A menudo la gente hablando con amigos y familiares utiliza los términos de asocial y antisocial indistintamente, para referirse a otras personas con problemas de sociabilidad. En realidad la definición de cada concepto es bastante más compleja y presenta, en cada caso, diferencias importantes. El término asocial es utilizado para identificar a una persona o individuo que presenta una desmotivación absoluta para interactuar socialmente o que, sencillamente, prefiere actividades en solitario antes que ninguna actividad social. Por tanto, asocial se refiere a aquella persona con problemas de adhesión a las normas y valores establecidos para vivir en sociedad. Esto debe diferenciarse claramente de la no conformidad con dichas normas, que es un concepto distinto y no implica en absoluto relación. Por su parte, antisocial es un término asociado a una enfermedad (trastorno de personalidad antisocial), que designa un comportamiento de aversión y enfrentamiento a todas las normas establecidas. De esta forma, el individuo antisocial es consciente de estar haciendo mal en sus acciones, pero su impulso le motiva a realizar actos, normalmente delitos, de alta gravedad. Los factores de los que deriva un comportamiento antisocial son diferentes en función de la edad del paciente y de sus experiencias vividas, incluso pueden entrar en juego predisposiciones genéticas. Sin embargo en todos los casos el tratamiento reviste la misma dificultad y es el hecho de que el paciente no es consciente de que sus actuaciones sean un problema que deba solucionar. Se hará uso de un estímulo externo para motivarle a modificar su conducta social. Una persona con trastorno de personalidad antisocial puede: Ser capaz de actuar jovial y encantador Ser buena para adular y manipular las emociones de otras personas Quebrantar la ley constantemente Descuidar su propia seguridad y la de los demás Tener problemas de consumo de drogas Mentir, robar y pelear con frecuencia No mostrar culpa ni remordimiento Estar a menudo enojado o ser arrogante Tratamiento El trastorno de personalidad antisocial es uno de los trastornos de la personalidad más difíciles de tratar. Las personas con esta afección normalmente no buscan tratamiento por su cuenta y pueden iniciar una terapia únicamente cuando los obliga una corte. Los tratamientos conductuales, como los que recompensan el comportamiento adecuado y tienen consecuencias negativas para la conducta ilegal, pueden funcionar para algunas personas. También puede ayudar la psicoterapia. Las personas con personalidades antisociales que tienen otros trastornos, como del estado de ánimo o de consumo de sustancias, también se las trata a menudo por estos problemas. Resumen lvl5: Asocial es el que no puede integrarse, antisocial el que no quiere
Diferencia entre Antisocial , Asocial (Resumen lvl5)
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