InicioParanormalVarios Creppypastas
Bienvenidos a mi Post!!! Aqui unas cuantas Creppys que puede que hubieras leido pero si no lo has hecho,disfruta. La Niña de la Puerta: Llevaba unas semanas viviendo en mi nueva casa, estaba un poco mal arreglada, por ser nueva y por ser construida por albañiles de mala calidad. Pero mi padre se encargo de todo, lo malo fue que nos puso a pintar a mi y a mis 2 hermanos, José y Raul. Como buen hijo tome una cubeta de pintura y empeze. Al rato me canse y me fui a lo que seria mi cuarto, encendí mi gameboy, y empeze a jugar al Mario Tennis, entretenido y tal. Pero me aburrí, asi que tome un gis y en la puerta puse: "Hola!", luego me regrese a jugar al Gameboy. Al dia siguiente, mis hermanos estaban preparando el desayuno, mis padres se habian ido. Yo decidí ir a ver la puerta, y estaba el texto: "Halo amigo". Me asusto, pero pense que José lo habria escrito, a el le encanta hacer bromas pesadas. Sin embargo, al paso de los días, el mensaje iba cambiando, esa tal persona me preguntaba porque no le hablaba. Hasta que un día me anime a hablarle y le escribí: "Perdon. ¿Quien eres?". Con muchas ansias espere al proximo día, y por fin, ese día llego. Esa persona dijo: "Me llamo Claudia", luego yo le puse: "¿Y vives en una puerta?". Pasaron los días sin ninguna respuesta, hasta que ella puso: "No. Pero los matare a todos.", despues de poner este mensaje, me alarme mucho. Intente escribirle por semanas pero no me respondia. Una noche, volvia con mi hermano Raul de una fiesta, hasta que juramos ver a una niña en la cocina, pegamos un grito, que nadie se imagina... Cuando nos calmamos, esa niña no estaba. Otro día, Jose y su amigo Ernesto, venian conmigo a ponerle impermeabilizante a la casa, como el padre de Ernesto tenia escalera, decidio ayudarnos. Cuando subimos, juramos ver en el tejado de los vecinos a una niña, Ernesto se desmayo y casi cae del tejado, pero lo agarre a tiempo. Jose intento aventarle una bola de aluminio que tenia el guardada de su almuerzo del instituto, pero en cuanto cayo la bola, la niña desaparecio. Yo decidí consultar con un sacerdote, este vino a mi casa, y echo agua bendita, pero cuando quizo ponerle a la puerta... Humeo mucho. El sacerdote abrio la puerta y la niña estaba ahy, ella caminaba hacia nosotros, con una calma impresionante. Pero el sacerdote tomo la biblia y un crucifijo y empezo a rezar. La niña hacia enormisimos gritos, y cada vez mas, muchos mas. Pero la niña dejo de gritar, y una sonrisa macabra se planto en ella. La piel de ella se torno roja, su cabello se callo, salieron cuernos y una afilada cola.... Estabamos en presencia del mismo diablo... Este amigo desmayo de la impresion a toda mi familia, pero el sacerdote estaba paralizado, empezo a rezar y yo le seguí la corriente. El diablo se agitaba energeticamente, gritaba, y al abrir su boca se escuchaban mil sonidos de cualquier delirio macabro... Eran como los gritos del mismo infierno. El Diablo, al igual que la niña, planto una gran sonrisa macabra y dejo de gritar. Este se avalanzo contra el sacerdote y lo devoro vivo. Yo corrí como nunca antes, casi creo que volaba. Pero ese diablo me perseguia, y la calle no se terminaba, era todo una pesadilla real. Corrí, corrí, y no pare de correr, pero empezaba a cansarme. Toque mi bolsillo y encontre la botellita de agua bendita que me regalo el sacerdote. La arroje contra esa cosa... La misma "cosa", se habia desintegrado, pero no acabo la pesadilla. Aparecio una niña con un palo de madera, ella lo agito y la vista se me ennegrecio. Volví a despertar, estaba en mi cuarto, dormido. Toda mi familia estaba bien.... Cuando me dispuse a dormir, vi en el techo lo mas terrorifico que jamás se pudo haber visto. Era la niña, con un cabello gris, ojos completamente rojos, rasguñada por demonios, con unos dientes tan sucios... Ella dejaba caer sangre de su boca lentamente, yo era incapaz de salir de la cama, esas gotas de sangre quemaban mi cuerpo, no entendía mi incapacidad de no poder levantarme. Luego ella escupio una bola de sangre, y me prendí en llamas. Volví a despertar, estaba en el hospital. El medico me dijo: "Tu eres un afortunado amigo, sobreviviste a que te prendieran fuego en la cara". Yo solo le dije al medico: "No importa, doctor, solo recuerde algo: No hable con las puertas". La Leyenda de Veronica o Bloody Mary: La terrorífica leyenda de Verónica, también conocida en el mundo anglosajón como Bloody Mary (María la sangrienta), Hell Mary, Mary Worth o Black Agnes, es de las que aún hoy, siguen poniendo el vello de punta. La leyenda comenzó a circular a finales de los años setenta y principios de los ochenta. Las versiones más difundidas empiezan con la muerte de una adolescente que practicaba espiritismo en tabla ouija, en algunas de ellas, unas tijeras salen disparadas y la matan clavándose en su cuello o en su corazón, en otras, la chica sale disparada y se estampa contra un gran espejo, del que cae un trozo y le secciona la garganta. Otras versiones, las menos, sitúan la acción en un cementerio, en las que una niña enferma de peste es enterrada con vida y luego aparece a modo de venganza. Maneras de invocar a Verónica: Los modos y maneras de convocar a Verónica suelen girar en torno a espejos, velas y tijeras. El más clásico de todos, es aquel en el que se hace un círculo de tiza en el suelo y en su interior se pone una biblia, una rosa a la que se le corta el tallo con unas tijeras, y las mismas tijeras usadas para cortar la rosa sobre la biblia. Acto seguido se pronuncia el nombre de Verónica tres veces y a partir de esto, tres resultados posibles: 1 -Las tijeras salen disparadas y matan al convocante, de no suceder esto, la vida del convocante será larga y próspera. 2 -Se escucha una voz (supuestamente la de Verónica), que te indica el día de tu muerte. 3 -La biblia se abre y la página en la que queda, indican las semanas que te quedan de vida (En esta versión también existe la posibilidad de que las tijeras se introduzcan en la biblia para marcar la página). Este modo de convocar a Verónica también tiene algunas variantes, en las que el círculo se hace con sal, o en el que la operación se debe de hacer en noche de tormenta o en otros casos, en la noche de San Juan, eso sí, siempre a la media noche.Los siguientes modos que se conocen son bastante similares. -Ante un espejo, a oscuras y con la luz de tres velas, se pronuncia tres veces el nombre de Verónica, entonces se exhala vaho al espejo con la boca y en él aparece marcada la fecha de tu muerte. Esta es la versión suave, en la más fuerte, dicen que aparece Verónica y te mata. Este modo tiene diferentes variantes también. En unas hay que estar desnudo y de espaldas, en otras, las tijeras entran en juego y hay que dejarlas abiertas y apoyadas contra el espejo mientras se realiza la operación e igual que en la versión del círculo y la biblia, la noche de San Juan a las doce de la noche y una noche de tormenta, también a las doce, suelen ser el momento ideal. También hay variantes en cuanto al espejo, unas veces se puede ver reflejado el día de tu entierro y en otros casos se puede ver al propio espectro de Verónica comunicándote alguna fatídica noticia. Amigas para siempre: Año 1982. Alicia y Sara eran dos chicas, ambas de 15 años, e íntimas amigas desde la más tierna infancia. Vivían en el mismo barrio, estudiaban en el mismo instituto, iban a la misma clase... en fin, eran inseparables. Sin embargo, tenían caracteres muy diferentes. Alicia era alegre y extrovertida, mientras que Sara era muy tímida y callada. Cierto día, Sara le propuso a Alicia: - ¿Por qué no hacemos un juramento de sangre? - ¿Qué? - Mira, por si algún día perdemos el contacto, juramos que la que muera antes de nosotras dos, irá a avisar a la otra. - Qué tontería, Sara, nosotras siempre estaremos juntas. Ante la insistencia de Sara, y entre asombrada y divertida, Alicia al final aceptó la propuesta. Ambas se practicaron un corte con una navaja en el dedo índice de la mano derecha, y sellaron el pacto a la luz de unas velas. Pasaron los años. Alicia había terminado sus estudios de derecho, tenía un buen trabajo, una casa preciosa y un marido y un hijo maravillosos. Hacía mucho que no veía a Sara, la amiga de su juventud, aunque a veces se acordaba de ella cuando se veía la cicatriz de su dedo índice. Al final, la vida les había llevado por caminos distintos y no habían vuelto a verse desde que acabaron el instituto. Una noche, Alicia tuvo una horrible pesadilla: iba conduciendo, cuando de repente un camión invadía su carril y chocaba con su coche. Se despertó empapada en sudor, y justo en ese momento, oyó llamar al timbre de la casa. Eran las 3 de la madrugada. Miró a su marido, que dormía profundamente a su lado, en ese momento, el timbre volvió a sonar con insistencia. Maldiciendo por lo bajo y preguntándose quién podría ser a esas horas, Alicia se levantó y fue a abrir la puerta. Cuando abrió la puerta y vio a la mujer que estaba en el porche, abrió la boca, totalmente anonadada. Aunque había cambiado bastante, la reconoció enseguida. Allí, terriblemente pálida, ojerosa y con una enorme herida sangrante en la cabeza, estaba su antigua amiga Sara. - ¡Por Dios, Sara! ¿Qué ta ha ocurrido? Entra, te curaré esa herida. - ¡Cuánto tiempo sin vernos! Sara no se movió de donde estaba. - He venido a cumplir mi promesa, Alicia. He muerto y vengo a decírtelo. Alicia se quedó sin habla. - Ya que la vida nos ha separado, estaremos juntas en la muerte. Te estaré esperando...- dijo Sara levantando el dedo índice. Acto seguido, desapareció. Alicia empezó a notar un dolor persistente en su propio dedo índice, al mirárselo descubrió que lo tenía empapado en sangre, como si se le hubiera vuelto a abrir el corte que se hiciera años atrás... Lanzó un alarido estremecedor y cayó desvanecida al suelo. Al día siguiente, despertó en su cama y pensó que todo había sido un mal sueño. Encendió el televisor para desayunar, y lo que vio la dejó helada: la noche anterior, a las 3 de la madrugada, había habido un accidente de tráfico: un camión había chocado con un coche, y la conductora del mismo había fallecido en el acto. A partir de aquél día, su vida se convirtió en un auténtico infierno. No comía, se olvidaba de recoger a su hijo en el colegio, no rendía en el trabajo... Y todas las noches tenía el mismo sueño, en el cual oía llamar a la puerta, y al abrir veía a Sara levantando el dedo índice y diciendo "te estaré esperando", tras lo cual siempre se despertaba con un dolor insoportable en su dedo lleno de sangre. Su marido no entendía lo que le estaba pasando, los médicos no encontraban ninguna explicación, y finalmente internaron a Alicia en un psiquiátrico. Allí no hizo sino empeorar, ahora en sus pesadillas veía a Sara junto a su cama. Una noche, un celador del psiquiátrico oyó un espantoso ruido de cristales rotos que provenía de la habitación de Alicia. Al entrar en la habitación vio que la ventana estaba rota, se asomó y vio a Alicia tirada sobre la acera en medio de un charco de sangre. Tenía una gran herida en la cabeza y a su lado, en el pavimento, alguien había escrito con su sangre: "AMIGAS PARA SIEMPRE". El Gato sin Ojos: Antes de empezar mi tarea prefiero dejarlos con una buena historia que encontré hace algunos días, y que no había podido publicar debido a que mi internet no está funcionando muy bien últimamente. Pero aquí estoy de nuevo, ésta vez con una historia titulada “El Gato sin Ojos”: “Escribo porque no tengo nada mejor que hacer, porque necesito que sepan la verdad y porque es lo único que él me deja hacer. Lo que ocurrió es tan bizarro, paranormal e ilógico que no podría imaginar que mucha gente crea lo que estoy por contar. Soy un escritor de una editorial muy exigente, justo había terminado una buen libro de auto superación, pero tenía errores y me habían obligado a corregirlos para entregarlo de nuevo una semana después. Siempre fui un amante de los animales y no estoy en mi ciudad natal, vine porque en esta ciudad esta el plantel principal de la editorial, solo estoy de viaje y vengo de lejos, no pude traer mis mascotas por lo largo del viaje, estoy en un pequeño departamento sin compañía, iba directo a una tienda de mascotas para conseguir un compañero temporal, y no sentirme solo mientras estaba encerrado arreglando los pequeños errores del libro Camino hacia el lugar me tope con un gato que no tenía ojos. Extrañamente no me dio miedo, incluso me dio lástima, así que decidí tomarlo. Justo ahora me arrepiento de haberlo hecho. Lo llevé a revisar a con un veterinario para ver que no tuviera algo grave, solo tenía una pequeña infección en la pierna, pero apenas estaba emergiendo, así que fue fácil erradicarla. En la sala del veterinario era fácil notar que yo era el único al que no le daba asco la situación del gato, nunca le puse nombre, tanto por que no me dio tiempo, como que todavía no me quería encariñar tanto con el. Una vez en casa lo dejé que jugara libre por el apartamento. A pesar de estar ciego parecía saber exactamente donde estaba y como moverse por el lugar, no me pareció extraño, solo pensaba en lo prepotente que se habría de sentir el pobre animal. Mientras él jugaba, yo comencé a corregir los primeros errores del libro en mi laptop. Inmediatamente me fui a dormir, todo normal, fue a la mañana siguiente cuando todo comenzó. Créanme o no, cuando desperté, había frente a mi (yo volteando directamente al techo) un hombre viéndome a los ojos, parado a un lado de mi cama, o eso creía que hacía, pues ese hombre no tenia ojos con que verme, solo veía un par de cuencas vacías. Grité como cualquier persona normal lo haría, estaba paralizado, en eso el hombre se deja caer al piso para andar a cuatro patas, se acurruca en una esquina, saca de su bolsa una libreta con una pluma y comienza a escribir. Tuve la fuerza de levantar la cabeza, el hombre no reaccionó, poco a poco me levanté, aprovechando lo concentrado que estaba él en su libreta, me acerqué a la puerta y la intenté abrir. Tenía algo abajo que lo atoraba; intenté sacarlo, cada vez con más desesperación y sin ningún efecto positivo. Me acerqué a la ventana, estaba tapizada de mucho papel de libreta, era la base en la que había comenzado a escribir mi libro, apenas pocos rayos de luz entraban, lo suficiente para iluminar la habitación. Intenté quitarlos pero parecían estar perfectamente aferrados a la ventana, la golpeé sin un buen resultado. Volteé y desde su esquina el hombre me estaba observando fijamente, con la fuerte oscuridad interna de sus ojos. Con mucho miedo y temblando demasiado me esforcé en preguntarle: “¿quien eres?, ¿qué quieres de mi?” recibí un fuerte maúllo a cambio, me hizo pensar un poco y busqué un poco en el cuarto, aun temblando y con su mirada inexistente, fija y penetrante encima de mi. No veía al gato ciego en ningún lado; entonces lo noté: aquello que tanto me observaba era mi gato Al notar que me había dado cuenta de lo que ocurría, el se me acercó, yo desesperado intentaba alejarme de el en vano, y se arrulló conmigo ronroneando, a estas alturas yo estaba a punto de llorar. Cuando vi que se durmió, intenté pensar alguna solución, en ese momento no pude hacer nada, pues si me movía seguro el se despertaría, sin saber como ni porqué, caí dormido. Desperté y el estaba de nuevo en su esquina escribiendo en su pequeña libreta, esta vez volteando hacia mi varias veces para luego continuar escribiendo en su libreta, me levanté, esta vez con mas confianza porque noté que él no planeaba hacerme daño. Me dió hambre, entonces volvió el pánico de nuevo, estaba encerrado en mi propia habitación, no podía salir a la cocina, no tenía que comer. Mientras pensaba esto escuché un pequeño crujido, era el estómago del gato: los dos volteamos al mismo punto, su panza, luego él me volteó a ver a mí, sin nada que hacer, y yo con los nervios de punta por su mirada oscura tan penetrante le dije un poco tartamudo: “no puedo salir a la cocina, solo si me dejas salir podremos comer” al oir esto me observó por dos segundos más y volvió a su libreta, pensé y busqué soluciones, no había ninguna, estaba y sigo encerrado aquí, con él. Solo pude pensar en una cosa, en un solo plan: que me rescataran, en menos de una semana la editorial notaría que no aparecí, intentarían contactarme, no respondería, hablarían a la policía e irrumpirían aquí, si el gato pudo volverse humano, o humanoide, o lo que quiera que sea eso, podrá volver a lo que antes fue, entonces parecerá que simplemente me encerré yo solo aquí, y el gato saldrá inocente y atrapará a alguien más. En este momento comienzo a escribir esto, para que cuando entren aquí y me vean muerto de hambre, lean esto y se encarguen del maldito gato. Han pasado tres días de lo último que escribí, muero de hambre y parece ser que él también, pero no hace nada, sigue escribiendo, sigue observándome, pareciera que me analiza, soy su experimento, soy su muñeco de prueba, ¿Qué quiere de mi?, ¿por qué hace esto?, ¿no fui al único al que se lo ha hecho?, quiero salir de aquí, quiero que ese gato se aleje de mi, no le puedo hacer nada, no cambiaría nada, seguiré atrapado aquí si lo mato, debo seguir su juego, terminar su prueba, quizás así me deje salir, quizás así quede en libertad, solo debo esperar, dejarlo a él terminar, no preocuparme y seguir tranquilo, estoy al borde de la locura, ayuda por favor, AYUDA, AYÚDENME, NO QUIERO SEGUIR AQUÍ, AYUDA!” Texto encontrado junto a un cuerpo dentro del departamento, el cuerpo se encontró en la cama, sobre él un gato negro y sin ojos. Al cuerpo le faltaban partes de su piel, debajo de las manos habían restos de carne, y lo más espeluznante, parecía que alguien le había arrancado los ojos. Los policías antes de leer esto creían que el estrés había llevado al escritor al borde de la locura, para encerrarse el solo y alimentar a su gato y el mismo con su propia carne, el diario encontrado a un lado del cadáver dio a entender otra cosa. En cuanto los policías entraron al cuarto el gato volteó y los miró con la profunda oscuridad de sus cuencas vacías. Miró fijo a uno de los policías ahí presentes y extrañamente ese fue el único al que el pánico no poseyó, tomó al gato entre sus brazos mientras registraban el lugar. Al irse todos, y antes de que alguien pudiera leer el diario, ese policía se fue directo a su casa con el felino. Desde hace 4 días no se tienen noticias de él ni de su familia. Las Gemelas: Había dos hermanas gemelas que se llevaban muy bien, como si hubiesen nacido siendo amigas: nunca se peleaban, rara vez discutían, compartían todo lo que podían, tenían las mismas aficiones y aversiones y hasta vestían parecido. Toda su vida habían estado en un barrio tranquilo, una zona residencial algo alejada del ajetreo propio de tantas partes de la urbe. Aunque ahora por razones laborales, su madre les había dicho que debían mudarse a una zona distinta de la ciudad, una parte en la que había mucha más actividad y en consecuencia debían tener más cuidado. Llegó así un día en que llamaron a la madre del trabajo y, a diferencia de tantos otros días, las niñas debían cruzar solas una calle bastante transitada. Como habían atravesado esa calle cientos de veces junto a ella, la madre pensó que podía despreocuparse de sus hijas y les dijo que tenía que irse rápido y que ellas podían cruzar solas sin problema siempre y cuando miren a uno y otro lado y estén bien atentas a los automóviles. Las niñas siguieron el consejo de la madre y esta siguió su rumbo dándoles la espalda; pero, ni bien hubo caminado un par de metros, oyó un ruido espantoso, algo parecido al ruido que hace un coco al quebrarse. Eran sus hijas, tendidas sobre el pavimento con las cabezas aplastadas y los cerebros desparramados junto a esquirlas de hueso. A lo lejos un camión huía a toda velocidad, el conductor probablemente distraído con el teléfono o quizás tras haberse tomado un par de copas a la hora de la comida, las arrolló sin tan siquiera reducir su velocidad. El imprudente conductor al sentir los cuerpecitos aplastarse bajo las ruedas del camión aceleró y no solamente no las auxilió, si no que además puso en peligro a otros conductores que pudieron sufrir un accidente al cruzarse con él en su desesperada huída. Por desgracia todo el mundo quedó tan conmocionado que nadie tuvo tiempo de apuntar su matrícula por lo que escapó impune. La madre lloraba desconsoladamente en medio del tráfico detenido, gritaba y agitaba sus cuerpecitos como esperando que se levantaran de nuevo y le ofrecieran una de sus sonrisas. ¿Cómo podría superar la pérdida de sus angelitos de tan solo ocho años? Dicen que el tiempo es el mejor remedio y así fue… Era joven, tenía apenas unos 28 años y un par de años después, se quedó de nuevo embarazada. Casualidades del destino tuvo otra vez gemelas: el problema es que no lograba olvidar del todo a sus hijas fallecidas, sobre todo porque de alguna u otra forma sus nuevas gemelas —que ahora tenían justo la edad en que murieron las anteriores— le recordaban a sus primeras hijas. Tenían tantas cosas en común que algunas veces incluso se equivocaba de nombre al llamarlas y estallaba en lágrimas al recordarlas… Pero esta vez por nada del mundo descuidaría a sus pequeñas. Las tenía terminantemente prohibido cruzar la calle solas. Un día sin embargo vio que mientras jugaban en el parque cerca de su casa se estaban acercando demasiado a la calle y, aterrorizada, les gritó para que se detuvieran, a lo cual ellas respondieron al unísono: —No pensábamos cruzar, ya nos atropellaron una vez aquí y no volverá a ocurrir… Hasta aqui llego con estas Creppys.. espero que hallan sido de su agrado.. y gracias por entrar a mi Post.
Datos archivados del Taringa! original
16puntos
65visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

D
Dounkan4🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts3
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.