InicioParanormalCazados: una historia de zombis - Capítulo 5
5 Amenaza Inminente - ¿Qué pasa, Tatiana? ¿Te comieron la lengua los ratones? – decíaCora mientras apretaba cada vez más el cuchillo contra mi cuerpo. - Sabía que eras una mierda. Siempre lo fuiste – no podía hablar demasiado. Esteban se acercó con cuidado y acomodó el cuchillo para poderclavarlo mejor. Nunca había sentido tanto miedo, ni siquiera cuando fuiatacada por el Infectado. Los latidos se aceleraban y mi respiracióncomenzaba a entrecortarse. Solo tenía una esperanza, pero Pablo parecíaestar en otra. El hombre se agachó y sentí como el cuchillo comenzaba a penetrarla bolsa. Trate de tirar mi estómago hacia atrás, pero Cora me loimpedía. Fueron solo segundos en los que vi aparecer una sombra cercade la carpa. No podía gritar, pero tenía que hacer algo antes de que elcuchillo me atravesara. Esteban se dio vuelta y vio que la sombra sacaba un arma. Cora miró sorprendida. ¿Quién era? - Tate – dijo al mismo tiempo que abrí el cierre. Lo que pasó a continuación fue rapidísimo. Algo que ni yo tuvetiempo de procesar. Cora me soltó y se volvió a esconder en la bolsa.Esteban no tenía otro lugar a donde ir, así que tiró el cuchillo, seguardó el walkie y se sentó delante de mí como si nada hubiese pasado. - Tatiana – volvió a decir Pablo cuando entró - ¿Todo bien? - Si, si… Ya terminé de hablar con Esteban, necesito un poco de aire. Intenté no sonar desesperada, pero la situación me superaba. Melevanté, y me limpié la cara con la maga de la remera. Estaba llorando(increíble). Salí de la carpa y seguí a Pablo. Por un rato ninguno delos dos dijo algo. Pero suponiendo que Pablo dedujo qué pasó no hacíafalta hablar. Entramos en la carpa que comparte con tres personas más y nossentamos. Me miró el cuello y movió la cabeza. Tenía un corte, mínimopero profundo. Recién empezaba a sangrar y Pablo trató de detenerla. - ¿Qué paso? – me preguntó en voz baja. - Tenía razón, Esteban está embrollado con alguien. Pablo, Cora es una traidora. - ¿¡QUÉ!? – no podía creerlo. - Si, los escuché teniendo sexo en el bosque y justo sonó elwalkie… Están con un hombre que se llama Gabriel – no podía hablar más,estaba a punto de quebrar en llanto. - Hay que decírselo a Marco. - No podemos. Hay que encontrar a ese grupo antes de que ellos nosencuentren a nosotros. Esteban quiere venganza y a este paso va alograrlo. - ¿Venganza? ¿De qué? - Hace dos meses, antes de asentarnos como campamento, Marco yEsteban fueron parte de una tragedia. Antes de llegar a acá, Marcotenía, digámosle, novia. María, se llamaba. Pero al parecer empezó atener una relación paralela con Esteban (según Marco) y el resultadofinal fue la muerte de María. Desde entonces Marco odia a Esteban y poreso nos separamos – traer al presente esos recuerdo me hacía mal. - Pero, ¿Por eso lo mataría? Levanté los hombros y miré hacia fuera. Esteban salía de la carpacon Cora. Sentía una rabia tremenda. Sin embargo, no todo estaba dicho.No podía contarle toda la verdad a Pablo. Nos catalogaría de monstruosy se uniría a la causa. Sigue sorprendiéndome que Esteban esté vivo.- Salí de la carpa y me fui a la del consejo. Por ahora la mejorcompañía era la de Verónica. Cuando entré me sorprendió haberla vistosonriendo. Digo, no es imposible, pero si improbable. Me senté en unade las sillas reclinables que encontramos buscando por el bosque y lamiré. Parecía perdida en un mundo inconsciente en donde los problemasdesaparecían. Verónica estaba drogada. - Vero, ¡Vero! – le grité. No me prestaba atención -. ¿Qué tomaste? - Nada, Cora me dio un caramelo. - ¿Caramelo? ¿Te fijaste la fecha de vencimiento? Sí, ya sé. Fue muy estúpido habérselo preguntado, pero necesitaba sacarle información de forma rápida. - No, pero sí se me deshizo en la boca. - Hay no… ¿Parecía un parche? – y vi que asentía - ¡Mierda, Verónica! Te dieron de probar Pepa. - ¿Qué? Era inútil. No podía mantener una conversación estable. Para elmomento, seguro que ya estaba viendo elefantes de colores. Me levanté ymiré a Ed. Ya le quedaba poco pelo y la piel parecía haber perdidomucha agua. Todavía respiraba, señal de que faltaba para que muera. Mevolví a sentar e hice un esfuerzo sobrehumano para quedarme despierta.Le peligro estaba por todos lados, y las cosas que había vivido en elmismo día no favorecían para nada. De a poco fui apagándome hasta que… * * * * * Sus manos huesudas intentaban traspasar la reja. Pero aun así, eraimposible. No sé cómo habíamos logrado escapar pero todavía teníamos unlargo camino por delante. Miré hacia atrás y todavía estaba allí,suplicante, pidiendo por ayuda. Debía darle la espalda al pasado ycaminar hacia un futuro misterioso. Un grito desgarrador fue lo único que escuché luego… ¿Cómo sobrevivió? * * * * * Me desperté de estrépito. Un ruido corto y fuerte fue mi alarma. Vique Verónica dormía placenteramente luego de que el alucinógeno hubiesesurtido todos los efectos posibles. Me levanté, me estiré y salí de lacarpa. La gente estaba reunida viendo algo. Me acerqué pero Marco me agarró del brazo y me llevó lejos de la gente. - ¿Y esto a que se debe? – le pregunté algo mal humorada. Me temía lo peor. - Cora, tiene un walkie. Por importante que pareciera lo que me dijo, me sentí aliviada. Por lo menos Pablo no le contó nada. - ¿Cómo te enteraste? - le pregunté, intentando sonar interesada. - La escuché hablando con un tal Guillermo… Tatiana, están viniendo para acá - ¿Lo estaba diciendo contento? - ¿Y por qué la sonrisa? - Si esa gente está con coches podríamos aprovecharnos y salir de acá lo antes posible. Además tenemos que movernos ¿no? - Se nota que no estás entendiendo – la cara me lo decía todo -. Marco, esa gente no viene con buenas intenciones. Me miró muy serio. - Marco, esto es todo un plan de Esteban para sacarte del mapa… Y lo va a llevar hasta las últimas consecuencias. La noticia lo dejó atónito. Su rivalidad con Esteban no era ningún secreto, pero ahora dejaba en claro que uno tenía que morir. Marco se había quedado sin palabras. No entendía que pasaba.Parecía haber hecho un retroceso a cuando María se había muerto. Volvíla mirada hacia atrás y vi que Esteban hablaba con la gente. Todo se meestaba yendo de las manos. Parecía que le estaban haciendo un funeral a Mara. Sebastián se veía muy acongojado. Su mirada estaba ausente. Algo había para hacer. Un último movimiento que no afectara anadie. Necesitaba despejar mi mente. Dejé a Marco solo y comencé acaminar por el bosque. Había tanas cosas que quería entender y no podía. ¿Para qué Corale dio la droga a Verónica? ¿Quién era esa gente? ¿Quién era Guillermo?¿Por qué tanto empeño en matar a Marco? Seguía inmersa en mispensamientos sin darme cuenta de que algo me perseguía. No de la formaque yo perseguía Esteban, sino que me seguía inconscientemente. Lo miré. Era un nene, que por cierto me parecía bastante conocido. - Hola – le dije. Pero no me respondió. Parecía inmerso en un mar de ideas. Tal cualcomo el nene de San Patricio… ¡El nene de San Patricio! Miré en todasdirecciones. No había rastro de los Infectados, pero eso significabaque estaban cerca. * * * * * Corrí como una condenada pero había logrado volver al campamento.Había caminado demasiado en el bosque y el nene me vio por lo que lascosas esas ya debían saber dónde nos encontrábamos. Me acerqué al grupo. Todos estaban tristes menos Cora y Estebanque me miraban de reojo. No iba a delatarlos. Teníamos que “unirfuerzas” si queríamos sobrevivir y seguir con nuestras misiones. - Escúchenme todos – dije irrumpiendo el momento emotivo -. No megusta dar malas noticias, pero los Infectados están cada vez más cerca. - Pero todavía tenemos tiempo para escapar, ¿no? - No lo sé... Un fuerte gruñido, como el que escuchamos en San Patricio, resonóen la lejanía del bosque. Todos se miraron entre sí. Verónica salió dela carpa (aún media perdida) y Mora y Carlos se integraron al grupo. - Eso responde tu pregunta.
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
14visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

N
Neredes🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts2
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.