¿Quién de nosotros no siente miedo a ser rechazado?
Gareth Thomas era el capitán de la poderosa selección de rugby de Gales.
Era conocido por ser el más rudo entre los rudos.
Desde adolescente tenia sentimientos extraños que el optó por tapar con la esperanza de que se evaporaran.
Después se convirtió en el capitán de su seleccionado, se casó. En su matrimonio perdieron tres embarazos. Después de la tercera pérdida sintió que aquellos sentimientos que tenía desde su juventud seguían estando ahi cada vez más fuertes y era un llamado de la vida para animarse a conversar con su mujer de la verdad.
Le contó que él se sentía homosexual, sin embargo le faltaba lo más difícil, que era poder contarle al resto del mundo que él era gay.
¿Cómo hacerlo si él era el capitán del deporte más duro y más masculino de todos?
Tenia pánico de ser expulsado del seleccionado, perder los sponsor, toda una serie de catástrofes a la luz de ser discriminado por su condición.
Finalmente después de un partido muy bueno, él en vez de estar exultaste llega al vestuario y se quiebra. Su entrenador le pregunta qué le pasa y él ahí le cuenta toda la historia. El entrenador le dice “esto es muy difícil para que lo cargues todo vos, así que voy a buscar a tus mejores compañeros para que vengan a acompañarte y ayudarte”
Ahi Gareth no sabe qué hacer, por un lado eso era lo que más ansiaba en el mundo, poder compartir su situación, no tener que esconderse más y a su vez el pánico de cruzar ese puente.
Finalmente llegan sus amigos y le dice “Gareth por que tardaste tanto tiempo en contarnos?”
Y él ahi dice exactamente lo mismo “¿por qué tardé tanto tiempo en contarlo?”.
Como Gareth, muchas veces tardamos décadas en animarnos a ser auténticos. Pero cuando sufrimos lo suficiente estamos dispuestos a correr el riesgo de mostrarnos tal como somos.
Gareth Thomas era el capitán de la poderosa selección de rugby de Gales.
Era conocido por ser el más rudo entre los rudos.
Desde adolescente tenia sentimientos extraños que el optó por tapar con la esperanza de que se evaporaran.
Después se convirtió en el capitán de su seleccionado, se casó. En su matrimonio perdieron tres embarazos. Después de la tercera pérdida sintió que aquellos sentimientos que tenía desde su juventud seguían estando ahi cada vez más fuertes y era un llamado de la vida para animarse a conversar con su mujer de la verdad.
Le contó que él se sentía homosexual, sin embargo le faltaba lo más difícil, que era poder contarle al resto del mundo que él era gay.
¿Cómo hacerlo si él era el capitán del deporte más duro y más masculino de todos?
Tenia pánico de ser expulsado del seleccionado, perder los sponsor, toda una serie de catástrofes a la luz de ser discriminado por su condición.
Finalmente después de un partido muy bueno, él en vez de estar exultaste llega al vestuario y se quiebra. Su entrenador le pregunta qué le pasa y él ahí le cuenta toda la historia. El entrenador le dice “esto es muy difícil para que lo cargues todo vos, así que voy a buscar a tus mejores compañeros para que vengan a acompañarte y ayudarte”
Ahi Gareth no sabe qué hacer, por un lado eso era lo que más ansiaba en el mundo, poder compartir su situación, no tener que esconderse más y a su vez el pánico de cruzar ese puente.
Finalmente llegan sus amigos y le dice “Gareth por que tardaste tanto tiempo en contarnos?”
Y él ahi dice exactamente lo mismo “¿por qué tardé tanto tiempo en contarlo?”.
Como Gareth, muchas veces tardamos décadas en animarnos a ser auténticos. Pero cuando sufrimos lo suficiente estamos dispuestos a correr el riesgo de mostrarnos tal como somos.