Los híbridos entre humanos y animales, han sido siempre fuente de controversia ética y científica.
Ratones humanoides, células de hombre en cerebros de mono, u ovejas que poseen hígados parcialmente humanos son ya, a nivel celular, una realidad en laboratorios de distintos rincones del mundo.
Humancé es el nombre que se le ha dado al hipotético híbrido entre humano y chimpancé, a lo largo de los siglos, ha habido rumores y leyendas urbanas sobre posibles humancés.
4. En el siglo XI, San Pedro Damián, relata en uno de sus libros, el caso del Conde Gulielmus, quien tenía un mono que se convirtió en amante de su esposa. Un día el mono se puso “enfadado de celos” al ver que el conde se quedaba con su esposa y por ello lo atacó fatalmente. Damián afirmó que este incidente le fue narrado por el papa Alejandro II y a quien se le mostró una criatura nombrada “Maimo”, que, según ellos, era la descendencia de la condesa y el mono.
3. Se dice que en un laboratorio en China, un chimpancé común se impregnó con esperma humano, pero fue muerto antes de ocurrir el nacimiento, producto de una revuelta.
Una historia similar a la anterior, informada por el Dr. Gordon Gallup, psicólogo de la Universidad de Albany, declaró que un híbrido humano-chimpancé había sido engendrado con éxito y nacido en el viejo Yerkes National Primate Research Center en el Orange Park, Florida (Estados Unidos), pero fue destruido poco después por los científicos.
2. En el año 1927, el científico soviético Ilya Ivanovich Ivanov llevó a cabo una serie de experimentos para crear un híbrido, bajo las órdenes nada más y nada menos que de Stalin. Ivanov, trabajó al principio con esperma humano y hembras de chimpancé, pero ninguno de sus esfuerzos logró terminar en un embarazo. En el año 1929 organizó un conjunto de experimentos que involucraban esperma de un orangután y voluntarias humanas, pero este experimento quedo suspendido producto de la muerte del orangután. Al año siguiente, el científico fue clasificado bajo la crítica política del gobierno soviético y sentenciado al exilio en la República Socialista Soviética de Kazajistán durante la Gran Purga. Ivanovich murió dos años después.
¿Pero, por qué querría Stalin crear un híbrido entre humano y chimpancé?
Obviamente, es imposible saberlo. Algunos aseguran que su intención era crear una raza de súper-guerreros, y otra teoría (igualmente infundada), sería que la creación de tal híbrido tendría un valor simbólico: mostrar los avances de la Biología soviética y fastidiar a los occidentales de orientación religiosa y, muy particularmente, al Papa.
1. En la década del 70, el caso de un primate conocido como Oliver, llamó la atención de muchos. Supuestamente, Oliver presentaba una apariencia distinta a la de otros chimpancés: tenía menos pelo, un hocico menos pronunciado, un cráneo más pequeño y redondo, y orejas puntiagudas (un rasgo poco frecuente tanto en chimpancés como en humanos). Algunas de estas características le daban un aspecto notablemente humano, en comparación con el resto de los chimpancés. Oliver también presentaba comportamientos humanos, tales como caminar erguido (algo que los simios solo hacen durante cortos períodos de tiempo) o sentarse en sillas como los humanos.
También se decía, que estaba dotado de una gran inteligencia en comparación a otros simios, con la cual podía recibir órdenes complejas y ejecutarlas.
Asimismo, Oliver disfrutaba más de la presencia de los humanos que de la de los chimpancés. Incluso se afirmaba que era atraído sexualmente por las humanas y no por las hembras de chimpancés, por lo cual nunca se logró su reproducción.
Al pasar los años fue vendido sucesivamente hasta llegar a un laboratorio de experimentación animal en el cual se mantuvo confinado por siete años en una pequeña jaula.
Oliver fue nuevamente descubierto y por fin retirado del laboratorio en 1996, pero debido a la carencia de movimiento en cautiverio, sus músculos se habían atrofiado.
Luego de ser rescatado, fue enviado a un hogar de retiro para chimpancés. Allí, finalmente se le realizaron pruebas científicas más creíbles y fiables para tratar de despejar la discusión sobre las numerosas hipótesis sobre su origen.
Las pruebas genéticas realizadas a Oliver revelaron en principio que tenía cuarenta y siete cromosomas (uno más que un ser humano y uno menos que un chimpancé). El número impar de cromosomas sugeriría fuertemente una hibridación de una cierta clase. Pero, los análisis que se realizaron en la Universidad de Chicago concluyeron que, a pesar de la apariencia y conducta extraña de Oliver, se trataba de un chimpancé y no de un híbrido, ya que tenía el mismo número de cromosomas que los chimpancés normales, descartando la hipótesis del híbrido, pero no descartaron las hipótesis del simio mutante o de la especie desconocida, así como tampoco descartaron que se tratase de un chimpancé común con alguna combinación casual de rasgos poco usuales. Posteriormente se realizaron dos estudios más específicos para conocer la naturaleza más específica de los padres de Oliver, descubriendo una pequeña mutación en el ADN mitocondrial y concluyéndose que sus padres están relacionados con chimpancés de África central. Queda actualmente como interrogante la explicación sobre su particular bipedismo y morfología, además de otras características que se le atribuyeron a este chimpancé.
Ratones humanoides, células de hombre en cerebros de mono, u ovejas que poseen hígados parcialmente humanos son ya, a nivel celular, una realidad en laboratorios de distintos rincones del mundo.
Humancé es el nombre que se le ha dado al hipotético híbrido entre humano y chimpancé, a lo largo de los siglos, ha habido rumores y leyendas urbanas sobre posibles humancés.
4. En el siglo XI, San Pedro Damián, relata en uno de sus libros, el caso del Conde Gulielmus, quien tenía un mono que se convirtió en amante de su esposa. Un día el mono se puso “enfadado de celos” al ver que el conde se quedaba con su esposa y por ello lo atacó fatalmente. Damián afirmó que este incidente le fue narrado por el papa Alejandro II y a quien se le mostró una criatura nombrada “Maimo”, que, según ellos, era la descendencia de la condesa y el mono.
3. Se dice que en un laboratorio en China, un chimpancé común se impregnó con esperma humano, pero fue muerto antes de ocurrir el nacimiento, producto de una revuelta.
Una historia similar a la anterior, informada por el Dr. Gordon Gallup, psicólogo de la Universidad de Albany, declaró que un híbrido humano-chimpancé había sido engendrado con éxito y nacido en el viejo Yerkes National Primate Research Center en el Orange Park, Florida (Estados Unidos), pero fue destruido poco después por los científicos.
2. En el año 1927, el científico soviético Ilya Ivanovich Ivanov llevó a cabo una serie de experimentos para crear un híbrido, bajo las órdenes nada más y nada menos que de Stalin. Ivanov, trabajó al principio con esperma humano y hembras de chimpancé, pero ninguno de sus esfuerzos logró terminar en un embarazo. En el año 1929 organizó un conjunto de experimentos que involucraban esperma de un orangután y voluntarias humanas, pero este experimento quedo suspendido producto de la muerte del orangután. Al año siguiente, el científico fue clasificado bajo la crítica política del gobierno soviético y sentenciado al exilio en la República Socialista Soviética de Kazajistán durante la Gran Purga. Ivanovich murió dos años después.
¿Pero, por qué querría Stalin crear un híbrido entre humano y chimpancé?
Obviamente, es imposible saberlo. Algunos aseguran que su intención era crear una raza de súper-guerreros, y otra teoría (igualmente infundada), sería que la creación de tal híbrido tendría un valor simbólico: mostrar los avances de la Biología soviética y fastidiar a los occidentales de orientación religiosa y, muy particularmente, al Papa.
1. En la década del 70, el caso de un primate conocido como Oliver, llamó la atención de muchos. Supuestamente, Oliver presentaba una apariencia distinta a la de otros chimpancés: tenía menos pelo, un hocico menos pronunciado, un cráneo más pequeño y redondo, y orejas puntiagudas (un rasgo poco frecuente tanto en chimpancés como en humanos). Algunas de estas características le daban un aspecto notablemente humano, en comparación con el resto de los chimpancés. Oliver también presentaba comportamientos humanos, tales como caminar erguido (algo que los simios solo hacen durante cortos períodos de tiempo) o sentarse en sillas como los humanos.
También se decía, que estaba dotado de una gran inteligencia en comparación a otros simios, con la cual podía recibir órdenes complejas y ejecutarlas.
Asimismo, Oliver disfrutaba más de la presencia de los humanos que de la de los chimpancés. Incluso se afirmaba que era atraído sexualmente por las humanas y no por las hembras de chimpancés, por lo cual nunca se logró su reproducción.
Al pasar los años fue vendido sucesivamente hasta llegar a un laboratorio de experimentación animal en el cual se mantuvo confinado por siete años en una pequeña jaula.
Oliver fue nuevamente descubierto y por fin retirado del laboratorio en 1996, pero debido a la carencia de movimiento en cautiverio, sus músculos se habían atrofiado.
Luego de ser rescatado, fue enviado a un hogar de retiro para chimpancés. Allí, finalmente se le realizaron pruebas científicas más creíbles y fiables para tratar de despejar la discusión sobre las numerosas hipótesis sobre su origen.
Las pruebas genéticas realizadas a Oliver revelaron en principio que tenía cuarenta y siete cromosomas (uno más que un ser humano y uno menos que un chimpancé). El número impar de cromosomas sugeriría fuertemente una hibridación de una cierta clase. Pero, los análisis que se realizaron en la Universidad de Chicago concluyeron que, a pesar de la apariencia y conducta extraña de Oliver, se trataba de un chimpancé y no de un híbrido, ya que tenía el mismo número de cromosomas que los chimpancés normales, descartando la hipótesis del híbrido, pero no descartaron las hipótesis del simio mutante o de la especie desconocida, así como tampoco descartaron que se tratase de un chimpancé común con alguna combinación casual de rasgos poco usuales. Posteriormente se realizaron dos estudios más específicos para conocer la naturaleza más específica de los padres de Oliver, descubriendo una pequeña mutación en el ADN mitocondrial y concluyéndose que sus padres están relacionados con chimpancés de África central. Queda actualmente como interrogante la explicación sobre su particular bipedismo y morfología, además de otras características que se le atribuyeron a este chimpancé.