


Combates aéreos de la SGM (frente oriental)
5 de Septiembre de 1942. Sector central del frente del Este. Los Junkers Ju-88 de la KG 3 han sido puntuales. A la hora fijada cruzaban exactamente por la vertical del punto convenido. Mientras los cazas de la Jg53 regresan, la Jg51 de Müncheberg despliega su escolta. Los Ju-88 vuelan a tres mil quinientos metros, Müncheberg, a la cabeza del schwarm (cuatro cazas) se sitúa a cuatro mil quinientos metros, encima de los bombarderos, la 2ª escuadrilla se adelanta mil metros y desciende a tres mil, la 3ª escuadrilla cubre la retaguardia.
Joachim Müncheberg

Transcurre un cuarto de hora. Una vez más el objetivo es un nudo ferroviario: Jeltz. Solo faltan veinte minutos y no se divisa ningún avión enemigo. ¿De dónde salieron los veinte Polikarpov y los veintidós Yak-1? Ni lo supieron, ni en realidad, les importaba mucho saberlo. Los descubrió un ametrallador de cola de un Ju 88 de la última cuña de formación. Iba tan cerca de él un 109 de la 3ª escuadrilla, que al tiempo que advertía a gritos a sus compañeros de cabina, empezó a hacerle señas. El 109 no las confundió con saludos y viró en el acto, advirtiendo nerviosamente a Müncheberg.
-¡Achtung!..¡Muchos! ¡Hanni cuatro! (altura cuatro mil)Müncheberg subió en vela y cuando llego a cinco mil metros. Hizo un looping y quedó de cara a los rusos. Los tres de su schawrm le siguieron a duras penas.Pero en el intervalo, los rusos, picaban ya contra los Ju-88. Fue un desbarajuste, los 109 se dispersaron –no podían hacer otra cosa- para tomar altitud y recibir órdenes. Los de los bombarderos, unos más serenos que otros, cerraron la formación y continuaron su ruta, pero dos minutos después de haber avistado la formación, brotaban ya humo y fuego de cuatro Ju-88.
Los rusos no utilizaban táctica aparente, era más bien un caos. Sin embargo, el caos, a veces es una buena táctica si produce, como en este caso, desconcierto en el adversario. Müncheberg gritaba ¡dispersarse, dispersarse! Los 109 revoloteaban sin perder su formación de pareja, y los kazmarec se mantenían junto a sus rottenfürer. A los tres minutos, Müncheberg tenía formado y controlado a su Grupo, a excepción de cuatro cazas que habían hecho frente al enemigo.
Junkers Ju-88

Estos cuatro 109 se habían atraído a once I-16. El resto atacaba a los bombarderos, que no se defendían mal y ya habían derribado a tres rusos. Müncheberg decidió de pronto: - ¡Ataque! ¡Caza libre!Ellos estaban a cinco mil metros, los Yak y los I-16 entre cuatro mil y tres mil quinientos, los JU habían descendido a tres mil metros. De los cuatro cazas que entablaron combate, una pareja se había distanciado unos kilómetros, zigzagueando y maniobrando entre cinco rusos. Müncheberg batió alas y picó hacia ellos, centrando en el visor a un I-16.
A trescientos metros abrió fuego con una ráfaga corta y viró a la izquierda. El Polikarpov pareció como si se sacudiera, basculó el morro y el plano derecho se desprendió. ¡Noventa y nueve! ¡Uno más y los cien! Pensó Müncheberg.
Pero su ráfaga iba a ser de carambola... El ala arrancada dio en el plano trasero de otro I-16 que volaba unos trescientos metros más abajo. Por efecto del golpe o del susto, el ruso subió en vela y se puso justo delante de Müncheberg, quien sin pensarlo oprimió los disparadores y casi a la vez tiró de la palanca. El I-16 culebreó, comenzó a escupir llamas, mientras que al mismo tiempo un bulto oscuro saltaba del avión. El avión siguió ascendiendo doscientos metros hasta quedarse colgado en el cielo unos segundos y cayó a plomo. Era la victoria número cien.
Polikarpov I-16

Habían transcurrido tres minutos desde que ordenó el ataque. Ahora se lanzó sobre un avión ruso que perseguía a un 109. La distancia era escasa y redujo gases, el ruso no le había visto, lo tenía a su derecha y un poco más abajo, intentando ponerse a la cola del Me. Müncheberg se deslizó de ala, abrió gases y oprimió el disparador. Ráfaga corta, solo de cañón, no podía fallar..., pero falló. De repente, en el momento de abrir el disparador, el I-16 había picado en ángulo de 80º, cayendo sobre el 109, el Blanco 3.
¡Blanco 3!- grito Müncheberg- ¡Pica, pica, voy a disparar!- y luego a su kazmarec-¡Cúbreme! Blanco 3 hundió el morro en vertical. Müncheberg disparó con todo y si cambiar el rumbo sobrepaso al Polikarpov –dejándolo para que lo rematase su kazmarec-. Inmediatamente se sitúo sobre un Yak-1. El ruso, que lo vio, saltaba y zigzagueaba, pilotaba muy bien.
Yak-1

Müncheberg lo dejo alejarse unos mil metros y subió a trescientos, conectó la sobre potencia y picó. Era un blanco magnífico. Centró las ráfagas en la cabina. Empezó a disparar a los cuatrocientos y no viró hasta llegar a los cien, el Yak explotó en una bola de fuego. Müncheberg sobrevivió de milagro.
Siete minutos habían transcurrido desde que comenzó el combate. Seis 109 habían caído y a dos mil metros pudo contar los Junkers, faltaban ocho. Por su parte los 109 reclamaban quince victorias. Por la fecha en que transcurre este combate el avión pilotado es un Bf-109 F4.
BF-109 F4

Joachim Müncheberg fue uno de los lideres más destacados de la Luftwaffe. Peleo en Francia, Inglaterra, Malta, Rusia y Túnez. Derribó 135 aviones aliados, pilotando siempre Bf-109. Recibió la Cruz de Caballero al final de la Batalla de Inglaterra, las Hojas de Roble el 7 de Mayo de 1941 y las Espadas el 9 de Septiembre de 1942.
Su última batalla la libró el 23 de Marzo de 1943, sobre Túnez. Sobrepasado en número por cazas americanos consiguió situarse tras un U.S. Spitfire . Disparó a menos de cien metros, el americano, se desintegro en una explosión de fuego. Tan cerca estaba Müncheberg, que su Bf-109 G fue alcanzado por los trozos de metal que llenaban el aire, antes de estrellarse en el suelo Müncheberg ya había muerto.

