Cama incómoda
Gran parte de nuestro día lo pasamos durmiendo. Y la calidad de la otra parte del día, esa en la que estamos activos y de pie, dependerá del descanso reparador que hayamos logrado en la noche. Por eso es muy importante prestar especial atención a la calidad de nuestra cama y colchón.
En el mercado existen múltiples opciones de colchones: más duros, más blandos, con resorte o goma espuma, deberemos optar por el que más nos guste y el que mejor se adapte a nuestro cuerpo. Factores como el peso y la estatura serán claves para encontrar el colchón ideal.
Un dormitorio con una cama cómoda y confortable hará que uno pueda descansar como un rey y rinda su máximo potencial durante el día.
Cuarto desordenado
El orden es la clave de la armonía. Un dormitorio ordenado hará que nos sintamos mejor en él.
Guardar la ropa y los zapatos, organizar los libros, tener un lugar para los pequeños objetos y deshacerse de todo aquello que no se utiliza, es clave para el mágico orden.
Piso frió
No hay nada más lindo que, al levantarse de la cama, apoyar los pies sobre un piso suave y cálido en lugar de uno duro y frío. Por lo tanto, que no falte una pequeña (o grande) alfombra calentita y mullida donde posar nuestros pies aún dormidos.
Polusión visual
Cuadros y marcos son, sin duda, una buena idea para decorar la pared de nuestro cuarto. Sin embargo, se deberá tener cuidado en no sobrecargar con imágenes y adornos ya que, de lo contrario, la calma y la serenidad buscada brillarán por su ausencia.
Muchas conexiones
Teléfonos celulares, televisores, radio-despertadores, computadoras portátiles… los dormitorios están cada vez más inundados de instrumentos tecnológicos. Si bien estos tienen sus ventajas, atentan contra el buen descanso y la relajación. La radiación y los sonidos que emiten son a la larga molestos y perjudiciales para nuestra salud. Un dormitorio sin ningún cable ni conexión es lo más aconsejable para un sueño restaurador.