Libros “introspectivos”… para enloquecer de entrada
un post para la castigarse con la lectura
Una de las partes más atrayentes de la lectura es inmiscuirnos en la vida de otro. Con un relato nos ponemos de lleno en los pormenores de la vida de alguien que no existe, y conocemos cada uno de sus pensamientos –por lo menos los que el autor desea hacernos conocer- y con ello nos hace partícipes de lo que van Dijk llamó –un nuevo- “mundo posible”.
Pero, ¿qué pasa cuando el o los personajes rozan la locura y su vida interior nos rebasa? Pues, acá vá una guía de lectura –no lista, porque las listan me la soban- de historias que se pasan de “introspectivas”…
Leer a discreción –no recomendado para púberes; pobres, ya tienen demasiados conflictos interiores como para sumarles los de personas ficticias-.
Se pueden agregar más, propongan el que les guste.
NOTA: me gustaron muchos los libros de esta lista, de hecho muchos son favoritos.
Rayuela – Julio Cortázar
Una novela que en los últimos años volvió con una renovada popularidad. El interés o “relevancia” histórica es sencillo: el “sistema” de lectura partida y “saltando” capítulos que integró Cortázar era relativamente nuevo y lo supo utilizar de manera original.
Por lo demás, es una chorrada introspectiva de arriba abajo. La indecisión y aparente desdén del personaje principal –que ni con la aparición de un personaje tan confrontador como el de La Maga- pueden equilibrar el desorden emocional de este muchacho. Si a eso le sumamos la cantidad de citas en francés y las innumerables e innecesarias referencias jazzeras, te volvés loco. Todo un reto. Se disfruta.
Si leés esto estando depre, cagaste.
Niebla – Miguel de Unamuno
Un genio, de relevancia político-social del momento histórico. Pero se va de mambo. El personaje principal queda atrapado en un laberinto de incógnitas que él mismo se presenta. En simple palabras: es su propio enemigo… lo cual explica el final que tiene la historia.
Los siete locos – Roberto Arlt
Lo que escribió Arlt para Crónica –que se conocen como compendio Las Aguafuertes Porteñas- y sus cuentos son para disfrutar. Hasta que llegaste a esta novela. Lo peor de todo es que el personaje, así de conflictuado y mezquino –porque no hay mejor palabra para definirlo-, es super veráz y te lo imaginás siendo argentino –he conocido gente como ese personaje-.
Una aventura que roza lo patético, resolviendo una travesía en barca de papel.
Apuntes del subsuelo –en el original es “memorias del”- Fyodor Dostoyevsky
En esta guía no podemos dejar de pasar por un ruso… Emblema de la lucha diaria y constante, el ethos ruso. Y ahí está este autor también conocidísimo. Apuntes es un relato de la calle, de la soledad, del underworld… Entre encuentros difusos y casuales vamos adentrándonos junto al personaje principal en una noche de excesos, amigos de bolsillo y mujeres desconsideradas.
Ernesto Sábato
Bué, leéte cualquier cosa de Sábato, que seguro enganchás a un personaje bien pesado y perdido en su propia introspección. En especial aquellas novelas que contienen a “Bruno”, un tipo que se pasa teniendo conversaciones consigo mismo, que en ocasiones se extienden a través de párrafos y párrafos… Mirá que de pibe me gustaba Sábato, pero… ya no me banco a la gente conflictuada, y menos voy a andar leyendo a gente conflictuada que ensima no existe.
El túnel, ni empecemos. Es una chorrada de libro. Tiene su mérito, pero no es suficiente para explicar el pedestal en el que lo mantienen.
La Inmortalidad - Milan Kundera
Todos habrán escuchado, de alguna u otra manera, sobre “La Insoportable Levedad del Ser”, que la escribió este tipo. Bué, este es el libro que le sigue. Me gusta leerlo bien despacio a este autor, porque la verdad es que se deja disfrutar.
En La Inmortalidad nos lleva por una historia que aparenta ser compleja, dado que versa sobre los problemas humanos más conflictivos: los filosófico-metafísicos. Así es como nos guía por los pensamientos de una mujer que nos llevará a reinterpretar el significado de la vida, desde la vida misma –como amalgama de acciones en diacronismo incontenible- y desde el suceso que la define como tal: la muerte. La carga de “introspección” la sobrelleva con las historias sucesivas y paralelas.
Continúa otro martes a la siesta