Proteccionistas dicen que no hay demasiada conciencia social de la necesidad de utilizarlos al sacar a los perros a la vía pública. Una ley provincial indica cómo deben ser estos elementos.
German Pandolfi dice:
En la ciudad de Córdoba no es una costumbre demasiado arraigada el uso de la correa y del collar cada vez que se saca a los perros a la vía pública.
Más allá de que hay personas que utilizan correas y collares cuando pasean a sus perros en calles, parques y plazas, es común ver a las mascotas andar de acá para allá sin estos elementos. Aún falta conciencia social.
Ya sea porque los canes son mansos o porque se los quiere hacer correr libremente, mucha gente toma como natural que anden sueltos. Pero, por más mansos que sean, hay veces que los perros de gran tamaño intimidan a quienes se cruzan con ellos.
Los mismos proteccionistas admiten que la correa y el collar "se usan bastante poco". Y basta un ejemplo que corrobora esta situación: de cada 10 perros con dueños que son llevados a la plaza Rivadavia, en barrio Alta Córdoba, sólo cuatro son vistos con correa y collar.
Más raro aún es ver perros con bozal, algo que la legislación existente en Córdoba dispone sólo para mascotas potencialmente peligrosas, a los fines de que no muerdan a la gente.
¿Qué dice la ley?
La ley provincial 9.685, sancionada en octubre de 2009, estipula que los perros potencialmente peligrosos deben ser "conducidos y controlados por sus propietarios, tenedores o paseadores en espacios públicos con cadena o correa, bozal e identificación" de las personas que son dueñas de esas mascotas.
Según esta legislación, la correa para conducir un perro en la vía pública debe ser una "cinta reforzada de cuero resistente"; la cadena, una "correa de metal"; y el bozal, un "sujetador externo de la mandíbula" del perro.
En tanto, la legislación determina que el collar identificatorio que debe portar el perro debería tener "el nombre y apellido del propietario, y el número telefónico para su localización".
Los proteccionistas dicen que la legislación vigente "no se respeta" demasiado. Y confiesan, además, que "muy pocos saben de ella".
También plantean que hay muchos perros en situación de calle potencialmente peligrosos que circulan sin correa, cadena y bozal, ni vacunados contra la rabia.
Advierten los proteccionistas."Es difícil exigirle a los ciudadanos que cumplan con la ley; ni siquiera se cumplen cuestiones básicas"