en la frontera polaca Los Bf 109 en Polonia eran en su mayoría de la versión D-1 , superior en combate a los PZL P-11 pero inferior a los últimos modelos franceses e ingleses, lo que condujo a acelerar la producción del repotenciado Bf 109E. En definitiva, con la invasión alemana a Polonia se pone por primera vez en evidencia la eficacia de la Blitzkrieg como táctica de guerra que revolucionaría la guerra en siglo XX: “La campaña de Polonia constituyó la muestra de cooperación aeroterrestre para las otras campañas relámpago posteriores. Las conclusiones y experiencias habidas en la misma pusieron de manifiesto que la Aviación alemana solo estaba en condiciones de actuar en una guerra limitada en el tiempo y reducida a un solo frente.”
La Luftwaffe sobre Polonia (1939)
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