Cómo dejé atrás la vida nocturna y conocí las ventajas de levantarme temprano
Es temprano y todo está oscuro. El silencio se rompe por el sonido del despertador, extiendes tu brazo para apagarlo. Después de un par de segundos, te sientas en la cama, con los pies tocando el suelo y levantas el teléfono. Estás en la oscuridad total, sólo una pequeña pantalla ilumina la habitación. La pantalla muestra unos cuantos nuevos mensajes, recordatorios de cumpleaños de hoy y la predicción de lluvia en la sección del tiempo. Revisas las notificaciones y noticias. «Estoy medio dormido», piensas. «Simplemente voy a revisar Twitter para despertar rápidamente». Pasan diez minutos, y luego otros cinco. No estás durmiendo, pero tampoco estás despierto. Presentas un estado horrible.
Así era cada mañana en mi vida hasta hace cinco años, momento en que decidí convertirme en «una persona diurna».
Yo era un «búho» típico. A veces tenía que levantarme temprano para alguna reunión importante y esto suponía un verdadero desafío para mí. Apenas conseguía levantar mi cuerpo de la cama. A menudo, lo arrastraba en el mismo estado, a medio despertar, hasta la misma oficina. Y me sentía todo el día como si tuviera resaca.
Pero después de decidir levantarme temprano, yo estaba fascinado por las posibilidades que se abrían para aprovechar el tiempo de la mañana. Estas primeras horas tempranas eran como un verdadero regalo, un par de horas extra «libres» que podía utilizar de manera productiva preparándome para toda la jornada. Tras convertirme en una «persona diurna», también empecé a pasar más tiempo con mi esposa. Ella trabajaba en una empresa donde la jornada de trabajo comenzaba a las ocho. Siempre era un hecho deprimente que tuviésemos horarios tan diferentes.
Siendo un verdadero «búho», yo sabía que necesitaba un plan si quería evitar los errores en los que siempre caía cuando intentaba despertarme temprano. Por lo tanto, decidí investigar cómo otras personas se levantaban por la mañana y poner sus consejos en práctica.
¡Aleluya, funcionó! Así que decidí compartir mi experiencia con los demás.
Café, luz y vida activa
Con el café, la luz y una actividad matutina, despertarse temprano te será más fácil, incluso si te acostaste tarde.
La rutina de irse a dormir
Para mí, a pesar de todo esto, no siempre es fácil despertarme temprano, pero he aprendido a amar la mañana. Ahora, en un día normal, sobre las 9:30, ya llevo una hora de trabajo productivo, hice tareas del hogar y disfruté de un buen desayuno con dos tazas de café aromáticas.
¡Por favor, disfruta y valora tus mañanas!
Es temprano y todo está oscuro. El silencio se rompe por el sonido del despertador, extiendes tu brazo para apagarlo. Después de un par de segundos, te sientas en la cama, con los pies tocando el suelo y levantas el teléfono. Estás en la oscuridad total, sólo una pequeña pantalla ilumina la habitación. La pantalla muestra unos cuantos nuevos mensajes, recordatorios de cumpleaños de hoy y la predicción de lluvia en la sección del tiempo. Revisas las notificaciones y noticias. «Estoy medio dormido», piensas. «Simplemente voy a revisar Twitter para despertar rápidamente». Pasan diez minutos, y luego otros cinco. No estás durmiendo, pero tampoco estás despierto. Presentas un estado horrible.
Así era cada mañana en mi vida hasta hace cinco años, momento en que decidí convertirme en «una persona diurna».
Yo era un «búho» típico. A veces tenía que levantarme temprano para alguna reunión importante y esto suponía un verdadero desafío para mí. Apenas conseguía levantar mi cuerpo de la cama. A menudo, lo arrastraba en el mismo estado, a medio despertar, hasta la misma oficina. Y me sentía todo el día como si tuviera resaca.
Pero después de decidir levantarme temprano, yo estaba fascinado por las posibilidades que se abrían para aprovechar el tiempo de la mañana. Estas primeras horas tempranas eran como un verdadero regalo, un par de horas extra «libres» que podía utilizar de manera productiva preparándome para toda la jornada. Tras convertirme en una «persona diurna», también empecé a pasar más tiempo con mi esposa. Ella trabajaba en una empresa donde la jornada de trabajo comenzaba a las ocho. Siempre era un hecho deprimente que tuviésemos horarios tan diferentes.
Siendo un verdadero «búho», yo sabía que necesitaba un plan si quería evitar los errores en los que siempre caía cuando intentaba despertarme temprano. Por lo tanto, decidí investigar cómo otras personas se levantaban por la mañana y poner sus consejos en práctica.
¡Aleluya, funcionó! Así que decidí compartir mi experiencia con los demás.
Café, luz y vida activa
- Ahora siempre empiezo la mañana con un café. Pero no porque la cafeína me despierte, para mí es mucho más importante el proceso de preparación que el café en sí. Me lleva 15 minutos prepararlo: moler los granos y añadirlos a la cafetera, poner el filtro y depositar el café, enroscarla tras añadir el agua y esperar a que hierva... Este proceso me mantiene ocupado durante los primeros minutos del «periodo matutino de poca fuerza de voluntad», mientras que revisar Twitter me habría supuesto un largo tiempo a medio despertar. En su lugar, estoy en la cocina, despertándome poco a poco, pensando en el día y disfrutando de una taza de café recién hecho.
- La luz es otro factor importante en el proceso de despertar. En un día soleado, nos despertamos muy fácilmente, mientras que en una mañana nublada, u oscura, levantarse se convierte en un ejercicio muy duro. Por eso, cuando me despierto, enciendo todas las luces en casa. Y si tengo la oportunidad, trato de contemplar siempre la salida del sol, incluso si se produce luego de una hora o dos después de haberme levantado.
- Con el fin de despertarme temprano, definitivamente necesito un propósito, una actividad. Por lo general, yo trabajo. Pero incluso actividades como cocinar, planchar, limpiar... me ayudan a despertarme y sentirme productivo antes de que comience el día.
Con el café, la luz y una actividad matutina, despertarse temprano te será más fácil, incluso si te acostaste tarde.
La rutina de irse a dormir
- Sé honesto, es probable que no duermas lo suficiente. Por ejemplo, yo me siento bien sólo después de dormir 7-8 horas en la noche. Normalmente, me levanto a las 5:45, así que me voy a la cama sobre las diez de la noche.
- Ten en cuenta cómo afectan determinadas comidas a tu cuerpo antes de ir a la cama. Sé que el alcohol empeora la calidad del sueño y el chocolate amargo, que me gustaba tanto comer después de la cena, me impide conciliar el sueño debido a la cafeína que contiene.
- Por fin, estudié cómo adaptar la atmósfera en mi casa para que me ayude a prepararme para ir a la cama. Empiezo reduciendo la cantidad de luz. Cierro todas las cortinas en casa, apago la luz del techo en la cocina, en el pasillo, encendiendo las lámparas pequeñas en el salón y en el dormitorio. Así, poco a poco, entro en un ambiente silencioso, sumergiéndome en un estado de relajación
Para mí, a pesar de todo esto, no siempre es fácil despertarme temprano, pero he aprendido a amar la mañana. Ahora, en un día normal, sobre las 9:30, ya llevo una hora de trabajo productivo, hice tareas del hogar y disfruté de un buen desayuno con dos tazas de café aromáticas.
¡Por favor, disfruta y valora tus mañanas!