Nota: Estoy republicando un post que publiqué hace unos días porque parece que a los feminazis no les gusta la libertad de expresión y mi post fue eliminado. Una vez aclarado el punto, prosigo con el cuerpo del post ...
El primer objetivo de esta crítica es desmentir el mito feminista más importante y sacar a la luz la manipulación que de éste se deriva. El segundo objetivo de esta crítica es hacer evidentes los intereses que se han servido del feminismo para conseguir sus propios fines, y en consecuencia, hacer más obvia la degeneración del feminismo en lo que actualmente conocemos como feminazismo.
Así que por lo que voy a empezar es por desenmarañar y desmentir la manipulación más básica en la que se sustenta el feminismo: “La mujer a lo largo de la historia ha estado oprimida por el hombre”.
Esta opinión sólo puede tener cabida en alguien que tiene una visión totalmente sesgada y descontextualizada de la historia, alguien que no entiende la forma de vida y el contexto en aquellas épocas. Para empezar imaginen lo que era la forma de vida en los tiempos en donde la esclavitud, la servidumbre o el proletariado eran la base; aquellas épocas en donde además existía una escasez generalizada de recursos por la falta de tecnología, excepto por unos pocos privilegiados; aquellas épocas en las que no existían los anticonceptivos, la mortandad era alta y la mujer se la pasaba gran parte de su vida embarazada, dando a luz y criando; aquellas épocas en las que el trabajo era mucho más duro y físico que ahora; aquellas épocas en las que existía mucho más inseguridad y violencia que ahora; aquellas épocas en las que la guerra era mucho más cercana a nosotros que ahora.
En esas épocas la vida era dura y peligrosa, mucho más que ahora; y apenas los hombres, que no se embarazan, que tienen naturalmente más fuerza y que tienen menos vulnerabilidades, estaban en condiciones de luchar contra el mundo por la supervivencia de su familia, y eso a costa de mucho esfuerzo y sacrificio. La cultura obviamente se adaptó a esa realidad en la que la mujer necesitaba de la protección de un hombre para sobrevivir. Y cómo obviamente nada es gratuito, a cambio de la protección y manutención que daba el hombre, la mujer tuvo que conceder castidad, obediencia y devoción. Pero este fue un negocio totalmente favorable para la mujer, porque no sólo el hombre tenía que ofrecer mucho de lo mismo (excepto por lo sexual) frente a sus amos o patrones, sino que además el hombre solía ser más explotado, maltratado y objeto de violencia de lo que la mujer lo era en casa (cuestión tramposamente ignorada en el discurso feminista).
Claro que también la ética giró alrededor de esta realidad porque se dieron cuenta que una mujer con toda la disposición de ser paciente, de complacer y obedecer a su marido, así como un hombre con toda la disposición de sacrificarse incluso a sí mismo, por dar protección y manutención a su familia, eran el tipo de actitudes que hacían a las familias más funcionales y felices.
En conclusión; decir que la mujer ha estado discriminada es querer tergiversar y manipular la realidad; tanto el hombre como la mujer han tenido un rol que cumplir y eso ha tenido tanto ventajas como desventajas para cada uno. Tal vez había mujeres que recibían muy malos tratos de sus esposos, pero también había hombres que recibían muy malos tratos de sus patrones o compañeros de trabajo y definitivamente la vida era más segura para la mujer que para el hombre. Grandes injusticias han habido tanto para hombres como para mujeres; así que no se puede regresar al pasado a buscar “opresión” en la mujer ignorando que los hombres también estaban “oprimidos” a su manera; así como simplemente no tiene sentido hablar de lo malo que es que un hombre mate a una mujer, como si no sucediera que aún es mucho más probable que un hombre mate a otro hombre.
A continuación voy a hablar de algo que es muy importante y esclarecedor, voy a dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿Por qué el feminismo tuvo la penetración que tuvo?
Bueno, la realidad es que en contra de lo que muchos feministas creen o les gustaría creer; la influencia y penetración que ha tenido el feminismo (y su degeneración que es el feminazismo) se debe sólo en su menor parte a la mera existencia de las feministas; del mismo modo que la creación del Estado Islámico y la guerra en Siria sólo se debe en su menor parte al descontento de algunos con el gobierno laico. La realidad es que el feminismo era cosa de locas inadaptadas que todo el mundo ignoraba hasta antes de que fueran apoyadas por la élites más poderosas del mundo por sus propios objetivos, y que de la misma manera en que estas mismas élites aprovecharon a grupos disidentes para crear a Al Qaeda, al Estado Islámico o tantos otros grupos rebeldes en el mundo, estas mismas elites aprovecharon a las feministas para utilizarlas como herramientas para sus propios fines.
Nunca les ha importado que sus creaciones se conviertan en monstruos incontrolables, con tal de que cumplan su misión. ¿Y qué perseguían estás élites apoyando y financiando el feminismo? Pues muy simple; la mujer “pertenecía” al hombre en la esfera familiar y su trabajo se lo apropiaba la familia, sin aportar nada al sistema económico capitalista; y lo que estas elites querían, es que las mujeres empezaran a demostrar su devoción hacia los empleadores en lugar de hacia sus maridos, que empezaran a pagar impuestos y esencialmente que el sistema económico capitalista pudiera usufructuar el trabajo de la mujer que antes sólo estaba invertido en la familia. Es por eso que desde la década de los 70s la familia Rockefeller financió el feminismo dentro de Estados Unidos, y posteriormente en conjunción con otras familias pertenecientes a esta élite financiera global, como los Rothschild o George Soros, financiaron el feminismo en el mundo, principalmente a través de las instituciones internacionales que financian y controlan en gran parte, como la ONU.
El parangón entre El feminazismo y el Estado Islámico es mucho más profundo de lo que se ve a simple vista. No sólo ambos han sido financiados por objetivos económicos a largo plazo, sino que ambos dividen y desestabilizan la sociedad haciéndola más débil frente a las imposiciones de los intereses de los poderosos; ambos se basan en una ideología que se volvió intolerante, fundamentalista y sectaria, y ambos han degenerado en monstruos llenos de odio, cuya obsesión y psicosis ha llevado a que pierdan cualquier contacto cuerdo, razonable y pacífico con la realidad.