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¿Por qué Napoleón escondía la mano en el chaleco?

Info1/15/2016

La imagen del caudillo ítalo-francés con su mano metida entre los botones del chaleco es probablemente la pose más famosa de la historia. De hecho, no se me ocurre otra (¿a vosotros?), y llevo ya días dándole vueltas al asunto. Tendrá que ver con la fama que alcanzó el individuo, la popularidad que aún goza en su país adoptivo y el hecho de que se hicieran tantos y tantos retratos suyos. Como muchos otros, durante mucho tiempo creí que la razón por la cual Napoleón se llevaba la mano al vientre era porque tenía dolores estomacales y con la mano se aliviaba el dolor, pero esta explicación resultó ser un mito, como también lo es el que tuviese cáncer, o que sufriese de una infección dérmica en la mano, o que tuviese la mano deformada o que los pintores de la época no supieran pintar manos. Oh no, era algo mucho más simple.


¿Por qué Napoleón escondía la mano en el chaleco?

La mano de los dioses.

Para empezar, es muy fácil constatar que la dichosa pose era muy común hace 200 años, y mucho después. Desde Simón Bolivar hasta Joseph Stalin, pasando por George Washington, Karl Marx y Abraham Lincoln, muchos personajes famosos se hicieron retratar en esa pose, y no, tampoco es porque fuesen masones (otro de los mitos que no ha podido ser probado). La realidad es que esconder la mano en el chaleco o chaqueta respondía a una cuestión de moda, que a su vez surgió de una convención de la época que dictaba que cualquier hombre de buena familia y buena educación, debía guardar la mano de aquella manera, y Napoleón, que quería presumir de sus estatus social, no podía quedarse atrás.

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historia

El Manual de la Buena Educación.



El segundo hijo sobreviviente del abogado Carlo María di Buonaparte y María Letizia Ramolino, pertenecía a una familia relacionada con la nobleza de la Toscana. Su padre había sido representante del gobierno de Córcega anteReglas del decoro y de la civilidad cristiana para el udos de las escuelas cristianas para niños la corte del rey Luis XVI, además de estar relacionado con el líder nacionalista corso Pasquale Paoli. Los Buonaparte era moderadamente afluentes y, gracias a las influencias de Carlo, el niño Napoleone (no afrancesó su nombre hasta pasada la veintena de años), pudo entrar en la prestigiosa academia militar de Brienne-le-Chateau, en la región de Champagne Ardenne. pero poco antes había estudiado en una escuela religiosa en Autun, en Borgoña, donde es muy probable que hubiese entrado en contacto con un célebre manual de buenas costumbres publicado por Juan Bautista de La Salle, y que se había extendido a buena parte de las escuelas cristianas de Francia.

El libro en cuestión, Las Reglas del Decoro y la Urbanidad Cristiana, era una serie de consejos para la enseñanza de buenas maneras a los hijos de los pobres que acudían a las escuelas de La Salle, pero estaba tan bien redactado que también las escuelas elitistas lo adoptaron. En su capítulo XI, el libro hablaba de la postura que debía adoptar un hombre bien educado:

Capítulo XI. De la espalda, de los hombros y del codo.

(…) Es un defecto cruzar los brazos sobre el pecho, entrelazarlos detrás de la espalda, dejarlos pender con indolencia, balancearlos al caminar, so pretexto de alivio; el uso quiere que si uno se pasea sin un bastón en la mano, el brazo que está sin apoyo esté posado ligeramente junto al cuerpo, y que reciba un movimiento casi imperceptible, sin por ello dejarlo caer de lado; si no se tiene bastón, ni manguito (5), ni guantes, es bastante común posar el brazo derecho sobre el pecho o sobre el estómago, poniendo la mano en la abertura de la chaqueta, en ese lugar, y dejar caer la izquierda doblando el codo, para facilitar la posición de la mano, bajo el faldón de la chaqueta. En general, hay que mantener los brazos en una situación que sea honesta y decente. (Traducción del Instituto Napoleónico México-Francia)


Me parece algo gracioso que para demostrar nuestras buenas maneras tuviésemos que mantener cierta postura, pero bueno, así es esto de la sociedad. Yo también estudié en las escuelas de los hermanos de La Salle, donde sí nos enseñaban a mantener una buena postura, pero más por cuestiones de salud que por pretender ser nobles, y nunca nos dieron el libro de urbanidad.

Pero volviendo al futuro emperador, y como no soy experto en arte, no pude encontrar cual fue el primer retrato en el que se puede ver a Bonaparte con la mano en el vientre, pues hay muchos. En todo caso, y como mencionaba anteriormente, no era una costumbre personal de Napoleón, sino que era una moda usada para decir, ¡Mira, soy de buena familia!

Napoleón Bonaparte, como bien sabemos, después de convertirse en un líder revolucionario, traicionó los ideales de libertad, igualdad y fraternidad que tanto se cacarearon por aquellos días y se autonombró emperador. Luego se puso a repartir mamporrazos por toda Europa como cualquier otro megalómano dictador, eso sí, cambiando la historia de Europa. Pero en fin, y aunque es verdad que tenía problemas gastrointestinales (tuvo que ausentarse por unos cruciales minutos del campo de batalla en Waterloo porque le dio un ataque de diarrea), la razón por la que escondía la mano en la chaqueta era una cuestión de “educación”. Algunas cosas buenas nos dejó, como su impulso al sistema métrico decimal y el lenguaje Braille, pero me hubiese gustado que sus modales de urbanismo los hubiese tenido en cuenta a la hora de invadir a sus vecinos.
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