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Hasta la fecha Patagonia sigue representando en el imaginario europeo un espacio desierto y una tierra de aventuras. "Aún es un lugar donde soñamos con ir. La palabra Patagonia todavía supone algún tipo de misterio", concluye Barthe.
La exposición presenta las diferentes visiones de Patagonia, a través de los siglos, entre realidades y ficciones. "Patagonia es una palabra familiar, pero al final se conoce poco. Lo interesante es que es un territorio que los europeos han mitificado", comenta Christine Barthe, la curadora de la exposición.
Las tierras de Patagonia fueron descritas por primera vez por el Italiano Antonio Pigafetta, en 1525. El Italiano dio origen al mito de los gigantes patagónicos. La palabra Patagonia procede de una novela escrita siete años antes, en la que el Patagón era un gigante con cabeza de perro y pies de ciervo. (Historia de un viaje a las islas Malvinas, 1763-1764.
En el siglo XIX, la Antártida reemplazó a la Patagonia como fin del mundo. Entonces, la Patagonia empezó a revelar su verdadera naturaleza. Aún así, siguió siendo tan atrayente y mágica como antes.
Entre 1918 y 1924, el sacerdote Martin Gusinde viajó a la Tierra del Fuego y estudió las costumbres de sus pueblos. Es una de las pocas personas que pudieron presenciar la ceremonia del Hain, un rito iniciático usado para trasmitir la dominación maculina.
La exposición incluye la mirada de cuatro fotógrafos contemporáneos sobre esta región. Actualmente tanto Argentina como Chile promocionan el turismo ecológico en algunas zonas de la Patagonia.
Hasta la fecha Patagonia sigue representando en el imaginario europeo un espacio desierto y una tierra de aventuras. "Aún es un lugar donde soñamos con ir. La palabra Patagonia todavía supone algún tipo de misterio", concluye Barthe.
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