“Los únicos paraísos que existen son los paraísos perdidos.”
Esa frase genial de Borges tiene que ver con mi vida y seguramente con la tuya.
¿Quién no idealiza el pasado?
A mis 17 años logre un objetivo que para mi era tocar el cielo con las manos. Fui campeón nacional de ese deporte que tanto amaba. Yo era jugador de squash y conseguí convertirme en el número uno de mi país.
Sin embargo eso que era lindo, con el correr del tiempo se fue volviendo algo pesado. Aguantar la presión por mantener ese lugar era un carga muy grande.
Al año siguiente terminé numero tres del país y yo lo viví como un fracaso. Al otro año terminé número dos del país y también fue una enorme decepción en mi vida.
Mirando para atrás veo que mi juego iba evolucionando, yo año tras año mejoraba, crecía, jugaba mejor. Sin embargo era incapaz de darme cuenta de eso. Estaba tan enojado con la realidad, que no era como yo quería, que todo lo demás me parecía una porquería.
Woody Allen decía
“yo era feliz y no lo sabía”.
Tendemos a idealizar el pasado y probablemente no haya sido tan perfecto. Tenemos que aprender a disfrutar los buenos momentos mientras los estamos viviendo, y no cuando ya pasaron.